Utrera, por la fuerte personalidad de sus casas cantaoras y por su distintivo carácter, es tierra de culto para la afición flamenca y goza de un prestigio avalado por la larga nómina de figuras históricas que han llevado a gala su raíz: Fernanda y Bernarda, Perrate, Gaspar o Pepa han sido “de Utrera” para la historia. Hay muchos más, cómo no: el recordado Bambino, entre otros. No resulta así extraño que una artista como Argentina (el nombre artístico de Argentina María López Tristancho, de 41 años), de demostrada afición y con una querencia por visitar las geografías cantaoras en sus grabaciones, llevara en su mochila algo del lugar. Un ejemplo: en su dedicación al cante de mujer, plasmada en el espectáculo Sonoridad M (2024), no olvidó a las dos hermanas utreranas.
Utrera, por la fuerte personalidad de sus casas cantaoras y por su distintivo carácter, es tierra de culto para la afición flamenca y goza de un prestigio avalado por la larga nómina de figuras históricas que han llevado a gala su raíz: Fernanda y Bernarda, Perrate, Gaspar o Pepa han sido “de Utrera” para la historia. Hay muchos más, cómo no: el recordado Bambino, entre otros. No resulta así extraño que una artista como Argentina (el nombre artístico de Argentina María López Tristancho, de 41 años), de demostrada afición y con una querencia por visitar las geografías cantaoras en sus grabaciones, llevara en su mochila algo del lugar. Un ejemplo: en su dedicación al cante de mujer, plasmada en el espectáculo Sonoridad M (2024), no olvidó a las dos hermanas utreranas. Seguir leyendo
Utrera, por la fuerte personalidad de sus casas cantaoras y por su distintivo carácter, es tierra de culto para la afición flamenca y goza de un prestigio avalado por la larga nómina de figuras históricas que han llevado a gala su raíz: Fernanda y Bernarda, Perrate, Gaspar o Pepa han sido “de Utrera” para la historia. Hay muchos más, cómo no: el recordado Bambino, entre otros. No resulta así extraño que una artista como Argentina (el nombre artístico de Argentina María López Tristancho, de 41 años), de demostrada afición y con una querencia por visitar las geografías cantaoras en sus grabaciones, llevara en su mochila algo del lugar. Un ejemplo: en su dedicación al cante de mujer, plasmada en el espectáculo Sonoridad M (2024), no olvidó a las dos hermanas utreranas.
La grabación de su reciente disco, Utrera Flamenco Fetén, el octavo de su carrera, encuentra, sin embargo, una motivación más inmediata. Al caluroso y multitudinario homenaje que la ciudad le rindió a otro de sus artistas, el cantaor festero Antonio Peña, El Cuchara, fue invitada la cantaora onubense, y de la experiencia allí vivida le nació la necesidad de interpretar en un disco el arte y el acento de esa tierra, con el recuerdo a algunas de sus figuras más señeras. Para ello optó por el formato en directo como fórmula idónea para mejor transmitir el aire y el compás utrerano. Argentina se rodeó de un equipo en el que destacaba una representación de la amplia descendencia de El Cuchara, con su nieto el guitarrista Pitín Hijo, al frente, y otros miembros de la saga al compás y las palmas. También participaron el jerezano Javier Ibáñez a la guitarra y Pedro Saavedra en el toque del setentero e imprescindible bongó.
Al homenaje que la ciudad le rindió a Antonio Peña, El Cuchara, fue invitada la cantaora, y de la experiencia nació este disco
Cuentan que los 10 cortes que integran la obra se registraron en apenas cinco horas dentro de un ambiente festivo, algo que se puede comprobar en la grabación también realizada en vídeo. Y en la música, por supuesto, porque los aires festeros, que son dominantes, se manifiestan desde el primer corte: el trepidante ritmo de las palmas y el bongó anuncian la llegada de la rumba ‘Ódiame’ del gran Bambino, reivindicado con dos canciones más “de amor prohibido”, ‘No sé’ y ‘Culpable’. En ellas Argentina derrocha entrega y facultades. El eco y la estela de Fernanda y Bernarda empapan las bulerías y los cuplés. En su interpretación se armonizan compás y musicalidad. Las hermanas Jiménez Peña eran nietas del legendario Pinini, del que se recordarán sus conocidas cantiñas. También se hace lo propio con el inconfundible Gaspar de Utrera a través de sus tientos.
Por supuesto, no podía faltar en esta galería Mercé La Serneta, utrerana de adopción. Su canónica soleá se interpreta con gusto y templanza. Adquieren, así, la virtud de sonar frescas las antiguas letras atribuidas a la legendaria cantaora, pero muy interpretadas a lo largo de los años. Argentina, como en los demás estilos que aborda, les imprime su fuerte carácter y personalidad sin dejar de ser fiel a la raíz y a la tradición, pero ganando quizás en frescura y en la cercanía que le es propia.

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