Guillena se echó al ruedo. Y lo hizo como saben los pueblos con memoria taurina: llenando los tendidos, arropando a los toreros y convirtiendo el festival en un acto colectivo, de esos que mezclan familia, afición y emoción. El recinto taurino más antiguo de la provincia fue este domingo un hervidero desde mucho antes del paseíllo, con ambiente de víspera grande y ese rumor previo, aún de festival antesala de temporada, que anuncia que algo va a pasar. Se lidiaron reses de la ganadería de Espartaco , un encierro bien presentado que, en líneas generales, dio juego y permitió el lucimiento de los actuantes, con varios animales de clase y transmisión.Abrió plaza Jesulín de Ubrique , que recibió al primero con gusto de capote y media de remate antes de brindar al público. El toro, con fuerza pero cada vez más parado, complicó el tercio de banderillas y obligó a Jesulín a medir alturas y distancias. Fue por el derecho donde encontró el mejor son, con una embestida que cabeceaba por dentro y exigía firmeza. La faena creció al compás de la voz de Paco Candela , que cantó desde el tendido mientras el torero templaba. Estocada algo tendida pero eficaz. Dos orejas . El momento más amargo llegó después, cuando el animal prendió a un banderillero al intentar retirarle la espada.El segundo llevó el sello de El Cid . Buen recibo, dos medias y brindis al respetable. Toro con clase, aunque justo de fuerzas, perdiendo las manos, lo que no impidió que el de Salteras firmara una faena de muleta asentada, de trazo largo, especialmente por el derecho. Pinchazo primero y después una estocada rotunda que tumbó al astado en apenas unos segundos. Otras dos orejas y sensación de torero reencontrado.El tercero fue terreno de El Fandi , recibió a su oponente con dos largas cambiadas de rodillas y quitó por chicuelinas antes de compartir banderillas con Manuel Escribano. Brindó al público y cuajó una faena poderosa por ambos pitones, con un toro de mucha clase que embestía despacio, dejándose torear. Estocada entera, dos orejas y petición de rabo .El cuarto confirmó el gran momento de Escribano . Buen saludo capotero, nuevo tercio de banderillas junto a El Fandi y una faena de naturales en alto voltaje, aprovechando un animal que sacó su mejor versión por el izquierdo. Estocada caída, sacando la espada del tirón, con un toro bravo que aguantó antes de doblar. Dos orejas más para una tarde redonda.El quinto fue cuesta arriba para Ginés Marín , frente al ejemplar más protestón del festejo. Toro rajado, con poco fondo y escasa clase. Ginés tiró de oficio y disposición para construir faena donde apenas había material, dejando muletazos de mérito. Media estocada y descabello. Una oreja que premió la entrega.Cerró la tarde Bombita , voluntarioso con el capote y arropado por un público ya caliente. El novillo protestó mucho y ofreció poco por ambos pitones, pero el joven puso ganas y actitud. Estocada casi entera al segundo intento y dos orejas para poner el broche.Guillena respondió también desde lo humano, arropando a la familia de Loli Romero Florido . Y el festival dejó esa sensación tan nuestra de que la temporada ya camina: toros, música, valor y un pueblo que salió de la plaza con la sonrisa puesta. Guillena se echó al ruedo. Y lo hizo como saben los pueblos con memoria taurina: llenando los tendidos, arropando a los toreros y convirtiendo el festival en un acto colectivo, de esos que mezclan familia, afición y emoción. El recinto taurino más antiguo de la provincia fue este domingo un hervidero desde mucho antes del paseíllo, con ambiente de víspera grande y ese rumor previo, aún de festival antesala de temporada, que anuncia que algo va a pasar. Se lidiaron reses de la ganadería de Espartaco , un encierro bien presentado que, en líneas generales, dio juego y permitió el lucimiento de los actuantes, con varios animales de clase y transmisión.Abrió plaza Jesulín de Ubrique , que recibió al primero con gusto de capote y media de remate antes de brindar al público. El toro, con fuerza pero cada vez más parado, complicó el tercio de banderillas y obligó a Jesulín a medir alturas y distancias. Fue por el derecho donde encontró el mejor son, con una embestida que cabeceaba por dentro y exigía firmeza. La faena creció al compás de la voz de Paco Candela , que cantó desde el tendido mientras el torero templaba. Estocada algo tendida pero eficaz. Dos orejas . El momento más amargo llegó después, cuando el animal prendió a un banderillero al intentar retirarle la espada.El segundo llevó el sello de El Cid . Buen recibo, dos medias y brindis al respetable. Toro con clase, aunque justo de fuerzas, perdiendo las manos, lo que no impidió que el de Salteras firmara una faena de muleta asentada, de trazo largo, especialmente por el derecho. Pinchazo primero y después una estocada rotunda que tumbó al astado en apenas unos segundos. Otras dos orejas y sensación de torero reencontrado.El tercero fue terreno de El Fandi , recibió a su oponente con dos largas cambiadas de rodillas y quitó por chicuelinas antes de compartir banderillas con Manuel Escribano. Brindó al público y cuajó una faena poderosa por ambos pitones, con un toro de mucha clase que embestía despacio, dejándose torear. Estocada entera, dos orejas y petición de rabo .El cuarto confirmó el gran momento de Escribano . Buen saludo capotero, nuevo tercio de banderillas junto a El Fandi y una faena de naturales en alto voltaje, aprovechando un animal que sacó su mejor versión por el izquierdo. Estocada caída, sacando la espada del tirón, con un toro bravo que aguantó antes de doblar. Dos orejas más para una tarde redonda.El quinto fue cuesta arriba para Ginés Marín , frente al ejemplar más protestón del festejo. Toro rajado, con poco fondo y escasa clase. Ginés tiró de oficio y disposición para construir faena donde apenas había material, dejando muletazos de mérito. Media estocada y descabello. Una oreja que premió la entrega.Cerró la tarde Bombita , voluntarioso con el capote y arropado por un público ya caliente. El novillo protestó mucho y ofreció poco por ambos pitones, pero el joven puso ganas y actitud. Estocada casi entera al segundo intento y dos orejas para poner el broche.Guillena respondió también desde lo humano, arropando a la familia de Loli Romero Florido . Y el festival dejó esa sensación tan nuestra de que la temporada ya camina: toros, música, valor y un pueblo que salió de la plaza con la sonrisa puesta.
Guillena se echó al ruedo. Y lo hizo como saben los pueblos con memoria taurina: llenando los tendidos, arropando a los toreros y convirtiendo el festival en un acto colectivo, de esos que mezclan familia, afición y emoción. El recinto taurino más antiguo de … la provincia fue este domingo un hervidero desde mucho antes del paseíllo, con ambiente de víspera grande y ese rumor previo, aún de festival antesala de temporada, que anuncia que algo va a pasar. Se lidiaron reses de la ganadería de Espartaco, un encierro bien presentado que, en líneas generales, dio juego y permitió el lucimiento de los actuantes, con varios animales de clase y transmisión.
Abrió plaza Jesulín de Ubrique, que recibió al primero con gusto de capote y media de remate antes de brindar al público. El toro, con fuerza pero cada vez más parado, complicó el tercio de banderillas y obligó a Jesulín a medir alturas y distancias. Fue por el derecho donde encontró el mejor son, con una embestida que cabeceaba por dentro y exigía firmeza. La faena creció al compás de la voz de Paco Candela, que cantó desde el tendido mientras el torero templaba. Estocada algo tendida pero eficaz. Dos orejas. El momento más amargo llegó después, cuando el animal prendió a un banderillero al intentar retirarle la espada.
El segundo llevó el sello de El Cid. Buen recibo, dos medias y brindis al respetable. Toro con clase, aunque justo de fuerzas, perdiendo las manos, lo que no impidió que el de Salteras firmara una faena de muleta asentada, de trazo largo, especialmente por el derecho. Pinchazo primero y después una estocada rotunda que tumbó al astado en apenas unos segundos. Otras dos orejas y sensación de torero reencontrado.
El tercero fue terreno de El Fandi, recibió a su oponente con dos largas cambiadas de rodillas y quitó por chicuelinas antes de compartir banderillas con Manuel Escribano. Brindó al público y cuajó una faena poderosa por ambos pitones, con un toro de mucha clase que embestía despacio, dejándose torear. Estocada entera, dos orejas y petición de rabo.
El cuarto confirmó el gran momento de Escribano. Buen saludo capotero, nuevo tercio de banderillas junto a El Fandi y una faena de naturales en alto voltaje, aprovechando un animal que sacó su mejor versión por el izquierdo. Estocada caída, sacando la espada del tirón, con un toro bravo que aguantó antes de doblar. Dos orejas más para una tarde redonda.
El quinto fue cuesta arriba para Ginés Marín, frente al ejemplar más protestón del festejo. Toro rajado, con poco fondo y escasa clase. Ginés tiró de oficio y disposición para construir faena donde apenas había material, dejando muletazos de mérito. Media estocada y descabello. Una oreja que premió la entrega.
Cerró la tarde Bombita, voluntarioso con el capote y arropado por un público ya caliente. El novillo protestó mucho y ofreció poco por ambos pitones, pero el joven puso ganas y actitud. Estocada casi entera al segundo intento y dos orejas para poner el broche.
Guillena respondió también desde lo humano, arropando a la familia de Loli Romero Florido. Y el festival dejó esa sensación tan nuestra de que la temporada ya camina: toros, música, valor y un pueblo que salió de la plaza con la sonrisa puesta.
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