Lo pasaba peor Sánchez Vara viendo a su hijo en el tendido que frente a Cazarratas. Y es que Rubén Vara lo dio todo ante el sexto novillo en la primera semifinal del certamen Kilómetro Cero. El de Ginés Bartolomé fue el más fuerte del encierro, y el de peores ideas. Y ante él estuvo un valiente novillero, que lo dio todo desde el principio. Se fue a recibir a este Camorrita a portagayola, le dio dos faroles de rodillas, y cogió los palos, que colocó con mérito, aguantando los arreones del novillo, que además cortaba.Tras brindar a Gómez Escorial, mostró sus ganas con un novillo le hacía extraños e iba por él directamente. Además dejó muletazos destacables y una trincherilla francamente buena. El chaval conectó inmediatamente con el tendido, y, tras tirarse con todo a matar, cortó dos orejas, y lo sacaron a hombros sus compañeros de la Escuela Yiyo.Este último capítulo fue el más interesante de una tarde que abrió José Antonio de Gracia brindando a los padres de Nicolás Cubero, joven novillero que falleció de forma repentina el pasado enero. «Los ratos que pasé con él fueron especiales», recordó el alumno de la Escuela de El Juli. Por doblones comenzó el chaval, con un eral que muy pegajoso e incómodo. Le dio De Gracia los tiempos y las distancias que pedía Chavellín, y mostró temple. Aunque se pasó de faena, y se echó el animal antes de que le metiera la espada. Tras tres pinchazos, el novillo se echó.Noticia relacionada general No No Tomás Bastos: «Siento que la gente me espera… Y estoy preparado» Alicia P. VelardeDestacó también la torería Jaime de Pedro , que se vio desde que desplegó las telas. El quinto de la tarde era alegre, pero con las fuerzas justas, y con la sutileza que necesitaba le daba los toques el granadino, elegante y de buenas maneras, que dejó un par de trincherazos de bonita factura. Lástima que el de Ginés Bartolomé se vino abajo pronto. En otra trinchera se le quedó debajo, llevándose un pequeño susto sin mayores consecuencias. Se pasó un poquito faena -al igual que la mayoría de sus compañeros-, poniéndose incómodo el novillo al final de la faena y en el momento de la suerte suprema.A porta gayola se fue Raúl Caamaño a recibir al segundo, Recapodo, un novillo que no paró de moverse los primeros tercios. Al cielo fue el brindis del toledano, a su abuelo recientemente fallecido. No tenía mal concepto, pero buscó relajar la figura demasiado pronto con un novillo pegajoso y que embestía con nervio. KILÓMETRO CERO Plaza de toros de Valdemorillo. Viernes, 27 de febrero de 2026. Entrada: Más de media plaza. Novillos de Ginés Bartolomé (1º, 4º y 5º), Hermanas Ortega (2º, 3º y 6º). José Antonio de Gracia, champán y oro. Dos pinchazos (silencio) Raúl Caamaño, sangre de toro y oro. Pinchazo y media tendida y caída (vuelta). Pedro Gómez, verde manzana y oro. Dos pinchazo y estocada caída (vuelta tras leve petición) Jacob Robledo, grana y oro. Media tendida (silencio). Jaime de Pedro, de burdeos y azabache. Pinchazo y estocada trasera y tendida (palmas). Rubén Vara, de gris perla y oro. Estocada un dedo contraria, trasera y tendida y descabello (dos orejas).Rebrincadito era el tercero, al que Pedro Gómez puso banderillas y puso ganas en todo momento. El de Hermanas Ortega era áspero, y lo intentó por todos los lados el de la Escuela de Galapagar, prendiéndole el novillo mientras se lo pasaba por la espalda. Se llevó un palizón, pero volvió como si nada, terminando por manoletinas. Exposición, pero sin mucho lucimiento. Pese a eso hubo una leve petición, y dio la vuelta al ruedo.De hinojos fue a recibir Jacob Robledo al de Ginés Bartolomé, que se le echó encima. Logró darle una larga cambiada en el tercio. Jugó bien los brazos el mexicano con el capote, pero el novillo no se tenía en pie, como se vio en el variado quite de Jaime de Pedro, al que respondió Robledo por saltilleras. Cortaba en banderillas y no puso las cosas fáciles los primeros tercios. También comenzó de rodillas con la franela el alto novillero, pero el noble eral no hacía más que caerse. Puso voluntad el de la Escuela del Citar. Lo pasaba peor Sánchez Vara viendo a su hijo en el tendido que frente a Cazarratas. Y es que Rubén Vara lo dio todo ante el sexto novillo en la primera semifinal del certamen Kilómetro Cero. El de Ginés Bartolomé fue el más fuerte del encierro, y el de peores ideas. Y ante él estuvo un valiente novillero, que lo dio todo desde el principio. Se fue a recibir a este Camorrita a portagayola, le dio dos faroles de rodillas, y cogió los palos, que colocó con mérito, aguantando los arreones del novillo, que además cortaba.Tras brindar a Gómez Escorial, mostró sus ganas con un novillo le hacía extraños e iba por él directamente. Además dejó muletazos destacables y una trincherilla francamente buena. El chaval conectó inmediatamente con el tendido, y, tras tirarse con todo a matar, cortó dos orejas, y lo sacaron a hombros sus compañeros de la Escuela Yiyo.Este último capítulo fue el más interesante de una tarde que abrió José Antonio de Gracia brindando a los padres de Nicolás Cubero, joven novillero que falleció de forma repentina el pasado enero. «Los ratos que pasé con él fueron especiales», recordó el alumno de la Escuela de El Juli. Por doblones comenzó el chaval, con un eral que muy pegajoso e incómodo. Le dio De Gracia los tiempos y las distancias que pedía Chavellín, y mostró temple. Aunque se pasó de faena, y se echó el animal antes de que le metiera la espada. Tras tres pinchazos, el novillo se echó.Noticia relacionada general No No Tomás Bastos: «Siento que la gente me espera… Y estoy preparado» Alicia P. VelardeDestacó también la torería Jaime de Pedro , que se vio desde que desplegó las telas. El quinto de la tarde era alegre, pero con las fuerzas justas, y con la sutileza que necesitaba le daba los toques el granadino, elegante y de buenas maneras, que dejó un par de trincherazos de bonita factura. Lástima que el de Ginés Bartolomé se vino abajo pronto. En otra trinchera se le quedó debajo, llevándose un pequeño susto sin mayores consecuencias. Se pasó un poquito faena -al igual que la mayoría de sus compañeros-, poniéndose incómodo el novillo al final de la faena y en el momento de la suerte suprema.A porta gayola se fue Raúl Caamaño a recibir al segundo, Recapodo, un novillo que no paró de moverse los primeros tercios. Al cielo fue el brindis del toledano, a su abuelo recientemente fallecido. No tenía mal concepto, pero buscó relajar la figura demasiado pronto con un novillo pegajoso y que embestía con nervio. KILÓMETRO CERO Plaza de toros de Valdemorillo. Viernes, 27 de febrero de 2026. Entrada: Más de media plaza. Novillos de Ginés Bartolomé (1º, 4º y 5º), Hermanas Ortega (2º, 3º y 6º). José Antonio de Gracia, champán y oro. Dos pinchazos (silencio) Raúl Caamaño, sangre de toro y oro. Pinchazo y media tendida y caída (vuelta). Pedro Gómez, verde manzana y oro. Dos pinchazo y estocada caída (vuelta tras leve petición) Jacob Robledo, grana y oro. Media tendida (silencio). Jaime de Pedro, de burdeos y azabache. Pinchazo y estocada trasera y tendida (palmas). Rubén Vara, de gris perla y oro. Estocada un dedo contraria, trasera y tendida y descabello (dos orejas).Rebrincadito era el tercero, al que Pedro Gómez puso banderillas y puso ganas en todo momento. El de Hermanas Ortega era áspero, y lo intentó por todos los lados el de la Escuela de Galapagar, prendiéndole el novillo mientras se lo pasaba por la espalda. Se llevó un palizón, pero volvió como si nada, terminando por manoletinas. Exposición, pero sin mucho lucimiento. Pese a eso hubo una leve petición, y dio la vuelta al ruedo.De hinojos fue a recibir Jacob Robledo al de Ginés Bartolomé, que se le echó encima. Logró darle una larga cambiada en el tercio. Jugó bien los brazos el mexicano con el capote, pero el novillo no se tenía en pie, como se vio en el variado quite de Jaime de Pedro, al que respondió Robledo por saltilleras. Cortaba en banderillas y no puso las cosas fáciles los primeros tercios. También comenzó de rodillas con la franela el alto novillero, pero el noble eral no hacía más que caerse. Puso voluntad el de la Escuela del Citar.
Lo pasaba peor Sánchez Vara viendo a su hijo en el tendido que frente a Cazarratas. Y es que Rubén Vara lo dio todo ante el sexto novillo en la primera semifinal del certamen Kilómetro Cero. El de Ginés Bartolomé fue el … más fuerte del encierro, y el de peores ideas. Y ante él estuvo un valiente novillero, que lo dio todo desde el principio. Se fue a recibir a este Camorrita a portagayola, le dio dos faroles de rodillas, y cogió los palos, que colocó con mérito, aguantando los arreones del novillo, que además cortaba.
Tras brindar a Gómez Escorial, mostró sus ganas con un novillo le hacía extraños e iba por él directamente. Además dejó muletazos destacables y una trincherilla francamente buena. El chaval conectó inmediatamente con el tendido, y, tras tirarse con todo a matar, cortó dos orejas, y lo sacaron a hombros sus compañeros de la Escuela Yiyo.
Este último capítulo fue el más interesante de una tarde que abrió José Antonio de Gracia brindando a los padres de Nicolás Cubero, joven novillero que falleció deforma repentina el pasado enero. «Los ratos que pasé con él fueron especiales», recordó el alumno de la Escuela de El Juli. Por doblones comenzó el chaval, con un eral que muy pegajoso e incómodo. Le dio De Gracia los tiempos y las distancias que pedía Chavellín, y mostró temple. Aunque se pasó de faena, y se echó el animal antes de que le metiera la espada, tras tres pinchazos, el novillo se echó.
Noticia relacionada
-
Alicia P. Velarde
Destacó también la torería Jaime de Pedro, que se vio desde que desplegó las telas. El quinto de la tarde era alegre, pero con las fuerzas justas, y con la sutileza que necesitaba le daba los toques el granadino, elegante y de buenas maneras, que dejó un par de trincherazos de bonitas facturas. Lástima que el de Ginés Bartolomé se vino abajo pronto. En otra trinchera se le quedó debajo, llevándose un pequeño susto sin mayores consecuencias. Se pasó un poquito faena -al igual que la mayoría de sus compañeros-, poniéndose incómodo el novillo al final de la faena y en el momento de la suerte suprema.
A porta gayola se fue Raúl Caamaño a recibir al segundo, Recapodo, un novillo que no paró de moverse los primeros tercios. Al cielo fue el brindis del toledano, a su abuelo recientemente fallecido. No tenía mal concepto, pero buscó relajar la figura demasiado pronto con un novillo pegajoso y que embestía con nervio.
KILÓMETRO CERO
-
Plaza de toros de Valdemorillo.
Viernes, 27 de febrero de 2026. Entrada: Más de media plaza. Novillos de Ginés Bartolomé (1º, 4º y 5º), Hermanas Ortega (2º, 3º y 6º).
-
José Antonio de Gracia,
champán y oro. Dos pinchazos (silencio) -
Raúl Caamaño,
sangre de toro y oro. Pinchazo y media tendida y caída (vuelta). -
Pedro Gómez,
verde manzana y oro. Dos pinchazo y estocada caída (vuelta tras leve petición) -
Jacob Robledo,
grana y oro. Media tendida (silencio). -
Jaime de Pedro,
de burdeos y azabache. Pinchazo y estocada trasera y tendida (palmas). -
Rubén Vara,
de gris perla y oro. Estocada un dedo contraria, trasera y tendida y descabello (dos orejas).
-
Rebrincadito era el tercero, al que Pedro Gómez puso banderillas y puso ganas en todo momento. El de Hermanas Ortega era áspero, y lo intentó por todos los lados el de la Escuela de Galapagar, prendiéndole el novillo mientras se lo pasaba por la espalda. Se llevó un palizón, pero volvió como si nada, terminando por manoletinas. Exposición, pero sin mucho lucimiento. Pese a eso hubo una leve petición, y dio la vuelta al ruedo.
De hinojos fue a recibir Jacob Robledo al de Ginés Bartolomé, que se le echó encima. Logró darle una larga cambiada en el tercio. Jugó bien los brazos el mexicano con el capote, pero el novillo no se tenía en pie, como se vio en el variado quite de Jaime de Pedro, al que respondió Robledo por saltilleras. Cortaba en banderillas y no puso las cosas fáciles los primeros tercios. También comenzó de rodillas con la franela el alto novillero, pero el noble eral no hacía más que caerse. Puso voluntad el de la Escuela del Citar.
RSS de noticias de cultura

