«Todo es política, hasta la no implicación es una postura política». Así resumía la directora Celia Rico el sentir de la mayoría de invitados de la 40 Gala de los Premios Goya . Las chapas pro Palestina irrumpieron con fuerza en la alfombra roja, pero no de forma abrumadora. Lo que sí afirmaban muchos es que las llevaban en el abrigo o en el bolso o en el bolsillo, porque no podían estropear el vestido. El caso es que todos reivindicaban la necesidad de utilizar su posición como altavoz para denunciar causas en las que creen. Por ejemplo, el nuevo bombardeo a Irán estaba en la boca de todos. «Hay un país muy imperialista que un día apoya a Israel, otro invade Venezuela, y ahora apunta a Irán y no tiene ningún sentido», denunciaba Daniel Guzmán, que ya ganó el premio a la mejor dirección Novel hace 10 años.La alfombra roja era todo un laberinto de pasiones. La angustia y los nervios, a medida que se acercaba el inicio de la gala, iba creciendo. Tanto, que a veces hasta había quien deseaba no ganar a toda costa. «Sólo pensar en subir ahí arriba y hablar… Calla, calla, yo estoy de fábula así, con mi hermano Álvaro y mi equipo», afirmaba la actriz Ángela Cervantes , nominada por su papel en ‘La Furia’. Y no era la única. «No, yo sólo estoy aquí para presentar un premio y te lo pasas mucho mejor. Esta vez estoy la mar de tranquila», decía la actriz Anna Castillo.A veces parecía que el pasillo creado para que los nominados circulasen atendiendo a los centenares de medios fuera más un experimento para comprobar la resistencia de la gente a la presión que un glamuroso camino hacia el inicio de la gala, pero la gente se lo tomaba con filosofía y paciencia. «Nada, que estoy muy contento de estar aquí tan bien acompañado. Sólo quiero brindar, brindar y seguir brindando», aseguraba Mitch, el actor de 22 años estrella sorpresa de ‘Romería’, de Carla Simón por la que ha sido nominado a mejor actor revelación. Mientras, la directora de la película iba acompañada de su otra joven actriz, Llúcia García, también nominada, que prefería mantenerse en segundo plano, tocándose nerviosa los flecos blancos de su vestido a lo años 20.Noticia relacionada general No No Rigoberta Bandini y su original look para presentar los premios Goya 2026 Laura PintosNo sólo de actores vive la alfombra roja. También había cantantes como Bad Gyal , que iba a actuar en la gala y que aseguraba que lo haría con un formato muy diferente a lo que hace ella normalmente. Iba vestida con un vestido dorado a lo burbuja de Freixenet y estaba encantada de poder participar en la fiesta del cine, un arte que también le encanta. O Belén Aguilera, que cada vez que se encontraba con una amiga o un conocido soltaba un grito agudo espectacular. O la omnipresente Amaia, que no dejó de dejar suelta su contagiosa sonrisa a todo aquel que se le acercaba. Incluso la futbolista del Fútbol Club Barcelona que dijo que pronto habría noticias sobre una posible película en torno a su figura.Hay que tener en cuenta que la alfombra roja son más de tres horas de personas y más personas con talento circulando por un circuito larguísimo lleno de micrófonos, cámaras, móviles y algún listo con un boli. El cansancio, a medida que se acercaba la gala, era extendido por todos los presentes. Aun así, Albert Serra , nominado al mejor documental, mantenía las energías de forma encomiable, con una voz potente que se colaba por todas partes. «No me importa, esto lo deciden los que votan, a mí me da igual. Y no me interesa la política, nunca me ha interesado. No es una novedad, no soy como Wim Wenders que dice que el arte no tiene que ser político y llevaba 20 años diciendo lo contrario. No, yo siempre he dicho lo mismo», comentó el director con su particular histrionismo.El cine español alza la voz en la gala de los Goya entre nervios y glamourUno de los nombres más aclamados fue el de Oliver Laxe , director de ‘Sirat’, que a pesar de estar en los Goya no dejó de contestar preguntas y más preguntas sobre los Oscar. Otros pasaron tan rápido que muy pocos lo pillaron, como el también director Juan Antonio Bayona, que pasó como una estrella fugaz. Y entre las películas favoritas, por supuesto, ‘Los Domingos’. «A mí la que me ha marcado es »Maspalomas’, decía Greta Fernández, la hija de Eduard Fernández que le entregó el año pasado el Goya al mejor actor.Por su parte, una de las que mejor se lo pasaba en la alfombra roja era Karla Sofía Gascón después de que el año pasado no pudo asistir por los polémicos tweets que se hicieron públicos y que mancharon su imagen pública. «Me gustó ver que muchos de mis compañeros me apoyaron, pero vi a otra gente que no me conoce de nada decir cosas horribles de mí y a esos no me hace tanta ilusión verlos», reconoció relajada y divertida, sin ninguna presión.La actriz Alba Flores y la cantante Silvia Pérez recogen el Goya a mejor canción original por el documental ‘Flores para Antonio’. EPPolítica y cine en la alfombraLo más divertido de los invitados a los Goya son sus acompañantes, como el de Paula Vázquez , que le aguantaba el bolso todo el rato y esperaba con resignación a que hablase con la prensa. Y no era el único. En su caso, su favorita era ‘Sorda’. Otros, como el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, no se atrevía a decir quién ganaría porque sólo había visto ‘Sirat’, ‘Maspalomas’ y ‘Romería’. Lo que todos estaban de acuerdo es que este había sido uno de los mejores años del cine español y que era muy difícil decidir una mejor que las demás, porque además todas eran muy diferentes entre sí.¿Pero en la gala de los Goya se habla más de cine o de política? Esta es una pregunta difícil, porque el cine español no quiere renunciar a hablar de lo que le parezca importante. «A mí no me han dado la chapa, ni me han dado consignas de lo que decir, lo que significa que todavía hay espacio para que uno pueda decir lo que le de la gana», sentenció Marcel Barrena , director que el año pasado triunfó con ‘El 47’. «Todo es política, hasta la no implicación es una postura política». Así resumía la directora Celia Rico el sentir de la mayoría de invitados de la 40 Gala de los Premios Goya . Las chapas pro Palestina irrumpieron con fuerza en la alfombra roja, pero no de forma abrumadora. Lo que sí afirmaban muchos es que las llevaban en el abrigo o en el bolso o en el bolsillo, porque no podían estropear el vestido. El caso es que todos reivindicaban la necesidad de utilizar su posición como altavoz para denunciar causas en las que creen. Por ejemplo, el nuevo bombardeo a Irán estaba en la boca de todos. «Hay un país muy imperialista que un día apoya a Israel, otro invade Venezuela, y ahora apunta a Irán y no tiene ningún sentido», denunciaba Daniel Guzmán, que ya ganó el premio a la mejor dirección Novel hace 10 años.La alfombra roja era todo un laberinto de pasiones. La angustia y los nervios, a medida que se acercaba el inicio de la gala, iba creciendo. Tanto, que a veces hasta había quien deseaba no ganar a toda costa. «Sólo pensar en subir ahí arriba y hablar… Calla, calla, yo estoy de fábula así, con mi hermano Álvaro y mi equipo», afirmaba la actriz Ángela Cervantes , nominada por su papel en ‘La Furia’. Y no era la única. «No, yo sólo estoy aquí para presentar un premio y te lo pasas mucho mejor. Esta vez estoy la mar de tranquila», decía la actriz Anna Castillo.A veces parecía que el pasillo creado para que los nominados circulasen atendiendo a los centenares de medios fuera más un experimento para comprobar la resistencia de la gente a la presión que un glamuroso camino hacia el inicio de la gala, pero la gente se lo tomaba con filosofía y paciencia. «Nada, que estoy muy contento de estar aquí tan bien acompañado. Sólo quiero brindar, brindar y seguir brindando», aseguraba Mitch, el actor de 22 años estrella sorpresa de ‘Romería’, de Carla Simón por la que ha sido nominado a mejor actor revelación. Mientras, la directora de la película iba acompañada de su otra joven actriz, Llúcia García, también nominada, que prefería mantenerse en segundo plano, tocándose nerviosa los flecos blancos de su vestido a lo años 20.Noticia relacionada general No No Rigoberta Bandini y su original look para presentar los premios Goya 2026 Laura PintosNo sólo de actores vive la alfombra roja. También había cantantes como Bad Gyal , que iba a actuar en la gala y que aseguraba que lo haría con un formato muy diferente a lo que hace ella normalmente. Iba vestida con un vestido dorado a lo burbuja de Freixenet y estaba encantada de poder participar en la fiesta del cine, un arte que también le encanta. O Belén Aguilera, que cada vez que se encontraba con una amiga o un conocido soltaba un grito agudo espectacular. O la omnipresente Amaia, que no dejó de dejar suelta su contagiosa sonrisa a todo aquel que se le acercaba. Incluso la futbolista del Fútbol Club Barcelona que dijo que pronto habría noticias sobre una posible película en torno a su figura.Hay que tener en cuenta que la alfombra roja son más de tres horas de personas y más personas con talento circulando por un circuito larguísimo lleno de micrófonos, cámaras, móviles y algún listo con un boli. El cansancio, a medida que se acercaba la gala, era extendido por todos los presentes. Aun así, Albert Serra , nominado al mejor documental, mantenía las energías de forma encomiable, con una voz potente que se colaba por todas partes. «No me importa, esto lo deciden los que votan, a mí me da igual. Y no me interesa la política, nunca me ha interesado. No es una novedad, no soy como Wim Wenders que dice que el arte no tiene que ser político y llevaba 20 años diciendo lo contrario. No, yo siempre he dicho lo mismo», comentó el director con su particular histrionismo.El cine español alza la voz en la gala de los Goya entre nervios y glamourUno de los nombres más aclamados fue el de Oliver Laxe , director de ‘Sirat’, que a pesar de estar en los Goya no dejó de contestar preguntas y más preguntas sobre los Oscar. Otros pasaron tan rápido que muy pocos lo pillaron, como el también director Juan Antonio Bayona, que pasó como una estrella fugaz. Y entre las películas favoritas, por supuesto, ‘Los Domingos’. «A mí la que me ha marcado es »Maspalomas’, decía Greta Fernández, la hija de Eduard Fernández que le entregó el año pasado el Goya al mejor actor.Por su parte, una de las que mejor se lo pasaba en la alfombra roja era Karla Sofía Gascón después de que el año pasado no pudo asistir por los polémicos tweets que se hicieron públicos y que mancharon su imagen pública. «Me gustó ver que muchos de mis compañeros me apoyaron, pero vi a otra gente que no me conoce de nada decir cosas horribles de mí y a esos no me hace tanta ilusión verlos», reconoció relajada y divertida, sin ninguna presión.La actriz Alba Flores y la cantante Silvia Pérez recogen el Goya a mejor canción original por el documental ‘Flores para Antonio’. EPPolítica y cine en la alfombraLo más divertido de los invitados a los Goya son sus acompañantes, como el de Paula Vázquez , que le aguantaba el bolso todo el rato y esperaba con resignación a que hablase con la prensa. Y no era el único. En su caso, su favorita era ‘Sorda’. Otros, como el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, no se atrevía a decir quién ganaría porque sólo había visto ‘Sirat’, ‘Maspalomas’ y ‘Romería’. Lo que todos estaban de acuerdo es que este había sido uno de los mejores años del cine español y que era muy difícil decidir una mejor que las demás, porque además todas eran muy diferentes entre sí.¿Pero en la gala de los Goya se habla más de cine o de política? Esta es una pregunta difícil, porque el cine español no quiere renunciar a hablar de lo que le parezca importante. «A mí no me han dado la chapa, ni me han dado consignas de lo que decir, lo que significa que todavía hay espacio para que uno pueda decir lo que le de la gana», sentenció Marcel Barrena , director que el año pasado triunfó con ‘El 47’.
«Todo es política, hasta la no implicación es una postura política». Así resumía la directora Celia Rico el sentir de la mayoría de invitados de la 40 Gala de los Premios Goya. Las chapas pro Palestina irrumpieron con fuerza en la alfombra roja, … pero no de forma abrumadora. Lo que sí afirmaban muchos es que las llevaban en el abrigo o en el bolso o en el bolsillo, porque no podían estropear el vestido. El caso es que todos reivindicaban la necesidad de utilizar su posición como altavoz para denunciar causas en las que creen. Por ejemplo, el nuevo bombardeo a Irán estaba en la boca de todos. «Hay un país muy imperialista que un día apoya a Israel, otro invade Venezuela, y ahora apunta a Irán y no tiene ningún sentido», denunciaba Daniel Guzmán, que ya ganó el premio a la mejor dirección Novel hace 10 años.
La alfombra roja era todo un laberinto de pasiones. La angustia y los nervios, a medida que se acercaba el inicio de la gala, iba creciendo. Tanto, que a veces hasta había quien deseaba no ganar a toda costa. «Sólo pensar en subir ahí arriba y hablar… Calla, calla, yo estoy de fábula así, con mi hermano Álvaro y mi equipo», afirmaba la actriz Ángela Cervantes, nominada por su papel en ‘La Furia’. Y no era la única. «No, yo sólo estoy aquí para presentar un premio y te lo pasas mucho mejor. Esta vez estoy la mar de tranquila», decía la actriz Anna Castillo.
A veces parecía que el pasillo creado para que los nominados circulasen atendiendo a los centenares de medios fuera más un experimento para comprobar la resistencia de la gente a la presión que un glamuroso camino hacia el inicio de la gala, pero la gente se lo tomaba con filosofía y paciencia. «Nada, que estoy muy contento de estar aquí tan bien acompañado. Sólo quiero brindar, brindar y seguir brindando», aseguraba Mitch, el actor de 22 años estrella sorpresa de ‘Romería’, de Carla Simón por la que ha sido nominado a mejor actor revelación. Mientras, la directora de la película iba acompañada de su otra joven actriz, Llúcia García, también nominada, que prefería mantenerse en segundo plano, tocándose nerviosa los flecos blancos de su vestido a lo años 20.
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No sólo de actores vive la alfombra roja. También había cantantes como Bad Gyal, que iba a actuar en la gala y que aseguraba que lo haría con un formato muy diferente a lo que hace ella normalmente. Iba vestida con un vestido dorado a lo burbuja de Freixenet y estaba encantada de poder participar en la fiesta del cine, un arte que también le encanta. O Belén Aguilera, que cada vez que se encontraba con una amiga o un conocido soltaba un grito agudo espectacular. O la omnipresente Amaia, que no dejó de dejar suelta su contagiosa sonrisa a todo aquel que se le acercaba. Incluso la futbolista del Fútbol Club Barcelona que dijo que pronto habría noticias sobre una posible película en torno a su figura.
Hay que tener en cuenta que la alfombra roja son más de tres horas de personas y más personas con talento circulando por un circuito larguísimo lleno de micrófonos, cámaras, móviles y algún listo con un boli. El cansancio, a medida que se acercaba la gala, era extendido por todos los presentes. Aun así, Albert Serra, nominado al mejor documental, mantenía las energías de forma encomiable, con una voz potente que se colaba por todas partes. «No me importa, esto lo deciden los que votan, a mí me da igual. Y no me interesa la política, nunca me ha interesado. No es una novedad, no soy como Wim Wenders que dice que el arte no tiene que ser político y llevaba 20 años diciendo lo contrario. No, yo siempre he dicho lo mismo», comentó el director con su particular histrionismo.
El cine español alza la voz en la gala de los Goya entre nervios y glamour
Uno de los nombres más aclamados fue el de Oliver Laxe, director de ‘Sirat’, que a pesar de estar en los Goya no dejó de contestar preguntas y más preguntas sobre los Oscar. Otros pasaron tan rápido que muy pocos lo pillaron, como el también director Juan Antonio Bayona, que pasó como una estrella fugaz. Y entre las películas favoritas, por supuesto, ‘Los Domingos’. «A mí la que me ha marcado es »Maspalomas’, decía Greta Fernández, la hija de Eduard Fernández que le entregó el año pasado el Goya al mejor actor.
Por su parte, una de las que mejor se lo pasaba en la alfombra roja era Karla Sofía Gascón después de que el año pasado no pudo asistir por los polémicos tweets que se hicieron públicos y que mancharon su imagen pública. «Me gustó ver que muchos de mis compañeros me apoyaron, pero vi a otra gente que no me conoce de nada decir cosas horribles de mí y a esos no me hace tanta ilusión verlos», reconoció relajada y divertida, sin ninguna presión.
Política y cine en la alfombra
Lo más divertido de los invitados a los Goya son sus acompañantes, como el de Paula Vázquez, que le aguantaba el bolso todo el rato y esperaba con resignación a que hablase con la prensa. Y no era el único. En su caso, su favorita era ‘Sorda’. Otros, como el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, no se atrevía a decir quién ganaría porque sólo había visto ‘Sirat’, ‘Maspalomas’ y ‘Romería’. Lo que todos estaban de acuerdo es que este había sido uno de los mejores años del cine español y que era muy difícil decidir una mejor que las demás, porque además todas eran muy diferentes entre sí.
¿Pero en la gala de los Goya se habla más de cine o de política? Esta es una pregunta difícil, porque el cine español no quiere renunciar a hablar de lo que le parezca importante. «A mí no me han dado la chapa, ni me han dado consignas de lo que decir, lo que significa que todavía hay espacio para que uno pueda decir lo que le de la gana», sentenció Marcel Barrena, director que el año pasado triunfó con ‘El 47’.
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