La Asociación Taurina Parlamentaria celebró en el Congreso de los Diputados la I Jornada sobre el Patrimonio de la Tauromaquia, un encuentro que abordó el valor cultural, científico, ecológico y democrático de la Fiesta a través de cuatro mesas redondas.La tercera, dedicada a la relación entre tauromaquia y cultura, estuvo moderada por el periodista Fernando Fernández Román y contó con la participación de Jordi García Candau, Araceli Guillaume y Pío García Escudero, quien sustituyó al matador de toros Luis Francisco Esplá, que no pudo asistir por motivos personales.Fernández Román abrió el debate recordando que la tauromaquia forma parte de un «caudal de conocimientos que arrastra el río de la historia». Como ejemplo evocó la presentación de Juan Belmonte en Madrid en marzo de 1913, un acontecimiento que, explicó, supuso un impacto tal que despertó el interés de los intelectuales de la época. Citó entonces a Federico García Lorca, quien consideraba que «el toreo es la riqueza vital y poética más grande que tiene España». Para el poeta granadino, el toreo es «la fiesta más culta de España, porque es el lugar donde se ofrece la muerte rodeada de la más deslumbrante belleza», una realidad que, como señaló Fernández Román, «no sólo hay que defender, sino también explicar».Noticia relacionada general No No Curro Vázquez: «El 12 de octubre me volví insensato por un día» Alicia P. VelardeLa catedrática de Historia y Civilización de la España Moderna en la Universidad de París-Sorbonne, Araceli Guillaume , incidió en que la tauromaquia es cultura «independientemente de que inspire a artistas o de que el torero sea un creador». Según explicó, la presencia del toro forma parte del imaginario español desde hace siglos, hasta el punto de impregnar el propio lenguaje. «Cualquier antitaurino o cualquier joven que no tenga cultura taurina utiliza expresiones del mundo del toro», señaló.Guillaume recordó, además, cómo la tauromaquia ha acompañado a la literatura española desde el Siglo de Oro, con autores como Cervantes o Góngora, y defendió la transmisión familiar de la afición como una parte esencial de ese legado cultural. A su juicio, el principal problema se encuentra hoy en el ámbito académico, donde denunció la existencia de cierto complejo hacia el mundo del toro. «Los toros pueden ser muchas cosas, pero frivolidad no», afirmó, cuestionando cómo disciplinas como la lingüística, la literatura o la historia pueden ignorar un patrimonio cultural tan profundo, y estrechamente ligado con sus áreas.Por su parte, Jordi García Candau repasó la estrecha relación histórica entre la tauromaquia y el mundo intelectual. Recordó el papel del torero Ignacio Sánchez Mejías como anfitrión de las jornadas del Ateneo de Sevilla de 1927, en las que se consolidó el vínculo entre los escritores de la Generación del 27 y el universo taurino. Aquella relación, señaló, continuó años después con encuentros como el homenaje a Manolete celebrado en 1944 en el restaurante Lhardy de Madrid, donde literatos y periodistas ensalzaron la figura del torero cordobés.Esfuerzo de las televisiones autonómicasCandau subrayó también el papel de los medios de comunicación en la difusión cultural de la tauromaquia y destacó el esfuerzo de las televisiones autonómicas para retransmitir festejos taurinos, citando el caso de Telemadrid -que emitirá íntegramente la próxima Feria de San Isidro- junto a Castilla-La Mancha TV, Canal Sur o À Punt.El ex presidente del Senado Pío García-Escudero defendió que la tauromaquia forma parte del patrimonio cultural y reivindicó el carácter artístico del toreo. «Un torero tiene que crear una obra de arte en veinte minutos sin saber cuál va a ser la materia prima», explicó, en referencia al toro bravo, un animal de quinientos kilos cuyo comportamiento es imprevisible. Esa capacidad de improvisación, añadió, otorga al torero un mérito singular frente a otras disciplinas artísticas.Menores en los toros «Cuando dicen que puede producir un trauma a los niños, siempre respondo lo mismo: usted no va a educar a mis hijos, porque a mis hijos los educo yo» Pío García-EscuderoEscudero criticó además la eliminación del premio Nacional de Tauromaquia por parte del Ministerio de Cultura y cuestionó la iniciativa de prohibir la asistencia de menores de edad a las plazas de toros. «Cuando dicen que puede producir un trauma a los niños, siempre respondo lo mismo: usted no va a educar a mis hijos, porque a mis hijos los educo yo», afirmó. A su juicio, este tipo de medidas buscan «cortar la afición», ya que el contacto con la Fiesta desde edades tempranas es fundamental para su continuidad.La jornada fue clausurada por Sol Cruz-Guzmán , portavoz de Cultura del Partido Popular en el Congreso, quien llamó a aprovechar el momento actual de la tauromaquia para reforzar su defensa social y cultural. «Es el momento de que la parte pública y la sociedad civil se unan para proteger la tauromaquia y construir una estructura sólida que garantice su futuro», señaló. La Asociación Taurina Parlamentaria celebró en el Congreso de los Diputados la I Jornada sobre el Patrimonio de la Tauromaquia, un encuentro que abordó el valor cultural, científico, ecológico y democrático de la Fiesta a través de cuatro mesas redondas.La tercera, dedicada a la relación entre tauromaquia y cultura, estuvo moderada por el periodista Fernando Fernández Román y contó con la participación de Jordi García Candau, Araceli Guillaume y Pío García Escudero, quien sustituyó al matador de toros Luis Francisco Esplá, que no pudo asistir por motivos personales.Fernández Román abrió el debate recordando que la tauromaquia forma parte de un «caudal de conocimientos que arrastra el río de la historia». Como ejemplo evocó la presentación de Juan Belmonte en Madrid en marzo de 1913, un acontecimiento que, explicó, supuso un impacto tal que despertó el interés de los intelectuales de la época. Citó entonces a Federico García Lorca, quien consideraba que «el toreo es la riqueza vital y poética más grande que tiene España». Para el poeta granadino, el toreo es «la fiesta más culta de España, porque es el lugar donde se ofrece la muerte rodeada de la más deslumbrante belleza», una realidad que, como señaló Fernández Román, «no sólo hay que defender, sino también explicar».Noticia relacionada general No No Curro Vázquez: «El 12 de octubre me volví insensato por un día» Alicia P. VelardeLa catedrática de Historia y Civilización de la España Moderna en la Universidad de París-Sorbonne, Araceli Guillaume , incidió en que la tauromaquia es cultura «independientemente de que inspire a artistas o de que el torero sea un creador». Según explicó, la presencia del toro forma parte del imaginario español desde hace siglos, hasta el punto de impregnar el propio lenguaje. «Cualquier antitaurino o cualquier joven que no tenga cultura taurina utiliza expresiones del mundo del toro», señaló.Guillaume recordó, además, cómo la tauromaquia ha acompañado a la literatura española desde el Siglo de Oro, con autores como Cervantes o Góngora, y defendió la transmisión familiar de la afición como una parte esencial de ese legado cultural. A su juicio, el principal problema se encuentra hoy en el ámbito académico, donde denunció la existencia de cierto complejo hacia el mundo del toro. «Los toros pueden ser muchas cosas, pero frivolidad no», afirmó, cuestionando cómo disciplinas como la lingüística, la literatura o la historia pueden ignorar un patrimonio cultural tan profundo, y estrechamente ligado con sus áreas.Por su parte, Jordi García Candau repasó la estrecha relación histórica entre la tauromaquia y el mundo intelectual. Recordó el papel del torero Ignacio Sánchez Mejías como anfitrión de las jornadas del Ateneo de Sevilla de 1927, en las que se consolidó el vínculo entre los escritores de la Generación del 27 y el universo taurino. Aquella relación, señaló, continuó años después con encuentros como el homenaje a Manolete celebrado en 1944 en el restaurante Lhardy de Madrid, donde literatos y periodistas ensalzaron la figura del torero cordobés.Esfuerzo de las televisiones autonómicasCandau subrayó también el papel de los medios de comunicación en la difusión cultural de la tauromaquia y destacó el esfuerzo de las televisiones autonómicas para retransmitir festejos taurinos, citando el caso de Telemadrid -que emitirá íntegramente la próxima Feria de San Isidro- junto a Castilla-La Mancha TV, Canal Sur o À Punt.El ex presidente del Senado Pío García-Escudero defendió que la tauromaquia forma parte del patrimonio cultural y reivindicó el carácter artístico del toreo. «Un torero tiene que crear una obra de arte en veinte minutos sin saber cuál va a ser la materia prima», explicó, en referencia al toro bravo, un animal de quinientos kilos cuyo comportamiento es imprevisible. Esa capacidad de improvisación, añadió, otorga al torero un mérito singular frente a otras disciplinas artísticas.Menores en los toros «Cuando dicen que puede producir un trauma a los niños, siempre respondo lo mismo: usted no va a educar a mis hijos, porque a mis hijos los educo yo» Pío García-EscuderoEscudero criticó además la eliminación del premio Nacional de Tauromaquia por parte del Ministerio de Cultura y cuestionó la iniciativa de prohibir la asistencia de menores de edad a las plazas de toros. «Cuando dicen que puede producir un trauma a los niños, siempre respondo lo mismo: usted no va a educar a mis hijos, porque a mis hijos los educo yo», afirmó. A su juicio, este tipo de medidas buscan «cortar la afición», ya que el contacto con la Fiesta desde edades tempranas es fundamental para su continuidad.La jornada fue clausurada por Sol Cruz-Guzmán , portavoz de Cultura del Partido Popular en el Congreso, quien llamó a aprovechar el momento actual de la tauromaquia para reforzar su defensa social y cultural. «Es el momento de que la parte pública y la sociedad civil se unan para proteger la tauromaquia y construir una estructura sólida que garantice su futuro», señaló.
La Asociación Taurina Parlamentaria celebró en el Congreso de los Diputados la I Jornada sobre el Patrimonio de la Tauromaquia, un encuentro que abordó el valor cultural, científico, ecológico y democrático de la Fiesta a través de cuatro mesas redondas.
La tercera, dedicada … a la relación entre tauromaquia y cultura, estuvo moderada por el periodista Fernando Fernández Román y contó con la participación de Jordi García Candau, Araceli Guillaume y Pío García Escudero, quien sustituyó al matador de toros Luis Francisco Esplá, que no pudo asistir por motivos personales.
Fernández Román abrió el debate recordando que la tauromaquia forma parte de un «caudal de conocimientos que arrastra el río de la historia». Como ejemplo evocó la presentación de Juan Belmonte en Madrid en marzo de 1913, un acontecimiento que, explicó, supuso un impacto tal que despertó el interés de los intelectuales de la época. Citó entonces a Federico García Lorca, quien consideraba que «el toreo es la riqueza vital y poética más grande que tiene España». Para el poeta granadino, el toreo es «la fiesta más culta de España, porque es el lugar donde se ofrece la muerte rodeada de la más deslumbrante belleza», una realidad que, como señaló Fernández Román, «no sólo hay que defender, sino también explicar».
Noticia relacionada
-
Alicia P. Velarde
La catedrática de Historia y Civilización de la España Moderna en la Universidad de París-Sorbonne, Araceli Guillaume, incidió en que la tauromaquia es cultura «independientemente de que inspire a artistas o de que el torero sea un creador». Según explicó, la presencia del toro forma parte del imaginario español desde hace siglos, hasta el punto de impregnar el propio lenguaje. «Cualquier antitaurino o cualquier joven que no tenga cultura taurina utiliza expresiones del mundo del toro», señaló.
Guillaume recordó, además, cómo la tauromaquia ha acompañado a la literatura española desde el Siglo de Oro, con autores como Cervantes o Góngora, y defendió la transmisión familiar de la afición como una parte esencial de ese legado cultural. A su juicio, el principal problema se encuentra hoy en el ámbito académico, donde denunció la existencia de cierto complejo hacia el mundo del toro. «Los toros pueden ser muchas cosas, pero frivolidad no», afirmó, cuestionando cómo disciplinas como la lingüística, la literatura o la historia pueden ignorar un patrimonio cultural tan profundo, y estrechamente ligado con sus áreas.
Por su parte, Jordi García Candau repasó la estrecha relación histórica entre la tauromaquia y el mundo intelectual. Recordó el papel del torero Ignacio Sánchez Mejías como anfitrión de las jornadas del Ateneo de Sevilla de 1927, en las que se consolidó el vínculo entre los escritores de la Generación del 27 y el universo taurino. Aquella relación, señaló, continuó años después con encuentros como el homenaje a Manolete celebrado en 1944 en el restaurante Lhardy de Madrid, donde literatos y periodistas ensalzaron la figura del torero cordobés.
Esfuerzo de las televisiones autonómicas
Candau subrayó también el papel de los medios de comunicación en la difusión cultural de la tauromaquia y destacó el esfuerzo de las televisiones autonómicas para retransmitir festejos taurinos, citando el caso de Telemadrid -que emitirá íntegramente la próxima Feria de San Isidro- junto a Castilla-La Mancha TV, Canal Sur o À Punt.
El ex presidente del Senado Pío García-Escudero defendió que la tauromaquia forma parte del patrimonio cultural y reivindicó el carácter artístico del toreo. «Un torero tiene que crear una obra de arte en veinte minutos sin saber cuál va a ser la materia prima», explicó, en referencia al toro bravo, un animal de quinientos kilos cuyo comportamiento es imprevisible. Esa capacidad de improvisación, añadió, otorga al torero un mérito singular frente a otras disciplinas artísticas.
Menores en los toros
«Cuando dicen que puede producir un trauma a los niños, siempre respondo lo mismo: usted no va a educar a mis hijos, porque a mis hijos los educo yo»
Pío García-Escudero
Escudero criticó además la eliminación del premio Nacional de Tauromaquia por parte del Ministerio de Cultura y cuestionó la iniciativa de prohibir la asistencia de menores de edad a las plazas de toros. «Cuando dicen que puede producir un trauma a los niños, siempre respondo lo mismo: usted no va a educar a mis hijos, porque a mis hijos los educo yo», afirmó. A su juicio, este tipo de medidas buscan «cortar la afición», ya que el contacto con la Fiesta desde edades tempranas es fundamental para su continuidad.
La jornada fue clausurada por Sol Cruz-Guzmán, portavoz de Cultura del Partido Popular en el Congreso, quien llamó a aprovechar el momento actual de la tauromaquia para reforzar su defensa social y cultural. «Es el momento de que la parte pública y la sociedad civil se unan para proteger la tauromaquia y construir una estructura sólida que garantice su futuro», señaló.
RSS de noticias de cultura

