Este lunes comenzará a alzarse un andamio especial para restaurar el campanario más bonito de Italia sin ocultarlo a los turistas. El lugar atrae cada año a casi 1.500.000 de turistas, y sería una pena que hasta 2030 quienes la visitaran regresaran a casa de manos vacías. Se trata de la torre del Duomo de Florencia , diseñada por Giotto en 1334. Fue la obra más importante del gótico italiano y su estilo es un aperitivo del Renacimiento.«La idea es que el campanario no quede empaquetado durante los cuatro años que durarán las obras. Por eso hemos diseñado un gran capuchón que cubre sólo la parte en la que se trabaja y que permite mostrar la parte restaurada», explica a ABC Ambra Nepi , portavoz de la Opera di Santa Maria del Fiore, la institución civil que construyó la catedral en la Edad Media y que ahora se ocupa de pagar y coordinar la restauración.Quieren evitar lo que ha sucedido a la Galería de los Uffizi , que durante 20 años ha tenido dos grúas trabajando en las obras de ampliación del complejo. El render presentado por los ingenieros muestra cómo el andamiaje sostiene una plataforma sobre la que trabajan los restauradores en el campanario desde arriba hacia abajo; y que ésta baja mecánicamente a medida que se concluye la restauración. El único plano cubierto es el que ocupen los técnicos durante esa fase.Noticia relacionada general No No En el andamio del Juicio Final para ver lo que Miguel Ángel pintó solo para sí mismo Javier Martínez-BrocalAdemás, los turistas podrán seguir subiendo hasta la cima de la torre. El campanario es el tercer edificio más alto de la ciudad del Arno, tras la cúpula de Brunelleschi y la torre del Palazzo Vecchio. Tiene seis pisos y mide 85,60 metros de altura, como saben bien quienes hacen los 414 peldaños que llevan hasta la espectacular terraza construida en su cúspide. Es de planta cuadrada, cada lado mide 13 metros, y aunque los muros se van aligerando a medida que aumenta la altura, llegan a alcanzar un grosor de 330 centímetros.Una vez que se concluyó la primera fase de la construcción de la catedral diseñada por Arnolfo de Cambio, la ciudad de Florencia encargó en 1334 este campanario a su artista más prestigioso Giotto (1266-1337). Este trabajó en el campanario sólo tres años, pues falleció sin verlo terminado. Lo continuaron sus discípulos A ndrea Pisano y Francesco Talenti pero pasaron otros 22 años antes de que se pusiera la última piedra. Bajo su sombra nacerían en estas tierras genios como Rafael, Miguel Ángel o Leonardo da Vinci.El campanario de Giotto. Opera di Santa Maria del Fiore/ Fabio MuzziGiotto diseñó la torre con proporciones perfectas, de forma que cada nivel tuviera una decoración característica con mármoles de tres colores diferentes, blanco verde y rojo. También dio el tema a los ciclos escultóricos de los niveles más bajos, la Creación, la creatividad humana y la profecía, este último traducido en estatuas por Donatello.Florencia es una ciudad de costumbres y desde hace siglos, después de cada verano y de cada invierno, artesanos florentinos revisan uno a uno los miles de metros cuadrados de mármoles que recubren su campanario. Lo hacen golpeándolos uno a uno para detectar posibles problemas de adherencia o estabilidad. En la última revisión encendieron todas las alarmas pues se estaban desprendiendo algunas partículas de las cornisas, señal de posibles desprendimientos.Avanzado estado de degradación«Por motivos de seguridad , era fundamental intervenir. Se han detectado fuertes degradaciones, sobre todo en las partes superiores, las más expuestas a los agentes atmosféricos», asegura la portavoz Ambra Nepi. Según los técnicos, «sus superficies exteriores presentan un avanzado estado de degradación , especialmente en las cornisas de la terraza superior y en las decoraciones, a causa de la contaminación, lluvias acidas, radiación solar, ataques biológicos (musgos, algas, bacterias), vibraciones mecánicas, anclajes antiguos, materiales heterogéneos y fuertes variaciones de temperatura y humedad». Aunque han calculado que las obras durarán cuatro años, Nepi reconoce que «cuando subamos físicamente al monumento pueden aparecer nuevas problemáticas».Hasta mediados de julio, a medida que se alza el nuevo andamio, harán un mapeo de los problemas de la torre y un diagnóstico más preciso de sus causas. También retirarán los elementos inestables. Después comenzará la limpieza y eliminación de estucos y elementos metálicos degradados. A continuación, reintegrarán los elementos que hayan reparado y sustituirán con nuevos los que sean necesarios. «La sustitución de elementos solo se hará en casos de degradación extrema o riesgo estructural, con materiales compatibles y técnicas tradicionales», asegura la nota de prensa que explica la restauración.El duomo de Florencia no es propiedad de la Iglesia católica sino de la Opera di Santa Maria del Fiore , un organismo civil, ligado a la archidiócesis. «Nuestra institución fue fundada en 1296 por la República Florentina para construir la catedral. Cuando finalizó era la iglesia más grande de Europa, tenía 153 metros de largo, 90 metros de ancho y 90 de alto. Para construirla, fueron elegidos los mejores artistas de la época, Arnolfo di Cambio para la catedral, Giotto para el campanario y Brunelleschi para la cúpula», explica Ambra Nepi.Según su archivo, desde 1939 ha habido varias restauraciones parciales del campanario, pero esta será la primera completa del edificio. Esta institución, que se financia con las entradas para visitar el duomo, correrá con los gastos de la restauración, unos 7.000.000 de euros y se ocupará directamente de las obras. Aunque no son comparables, la restauración del Coliseo de Roma concluida en 2021 duró tres años y medio y costó 25.000.000 de euros. Este lunes comenzará a alzarse un andamio especial para restaurar el campanario más bonito de Italia sin ocultarlo a los turistas. El lugar atrae cada año a casi 1.500.000 de turistas, y sería una pena que hasta 2030 quienes la visitaran regresaran a casa de manos vacías. Se trata de la torre del Duomo de Florencia , diseñada por Giotto en 1334. Fue la obra más importante del gótico italiano y su estilo es un aperitivo del Renacimiento.«La idea es que el campanario no quede empaquetado durante los cuatro años que durarán las obras. Por eso hemos diseñado un gran capuchón que cubre sólo la parte en la que se trabaja y que permite mostrar la parte restaurada», explica a ABC Ambra Nepi , portavoz de la Opera di Santa Maria del Fiore, la institución civil que construyó la catedral en la Edad Media y que ahora se ocupa de pagar y coordinar la restauración.Quieren evitar lo que ha sucedido a la Galería de los Uffizi , que durante 20 años ha tenido dos grúas trabajando en las obras de ampliación del complejo. El render presentado por los ingenieros muestra cómo el andamiaje sostiene una plataforma sobre la que trabajan los restauradores en el campanario desde arriba hacia abajo; y que ésta baja mecánicamente a medida que se concluye la restauración. El único plano cubierto es el que ocupen los técnicos durante esa fase.Noticia relacionada general No No En el andamio del Juicio Final para ver lo que Miguel Ángel pintó solo para sí mismo Javier Martínez-BrocalAdemás, los turistas podrán seguir subiendo hasta la cima de la torre. El campanario es el tercer edificio más alto de la ciudad del Arno, tras la cúpula de Brunelleschi y la torre del Palazzo Vecchio. Tiene seis pisos y mide 85,60 metros de altura, como saben bien quienes hacen los 414 peldaños que llevan hasta la espectacular terraza construida en su cúspide. Es de planta cuadrada, cada lado mide 13 metros, y aunque los muros se van aligerando a medida que aumenta la altura, llegan a alcanzar un grosor de 330 centímetros.Una vez que se concluyó la primera fase de la construcción de la catedral diseñada por Arnolfo de Cambio, la ciudad de Florencia encargó en 1334 este campanario a su artista más prestigioso Giotto (1266-1337). Este trabajó en el campanario sólo tres años, pues falleció sin verlo terminado. Lo continuaron sus discípulos A ndrea Pisano y Francesco Talenti pero pasaron otros 22 años antes de que se pusiera la última piedra. Bajo su sombra nacerían en estas tierras genios como Rafael, Miguel Ángel o Leonardo da Vinci.El campanario de Giotto. Opera di Santa Maria del Fiore/ Fabio MuzziGiotto diseñó la torre con proporciones perfectas, de forma que cada nivel tuviera una decoración característica con mármoles de tres colores diferentes, blanco verde y rojo. También dio el tema a los ciclos escultóricos de los niveles más bajos, la Creación, la creatividad humana y la profecía, este último traducido en estatuas por Donatello.Florencia es una ciudad de costumbres y desde hace siglos, después de cada verano y de cada invierno, artesanos florentinos revisan uno a uno los miles de metros cuadrados de mármoles que recubren su campanario. Lo hacen golpeándolos uno a uno para detectar posibles problemas de adherencia o estabilidad. En la última revisión encendieron todas las alarmas pues se estaban desprendiendo algunas partículas de las cornisas, señal de posibles desprendimientos.Avanzado estado de degradación«Por motivos de seguridad , era fundamental intervenir. Se han detectado fuertes degradaciones, sobre todo en las partes superiores, las más expuestas a los agentes atmosféricos», asegura la portavoz Ambra Nepi. Según los técnicos, «sus superficies exteriores presentan un avanzado estado de degradación , especialmente en las cornisas de la terraza superior y en las decoraciones, a causa de la contaminación, lluvias acidas, radiación solar, ataques biológicos (musgos, algas, bacterias), vibraciones mecánicas, anclajes antiguos, materiales heterogéneos y fuertes variaciones de temperatura y humedad». Aunque han calculado que las obras durarán cuatro años, Nepi reconoce que «cuando subamos físicamente al monumento pueden aparecer nuevas problemáticas».Hasta mediados de julio, a medida que se alza el nuevo andamio, harán un mapeo de los problemas de la torre y un diagnóstico más preciso de sus causas. También retirarán los elementos inestables. Después comenzará la limpieza y eliminación de estucos y elementos metálicos degradados. A continuación, reintegrarán los elementos que hayan reparado y sustituirán con nuevos los que sean necesarios. «La sustitución de elementos solo se hará en casos de degradación extrema o riesgo estructural, con materiales compatibles y técnicas tradicionales», asegura la nota de prensa que explica la restauración.El duomo de Florencia no es propiedad de la Iglesia católica sino de la Opera di Santa Maria del Fiore , un organismo civil, ligado a la archidiócesis. «Nuestra institución fue fundada en 1296 por la República Florentina para construir la catedral. Cuando finalizó era la iglesia más grande de Europa, tenía 153 metros de largo, 90 metros de ancho y 90 de alto. Para construirla, fueron elegidos los mejores artistas de la época, Arnolfo di Cambio para la catedral, Giotto para el campanario y Brunelleschi para la cúpula», explica Ambra Nepi.Según su archivo, desde 1939 ha habido varias restauraciones parciales del campanario, pero esta será la primera completa del edificio. Esta institución, que se financia con las entradas para visitar el duomo, correrá con los gastos de la restauración, unos 7.000.000 de euros y se ocupará directamente de las obras. Aunque no son comparables, la restauración del Coliseo de Roma concluida en 2021 duró tres años y medio y costó 25.000.000 de euros.
Este lunes comenzará a alzarse un andamio especial para restaurar el campanario más bonito de Italia sin ocultarlo a los turistas. El lugar atrae cada año a casi 1.500.000 de turistas, y sería una pena que hasta 2030 quienes la visitaran regresaran a … casa de manos vacías. Se trata de la torre del Duomo de Florencia, diseñada por Giotto en 1334. Fue la obra más importante del gótico italiano y su estilo es un aperitivo del Renacimiento.
«La idea es que el campanario no quede empaquetado durante los cuatro años que durarán las obras. Por eso hemos diseñado un gran capuchón que cubre sólo la parte en la que se trabaja y que permite mostrar la parte restaurada», explica a ABC Ambra Nepi, portavoz de la Opera di Santa Maria del Fiore, la institución civil que construyó la catedral en la Edad Media y que ahora se ocupa de pagar y coordinar la restauración.
Quieren evitar lo que ha sucedido a la Galería de los Uffizi, que durante 20 años ha tenido dos grúas trabajando en las obras de ampliación del complejo. El render presentado por los ingenieros muestra cómo el andamiaje sostiene una plataforma sobre la que trabajan los restauradores en el campanario desde arriba hacia abajo; y que ésta baja mecánicamente a medida que se concluye la restauración. El único plano cubierto es el que ocupen los técnicos durante esa fase.
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Javier Martínez-Brocal
Además, los turistas podrán seguir subiendo hasta la cima de la torre. El campanario es el tercer edificio más alto de la ciudad del Arno, tras la cúpula de Brunelleschi y la torre del Palazzo Vecchio. Tiene seis pisos y mide 85,60 metros de altura, como saben bien quienes hacen los 414 peldaños que llevan hasta la espectacular terraza construida en su cúspide. Es de planta cuadrada, cada lado mide 13 metros, y aunque los muros se van aligerando a medida que aumenta la altura, llegan a alcanzar un grosor de 330 centímetros.
Una vez que se concluyó la primera fase de la construcción de la catedral diseñada por Arnolfo de Cambio, la ciudad de Florencia encargó en 1334 este campanario a su artista más prestigioso Giotto (1266-1337). Este trabajó en el campanario sólo tres años, pues falleció sin verlo terminado. Lo continuaron sus discípulos Andrea Pisano y Francesco Talenti pero pasaron otros 22 años antes de que se pusiera la última piedra. Bajo su sombra nacerían en estas tierras genios como Rafael, Miguel Ángel o Leonardo da Vinci.

(Opera di Santa Maria del Fiore/ Fabio Muzzi)
Giotto diseñó la torre con proporciones perfectas, de forma que cada nivel tuviera una decoración característica con mármoles de tres colores diferentes, blanco verde y rojo. También dio el tema a los ciclos escultóricos de los niveles más bajos, la Creación, la creatividad humana y la profecía, este último traducido en estatuas por Donatello.
Florencia es una ciudad de costumbres y desde hace siglos, después de cada verano y de cada invierno, artesanos florentinos revisan uno a uno los miles de metros cuadrados de mármoles que recubren su campanario. Lo hacen golpeándolos uno a uno para detectar posibles problemas de adherencia o estabilidad. En la última revisión encendieron todas las alarmas pues se estaban desprendiendo algunas partículas de las cornisas, señal de posibles desprendimientos.
Avanzado estado de degradación
«Por motivos de seguridad, era fundamental intervenir. Se han detectado fuertes degradaciones, sobre todo en las partes superiores, las más expuestas a los agentes atmosféricos», asegura la portavoz Ambra Nepi. Según los técnicos, «sus superficies exteriores presentan un avanzado estado de degradación, especialmente en las cornisas de la terraza superior y en las decoraciones, a causa de la contaminación, lluvias acidas, radiación solar, ataques biológicos (musgos, algas, bacterias), vibraciones mecánicas, anclajes antiguos, materiales heterogéneos y fuertes variaciones de temperatura y humedad». Aunque han calculado que las obras durarán cuatro años, Nepi reconoce que «cuando subamos físicamente al monumento pueden aparecer nuevas problemáticas».
Hasta mediados de julio, a medida que se alza el nuevo andamio, harán un mapeo de los problemas de la torre y un diagnóstico más preciso de sus causas. También retirarán los elementos inestables. Después comenzará la limpieza y eliminación de estucos y elementos metálicos degradados. A continuación, reintegrarán los elementos que hayan reparado y sustituirán con nuevos los que sean necesarios. «La sustitución de elementos solo se hará en casos de degradación extrema o riesgo estructural, con materiales compatibles y técnicas tradicionales», asegura la nota de prensa que explica la restauración.
El duomo de Florencia no es propiedad de la Iglesia católica sino de la Opera di Santa Maria del Fiore, un organismo civil, ligado a la archidiócesis. «Nuestra institución fue fundada en 1296 por la República Florentina para construir la catedral. Cuando finalizó era la iglesia más grande de Europa, tenía 153 metros de largo, 90 metros de ancho y 90 de alto. Para construirla, fueron elegidos los mejores artistas de la época, Arnolfo di Cambio para la catedral, Giotto para el campanario y Brunelleschi para la cúpula», explica Ambra Nepi.
Según su archivo, desde 1939 ha habido varias restauraciones parciales del campanario, pero esta será la primera completa del edificio. Esta institución, que se financia con las entradas para visitar el duomo, correrá con los gastos de la restauración, unos 7.000.000 de euros y se ocupará directamente de las obras. Aunque no son comparables, la restauración del Coliseo de Roma concluida en 2021 duró tres años y medio y costó 25.000.000 de euros.
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