«Empiezas queriendo bajar peso, para adelgazar, haciendo dieta. Comes menos y luego te da mucha hambre y vienen los atracones. Esto va poco a poco a más hasta que desemboca en un problema». Así de contundente ha sido Olga, que ha estado ocho años luchando contra un trastorno alimenticio del que antes apenas se hablaba y que hoy en día sigue estando algo a la sombra de la anorexia y la bulimia, de los más conocidos. Olga ha acudido al plató de ‘Y Ahora Sonsoles’ con la idea de dar a conocer su caso y ayudar a quienes pudieran encontrarse en esa situación. Ella consiguió ponerle fin a su problema después de tomar conciencia de ello, tras un momento en el que incluso «pensé terminar con todo» y ahí decidió contárselo a su madre y pedirle ayuda. «La llamé y le dije que la necesitaba, porque sino no se cómo iba a acabar esto», ha compartido con Pepa Romero, hoy al frente del programa. Tras darle a conocer lo que estaba viviendo, decidieron buscar a un profesional que la ayudara, algo que ha sido difícil: «No hay tantos expertos en el tema, algunos me ponían una dieta para solucionar lo que estaba pasando y eso era contraproducente». Sobre lo que experimentó durante esos años, ha comentado que sentía tanto «vergüenza» como ganas de estar sola, «aislamiento» y mucho estrés y nerviosismo. Pasaba etapas en las que trataba de bajar peso, con dietas estrictas y mucho deporte, y otras en las que los atracones eran casi a diario: «Llegué a engordar cinco kilos en tres días. Me sentía muy hinchada y empecé a no querer salir con mis amigos». Pasar el tiempo todo está superado, pero sigue acordándose de este «trastorno alimenticio que empecé a sufrir con apenas 18 años, sin saber bien qué estaba pasando». Ella refiere que pensó que era solo que tenía mucha hambre y no lo asociaba con la anorexia o la bulimia, porque comía mucho y jamás vomitaba. «Los atracones podían durar días, es como el estado en el que estás, disociado del momento que vives y sin parar de comer», ha sentenciado Olga.Ahora todo es cosa del pasado. Esos momentos de ingerir pizzas, hamburguesas, galletas, helados y otro tipo de alimentos de manera compulsiva no se dan. Ha tratado de hacer este llamamiento para quienes no saben qué les está ocurriendo, para que sepan que hay solución y que no es el fin: «Es difícil pero de esto se sale». «Empiezas queriendo bajar peso, para adelgazar, haciendo dieta. Comes menos y luego te da mucha hambre y vienen los atracones. Esto va poco a poco a más hasta que desemboca en un problema». Así de contundente ha sido Olga, que ha estado ocho años luchando contra un trastorno alimenticio del que antes apenas se hablaba y que hoy en día sigue estando algo a la sombra de la anorexia y la bulimia, de los más conocidos. Olga ha acudido al plató de ‘Y Ahora Sonsoles’ con la idea de dar a conocer su caso y ayudar a quienes pudieran encontrarse en esa situación. Ella consiguió ponerle fin a su problema después de tomar conciencia de ello, tras un momento en el que incluso «pensé terminar con todo» y ahí decidió contárselo a su madre y pedirle ayuda. «La llamé y le dije que la necesitaba, porque sino no se cómo iba a acabar esto», ha compartido con Pepa Romero, hoy al frente del programa. Tras darle a conocer lo que estaba viviendo, decidieron buscar a un profesional que la ayudara, algo que ha sido difícil: «No hay tantos expertos en el tema, algunos me ponían una dieta para solucionar lo que estaba pasando y eso era contraproducente». Sobre lo que experimentó durante esos años, ha comentado que sentía tanto «vergüenza» como ganas de estar sola, «aislamiento» y mucho estrés y nerviosismo. Pasaba etapas en las que trataba de bajar peso, con dietas estrictas y mucho deporte, y otras en las que los atracones eran casi a diario: «Llegué a engordar cinco kilos en tres días. Me sentía muy hinchada y empecé a no querer salir con mis amigos». Pasar el tiempo todo está superado, pero sigue acordándose de este «trastorno alimenticio que empecé a sufrir con apenas 18 años, sin saber bien qué estaba pasando». Ella refiere que pensó que era solo que tenía mucha hambre y no lo asociaba con la anorexia o la bulimia, porque comía mucho y jamás vomitaba. «Los atracones podían durar días, es como el estado en el que estás, disociado del momento que vives y sin parar de comer», ha sentenciado Olga.Ahora todo es cosa del pasado. Esos momentos de ingerir pizzas, hamburguesas, galletas, helados y otro tipo de alimentos de manera compulsiva no se dan. Ha tratado de hacer este llamamiento para quienes no saben qué les está ocurriendo, para que sepan que hay solución y que no es el fin: «Es difícil pero de esto se sale».
«Empiezas queriendo bajar peso, para adelgazar, haciendo dieta. Comes menos y luego te da mucha hambre y vienen los atracones. Esto va poco a poco a más hasta que desemboca en un problema». Así de contundente ha sido Olga, que ha estado ocho años … luchando contra un trastorno alimenticio del que antes apenas se hablaba y que hoy en día sigue estando algo a la sombra de la anorexia y la bulimia, de los más conocidos.
Olga ha acudido al plató de ‘Y Ahora Sonsoles’ con la idea de dar a conocer su caso y ayudar a quienes pudieran encontrarse en esa situación. Ella consiguió ponerle fin a su problema después de tomar conciencia de ello, tras un momento en el que incluso «pensé terminar con todo» y ahí decidió contárselo a su madre y pedirle ayuda. «La llamé y le dije que la necesitaba, porque sino no se cómo iba a acabar esto», ha compartido con Pepa Romero, hoy al frente del programa. Tras darle a conocer lo que estaba viviendo, decidieron buscar a un profesional que la ayudara, algo que ha sido difícil: «No hay tantos expertos en el tema, algunos me ponían una dieta para solucionar lo que estaba pasando y eso era contraproducente».
Sobre lo que experimentó durante esos años, ha comentado que sentía tanto «vergüenza» como ganas de estar sola, «aislamiento» y mucho estrés y nerviosismo. Pasaba etapas en las que trataba de bajar peso, con dietas estrictas y mucho deporte, y otras en las que los atracones eran casi a diario: «Llegué a engordar cinco kilos en tres días. Me sentía muy hinchada y empecé a no querer salir con mis amigos».
Pasar el tiempo todo está superado, pero sigue acordándose de este «trastorno alimenticio que empecé a sufrir con apenas 18 años, sin saber bien qué estaba pasando». Ella refiere que pensó que era solo que tenía mucha hambre y no lo asociaba con la anorexia o la bulimia, porque comía mucho y jamás vomitaba. «Los atracones podían durar días, es como el estado en el que estás, disociado del momento que vives y sin parar de comer», ha sentenciado Olga.
Ahora todo es cosa del pasado. Esos momentos de ingerir pizzas, hamburguesas, galletas, helados y otro tipo de alimentos de manera compulsiva no se dan. Ha tratado de hacer este llamamiento para quienes no saben qué les está ocurriendo, para que sepan que hay solución y que no es el fin: «Es difícil pero de esto se sale».
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