Una cosa recurrente entre los artistas de nuevo cuño es que cuando empiezan su carrera, intentan ser de todo menos ellos mismos. Quieren emular, cuando no copiar a sus ídolos, se dejan llevar por lo que esté de moda, y cuando les sobreviene un éxito difícil de digerir, el vértigo les hace mirar pa’ casa, a lugar seguro, allá donde sienten que recuperan su yo, y se ponen a rebuscar en su folclore para ver qué pueden pescar para sus objetivos creativos.Le ha pasado a Bad Bunny con ‘Debí tirar más fotos’ , su disco de homenaje a Puerto Rico, y es exactamente lo que le pasó a don Pedro Quevedo con ‘Donde quiero estar’, el tributo a Canarias que publicó tras convertirse en estrella global, y en el que ahora profundiza con ‘El Baifo’ , un álbum que a los críticos nos permite insistir en que sigue olfateando el rastro que deja el puertorriqueño por aquello de que ha hecho más o menos lo mismo. Aunque seguro, segurisísimo que no lo hizo pensando en nada de eso.Empecemos por el título, un término canario que Quevedo ha empleado con ingenio. En inglés, ‘Goat’ significa cabra, y a la vez es el acrónimo de ‘Greatest Of All Time’ que se traduce al español como ‘El mejor de todos los tiempos’. ‘Baifo’ alude a la cría de la cabra, el cabritillo recién nacido, un término de raíz ganadera con siglos de uso en el archipiélago, de forma que el artista está diciendo que es el puto amo en su propio idioma.Noticia relacionada general No No MÚSICA Quevedo ‘El Baifo’ despierta la expectación en Canarias: concierto sorpresa y nuevo disco Laura BautistaEn ‘El Baifo’ hay colaboraciones con Elvis Crespo, Tonny Tun Tun, La Pantera, Lucho RK y Juseph, y las agrupaciones de música popular canaria Los Gofiones y Nueva Línea, seis invitados a lo largo de catorce canciones que arrancan con ‘Está en casa’, una suerte de poema autotuneado donde recita: «Pero no quiero ir pa’lante, quiero volver atrá’, atrá’, atrá’ / Y volver a casa una vez más pa’ que sea la última (..) Aquí arriba hace mucho frío, pero mis islas me arropan / Cuando llego a Las Palmas, aquí to’ el mundo lo nota / Si piso Las Palmas, siempre corre el boca a boca / De que El Baifo está en casa, de que El Baifo está en casa».’Caprichoso’, una sucesión de rimas facilonas con base dembow y violines de fondo, es una letanía urbana de desamor sin demasiada enjundia, y entonces llega el tema que da título al disco, un reguetón que tampoco trae nada nuevo pero que al menos tiene la fuerza de los ‘old school’ (de hecho el inicio es parecidísimo a ‘Gasolina’ de Daddy Yankee ), en el que dice: «Odio el dinero, cualquier día lo reparto por la isla / Y nos vamos de rumba, pa’l carajo / Agradecío’ con Las Palma’, los primeros que me la dieron / Después vinieron chicharreros, conejero’ / A toíto’ les quiero, ocho isla’, un sentimiento / Me meto mar adentro / Y agradezco ser de aquí, si no, ¿qué sería de mí?».Cuando arranca el cuarto tema, ‘Gáldar’ (el nombre de una ciudad que pertenece a la isla de Gran Canaria), entra la sensación de seguir escuchando lo mismo y uno empieza a pensar que un repertorio de catorce temas se va a terminar haciendo muy, muy largo. Aquí colabora Tonny Tun Tun, un cantante, compositor y productor discográfico puertorriqueño que insiste en una de las frases de la letra que dice «soy un caprichoso», una de las autodescripciones que más se repiten en el disco.’Scandic’ es más de lo mismo, otro reguetón sobre estar de fiesta, pero justo antes de llegar al ecuador del álbum aparece ‘Al golpito’, una expresión canaria que según el Diccionario Básico de Canarismos significa «hacer algo lentamente, pausadamente y sin apuro». una suerte de ‘vallenatón’ junto a la Orquesta Nueva Línea que sí da para mojar pan gracias a un giro inesperado que por fin, sorprende.Y vuelta al redil con ‘2010ypico’, otro reguetón de manual , con algún matiz sonoro pero poco más que aportar, más allá de una letra aparentemente confesional acerca de las cosas que ha perdido en el camino hacia la cima: «Quiero volver para el 2010 y pico / Están feo’ estos 2020 y pico / Mierda, yo soñé con hacerme rico, ey / Pero así no, sin ti no».Los compatriotas Lucho RK y La Pantera, y el colombiano residente en Gran Canaria Juseph, le acompañan en ‘Algo va a pasar’, un corte necesariamente colorido con tanta gente de por medio, que da paso a ‘Hookah y calor’, un tema de discoteca de ritmo acelerado con letra quintaesencial del género: «Tú me encanta’ / Verte en tacone’, ey, uff, qué planta / Ese short ‘tá criminal / Ese culo en el club resalta, resalta».’Flakito’, quizá un autohomenaje por su nuevo físico esculpido en el gym, vuelve a aportar algo distinto con su aproximación a la bossa nova, y la balada ‘Mi balcón’ resulta bastante agradable con la mezcla de un bonito timple (un instrumento de cuerda pulsada típico de la música tradicional canaria) y un coro femenino, sin el menor maximalismo de por medio. Y entonces llega el hit, la gran apuesta de ‘El Baifo’, ‘La Graciosa’ (guiño a la isla, evidentemente), un merengue junto al ya legendario Elvis Crespo, que en su momento se filtró para desesperación de Quevedo y su equipo. Este verano arrasará, seguro.Todavía quedan dos temas más. ‘Ni borracho’, un ‘Despechá’ quevediano que vio la luz como adelanto en los pasados carnavales, y que también va a pegar fuerte en vacaciones porque es otro merengue pero en plan frenético, un rompepistas chiringuitero que levanta a los muertos.MÁS INFORMACIÓN Opinión Quevedo desvela el misterio: esta semana publica ‘El Baifo’, su tercer discoY en el final, ‘Hijo de volcán’, donde Quevedo se pone tiernito a más no poder al estilo Residente, con un spoken-word hiper ombliguista acompañado por las excelsas voces de Los Gofiones, cerrando un segundo elepé que, a fin de cuentas, resulta divertido y con gancho en un porcentaje algo reducido debido a una exagerada duración que aboca a lo reiterativo. Una cosa recurrente entre los artistas de nuevo cuño es que cuando empiezan su carrera, intentan ser de todo menos ellos mismos. Quieren emular, cuando no copiar a sus ídolos, se dejan llevar por lo que esté de moda, y cuando les sobreviene un éxito difícil de digerir, el vértigo les hace mirar pa’ casa, a lugar seguro, allá donde sienten que recuperan su yo, y se ponen a rebuscar en su folclore para ver qué pueden pescar para sus objetivos creativos.Le ha pasado a Bad Bunny con ‘Debí tirar más fotos’ , su disco de homenaje a Puerto Rico, y es exactamente lo que le pasó a don Pedro Quevedo con ‘Donde quiero estar’, el tributo a Canarias que publicó tras convertirse en estrella global, y en el que ahora profundiza con ‘El Baifo’ , un álbum que a los críticos nos permite insistir en que sigue olfateando el rastro que deja el puertorriqueño por aquello de que ha hecho más o menos lo mismo. Aunque seguro, segurisísimo que no lo hizo pensando en nada de eso.Empecemos por el título, un término canario que Quevedo ha empleado con ingenio. En inglés, ‘Goat’ significa cabra, y a la vez es el acrónimo de ‘Greatest Of All Time’ que se traduce al español como ‘El mejor de todos los tiempos’. ‘Baifo’ alude a la cría de la cabra, el cabritillo recién nacido, un término de raíz ganadera con siglos de uso en el archipiélago, de forma que el artista está diciendo que es el puto amo en su propio idioma.Noticia relacionada general No No MÚSICA Quevedo ‘El Baifo’ despierta la expectación en Canarias: concierto sorpresa y nuevo disco Laura BautistaEn ‘El Baifo’ hay colaboraciones con Elvis Crespo, Tonny Tun Tun, La Pantera, Lucho RK y Juseph, y las agrupaciones de música popular canaria Los Gofiones y Nueva Línea, seis invitados a lo largo de catorce canciones que arrancan con ‘Está en casa’, una suerte de poema autotuneado donde recita: «Pero no quiero ir pa’lante, quiero volver atrá’, atrá’, atrá’ / Y volver a casa una vez más pa’ que sea la última (..) Aquí arriba hace mucho frío, pero mis islas me arropan / Cuando llego a Las Palmas, aquí to’ el mundo lo nota / Si piso Las Palmas, siempre corre el boca a boca / De que El Baifo está en casa, de que El Baifo está en casa».’Caprichoso’, una sucesión de rimas facilonas con base dembow y violines de fondo, es una letanía urbana de desamor sin demasiada enjundia, y entonces llega el tema que da título al disco, un reguetón que tampoco trae nada nuevo pero que al menos tiene la fuerza de los ‘old school’ (de hecho el inicio es parecidísimo a ‘Gasolina’ de Daddy Yankee ), en el que dice: «Odio el dinero, cualquier día lo reparto por la isla / Y nos vamos de rumba, pa’l carajo / Agradecío’ con Las Palma’, los primeros que me la dieron / Después vinieron chicharreros, conejero’ / A toíto’ les quiero, ocho isla’, un sentimiento / Me meto mar adentro / Y agradezco ser de aquí, si no, ¿qué sería de mí?».Cuando arranca el cuarto tema, ‘Gáldar’ (el nombre de una ciudad que pertenece a la isla de Gran Canaria), entra la sensación de seguir escuchando lo mismo y uno empieza a pensar que un repertorio de catorce temas se va a terminar haciendo muy, muy largo. Aquí colabora Tonny Tun Tun, un cantante, compositor y productor discográfico puertorriqueño que insiste en una de las frases de la letra que dice «soy un caprichoso», una de las autodescripciones que más se repiten en el disco.’Scandic’ es más de lo mismo, otro reguetón sobre estar de fiesta, pero justo antes de llegar al ecuador del álbum aparece ‘Al golpito’, una expresión canaria que según el Diccionario Básico de Canarismos significa «hacer algo lentamente, pausadamente y sin apuro». una suerte de ‘vallenatón’ junto a la Orquesta Nueva Línea que sí da para mojar pan gracias a un giro inesperado que por fin, sorprende.Y vuelta al redil con ‘2010ypico’, otro reguetón de manual , con algún matiz sonoro pero poco más que aportar, más allá de una letra aparentemente confesional acerca de las cosas que ha perdido en el camino hacia la cima: «Quiero volver para el 2010 y pico / Están feo’ estos 2020 y pico / Mierda, yo soñé con hacerme rico, ey / Pero así no, sin ti no».Los compatriotas Lucho RK y La Pantera, y el colombiano residente en Gran Canaria Juseph, le acompañan en ‘Algo va a pasar’, un corte necesariamente colorido con tanta gente de por medio, que da paso a ‘Hookah y calor’, un tema de discoteca de ritmo acelerado con letra quintaesencial del género: «Tú me encanta’ / Verte en tacone’, ey, uff, qué planta / Ese short ‘tá criminal / Ese culo en el club resalta, resalta».’Flakito’, quizá un autohomenaje por su nuevo físico esculpido en el gym, vuelve a aportar algo distinto con su aproximación a la bossa nova, y la balada ‘Mi balcón’ resulta bastante agradable con la mezcla de un bonito timple (un instrumento de cuerda pulsada típico de la música tradicional canaria) y un coro femenino, sin el menor maximalismo de por medio. Y entonces llega el hit, la gran apuesta de ‘El Baifo’, ‘La Graciosa’ (guiño a la isla, evidentemente), un merengue junto al ya legendario Elvis Crespo, que en su momento se filtró para desesperación de Quevedo y su equipo. Este verano arrasará, seguro.Todavía quedan dos temas más. ‘Ni borracho’, un ‘Despechá’ quevediano que vio la luz como adelanto en los pasados carnavales, y que también va a pegar fuerte en vacaciones porque es otro merengue pero en plan frenético, un rompepistas chiringuitero que levanta a los muertos.MÁS INFORMACIÓN Opinión Quevedo desvela el misterio: esta semana publica ‘El Baifo’, su tercer discoY en el final, ‘Hijo de volcán’, donde Quevedo se pone tiernito a más no poder al estilo Residente, con un spoken-word hiper ombliguista acompañado por las excelsas voces de Los Gofiones, cerrando un segundo elepé que, a fin de cuentas, resulta divertido y con gancho en un porcentaje algo reducido debido a una exagerada duración que aboca a lo reiterativo.
Una cosa recurrente entre los artistas de nuevo cuño es que cuando empiezan su carrera, intentan ser de todo menos ellos mismos. Quieren emular, cuando no copiar a sus ídolos, se dejan llevar por lo que esté de moda, y cuando les sobreviene un éxito … difícil de digerir, el vértigo les hace mirar pa’ casa, a lugar seguro, allá donde sienten que recuperan su yo, y se ponen a rebuscar en su folclore para ver qué pueden pescar para sus objetivos creativos.
Le ha pasado a Bad Bunny con ‘Debí tirar más fotos’, su disco de homenaje a Puerto Rico, y es exactamente lo que le pasó a don Pedro Quevedo con ‘Donde quiero estar’, el tributo a Canarias que publicó tras convertirse en estrella global, y en el que ahora profundiza con ‘El Baifo’, un álbum que a los críticos nos permite insistir en que sigue olfateando el rastro que deja el puertorriqueño por aquello de que ha hecho más o menos lo mismo. Aunque seguro, segurisísimo que no lo hizo pensando en nada de eso.
Empecemos por el título, un término canario que Quevedo ha empleado con ingenio. En inglés, ‘Goat’ significa cabra, y a la vez es el acrónimo de ‘Greatest Of All Time’ que se traduce al español como ‘El mejor de todos los tiempos’. ‘Baifo’ alude a la cría de la cabra, el cabritillo recién nacido, un término de raíz ganadera con siglos de uso en el archipiélago, de forma que el artista está diciendo que es el puto amo en su propio idioma.
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En ‘El Baifo’ hay colaboraciones con Elvis Crespo, Tonny Tun Tun, La Pantera, Lucho RK y Juseph, y las agrupaciones de música popular canaria Los Gofiones y Nueva Línea, seis invitados a lo largo de catorce canciones que arrancan con ‘Está en casa’, una suerte de poema autotuneado donde recita: «Pero no quiero ir pa’lante, quiero volver atrá’, atrá’, atrá’ / Y volver a casa una vez más pa’ que sea la última (..) Aquí arriba hace mucho frío, pero mis islas me arropan / Cuando llego a Las Palmas, aquí to’ el mundo lo nota / Si piso Las Palmas, siempre corre el boca a boca / De que El Baifo está en casa, de que El Baifo está en casa».
‘Caprichoso’, una sucesión de rimas facilonas con base dembow y violines de fondo, es una letanía urbana de desamor sin demasiada enjundia, y entonces llega el tema que da título al disco, un reguetón que tampoco trae nada nuevo pero que al menos tiene la fuerza de los ‘old school’ (de hecho el inicio es parecidísimo a ‘Gasolina’ de Daddy Yankee), en el que dice: «Odio el dinero, cualquier día lo reparto por la isla / Y nos vamos de rumba, pa’l carajo / Agradecío’ con Las Palma’, los primeros que me la dieron / Después vinieron chicharreros, conejero’ / A toíto’ les quiero, ocho isla’, un sentimiento / Me meto mar adentro / Y agradezco ser de aquí, si no, ¿qué sería de mí?».
Cuando arranca el cuarto tema, ‘Gáldar’ (el nombre de una ciudad que pertenece a la isla de Gran Canaria), entra la sensación de seguir escuchando lo mismo y uno empieza a pensar que un repertorio de catorce temas se va a terminar haciendo muy, muy largo. Aquí colabora Tonny Tun Tun, un cantante, compositor y productor discográfico puertorriqueño que insiste en una de las frases de la letra que dice «soy un caprichoso», una de las autodescripciones que más se repiten en el disco.
‘Scandic’ es más de lo mismo, otro reguetón sobre estar de fiesta, pero justo antes de llegar al ecuador del álbum aparece ‘Al golpito’, una expresión canaria que según el Diccionario Básico de Canarismos significa «hacer algo lentamente, pausadamente y sin apuro». una suerte de ‘vallenatón’ junto a la Orquesta Nueva Línea que sí da para mojar pan gracias a un giro inesperado que por fin, sorprende.
Y vuelta al redil con ‘2010ypico’, otro reguetón de manual, con algún matiz sonoro pero poco más que aportar, más allá de una letra aparentemente confesional acerca de las cosas que ha perdido en el camino hacia la cima: «Quiero volver para el 2010 y pico / Están feo’ estos 2020 y pico / Mierda, yo soñé con hacerme rico, ey / Pero así no, sin ti no».
Los compatriotas Lucho RK y La Pantera, y el colombiano residente en Gran Canaria Juseph, le acompañan en ‘Algo va a pasar’, un corte necesariamente colorido con tanta gente de por medio, que da paso a ‘Hookah y calor’, un tema de discoteca de ritmo acelerado con letra quintaesencial del género: «Tú me encanta’ / Verte en tacone’, ey, uff, qué planta / Ese short ‘tá criminal / Ese culo en el club resalta, resalta».
‘Flakito’, quizá un autohomenaje por su nuevo físico esculpido en el gym, vuelve a aportar algo distinto con su aproximación a la bossa nova, y la balada ‘Mi balcón’ resulta bastante agradable con la mezcla de un bonito timple (un instrumento de cuerda pulsada típico de la música tradicional canaria) y un coro femenino, sin el menor maximalismo de por medio.
Y entonces llega el hit, la gran apuesta de ‘El Baifo’, ‘La Graciosa’ (guiño a la isla, evidentemente), un merengue junto al ya legendario Elvis Crespo, que en su momento se filtró para desesperación de Quevedo y su equipo. Este verano arrasará, seguro.
Todavía quedan dos temas más. ‘Ni borracho’, un ‘Despechá’ quevediano que vio la luz como adelanto en los pasados carnavales, y que también va a pegar fuerte en vacaciones porque es otro merengue pero en plan frenético, un rompepistas chiringuitero que levanta a los muertos.
Y en el final, ‘Hijo de volcán’, donde Quevedo se pone tiernito a más no poder al estilo Residente, con un spoken-word hiper ombliguista acompañado por las excelsas voces de Los Gofiones, cerrando un segundo elepé que, a fin de cuentas, resulta divertido y con gancho en un porcentaje algo reducido debido a una exagerada duración que aboca a lo reiterativo.
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