Ajenos al robo que se produciría unas horas después, investigadores de las universidades de Granada y Alicante, así como del Museo de Villena (Alicante) publicaban este miércoles un estudio sobre el Tesoro de Villena en la revista ‘Trabajos de Prehistoria’ del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que concluían que el ámbar presente en una de sus piezas de hace 3.000 años llegó desde el Báltico.La investigación, firmada por Mercedes Navero Rosales (Universidad de Granada), Gabriel García Atiénzar (Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico, Universidad de Alicante), Laura Hernández Alcaraz (Museo de Villena, Alicante) y Mercedes Murillo-Barroso (Universidad de Granada), llevó a cabo análisis arqueométricos de la resina fósil incrustada en una de las piezas de este famoso hallazgo arqueológico y confirmó procede de la región del mar Báltico. García Atiénzar explica en declaraciones a Europa Press que, en los últimos años y junto a compañeros de la UA, de la Universidad de Granada, de Toulouse y de Amsterdam, han reestudiado «buena parte» del Tesoro, con analíticas que cuando apareció en 1963 no existían y que ahora permiten «resolver algunas preguntas».El conjunto robado « todavía conservaba muchísimas preguntas que solo el avance de las técnicas que ha conocido la arqueología en las últimas décadas permite responder y que desgraciadamente se van a quedar en eso, en meras preguntas que jamás podremos preguntarle, o esperemos que sí, al Tesoro», se lamenta el investigador.Sobre el robo del valioso conjunto de orfebrería de la Edad del Bronce registrado esta madrugada en el Museo de Villena (MUVI), el catedrático de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Filología Griega y Filología Latina de la Universidad de Alicante (UA) señala que «a nivel patrimonial, histórico y de identidad el daño ya está hecho» y es « irreparable ». «La pérdida ya es insalvable», remarca el investigador a Europa Press, ya que el hecho de perder una sola pieza significa que el conjunto estaría «incompleto», aunque se recuperase el resto, «y eso ya de por sí es una pérdida significativa».Fechado hacia el año 1.000 a.C., el conjunto está compuesto, en su mayoría, por piezas de oro: once cuencos, 28 brazaletes que constituyen el más numeroso, tres botellas y varias piezas diversas. También lo forman tres botellas de plata y dos piezas mixtas -un botón de ámbar y oro y un remate de hierro y oro- y, por último, un brazalete de hierro. Fue descubierto en diciembre de 1963 por el arqueólogo José María Soler y sus colaboradores, en el interior de una vasija, oculta en el lecho de una rambla situada en el término de Villena.García destaca que el tesoro de Villena es « el conjunto arqueológico de metales preciosos más importante de la Edad de Bronce en Europa occidental , sin lugar a dudas, y no solo por la extraordinaria cantidad de oro». Formado por nueve kilos de oro, objetos de plata, de hierro meteórico y de ámbar, el tesoro permite conocer « cómo eran y cómo funcionaban las élites de la Edad de Bronce », cómo interactuaban las sociedades en los últimos siglos del segundo milenio antes de Cristo, en torno al 1.200 a.C. aproximadamente.El contexto de La OdiseaSegún García, hay que entender el tesoro de Villena dentro del contexto histórico de ‘La Odisea’: «Estamos hablando de los príncipes, de los reyes que surgen a finales de la Edad de Bronce en Europa , los que están utilizando especialmente el oro como forma de representar y de manifestar su poder».Estos reyes utilizaban el oro como «elementos de adorno personal», en el caso de los brazaletes, y a través de «vajillas de oro y de plata» y de «armas decoradas», incide el investigador, que añade: «Es un conjunto de hallazgos que, juntamente con otros que aparecieron en Grecia, juntamente con otros que han ido apareciendo a lo largo de las últimas décadas en Europa, nos permiten comprender un mundo que tradicionalmente se interpreta como rudo, como atrasado, pero que realmente es todo lo contrario, es un mundo hipercomplejo, un mundo hiperrelacionado con unas tecnologías capaces de transformar las materias primas que muy difícilmente incluso hoy seríamos capaces de desarrollar».Por ello, el catedrático asevera que su robo supone « una pérdida terrible para la investigación, para la sociedad, porque al fin y al cabo es patrimonio que es de todos, que debe ser exhibido y explicado para el conjunto de la sociedad». De igual forma, García señala la «pérdida de identidad» que sufre la sociedad «al perder uno de los elementos que mejor explican y que mejor reflejan nuestra historia». Ajenos al robo que se produciría unas horas después, investigadores de las universidades de Granada y Alicante, así como del Museo de Villena (Alicante) publicaban este miércoles un estudio sobre el Tesoro de Villena en la revista ‘Trabajos de Prehistoria’ del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que concluían que el ámbar presente en una de sus piezas de hace 3.000 años llegó desde el Báltico.La investigación, firmada por Mercedes Navero Rosales (Universidad de Granada), Gabriel García Atiénzar (Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico, Universidad de Alicante), Laura Hernández Alcaraz (Museo de Villena, Alicante) y Mercedes Murillo-Barroso (Universidad de Granada), llevó a cabo análisis arqueométricos de la resina fósil incrustada en una de las piezas de este famoso hallazgo arqueológico y confirmó procede de la región del mar Báltico. García Atiénzar explica en declaraciones a Europa Press que, en los últimos años y junto a compañeros de la UA, de la Universidad de Granada, de Toulouse y de Amsterdam, han reestudiado «buena parte» del Tesoro, con analíticas que cuando apareció en 1963 no existían y que ahora permiten «resolver algunas preguntas».El conjunto robado « todavía conservaba muchísimas preguntas que solo el avance de las técnicas que ha conocido la arqueología en las últimas décadas permite responder y que desgraciadamente se van a quedar en eso, en meras preguntas que jamás podremos preguntarle, o esperemos que sí, al Tesoro», se lamenta el investigador.Sobre el robo del valioso conjunto de orfebrería de la Edad del Bronce registrado esta madrugada en el Museo de Villena (MUVI), el catedrático de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Filología Griega y Filología Latina de la Universidad de Alicante (UA) señala que «a nivel patrimonial, histórico y de identidad el daño ya está hecho» y es « irreparable ». «La pérdida ya es insalvable», remarca el investigador a Europa Press, ya que el hecho de perder una sola pieza significa que el conjunto estaría «incompleto», aunque se recuperase el resto, «y eso ya de por sí es una pérdida significativa».Fechado hacia el año 1.000 a.C., el conjunto está compuesto, en su mayoría, por piezas de oro: once cuencos, 28 brazaletes que constituyen el más numeroso, tres botellas y varias piezas diversas. También lo forman tres botellas de plata y dos piezas mixtas -un botón de ámbar y oro y un remate de hierro y oro- y, por último, un brazalete de hierro. Fue descubierto en diciembre de 1963 por el arqueólogo José María Soler y sus colaboradores, en el interior de una vasija, oculta en el lecho de una rambla situada en el término de Villena.García destaca que el tesoro de Villena es « el conjunto arqueológico de metales preciosos más importante de la Edad de Bronce en Europa occidental , sin lugar a dudas, y no solo por la extraordinaria cantidad de oro». Formado por nueve kilos de oro, objetos de plata, de hierro meteórico y de ámbar, el tesoro permite conocer « cómo eran y cómo funcionaban las élites de la Edad de Bronce », cómo interactuaban las sociedades en los últimos siglos del segundo milenio antes de Cristo, en torno al 1.200 a.C. aproximadamente.El contexto de La OdiseaSegún García, hay que entender el tesoro de Villena dentro del contexto histórico de ‘La Odisea’: «Estamos hablando de los príncipes, de los reyes que surgen a finales de la Edad de Bronce en Europa , los que están utilizando especialmente el oro como forma de representar y de manifestar su poder».Estos reyes utilizaban el oro como «elementos de adorno personal», en el caso de los brazaletes, y a través de «vajillas de oro y de plata» y de «armas decoradas», incide el investigador, que añade: «Es un conjunto de hallazgos que, juntamente con otros que aparecieron en Grecia, juntamente con otros que han ido apareciendo a lo largo de las últimas décadas en Europa, nos permiten comprender un mundo que tradicionalmente se interpreta como rudo, como atrasado, pero que realmente es todo lo contrario, es un mundo hipercomplejo, un mundo hiperrelacionado con unas tecnologías capaces de transformar las materias primas que muy difícilmente incluso hoy seríamos capaces de desarrollar».Por ello, el catedrático asevera que su robo supone « una pérdida terrible para la investigación, para la sociedad, porque al fin y al cabo es patrimonio que es de todos, que debe ser exhibido y explicado para el conjunto de la sociedad». De igual forma, García señala la «pérdida de identidad» que sufre la sociedad «al perder uno de los elementos que mejor explican y que mejor reflejan nuestra historia».
Ajenos al robo que se produciría unas horas después, investigadores de las universidades de Granada y Alicante, así como del Museo de Villena (Alicante) publicaban este miércoles un estudio sobre el Tesoro de Villena en la revista ‘Trabajos de Prehistoria’ del Consejo Superior … de Investigaciones Científicas (CSIC) en el que concluían que el ámbar presente en una de sus piezas de hace 3.000 años llegó desde el Báltico.
La investigación, firmada por Mercedes Navero Rosales (Universidad de Granada), Gabriel García Atiénzar (Instituto Universitario de Investigación en Arqueología y Patrimonio Histórico, Universidad de Alicante), Laura Hernández Alcaraz (Museo de Villena, Alicante) y Mercedes Murillo-Barroso (Universidad de Granada), llevó a cabo análisis arqueométricos de la resina fósil incrustada en una de las piezas de este famoso hallazgo arqueológico y confirmó procede de la región del mar Báltico.
García Atiénzar explica en declaraciones a Europa Press que, en los últimos años y junto a compañeros de la UA, de la Universidad de Granada, de Toulouse y de Amsterdam, han reestudiado «buena parte» del Tesoro, con analíticas que cuando apareció en 1963 no existían y que ahora permiten «resolver algunas preguntas».
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El conjunto robado «todavía conservaba muchísimas preguntas que solo el avance de las técnicas que ha conocido la arqueología en las últimas décadas permite responder y que desgraciadamente se van a quedar en eso, en meras preguntas que jamás podremos preguntarle, o esperemos que sí, al Tesoro», se lamenta el investigador.
Sobre el robo del valioso conjunto de orfebrería de la Edad del Bronce registrado esta madrugada en el Museo de Villena (MUVI), el catedrático de Prehistoria, Arqueología, Historia Antigua, Filología Griega y Filología Latina de la Universidad de Alicante (UA) señala que «a nivel patrimonial, histórico y de identidad el daño ya está hecho» y es «irreparable».
«La pérdida ya es insalvable», remarca el investigador a Europa Press, ya que el hecho de perder una sola pieza significa que el conjunto estaría «incompleto», aunque se recuperase el resto, «y eso ya de por sí es una pérdida significativa».
Fechado hacia el año 1.000 a.C., el conjunto está compuesto, en su mayoría, por piezas de oro: once cuencos, 28 brazaletes que constituyen el más numeroso, tres botellas y varias piezas diversas. También lo forman tres botellas de plata y dos piezas mixtas -un botón de ámbar y oro y un remate de hierro y oro- y, por último, un brazalete de hierro. Fue descubierto en diciembre de 1963 por el arqueólogo José María Soler y sus colaboradores, en el interior de una vasija, oculta en el lecho de una rambla situada en el término de Villena.
García destaca que el tesoro de Villena es «el conjunto arqueológico de metales preciosos más importante de la Edad de Bronce en Europa occidental, sin lugar a dudas, y no solo por la extraordinaria cantidad de oro». Formado por nueve kilos de oro, objetos de plata, de hierro meteórico y de ámbar, el tesoro permite conocer «cómo eran y cómo funcionaban las élites de la Edad de Bronce», cómo interactuaban las sociedades en los últimos siglos del segundo milenio antes de Cristo, en torno al 1.200 a.C. aproximadamente.
El contexto de La Odisea
Según García, hay que entender el tesoro de Villena dentro del contexto histórico de ‘La Odisea’: «Estamos hablando de los príncipes, de los reyes que surgen a finales de la Edad de Bronce en Europa, los que están utilizando especialmente el oro como forma de representar y de manifestar su poder».
Estos reyes utilizaban el oro como «elementos de adorno personal», en el caso de los brazaletes, y a través de «vajillas de oro y de plata» y de «armas decoradas», incide el investigador, que añade: «Es un conjunto de hallazgos que, juntamente con otros que aparecieron en Grecia, juntamente con otros que han ido apareciendo a lo largo de las últimas décadas en Europa, nos permiten comprender un mundo que tradicionalmente se interpreta como rudo, como atrasado, pero que realmente es todo lo contrario, es un mundo hipercomplejo, un mundo hiperrelacionado con unas tecnologías capaces de transformar las materias primas que muy difícilmente incluso hoy seríamos capaces de desarrollar».
Por ello, el catedrático asevera que su robo supone «una pérdida terrible para la investigación, para la sociedad, porque al fin y al cabo es patrimonio que es de todos, que debe ser exhibido y explicado para el conjunto de la sociedad». De igual forma, García señala la «pérdida de identidad» que sufre la sociedad «al perder uno de los elementos que mejor explican y que mejor reflejan nuestra historia».
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