La película ‘Cronos’, dirigida por Fernando González Molina , basada en una investigación de Nacho Carretero y Arturo Lezcano, reconstruye las 124 horas posteriores a los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils del 17 y 18 de agosto de 2017. El foco de la narración se centra en el dispositivo policial puesto en marcha para localizar a los miembros de la célula hasta el abatimiento del último de ellos. También aborda lo ocurrido en Ripoll, municipio de la provincia de Gerona donde habían crecido los terroristas, así como la conmoción de quienes hasta entonces los conocían como jóvenes aparentemente integrados. El título procede del nombre real del dispositivo policial Cronos, activado tras el atropello de La Rambla.Antes incluso de su exhibición en la gran pantalla, la película ha levantado polémica por las declaraciones del actor Enric Auquer, quien, durante la promoción del largometraje dijo que, aunque los terroristas son plenamente responsables de sus crímenes, plantean al mismo tiempo una «corresponsabilidad social». En entrevistas con la prensa Enric Auquer preguntó qué hizo mal la sociedad para que jóvenes nacidos o criados en Cataluña acabaran radicalizados. Señaló el racismo y el fracaso de la integración como parte del problema y llegó a afirmar que en Cataluña «siempre ha habido racismo» y que él mismo participó de él cuando era joven. Fue justo ahí donde prendió la mecha.Introducir la responsabilidad de la sociedad cuando se habla de quienes perpetraron una matanza desplaza la carga moral desde terroristas hacia las víctimas. En ese caso, sin embargo, en un mismo reproche, emergen dos direcciones. Por un lado, quienes censuran a Auquer esa interpretación que diluye la responsabilidad de los terroristas y por otro, desde sectores independentistas, quienes amonestan que el largometraje deje en segundo plano la responsabilidad que atribuyen al Estado español y a sus servicios de seguridad, una cuestión que forma parte desde hace años de la disputa política en torno al 17-A. ‘Cronos’ está concebida precisamente para no convertir a los terroristas en protagonistas y, sin embargo, y a la luz de esta discusión, acaban siéndolo. Y lo que es aún peor: la víctimas han sido desdibujadas en una discusión más política que moral. La clara línea roja entre víctima y verdugo se empaña, se derrama y se desdibuja. La pregunta es en manos de quién. La película ‘Cronos’, dirigida por Fernando González Molina , basada en una investigación de Nacho Carretero y Arturo Lezcano, reconstruye las 124 horas posteriores a los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils del 17 y 18 de agosto de 2017. El foco de la narración se centra en el dispositivo policial puesto en marcha para localizar a los miembros de la célula hasta el abatimiento del último de ellos. También aborda lo ocurrido en Ripoll, municipio de la provincia de Gerona donde habían crecido los terroristas, así como la conmoción de quienes hasta entonces los conocían como jóvenes aparentemente integrados. El título procede del nombre real del dispositivo policial Cronos, activado tras el atropello de La Rambla.Antes incluso de su exhibición en la gran pantalla, la película ha levantado polémica por las declaraciones del actor Enric Auquer, quien, durante la promoción del largometraje dijo que, aunque los terroristas son plenamente responsables de sus crímenes, plantean al mismo tiempo una «corresponsabilidad social». En entrevistas con la prensa Enric Auquer preguntó qué hizo mal la sociedad para que jóvenes nacidos o criados en Cataluña acabaran radicalizados. Señaló el racismo y el fracaso de la integración como parte del problema y llegó a afirmar que en Cataluña «siempre ha habido racismo» y que él mismo participó de él cuando era joven. Fue justo ahí donde prendió la mecha.Introducir la responsabilidad de la sociedad cuando se habla de quienes perpetraron una matanza desplaza la carga moral desde terroristas hacia las víctimas. En ese caso, sin embargo, en un mismo reproche, emergen dos direcciones. Por un lado, quienes censuran a Auquer esa interpretación que diluye la responsabilidad de los terroristas y por otro, desde sectores independentistas, quienes amonestan que el largometraje deje en segundo plano la responsabilidad que atribuyen al Estado español y a sus servicios de seguridad, una cuestión que forma parte desde hace años de la disputa política en torno al 17-A. ‘Cronos’ está concebida precisamente para no convertir a los terroristas en protagonistas y, sin embargo, y a la luz de esta discusión, acaban siéndolo. Y lo que es aún peor: la víctimas han sido desdibujadas en una discusión más política que moral. La clara línea roja entre víctima y verdugo se empaña, se derrama y se desdibuja. La pregunta es en manos de quién.
La película ‘Cronos’, dirigida por Fernando González Molina, basada en una investigación de Nacho Carretero y Arturo Lezcano, reconstruye las 124 horas posteriores a los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils del 17 y 18 de agosto de 2017. El foco de la narración … se centra en el dispositivo policial puesto en marcha para localizar a los miembros de la célula hasta el abatimiento del último de ellos. También aborda lo ocurrido en Ripoll, municipio de la provincia de Gerona donde habían crecido los terroristas, así como la conmoción de quienes hasta entonces los conocían como jóvenes aparentemente integrados. El título procede del nombre real del dispositivo policial Cronos, activado tras el atropello de La Rambla.
Antes incluso de su exhibición en la gran pantalla, la película ha levantado polémica por las declaraciones del actor Enric Auquer, quien, durante la promoción del largometraje dijo que, aunque los terroristas son plenamente responsables de sus crímenes, plantean al mismo tiempo una «corresponsabilidad social». En entrevistas con la prensa Enric Auquer preguntó qué hizo mal la sociedad para que jóvenes nacidos o criados en Cataluña acabaran radicalizados. Señaló el racismo y el fracaso de la integración como parte del problema y llegó a afirmar que en Cataluña «siempre ha habido racismo» y que él mismo participó de él cuando era joven. Fue justo ahí donde prendió la mecha.
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Oti Rodríguez Marchante
Introducir la responsabilidad de la sociedad cuando se habla de quienes perpetraron una matanza desplaza la carga moral desde terroristas hacia las víctimas. En ese caso, sin embargo, en un mismo reproche, emergen dos direcciones. Por un lado, quienes censuran a Auquer esa interpretación que diluye la responsabilidad de los terroristas y por otro, desde sectores independentistas, quienes amonestan que el largometraje deje en segundo plano la responsabilidad que atribuyen al Estado español y a sus servicios de seguridad, una cuestión que forma parte desde hace años de la disputa política en torno al 17-A. ‘Cronos’ está concebida precisamente para no convertir a los terroristas en protagonistas y, sin embargo, y a la luz de esta discusión, acaban siéndolo. Y lo que es aún peor: la víctimas han sido desdibujadas en una discusión más política que moral. La clara línea roja entre víctima y verdugo se empaña, se derrama y se desdibuja. La pregunta es en manos de quién.
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