«Tienes que ver ‘Algo horrible está a punto de pasar’», le dije a mi hermana. A mi amiga I. le recomendé ver ‘Algo horroroso está a punto de ocurrir’ y, a mi amigo S., ‘Algo terrorífico está a punto de acontecer’. Lo que quería que vieran es la nueva serie de Netflix, ‘Algo terrible está a punto de suceder’ (lo he comprobado tres veces). Iba a empezar diciendo que me ha gustado bastante, que lo he pasado muy bien tan mal, pero lo haré con una súplica: por favor, gentes de la industria, utilicen en los títulos palabras con pocos sinónimos. «Terrible» y «suceder» tienen demasiados. A ojo, me salen casi cien combinaciones posibles con sinónimos de una y otra en la misma frase. Y esto, para alguien con tendencia a los pensamientos intrusivos como yo, es un desastre: ocurrir, suceder, pasar, espantoso, terrorífico, horroroso… Ya no sé cómo se titula, otra vez. Me gustan mucho las series de terror, pero desde ‘La Maldición de Hill House’ no me había entusiasmado ninguna. Ni siquiera ‘It: bienvenidos a Derry’, a la que tenía ganas pero deviene demasiado pronto en vodevil histéricodelirante, olvidando lo que para mí da más miedico en el mundo: el espeluznante «podría pasarte a ti en un rato». ‘Algo espantoso está a punto de producirse’ sí me ha enganchado. Empieza ya con mal rollo. Ese mal rollito que proviene de una atmósfera extraña en una situación cotidiana. ¿Qué podría tener de malo una novia preciosa que avanza hacia el altar? Pues que no parece muy feliz, que todo está muy oscuro, que todo el mundo parece muy raro, que por encima de la tenue música solo escuchamos el latir de su corazón y su respiración agitada… eso y las terroríficas imágenes que veremos justo a continuación y que no anticipan nada bueno. No es spoiler, tranquilos: todavía no ha pasado ni un minuto y ya está todo perdido de sangre. Aunque no sé qué otra cosa podríamos esperar de una serie que se titula ‘Algo catastrófico está a punto de tener lugar’, o lo que sea.Noticia relacionada general No No ‘Rooster’ y el buen rollito: la serie que no vería jamás pero que estoy viendo Rebeca ArgudoLa cosa, tras la sangre y los gritos, empieza cinco días antes de la boda, en lo que podría parecer una road movie medio rockera. Tampoco destripo ahora nada: seguimos en los primeros minutos y ya sabemos que habrá una boda y que no acaba bien del todo. Pero lo importante no es eso, sino todo lo que pasa entre que Rachel y Nicky, que se darán el «sí, quiero» en cinco días, van en coche hacia la casa de los padres de él, donde tendrá lugar la ceremonia, y que se lía parda. Me ha recordado a ratos a ‘Twin Peaks’, a ratos a ‘Stranger Things’, a ratos a ‘Kill Bill’ y a ratos a ‘Carrie’. Incluso sus protagonistas me recordaban todo el tiempo a alguien: Camila Morrone (Rachel) se me parece muchísimo a Anne Hathaway, Adam DiMarco (Nicky) a Marc Anthony y Jennifer Jason Leigth (Victoria) a Jennifer Jason Leigth. Agradezco que, aunque inquietantes, sean todos guapetes. Yo estoy muy por la belleza idealizada en series, pelis y anuncios y, últimamente, me encuentro en ellos a demasiada gente normal o abiertamente fea (esa ración de realismo ya lo tengo en mi día a día, en el supermercado, el bar, el curro, el vecindario). Cuando pongo una peli quiero enamorarme del protagonista y envidiar a la chica. Y Morrone tiene pelazo, labios de fresa y unos ojazos enormes. Y DiMarco, sin ser mi tipo (prefiero al hermano, aunque desde el primer minuto tiene pinta de ser un peligro con patas), tiene algo. Es mono hasta el sobrino aunque, como todos los niños de películas de miedo, parece a punto de hablarnos con voz de Umbral mientras le da vueltas la cabeza. Y más sabiendo, como sabemos, que ‘Algo horripilante se nos viene encima’. «Tienes que ver ‘Algo horrible está a punto de pasar’», le dije a mi hermana. A mi amiga I. le recomendé ver ‘Algo horroroso está a punto de ocurrir’ y, a mi amigo S., ‘Algo terrorífico está a punto de acontecer’. Lo que quería que vieran es la nueva serie de Netflix, ‘Algo terrible está a punto de suceder’ (lo he comprobado tres veces). Iba a empezar diciendo que me ha gustado bastante, que lo he pasado muy bien tan mal, pero lo haré con una súplica: por favor, gentes de la industria, utilicen en los títulos palabras con pocos sinónimos. «Terrible» y «suceder» tienen demasiados. A ojo, me salen casi cien combinaciones posibles con sinónimos de una y otra en la misma frase. Y esto, para alguien con tendencia a los pensamientos intrusivos como yo, es un desastre: ocurrir, suceder, pasar, espantoso, terrorífico, horroroso… Ya no sé cómo se titula, otra vez. Me gustan mucho las series de terror, pero desde ‘La Maldición de Hill House’ no me había entusiasmado ninguna. Ni siquiera ‘It: bienvenidos a Derry’, a la que tenía ganas pero deviene demasiado pronto en vodevil histéricodelirante, olvidando lo que para mí da más miedico en el mundo: el espeluznante «podría pasarte a ti en un rato». ‘Algo espantoso está a punto de producirse’ sí me ha enganchado. Empieza ya con mal rollo. Ese mal rollito que proviene de una atmósfera extraña en una situación cotidiana. ¿Qué podría tener de malo una novia preciosa que avanza hacia el altar? Pues que no parece muy feliz, que todo está muy oscuro, que todo el mundo parece muy raro, que por encima de la tenue música solo escuchamos el latir de su corazón y su respiración agitada… eso y las terroríficas imágenes que veremos justo a continuación y que no anticipan nada bueno. No es spoiler, tranquilos: todavía no ha pasado ni un minuto y ya está todo perdido de sangre. Aunque no sé qué otra cosa podríamos esperar de una serie que se titula ‘Algo catastrófico está a punto de tener lugar’, o lo que sea.Noticia relacionada general No No ‘Rooster’ y el buen rollito: la serie que no vería jamás pero que estoy viendo Rebeca ArgudoLa cosa, tras la sangre y los gritos, empieza cinco días antes de la boda, en lo que podría parecer una road movie medio rockera. Tampoco destripo ahora nada: seguimos en los primeros minutos y ya sabemos que habrá una boda y que no acaba bien del todo. Pero lo importante no es eso, sino todo lo que pasa entre que Rachel y Nicky, que se darán el «sí, quiero» en cinco días, van en coche hacia la casa de los padres de él, donde tendrá lugar la ceremonia, y que se lía parda. Me ha recordado a ratos a ‘Twin Peaks’, a ratos a ‘Stranger Things’, a ratos a ‘Kill Bill’ y a ratos a ‘Carrie’. Incluso sus protagonistas me recordaban todo el tiempo a alguien: Camila Morrone (Rachel) se me parece muchísimo a Anne Hathaway, Adam DiMarco (Nicky) a Marc Anthony y Jennifer Jason Leigth (Victoria) a Jennifer Jason Leigth. Agradezco que, aunque inquietantes, sean todos guapetes. Yo estoy muy por la belleza idealizada en series, pelis y anuncios y, últimamente, me encuentro en ellos a demasiada gente normal o abiertamente fea (esa ración de realismo ya lo tengo en mi día a día, en el supermercado, el bar, el curro, el vecindario). Cuando pongo una peli quiero enamorarme del protagonista y envidiar a la chica. Y Morrone tiene pelazo, labios de fresa y unos ojazos enormes. Y DiMarco, sin ser mi tipo (prefiero al hermano, aunque desde el primer minuto tiene pinta de ser un peligro con patas), tiene algo. Es mono hasta el sobrino aunque, como todos los niños de películas de miedo, parece a punto de hablarnos con voz de Umbral mientras le da vueltas la cabeza. Y más sabiendo, como sabemos, que ‘Algo horripilante se nos viene encima’.
«Tienes que ver ‘Algo horrible está a punto de pasar’», le dije a mi hermana. A mi amiga I. le recomendé ver ‘Algo horroroso está a punto de ocurrir’ y, a mi amigo S., ‘Algo terrorífico está a punto de acontecer’. Lo que quería … que vieran es la nueva serie de Netflix, ‘Algo terrible está a punto de suceder’ (lo he comprobado tres veces). Iba a empezar diciendo que me ha gustado bastante, que lo he pasado muy bien tan mal, pero lo haré con una súplica: por favor, gentes de la industria, utilicen en los títulos palabras con pocos sinónimos. «Terrible» y «suceder» tienen demasiados. A ojo, me salen casi cien combinaciones posibles con sinónimos de una y otra en la misma frase. Y esto, para alguien con tendencia a los pensamientos intrusivos como yo, es un desastre: ocurrir, suceder, pasar, espantoso, terrorífico, horroroso… Ya no sé cómo se titula, otra vez.
Me gustan mucho las series de terror, pero desde ‘La Maldición de Hill House’ no me había entusiasmado ninguna. Ni siquiera ‘It: bienvenidos a Derry’, a la que tenía ganas pero deviene demasiado pronto en vodevil histéricodelirante, olvidando lo que para mí da más miedico en el mundo: el espeluznante «podría pasarte a ti en un rato». ‘Algo espantoso está a punto de producirse’ sí me ha enganchado. Empieza ya con mal rollo. Ese mal rollito que proviene de una atmósfera extraña en una situación cotidiana. ¿Qué podría tener de malo una novia preciosa que avanza hacia el altar? Pues que no parece muy feliz, que todo está muy oscuro, que todo el mundo parece muy raro, que por encima de la tenue música solo escuchamos el latir de su corazón y su respiración agitada… eso y las terroríficas imágenes que veremos justo a continuación y que no anticipan nada bueno. No es spoiler, tranquilos: todavía no ha pasado ni un minuto y ya está todo perdido de sangre. Aunque no sé qué otra cosa podríamos esperar de una serie que se titula ‘Algo catastrófico está a punto de tener lugar’, o lo que sea.
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La cosa, tras la sangre y los gritos, empieza cinco días antes de la boda, en lo que podría parecer una road movie medio rockera. Tampoco destripo ahora nada: seguimos en los primeros minutos y ya sabemos que habrá una boda y que no acaba bien del todo. Pero lo importante no es eso, sino todo lo que pasa entre que Rachel y Nicky, que se darán el «sí, quiero» en cinco días, van en coche hacia la casa de los padres de él, donde tendrá lugar la ceremonia, y que se lía parda. Me ha recordado a ratos a ‘Twin Peaks’, a ratos a ‘Stranger Things’, a ratos a ‘Kill Bill’ y a ratos a ‘Carrie’. Incluso sus protagonistas me recordaban todo el tiempo a alguien: Camila Morrone (Rachel) se me parece muchísimo a Anne Hathaway, Adam DiMarco (Nicky) a Marc Anthony y Jennifer Jason Leigth (Victoria) a Jennifer Jason Leigth. Agradezco que, aunque inquietantes, sean todos guapetes. Yo estoy muy por la belleza idealizada en series, pelis y anuncios y, últimamente, me encuentro en ellos a demasiada gente normal o abiertamente fea (esa ración de realismo ya lo tengo en mi día a día, en el supermercado, el bar, el curro, el vecindario). Cuando pongo una peli quiero enamorarme del protagonista y envidiar a la chica. Y Morrone tiene pelazo, labios de fresa y unos ojazos enormes. Y DiMarco, sin ser mi tipo (prefiero al hermano, aunque desde el primer minuto tiene pinta de ser un peligro con patas), tiene algo. Es mono hasta el sobrino aunque, como todos los niños de películas de miedo, parece a punto de hablarnos con voz de Umbral mientras le da vueltas la cabeza. Y más sabiendo, como sabemos, que ‘Algo horripilante se nos viene encima’.
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