El 28 de marzo, en la plaza de toros de Toledo, su tierra, Álvaro Lorenzo celebrará el décimo aniversario de su alternativa encerrándose en solitario con seis toros a beneficio del Hospital Nacional de Parapléjicos. Una fecha redonda, un gesto de compromiso y una declaración de intenciones .«Es una celebración», explica. «Es una temporada muy bonita, que afronto con muchísima ilusión por el momento en el que me pilla. Es una oportunidad para poder demostrar como torero el momento en el que estoy, tanto de madurez como de compromiso con mi profesión».La idea nació el año pasado, cuando empezaron a preguntarle por los años alternativa que llevaba, «y yo decía que el año que viene diez. Entonces yo pensaba que debería hacer algo, y me surgió esta idea rápidamente, por el motivo tan bonito del que se trata». Lo primero que se le ocurrió fue torear la corrida a beneficio del hospital de parapléjicos, y además torearla en solitario. «Fue cogiendo forma poco a poco, se lo comenté a la empresa, lo hablamos con una propiedad de la plaza de toros de Toledo, lo hablamos en el hospital, y a todos les pareció una idea estupenda», explica Álvaro ilusionado. A partir de ahí empezaron a trabajar y a darme forma a este proyecto: «Ha sido todo muy bonito. No fácil, porque en este tipo de corridas te gustaría incluir alguna ganadería más. Pero creo que ha sido una elección muy buena. Todos los detalles de la corrida están elegidos muy a conciencia».El plantel ganadero no deja lugar a dudas: Victorino Martín, Miura, Victoriano del Río, Alcurrucén, Garcigrande y El Freixo. «Queríamos darle a la corrida y a los aficionados la categoría que merece tanto la causa como el aniversario. Son seis ganaderías con las que se podría hacer una feria perfectamente».Noticia Relacionada Entrevista estandar Si Samuel Castrejón, primer impacto de la temporada: «El toreo bonito es un poco imperfecto» Alicia P. VelardeEl toro de Victorino supone ese picante que tanto atrae al aficionado. «Es un toro que gusta ver. Sólo he matado una corrida de Victorino y me fue muy bien. Creo que encaja con mi concepto». El de Miura será el primero de su carrera, «y eso le da un punto especial. Es una sorpresa incluso para mí. En un día tan señalado quería darle también ese componente distinto».Alcurrucén está ligada a sus comienzos, ya que comenzó con la casa Lozano. Garcigrande fue la ganadería de su alternativa, «y da ese toque de recuerdo». Y El Freixo es un guiño directo a El Juli: «Me hacía muchísima ilusión que, de alguna manera, estuviera presente mi padrino. Tener un toro suyo ese día es muy especial para mí».Cartel de la corrida en solitario de Álvaro Lorenzo ABCAunque la encerrona es el punto de partida, Lorenzo insiste en que no está preparando sólo esa tarde, «estoy preparando la temporada. Una temporada bastante determinante para mi futuro. No creo que en una tarde se consiga todo ni se pierda todo, pero sí hay tardes que marcan el futuro. Y este año tengo varias que pueden ser así».«Abanico ganadero «Son seis ganaderías (Victorino Martín, Miura, Victoriano del Río, Alcurrucén, Garcigrande y El Freixo) con las que se podría hacer una feria perfectamente»Habla de mostrar plenitud. De dar el salto definitivo. De colocarse en el lugar que persigue desde que empezó. «Quiero enseñar esa versión de torero cuajado, preparado para ocupar un puesto en las primeras ferias». Ese puesto que conoció en sus inicios, donde no faltaba a las principales ferias, logrando abrir la Puerta Grande de Las Ventas en 2018 -algo que rozó el pasado 2 de mayo también-. Y después, el parón.«He tenido momentos muy bonitos en esta profesión, donde he podido acariciar lo que uno sueña cuando empieza, triunfando en casi todas las plazas importantes. Y después de todo eso, llegaron los momentos más duros de mi carrera, donde me vi desplazado de las ferias, de los carteles. Apenas cuentan contigo, y donde casi nadie confía en ti ya«. Pero en ese silencio encontró aprendizaje: »Son momentos difíciles y duros, pero me han hecho más fuerte. En esos momentos de parón y reflexión he podido corregir lo que no estaba haciendo bien, y sacar lo mejor de mí, en cuanto a ilusión y trabajo«.Ya decía Chenel que el banquillo curte. Los que no tienen afición, se aburren. Los que quieren ser algo, dan el paso. «Ha sido las temporadas más importantes de mi vida, a pesar de no torear, porque he aprendido lo que quiero, lo que necesito para volver a estar donde estaba, y para poder conseguir lo que quiero».El hambre del triunfoReconoce que en el pasado el hambre del triunfo pudo pesar. «Muchas veces, con la urgencia de triunfar y cortar orejas, te sales un poco de lo que eres como torero. En estos años me he dado cuenta de lo que quiero transmitir». Después de diez años de alternativa, la pregunta es inevitable: ¿cuándo ha estado más cerca de ser el torero que quiere ser? «Quizá ahora es cuando más cerca estoy. Todavía me queda, pero espero que este año se pueda ver ese torero que quiero mostrar y el aficionado vuelva a ilusionarse conmigo».La temporada le llevará de nuevo a dos plazas fundamentales: Sevilla y Madrid. «Sevilla es la plaza con la que todos soñamos. Estar anunciado allí es un sueño. Ha sido difícil volver, pero espero que la confianza que la empresa ha puesto en mí se vea recompensada con un triunfo». Y Madrid. «Madrid es la que nos quita el sueño para bien y para mal. La que no nos deja dormir. Pero también la que nos hace soñar». Allí matará toros de La Quinta, hierro muy del gusto de la afición venteña. «Madrid me ha dado casi todo lo que he conseguido en el toreo. Ojalá pueda devolverle algo».Diez años después de su alternativa, Álvaro Lorenzo no habla desde la nostalgia, sino desde la convicción y ambición. «Mi sueño es ser figura del toreo. Pero eso hay que ganárselo». El 28 de marzo no será solo una corrida benéfica en su ciudad. Será el punto de partida de una temporada en la que quiere confirmar que el torero que vuelve no es el mismo que se quedó en silencio. Y que, esta vez, está preparado para el salto definitivo. El 28 de marzo, en la plaza de toros de Toledo, su tierra, Álvaro Lorenzo celebrará el décimo aniversario de su alternativa encerrándose en solitario con seis toros a beneficio del Hospital Nacional de Parapléjicos. Una fecha redonda, un gesto de compromiso y una declaración de intenciones .«Es una celebración», explica. «Es una temporada muy bonita, que afronto con muchísima ilusión por el momento en el que me pilla. Es una oportunidad para poder demostrar como torero el momento en el que estoy, tanto de madurez como de compromiso con mi profesión».La idea nació el año pasado, cuando empezaron a preguntarle por los años alternativa que llevaba, «y yo decía que el año que viene diez. Entonces yo pensaba que debería hacer algo, y me surgió esta idea rápidamente, por el motivo tan bonito del que se trata». Lo primero que se le ocurrió fue torear la corrida a beneficio del hospital de parapléjicos, y además torearla en solitario. «Fue cogiendo forma poco a poco, se lo comenté a la empresa, lo hablamos con una propiedad de la plaza de toros de Toledo, lo hablamos en el hospital, y a todos les pareció una idea estupenda», explica Álvaro ilusionado. A partir de ahí empezaron a trabajar y a darme forma a este proyecto: «Ha sido todo muy bonito. No fácil, porque en este tipo de corridas te gustaría incluir alguna ganadería más. Pero creo que ha sido una elección muy buena. Todos los detalles de la corrida están elegidos muy a conciencia».El plantel ganadero no deja lugar a dudas: Victorino Martín, Miura, Victoriano del Río, Alcurrucén, Garcigrande y El Freixo. «Queríamos darle a la corrida y a los aficionados la categoría que merece tanto la causa como el aniversario. Son seis ganaderías con las que se podría hacer una feria perfectamente».Noticia Relacionada Entrevista estandar Si Samuel Castrejón, primer impacto de la temporada: «El toreo bonito es un poco imperfecto» Alicia P. VelardeEl toro de Victorino supone ese picante que tanto atrae al aficionado. «Es un toro que gusta ver. Sólo he matado una corrida de Victorino y me fue muy bien. Creo que encaja con mi concepto». El de Miura será el primero de su carrera, «y eso le da un punto especial. Es una sorpresa incluso para mí. En un día tan señalado quería darle también ese componente distinto».Alcurrucén está ligada a sus comienzos, ya que comenzó con la casa Lozano. Garcigrande fue la ganadería de su alternativa, «y da ese toque de recuerdo». Y El Freixo es un guiño directo a El Juli: «Me hacía muchísima ilusión que, de alguna manera, estuviera presente mi padrino. Tener un toro suyo ese día es muy especial para mí».Cartel de la corrida en solitario de Álvaro Lorenzo ABCAunque la encerrona es el punto de partida, Lorenzo insiste en que no está preparando sólo esa tarde, «estoy preparando la temporada. Una temporada bastante determinante para mi futuro. No creo que en una tarde se consiga todo ni se pierda todo, pero sí hay tardes que marcan el futuro. Y este año tengo varias que pueden ser así».«Abanico ganadero «Son seis ganaderías (Victorino Martín, Miura, Victoriano del Río, Alcurrucén, Garcigrande y El Freixo) con las que se podría hacer una feria perfectamente»Habla de mostrar plenitud. De dar el salto definitivo. De colocarse en el lugar que persigue desde que empezó. «Quiero enseñar esa versión de torero cuajado, preparado para ocupar un puesto en las primeras ferias». Ese puesto que conoció en sus inicios, donde no faltaba a las principales ferias, logrando abrir la Puerta Grande de Las Ventas en 2018 -algo que rozó el pasado 2 de mayo también-. Y después, el parón.«He tenido momentos muy bonitos en esta profesión, donde he podido acariciar lo que uno sueña cuando empieza, triunfando en casi todas las plazas importantes. Y después de todo eso, llegaron los momentos más duros de mi carrera, donde me vi desplazado de las ferias, de los carteles. Apenas cuentan contigo, y donde casi nadie confía en ti ya«. Pero en ese silencio encontró aprendizaje: »Son momentos difíciles y duros, pero me han hecho más fuerte. En esos momentos de parón y reflexión he podido corregir lo que no estaba haciendo bien, y sacar lo mejor de mí, en cuanto a ilusión y trabajo«.Ya decía Chenel que el banquillo curte. Los que no tienen afición, se aburren. Los que quieren ser algo, dan el paso. «Ha sido las temporadas más importantes de mi vida, a pesar de no torear, porque he aprendido lo que quiero, lo que necesito para volver a estar donde estaba, y para poder conseguir lo que quiero».El hambre del triunfoReconoce que en el pasado el hambre del triunfo pudo pesar. «Muchas veces, con la urgencia de triunfar y cortar orejas, te sales un poco de lo que eres como torero. En estos años me he dado cuenta de lo que quiero transmitir». Después de diez años de alternativa, la pregunta es inevitable: ¿cuándo ha estado más cerca de ser el torero que quiere ser? «Quizá ahora es cuando más cerca estoy. Todavía me queda, pero espero que este año se pueda ver ese torero que quiero mostrar y el aficionado vuelva a ilusionarse conmigo».La temporada le llevará de nuevo a dos plazas fundamentales: Sevilla y Madrid. «Sevilla es la plaza con la que todos soñamos. Estar anunciado allí es un sueño. Ha sido difícil volver, pero espero que la confianza que la empresa ha puesto en mí se vea recompensada con un triunfo». Y Madrid. «Madrid es la que nos quita el sueño para bien y para mal. La que no nos deja dormir. Pero también la que nos hace soñar». Allí matará toros de La Quinta, hierro muy del gusto de la afición venteña. «Madrid me ha dado casi todo lo que he conseguido en el toreo. Ojalá pueda devolverle algo».Diez años después de su alternativa, Álvaro Lorenzo no habla desde la nostalgia, sino desde la convicción y ambición. «Mi sueño es ser figura del toreo. Pero eso hay que ganárselo». El 28 de marzo no será solo una corrida benéfica en su ciudad. Será el punto de partida de una temporada en la que quiere confirmar que el torero que vuelve no es el mismo que se quedó en silencio. Y que, esta vez, está preparado para el salto definitivo.
El 28 de marzo, en la plaza de toros de Toledo, su tierra, Álvaro Lorenzo celebrará el décimo aniversario de su alternativa encerrándose en solitario con seis toros a beneficio del Hospital Nacional de Parapléjicos. Una fecha redonda, un gesto de compromiso y una … declaración de intenciones.
«Es una celebración», explica. «Es una temporada muy bonita, que afronto con muchísima ilusión por el momento en el que me pilla. Es una oportunidad para poder demostrar como torero el momento en el que estoy, tanto de madurez como de compromiso con mi profesión».
La idea nació el año pasado, cuando empezaron a preguntarle por los años alternativa que llevaba, «y yo decía que el año que viene diez. Entonces yo pensaba que debería hacer algo, y me surgió esta idea rápidamente, por el motivo tan bonito del que se trata». Lo primero que se le ocurrió fue torear la corrida a beneficio del hospital de parapléjicos, y además torearla en solitario. «Fue cogiendo forma poco a poco, se lo comenté a la empresa, lo hablamos con una propiedad de la plaza de toros de Toledo, lo hablamos en el hospital, y a todos les pareció una idea estupenda», explica Álvaro ilusionado. A partir de ahí empezaron a trabajar y a darme forma a este proyecto: «Ha sido todo muy bonito. No fácil, porque en este tipo de corridas te gustaría incluir alguna ganadería más. Pero creo que ha sido una elección muy buena. Todos los detalles de la corrida están elegidos muy a conciencia».
El plantel ganadero no deja lugar a dudas: Victorino Martín, Miura, Victoriano del Río, Alcurrucén, Garcigrande y El Freixo. «Queríamos darle a la corrida y a los aficionados la categoría que merece tanto la causa como el aniversario. Son seis ganaderías con las que se podría hacer una feria perfectamente».
El toro de Victorino supone ese picante que tanto atrae al aficionado. «Es un toro que gusta ver. Sólo he matado una corrida de Victorino y me fue muy bien. Creo que encaja con mi concepto». El de Miura será el primero de su carrera, «y eso le da un punto especial. Es una sorpresa incluso para mí. En un día tan señalado quería darle también ese componente distinto».
Alcurrucén está ligada a sus comienzos, ya que comenzó con la casa Lozano. Garcigrande fue la ganadería de su alternativa, «y da ese toque de recuerdo». Y El Freixo es un guiño directo a El Juli: «Me hacía muchísima ilusión que, de alguna manera, estuviera presente mi padrino. Tener un toro suyo ese día es muy especial para mí».
ABC
Aunque la encerrona es el punto de partida, Lorenzo insiste en que no está preparando sólo esa tarde, «estoy preparando la temporada. Una temporada bastante determinante para mi futuro. No creo que en una tarde se consiga todo ni se pierda todo, pero sí hay tardes que marcan el futuro. Y este año tengo varias que pueden ser así».«
Abanico ganadero
«Son seis ganaderías (Victorino Martín, Miura, Victoriano del Río, Alcurrucén, Garcigrande y El Freixo) con las que se podría hacer una feria perfectamente»
Habla de mostrar plenitud. De dar el salto definitivo. De colocarse en el lugar que persigue desde que empezó. «Quiero enseñar esa versión de torero cuajado, preparado para ocupar un puesto en las primeras ferias». Ese puesto que conoció en sus inicios, donde no faltaba a las principales ferias, logrando abrir la Puerta Grande de Las Ventas en 2018 -algo que rozó el pasado 2 de mayo también-. Y después, el parón.
«He tenido momentos muy bonitos en esta profesión, donde he podido acariciar lo que uno sueña cuando empieza, triunfando en casi todas las plazas importantes. Y después de todo eso, llegaron los momentos más duros de mi carrera, donde me vi desplazado de las ferias, de los carteles. Apenas cuentan contigo, y donde casi nadie confía en ti ya«. Pero en ese silencio encontró aprendizaje: »Son momentos difíciles y duros, pero me han hecho más fuerte. En esos momentos de parón y reflexión he podido corregir lo que no estaba haciendo bien, y sacar lo mejor de mí, en cuanto a ilusión y trabajo«.
Ya decía Chenel que el banquillo curte. Los que no tienen afición, se aburren. Los que quieren ser algo, dan el paso. «Ha sido las temporadas más importantes de mi vida, a pesar de no torear, porque he aprendido lo que quiero, lo que necesito para volver a estar donde estaba, y para poder conseguir lo que quiero».
El hambre del triunfo
Reconoce que en el pasado el hambre del triunfo pudo pesar. «Muchas veces, con la urgencia de triunfar y cortar orejas, te sales un poco de lo que eres como torero. En estos años me he dado cuenta de lo que quiero transmitir». Después de diez años de alternativa, la pregunta es inevitable: ¿cuándo ha estado más cerca de ser el torero que quiere ser? «Quizá ahora es cuando más cerca estoy. Todavía me queda, pero espero que este año se pueda ver ese torero que quiero mostrar y el aficionado vuelva a ilusionarse conmigo».
La temporada le llevará de nuevo a dos plazas fundamentales: Sevilla y Madrid. «Sevilla es la plaza con la que todos soñamos. Estar anunciado allí es un sueño. Ha sido difícil volver, pero espero que la confianza que la empresa ha puesto en mí se vea recompensada con un triunfo». Y Madrid. «Madrid es la que nos quita el sueño para bien y para mal. La que no nos deja dormir. Pero también la que nos hace soñar». Allí matará toros de La Quinta, hierro muy del gusto de la afición venteña. «Madrid me ha dado casi todo lo que he conseguido en el toreo. Ojalá pueda devolverle algo».
Diez años después de su alternativa, Álvaro Lorenzo no habla desde la nostalgia, sino desde la convicción y ambición. «Mi sueño es ser figura del toreo. Pero eso hay que ganárselo». El 28 de marzo no será solo una corrida benéfica en su ciudad. Será el punto de partida de una temporada en la que quiere confirmar que el torero que vuelve no es el mismo que se quedó en silencio. Y que, esta vez, está preparado para el salto definitivo.
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