No sabía que necesitaba a Annette Bening a caballo hasta que he visto a Annette Bening a caballo en ‘ Rancho Dutton ‘. Madre mía. Es como si la Mercedes McCambridge de ‘Johnny Guitar’ se hubiera cruzado con Diana de ‘V’. Las gafas son importantes. Y ser un mal bicho. ‘Rancho Dutton’ es el segundo ‘spin-off’ (con perdón) contemporáneo del universo ‘ Yellowstone ‘. El otro es ‘Marshals’, con Kayce Dutton (Luke Grimes). ‘Rancho Dutton’ tiene de protagonista a Beth ( Kelly Reilly ). O sea, a lo mejor de ‘Yellowstone’. Ella y su marido Rip ( Cole Hauser ) pierden el rancho en Montana por un incendio y compran otro en Texas, con la mala suerte, buena para el espectador, de que en ese territorio quien manda es Beulah Jackson (Annette Bening). Beulah es una señora con hijos tontos (por lo menos uno) que tiene un virreinato en la frontera. En el Río Paloma. Con un palacio absurdo erigido en sus tierras. Es más parecida a John Dutton que su hija. Si no es ‘Yellowstone’ da un poco igual, porque es la misma mandanga. Aprovecha al mejor personaje de la ficción original (Beth) y le añade a Beulah (Bening) y a Ed Harris como veterano de Vietnam y veterano veterinario. En la parte joven, Carter (Finn Little), el hijo adoptado de Beth y Rip, y Oreana (Natalie Alyn Lind), una rubia por la que meterse en líos. Si en la serie original había indios (nativos americanos, me corregirían las nietas de Michelle Pfeiffer en ‘The Madison’), aquí hay texanos hispanos, como Azul, empleado que heredan los protagonistas. Si ven la versión original, escucharan mucho español, también en la voz de Bening, que tiene un hijo llamado Joaquín. Taylor Sheridan (creador del ‘yellowstonismo’ y productor ejecutivo aquí) mantiene el negocio. El creador de ‘Rancho Dutton’ es Chad Feehan. Funciona como televisión que quieres ver. Televisión confortable, como un sándwich mixto es ‘confort food’. Si Beth y Beulah son lo mejor de ‘Rancho Dutton’, en ‘ Se tiene que morir mucha gente ‘ (Movistar Plus+) lo difícil es encontrar un personaje masculino que merezca la pena. La de Victoria Martín es una serie de chicas. De treintañeras y sus problemas. Me interesan tan poco como los problemas en ‘Los años nuevos’ de Sorogoyen, pero me hacen mucha gracia. Porque Victoria Martín es una de las tías más graciosas de España. Y Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr están fantásticas. Pero la mejor es Sofía Otero , Anna Castillo de pequeña. Conciencia y reafirmación. A Sofía Otero le dieron el Oso de Plata en Berlín por ‘20.000 especies de abejas’. Ahora está todavía mejor. No es una niña actriz, es una actriz. Veo el estruendo de ‘ La bola negra ‘ de Los Javis en Cannes y me alegro. Pero, sobre todo, veo una película llena de tíos. Parece haber una coartada en resaltar a Penélope Cruz y Lola Dueñas para mitigar ese ‘naberío’. Gay, pero ‘naberío’. Algo que no son ni ‘Rancho Dutton’ ni ‘Se tiene que morir mucha gente’. No sabía que necesitaba a Annette Bening a caballo hasta que he visto a Annette Bening a caballo en ‘ Rancho Dutton ‘. Madre mía. Es como si la Mercedes McCambridge de ‘Johnny Guitar’ se hubiera cruzado con Diana de ‘V’. Las gafas son importantes. Y ser un mal bicho. ‘Rancho Dutton’ es el segundo ‘spin-off’ (con perdón) contemporáneo del universo ‘ Yellowstone ‘. El otro es ‘Marshals’, con Kayce Dutton (Luke Grimes). ‘Rancho Dutton’ tiene de protagonista a Beth ( Kelly Reilly ). O sea, a lo mejor de ‘Yellowstone’. Ella y su marido Rip ( Cole Hauser ) pierden el rancho en Montana por un incendio y compran otro en Texas, con la mala suerte, buena para el espectador, de que en ese territorio quien manda es Beulah Jackson (Annette Bening). Beulah es una señora con hijos tontos (por lo menos uno) que tiene un virreinato en la frontera. En el Río Paloma. Con un palacio absurdo erigido en sus tierras. Es más parecida a John Dutton que su hija. Si no es ‘Yellowstone’ da un poco igual, porque es la misma mandanga. Aprovecha al mejor personaje de la ficción original (Beth) y le añade a Beulah (Bening) y a Ed Harris como veterano de Vietnam y veterano veterinario. En la parte joven, Carter (Finn Little), el hijo adoptado de Beth y Rip, y Oreana (Natalie Alyn Lind), una rubia por la que meterse en líos. Si en la serie original había indios (nativos americanos, me corregirían las nietas de Michelle Pfeiffer en ‘The Madison’), aquí hay texanos hispanos, como Azul, empleado que heredan los protagonistas. Si ven la versión original, escucharan mucho español, también en la voz de Bening, que tiene un hijo llamado Joaquín. Taylor Sheridan (creador del ‘yellowstonismo’ y productor ejecutivo aquí) mantiene el negocio. El creador de ‘Rancho Dutton’ es Chad Feehan. Funciona como televisión que quieres ver. Televisión confortable, como un sándwich mixto es ‘confort food’. Si Beth y Beulah son lo mejor de ‘Rancho Dutton’, en ‘ Se tiene que morir mucha gente ‘ (Movistar Plus+) lo difícil es encontrar un personaje masculino que merezca la pena. La de Victoria Martín es una serie de chicas. De treintañeras y sus problemas. Me interesan tan poco como los problemas en ‘Los años nuevos’ de Sorogoyen, pero me hacen mucha gracia. Porque Victoria Martín es una de las tías más graciosas de España. Y Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr están fantásticas. Pero la mejor es Sofía Otero , Anna Castillo de pequeña. Conciencia y reafirmación. A Sofía Otero le dieron el Oso de Plata en Berlín por ‘20.000 especies de abejas’. Ahora está todavía mejor. No es una niña actriz, es una actriz. Veo el estruendo de ‘ La bola negra ‘ de Los Javis en Cannes y me alegro. Pero, sobre todo, veo una película llena de tíos. Parece haber una coartada en resaltar a Penélope Cruz y Lola Dueñas para mitigar ese ‘naberío’. Gay, pero ‘naberío’. Algo que no son ni ‘Rancho Dutton’ ni ‘Se tiene que morir mucha gente’.
No sabía que necesitaba a Annette Bening a caballo hasta que he visto a Annette Bening a caballo en ‘Rancho Dutton‘. Madre mía. Es como si la Mercedes McCambridge de ‘Johnny Guitar’ se hubiera cruzado con Diana de ‘V’. Las gafas son importantes. … Y ser un mal bicho. ‘Rancho Dutton’ es el segundo ‘spin-off’ (con perdón) contemporáneo del universo ‘Yellowstone‘. El otro es ‘Marshals’, con Kayce Dutton (Luke Grimes). ‘Rancho Dutton’ tiene de protagonista a Beth (Kelly Reilly). O sea, a lo mejor de ‘Yellowstone’. Ella y su marido Rip (Cole Hauser) pierden el rancho en Montana por un incendio y compran otro en Texas, con la mala suerte, buena para el espectador, de que en ese territorio quien manda es Beulah Jackson (Annette Bening). Beulah es una señora con hijos tontos (por lo menos uno) que tiene un virreinato en la frontera. En el Río Paloma. Con un palacio absurdo erigido en sus tierras. Es más parecida a John Dutton que su hija.
Si no es ‘Yellowstone’ da un poco igual, porque es la misma mandanga. Aprovecha al mejor personaje de la ficción original (Beth) y le añade a Beulah (Bening) y a Ed Harris como veterano de Vietnam y veterano veterinario. En la parte joven, Carter (Finn Little), el hijo adoptado de Beth y Rip, y Oreana (Natalie Alyn Lind), una rubia por la que meterse en líos. Si en la serie original había indios (nativos americanos, me corregirían las nietas de Michelle Pfeiffer en ‘The Madison’), aquí hay texanos hispanos, como Azul, empleado que heredan los protagonistas. Si ven la versión original, escucharan mucho español, también en la voz de Bening, que tiene un hijo llamado Joaquín. Taylor Sheridan (creador del ‘yellowstonismo’ y productor ejecutivo aquí) mantiene el negocio. El creador de ‘Rancho Dutton’ es Chad Feehan. Funciona como televisión que quieres ver. Televisión confortable, como un sándwich mixto es ‘confort food’.
Si Beth y Beulah son lo mejor de ‘Rancho Dutton’, en ‘Se tiene que morir mucha gente‘ (Movistar Plus+) lo difícil es encontrar un personaje masculino que merezca la pena. La de Victoria Martín es una serie de chicas. De treintañeras y sus problemas. Me interesan tan poco como los problemas en ‘Los años nuevos’ de Sorogoyen, pero me hacen mucha gracia. Porque Victoria Martín es una de las tías más graciosas de España. Y Anna Castillo, Macarena García y Laura Weissmahr están fantásticas. Pero la mejor es Sofía Otero, Anna Castillo de pequeña. Conciencia y reafirmación. A Sofía Otero le dieron el Oso de Plata en Berlín por ‘20.000 especies de abejas’. Ahora está todavía mejor. No es una niña actriz, es una actriz.
Veo el estruendo de ‘La bola negra‘ de Los Javis en Cannes y me alegro. Pero, sobre todo, veo una película llena de tíos. Parece haber una coartada en resaltar a Penélope Cruz y Lola Dueñas para mitigar ese ‘naberío’. Gay, pero ‘naberío’. Algo que no son ni ‘Rancho Dutton’ ni ‘Se tiene que morir mucha gente’.
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