Ni la magnitud de la Super Bowl ha logrado zanjar el debate sobre si Bad Bunny canta bien o mal. Mientras medio mundo se tapa los oídos y el otro medio no deja de tararearlo, los expertos consideran que el problema no es su afinación, sino nuestro empeño en medir con reglas de conservatorio un fenómeno que nace en la calle.
Ni la magnitud de la Super Bowl ha logrado zanjar el debate sobre si Bad Bunny canta bien o mal. Mientras medio mundo se tapa los oídos y el otro medio no deja de tararearlo, los expertos consideran que el problema no es su afinación, sino nuestro empeño en medir con reglas de conservatorio un fenómeno que nace en la calle. Seguir leyendo

MÚSICA
Ni la magnitud de la Super Bowl ha logrado zanjar el debate sobre si Bad Bunny canta bien o mal. Mientras medio mundo se tapa los oídos y el otro medio no deja de tararearlo, los expertos consideran que el problema no es su afinación, sino nuestro empeño en medir con reglas de conservatorio un fenómeno que nace en la calle.
¿Qué dicen los críticos? Hablan de falta de afinación, letras explícitas y el eterno fantasma del autotune.
Pero el análisis serio desmonta el mito… El autotune apenas aparece en sus actuaciones recientes y sus letras distan mucho de ser monotemáticas.
El argumento de los defensores:
- “Cuando la gente dice que Bad Bunny canta mal se equivoca. Lo que pasa es que no les representa”, resume la pedagoga vocal Patricia Ferro, que cita como voces “incorrectas” pero comunicativas a Leonard Cohen, Bob Dylan, Sabina o Robe Iniesta.
- La musicóloga Marina Arias define su voz como “grave, expresiva y con gran maleabilidad”.
Además, el contexto importa. Varios expertos apuntan a un sesgo cultural: se le aplican criterios de la tradición vocal anglosajona a un artista cuya forma de cantar está profundamente ligada a Puerto Rico y al reguetón.
©Foto: Stephen Lam (AP)
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