A los 30 años, Bettina Goering se esterilizó para no tener hijos jamás. Quería evitar que los genes de su tío abuelo pasasen a una nueva generación y naciese “otro monstruo”. Era la sobrina-nieta de Hermann Goering, mano derecha de Hitler, creador de la Gestapo e impulsor de los campos de exterminio y el Holocausto. Lo cierto es que su parentesco suponía que ella llevaba solo en torno al 12% del ADN de Hermann, “un porcentaje tan bajo que podía resultar insignificante”.
En su último libro, Fox explora paradojas de la identidad humana, como la de personas que no solo se parecen, sino que también tienen gustos y actitudes parecidas, y los peligros de asociar quiénes somos a los genes
A los 30 años, Bettina Goering se esterilizó para no tener hijos jamás. Quería evitar que los genes de su tío abuelo pasasen a una nueva generación y naciese “otro monstruo”. Era la sobrina-nieta de Hermann Goering, mano derecha de Hitler, creador de la Gestapo e impulsor de los campos de exterminio y el Holocausto. Lo cierto es que su parentesco suponía que ella llevaba solo en torno al 12% del ADN de Hermann, “un porcentaje tan bajo que podía resultar insignificante”.
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