Tal y como sugiere el cartel de la película, con la imagen de Kafka loncheada, la directora polaca Agnieszka Holland propone una especie de biografía del escritor confeccionada como a rebanadas, un paseo a saltos por su vida, su obra y personalidad, y también esparce por el argumento rodajas de la presencia, tanto literaria como turística, del escritor checo en todo el mundo, con la inclusión de visitas turísticas a los lugares donde comía, escribía y hasta donde aprendió a nadar… Lo cual, el revuelto de tiempos, de anécdotas, de etapas y de turistas que siguen sus huellas por Praga le dan a la película un cierto toque kafkiano, como es previsible y natural.Noticia Relacionada video-noticia No ‘Franz Kafka’, un biopic sobre el escritor checo EFE Madrid, 29 ene (EFE).- La directora de ‘Europa, Europa’, Agnieszka Holland regresa a la cartelera co…Son fundamentales en la película, como también lo son en su obra, las relaciones que mantiene Kafka con su padre, un checo voluminoso, terco y gritón que interpreta siempre irritado y colorado Peter Kurth ; y l as que sostuvo con las mujeres en general y particularmente con su prometida y regateada Felice Bauer y la periodista y traductora Milena Jesenska , pero en ese asunto de lo femenino y sexual, Holland deja entrever sus inseguridades y sus obsesiones y debilidades.El retrato loncheado lo ocupa el actor Idan Weiss , con ciertas afinidades físicas con el escritor, tan afilado de cuerpo y alelado de rostro que transmiten toda la fragilidad y perplejidad como si estuviera dentro de su propia obra, como si fuera Gregorio Samsa o el agrimensor K de ‘El castillo’. Lo mejor de la película es el trabajo de puesta en escena de Agnieszka Holland, elegante en su planificación y ambientación, y que a pesar de lo fragmentado, kafkiano y surrealista de algunos momentos del relato, deja un sabor en el paladar sobre las dificultades de ese hombre y a la vez ‘bicho raro’ y que pocas veces encontró el silencio que consideraba imprescindible para vivir, convivir y escribir.En conjunto, puede apreciarse que ese caos formal y narrativo con el que impregna la directora la biografía del escritor, aunque irregular, cuarteado y forzadamente poco convencional, responde en cierto modo a la voluntad de subrayar toda esa ceremonia de confusión y pesadilla que alimentaba la cabeza de Kafka, y atiende, de paso, no solo la convulsión del escritor sino también la de su época y lugar. Es como si Agnieszka Holland hubiera puesto el acento, no en la vida de Kafka, sino en el influjo de la vida sobre Kafka y en lo que el desconcierto de su mirada le ha enseñado (e influido) al mundo posterior. No es una gran película, pero consigue hacer entrañable al bicho raro. Tal y como sugiere el cartel de la película, con la imagen de Kafka loncheada, la directora polaca Agnieszka Holland propone una especie de biografía del escritor confeccionada como a rebanadas, un paseo a saltos por su vida, su obra y personalidad, y también esparce por el argumento rodajas de la presencia, tanto literaria como turística, del escritor checo en todo el mundo, con la inclusión de visitas turísticas a los lugares donde comía, escribía y hasta donde aprendió a nadar… Lo cual, el revuelto de tiempos, de anécdotas, de etapas y de turistas que siguen sus huellas por Praga le dan a la película un cierto toque kafkiano, como es previsible y natural.Noticia Relacionada video-noticia No ‘Franz Kafka’, un biopic sobre el escritor checo EFE Madrid, 29 ene (EFE).- La directora de ‘Europa, Europa’, Agnieszka Holland regresa a la cartelera co…Son fundamentales en la película, como también lo son en su obra, las relaciones que mantiene Kafka con su padre, un checo voluminoso, terco y gritón que interpreta siempre irritado y colorado Peter Kurth ; y l as que sostuvo con las mujeres en general y particularmente con su prometida y regateada Felice Bauer y la periodista y traductora Milena Jesenska , pero en ese asunto de lo femenino y sexual, Holland deja entrever sus inseguridades y sus obsesiones y debilidades.El retrato loncheado lo ocupa el actor Idan Weiss , con ciertas afinidades físicas con el escritor, tan afilado de cuerpo y alelado de rostro que transmiten toda la fragilidad y perplejidad como si estuviera dentro de su propia obra, como si fuera Gregorio Samsa o el agrimensor K de ‘El castillo’. Lo mejor de la película es el trabajo de puesta en escena de Agnieszka Holland, elegante en su planificación y ambientación, y que a pesar de lo fragmentado, kafkiano y surrealista de algunos momentos del relato, deja un sabor en el paladar sobre las dificultades de ese hombre y a la vez ‘bicho raro’ y que pocas veces encontró el silencio que consideraba imprescindible para vivir, convivir y escribir.En conjunto, puede apreciarse que ese caos formal y narrativo con el que impregna la directora la biografía del escritor, aunque irregular, cuarteado y forzadamente poco convencional, responde en cierto modo a la voluntad de subrayar toda esa ceremonia de confusión y pesadilla que alimentaba la cabeza de Kafka, y atiende, de paso, no solo la convulsión del escritor sino también la de su época y lugar. Es como si Agnieszka Holland hubiera puesto el acento, no en la vida de Kafka, sino en el influjo de la vida sobre Kafka y en lo que el desconcierto de su mirada le ha enseñado (e influido) al mundo posterior. No es una gran película, pero consigue hacer entrañable al bicho raro.
El caos formal y narrativo con el que impregna la directora la biografía del escritor, aunque irregular, cuarteado y forzadamente poco convencional, subraya toda la ceremonia de confusión y pesadilla que alimentaba la cabeza de Kafka
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