Un equipo internacional de académicos, liderado por el profesor Garrick Allen, de la Universidad de Glasgow, ha logrado recuperar 42 páginas perdidas de un antiguo manuscrito del Nuevo Testamento, el Códice H , también conocido como GA 015 o Codex Coislinianus.Esta copia fragmentaria en pergamino de las Cartas de San Pablo , que data del siglo VI, llegó en algún momento al Monasterio de la Gran Laura, el más antiguo del Monte Athos , en Grecia, donde su texto en griego fue entintado de nuevo. A principios del siglo XIII, el manuscrito fue desencuadernado y su pergamino reutilizado como hojas de guarda y material de encuadernación en otros manuscritos que llegaron a colecciones europeas. En la actualidad, se conservan fragmentos en la Biblioteca Nacional de Francia (París), la Biblioteca Nacional Universitaria de Turín (Turín), la Biblioteca Nacional Vernadsky (Kiev), la Biblioteca Nacional de Rusia (San Petersburgo), el Museo Histórico Estatal (Moscú) y la Biblioteca Estatal Rusa (Moscú), además de los conservados en el Monte Athos.Los investigadores partieron de que en algún momento el manuscrito había sido copiado de nuevo y buscaron las impresiones que dejó la nueva tinta en las páginas opuestas. En colaboración con la Biblioteca Electrónica de Manuscritos Antiguos (EMEL), utilizaron imágenes multiespectrales para tratar de recuperar esos textos ‘fantasma’ y lograron obtener información de lo escrito con anterioridad en ellas. Con la colaboración de expertos en París, dataron por radiocarbono el pergamino en el siglo VI . Noticia relacionada reportaje No No La aventura de confirmar la paternidad de una comedia olvidada de Lope de Vega Adrián J. SáezLa Universidad de Glasgow explica en una nota que los fragmentos de texto recuperados no se diferencian de los conocidos de las Cartas de Pablo , pero ofrecen «una perspectiva única sobre cómo el Nuevo Testamento ha evolucionado y se ha interpretado a lo largo de los siglos». Las páginas contienen, por ejemplo, las listas de capítulos de las Cartas de San Pablo más antiguas y estas difieren de cómo se dividen en la actualidad. Muestran, además, cómo los escribas del siglo VI corregían, anotaban e interactuaban con los textos sagrados y cómo se reutilizaban las obras sagradas en la Edad Media cuando se deterioraban. «Dado que el Códice H es un testimonio tan importante para nuestra comprensión de las escrituras cristianas, haber descubierto cualquier nueva evidencia, y muchos menos esta cantidad, de cómo era originalmente es sencillamente monumental», se ha felicitado el profesor Allen. La investigación ha sido financiada por la fundación Templeton Religion Trust y el Consejo de Investigación de Artes y Humanidades (AHRC) del Reino Unido y cuenta con la colaboración del Monasterio de la Gran Laura. Por primera vez en siglos, las páginas recuperadas pueden ser consultadas en internet y próximamente se publicarán en una edición impresa. Un equipo internacional de académicos, liderado por el profesor Garrick Allen, de la Universidad de Glasgow, ha logrado recuperar 42 páginas perdidas de un antiguo manuscrito del Nuevo Testamento, el Códice H , también conocido como GA 015 o Codex Coislinianus.Esta copia fragmentaria en pergamino de las Cartas de San Pablo , que data del siglo VI, llegó en algún momento al Monasterio de la Gran Laura, el más antiguo del Monte Athos , en Grecia, donde su texto en griego fue entintado de nuevo. A principios del siglo XIII, el manuscrito fue desencuadernado y su pergamino reutilizado como hojas de guarda y material de encuadernación en otros manuscritos que llegaron a colecciones europeas. En la actualidad, se conservan fragmentos en la Biblioteca Nacional de Francia (París), la Biblioteca Nacional Universitaria de Turín (Turín), la Biblioteca Nacional Vernadsky (Kiev), la Biblioteca Nacional de Rusia (San Petersburgo), el Museo Histórico Estatal (Moscú) y la Biblioteca Estatal Rusa (Moscú), además de los conservados en el Monte Athos.Los investigadores partieron de que en algún momento el manuscrito había sido copiado de nuevo y buscaron las impresiones que dejó la nueva tinta en las páginas opuestas. En colaboración con la Biblioteca Electrónica de Manuscritos Antiguos (EMEL), utilizaron imágenes multiespectrales para tratar de recuperar esos textos ‘fantasma’ y lograron obtener información de lo escrito con anterioridad en ellas. Con la colaboración de expertos en París, dataron por radiocarbono el pergamino en el siglo VI . Noticia relacionada reportaje No No La aventura de confirmar la paternidad de una comedia olvidada de Lope de Vega Adrián J. SáezLa Universidad de Glasgow explica en una nota que los fragmentos de texto recuperados no se diferencian de los conocidos de las Cartas de Pablo , pero ofrecen «una perspectiva única sobre cómo el Nuevo Testamento ha evolucionado y se ha interpretado a lo largo de los siglos». Las páginas contienen, por ejemplo, las listas de capítulos de las Cartas de San Pablo más antiguas y estas difieren de cómo se dividen en la actualidad. Muestran, además, cómo los escribas del siglo VI corregían, anotaban e interactuaban con los textos sagrados y cómo se reutilizaban las obras sagradas en la Edad Media cuando se deterioraban. «Dado que el Códice H es un testimonio tan importante para nuestra comprensión de las escrituras cristianas, haber descubierto cualquier nueva evidencia, y muchos menos esta cantidad, de cómo era originalmente es sencillamente monumental», se ha felicitado el profesor Allen. La investigación ha sido financiada por la fundación Templeton Religion Trust y el Consejo de Investigación de Artes y Humanidades (AHRC) del Reino Unido y cuenta con la colaboración del Monasterio de la Gran Laura. Por primera vez en siglos, las páginas recuperadas pueden ser consultadas en internet y próximamente se publicarán en una edición impresa.
Un equipo internacional de académicos, liderado por el profesor Garrick Allen, de la Universidad de Glasgow, ha logrado recuperar 42 páginas perdidas de un antiguo manuscrito del Nuevo Testamento, el Códice H, también conocido como GA 015 o Codex Coislinianus.
Esta copia fragmentaria … en pergamino de las Cartas de San Pablo, que data del siglo VI, llegó en algún momento al Monasterio de la Gran Laura, el más antiguo del Monte Athos, en Grecia, donde su texto en griego fue entintado de nuevo. A principios del siglo XIII, el manuscrito fue desencuadernado y su pergamino reutilizado como hojas de guarda y material de encuadernación en otros manuscritos que llegaron a colecciones europeas. En la actualidad, se conservan fragmentos en la Biblioteca Nacional de Francia (París), la Biblioteca Nacional Universitaria de Turín (Turín), la Biblioteca Nacional Vernadsky (Kiev), la Biblioteca Nacional de Rusia (San Petersburgo), el Museo Histórico Estatal (Moscú) y la Biblioteca Estatal Rusa (Moscú), además de los conservados en el Monte Athos.
Los investigadores partieron de que en algún momento el manuscrito había sido copiado de nuevo y buscaron las impresiones que dejó la nueva tinta en las páginas opuestas. En colaboración con la Biblioteca Electrónica de Manuscritos Antiguos (EMEL), utilizaron imágenes multiespectrales para tratar de recuperar esos textos ‘fantasma’ y lograron obtener información de lo escrito con anterioridad en ellas. Con la colaboración de expertos en París, dataron por radiocarbono el pergamino en el siglo VI.
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La Universidad de Glasgow explica en una nota que los fragmentos de texto recuperados no se diferencian de los conocidos de las Cartas de Pablo, pero ofrecen «una perspectiva única sobre cómo el Nuevo Testamento ha evolucionado y se ha interpretado a lo largo de los siglos». Las páginas contienen, por ejemplo, las listas de capítulos de las Cartas de San Pablo más antiguas y estas difieren de cómo se dividen en la actualidad. Muestran, además, cómo los escribas del siglo VI corregían, anotaban e interactuaban con los textos sagrados y cómo se reutilizaban las obras sagradas en la Edad Media cuando se deterioraban.
«Dado que el Códice H es un testimonio tan importante para nuestra comprensión de las escrituras cristianas, haber descubierto cualquier nueva evidencia, y muchos menos esta cantidad, de cómo era originalmente es sencillamente monumental», se ha felicitado el profesor Allen.
La investigación ha sido financiada por la fundación Templeton Religion Trust y el Consejo de Investigación de Artes y Humanidades (AHRC) del Reino Unido y cuenta con la colaboración del Monasterio de la Gran Laura. Por primera vez en siglos, las páginas recuperadas pueden ser consultadas en internet y próximamente se publicarán en una edición impresa.
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