Sevilla no es una plaza más en la vida de Diego Ventura. Es el lugar donde el toreo se hace verdad o se queda en intento, donde el tiempo se mide en tardes de abril y en el sonido seco del aplauso cuando todo encaja. Allí, entre el Arenal baratillero y la memoria, el rejoneador de La Puebla del Río ha ido escribiendo su nombre hasta abrir en diez ocasiones la Puerta del Príncipe, cifra que lo sitúa en un lugar de privilegio en la historia reciente de la Maestranza. Por eso su ausencia en la próxima Feria de Abril no se explica en una línea de despacho ni en una cifra, sino en el sentimiento de una afición que lo siente como propio. Ventura, que quería estar dos tardes en Sevilla —una en el formato habitual de tres rejoneadores y otra recuperando la matinal del domingo con seis— atraviesa un momento de plenitud en el campo y en la plaza, pero no oculta la espina de no pisar el albero sevillano. En ABC habla claro: lo económico marca su ausencia y aquella idea de devolver a la Feria una de sus tradiciones más singulares quedó, de momento, en el camino.—Diego, le encontramos en un momento de plena actividad, trabajando con caballos jóvenes y preparando la temporada. ¿Cómo se encuentra ahora mismo, tanto en lo personal como en lo profesiona l?—Bien, la verdad que fenomenal. Ahora estoy con algunos caballos jóvenes, en estos días que no tengo corridas, preparándolos, poniéndolos para lo que viene, y la verdad es que todo gracias a Dios está saliendo muy bien.—Además, el inicio de temporada está siendo muy sólido, con triunfos importantes en plazas de responsabilidad. ¿Qué balance hace de estas primeras actuaciones?—Sí, la verdad que de las cinco tardes que llevo he podido salir a hombros en cuatro. Y en Castellón fue una pena, porque por culpa del rejón de muerte aquello no terminó de redondearse, pero fueron dos faenas muy, muy rotundas que disfruté muchísimo. Si hubiera matado bien, habría sido un triunfo muy importante.—Sin embargo, hay una cuestión que inevitablemente marca su temporada y el sentir de la afición sevillana: su ausencia en la Feria de Abril. ¿Cómo la está viviendo?—Pues quizá sea lo más agridulce de toda la temporada. No estar en tu tierra, no estar en el sitio donde todo el mundo te espera con tantas ganas cada año… y lo que más te duele no es por uno, es por la gente que te quiere.—Habla usted mucho de la gente. ¿Qué es lo que más le impacta en el día a día?—Pues eso, que cada vez que voy por la calle, que voy a la peluquería o a cualquier sitio, me preguntan: «¿Qué día vas a estar en Sevilla?». Y tener que decirles que no voy a estar… eso te sabe muy mal. Eso duele muchísimo más por ellos que por uno.—Para aclararlo definitivamente, ¿cuál es la razón por la que Diego Ventura no estará este año en la Maestranza?—La única razón es el tema económico. No hay nada más. Yo siempre he sido muy partidario de José María Garzón, siempre he creído mucho en él como empresario, pero jamás me esperaba que en una feria de Sevilla, siendo su primer año, no se apostara por cosas diferentes o por darle un impulso a la feria.«La única razón es económica, no hay nada más»—En los últimos días se ha trasladado públicamente que la oferta que se le hizo era incluso superior a la del pasado año. ¿Qué hay de cierto en eso?—Eso es completamente falso. No es cierto que se me haya ofrecido más dinero que el año pasado. Y lo digo claro: si hubiese sido así, estaría Diego Ventura en Sevilla.—Después de su trayectoria en esta plaza, con una carrera tan ligada a Sevilla, ¿siente que no se le ha reconocido su sitio?—Yo creo que después de todos estos años me he ganado la plaza, me he ganado mi respeto y mi sitio. Sevilla siempre ha sido mi plaza, mi ciudad, donde me he criado y donde he vivido. Y creo que se me debe dar otro trato, como se le da a cualquier figura de la tierra.—Durante la negociación, ¿qué planteamientos puso usted sobre la mesa para poder estar en la Feria?—Pues muy claro. Para una corrida de tres rejoneadores, por la tarde, lo mínimo era cobrar lo del año pasado. Eso estaba claro desde el principio.«Quería estar dos tardes: una de tres y otra recuperando la matinal de rejones»— ¿Hubo más propuestas?—Sí. Desde el minuto uno quise que volviera la corrida de seis rejoneadores por la mañana, la matinal. Y para esa corrida lo dije claramente: el dinero no era lo importante, que pusiera la empresa lo que quisiera.—Ahí el planteamiento cambia completamente.—Claro, porque ahí lo importante era el rejoneo. Yo lo que quería era que se recuperara esa corrida, darle la categoría que merece, hacer un cartel con las principales figuras del rejoneo y también con dos o tres jóvenes que se lo merecen. Y sobre todo me hubiera gustado que se hiciera un homenaje a los grandes rejoneadores que inventaron esa corrida, como los hermanos Peralta, don Álvaro Domecq, Lupi… todos esos grandes jinetes que ya no están.—¿Le sorprendió que no saliera adelante esa idea?—Sí, la verdad es que sí, porque era algo bonito para el rejoneo, para la feria y para los aficionados. Pero bueno, no ha sido este año.—Aun así, su discurso no es de enfrentamiento.—No. No ha habido acuerdo y ya está. Esto son negocios. Unas veces se llega a un buen puerto y otras no. Yo no voy a entrar en polémicas ni en discusiones, no es mi camino ahora mismo.—¿Cómo queda entonces su relación con José María Garzón?—Bien. Yo le deseo lo mejor, sinceramente, desde lo más profundo de mi corazón. Por él, por los aficionados de Sevilla y por mí, porque yo voy a ir a Sevilla a ver las corridas y me gustaría que fuese una grandiosa feria.—Otro asunto que ha generado debate es que la corrida de rejones no vaya a ser televisada. ¿Cómo lo valora?—Pues la verdad que eso también es una gran falta de respeto al rejoneo. Es una pena que no se televise, porque creo que es una corrida que puede tener mucho interés. El mundo del caballo mueve a mucha gente joven. Y esa gente muchas veces no puede pagar una entrada. Pero sí lo vería por televisión. Y no solo aquí, también en México, en Portugal, en Francia… en muchos sitios.Arjona—Mirando el calendario, ¿podrán verle los aficionados sevillanos en plazas cercanas?—Sí, claro. Estaremos por aquí por la zona, en Jerez, en Córdoba… hay muchas ferias cercanas donde sí estaremos.—Incluso con la misma empresa en otras plazas.—Sí, claro. Esto no significa que no haya acuerdo en otros sitios. Son cosas distintas.—En Madrid, en cambio, sí estará presente.—Sí, en Madrid todo lo contrario. Siempre cuentan contigo, siempre te dan la categoría que creo que uno se ha ganado.—En lo artístico, ¿qué caballos están marcando este inicio de temporada?—Ahora mismo hay varios, pero destacaría a Quirico, que es hijo de Nazarí; Sueños, que es un caballo de mucho riesgo y mucha verdad; y Oro Negro, que es un caballo muy artista, que torea muy despacio.— ¿Qué le parece la vuelta de su paisano Morante?—Para mí es un genio, un ídolo. Es el torero que uno sueña ser. Está tocado por la varita de Dios. Yo antes que torero soy aficionado. Y ver a José Antonio torear como torea… eso es un privilegio.Arjona—Se está viviendo un gran momento de público en las plazas. ¿Cómo lo percibe?—Yo llevo 28 años de carrera y no he visto nunca que vaya tanta gente a los toros como ahora. Y sobre todo gente joven.— ¿Qué cree que hace falta para mantener ese impulso?—Abrir los carteles, hacer cosas diferentes, dar oportunidades. Mantener la ilusión.—Después de 28 temporadas, ¿queda Diego Ventura para rato?—Mientras tenga la afición de montar todos los días, de sacrificarme, sí. Pero esto es muy duro.—Y en casa ya hay heredero…—Sí, el pequeño tiene una afición desmedida. Le encanta el caballo, el toro… lo vive muchísimo. Sevilla no es una plaza más en la vida de Diego Ventura. Es el lugar donde el toreo se hace verdad o se queda en intento, donde el tiempo se mide en tardes de abril y en el sonido seco del aplauso cuando todo encaja. Allí, entre el Arenal baratillero y la memoria, el rejoneador de La Puebla del Río ha ido escribiendo su nombre hasta abrir en diez ocasiones la Puerta del Príncipe, cifra que lo sitúa en un lugar de privilegio en la historia reciente de la Maestranza. Por eso su ausencia en la próxima Feria de Abril no se explica en una línea de despacho ni en una cifra, sino en el sentimiento de una afición que lo siente como propio. Ventura, que quería estar dos tardes en Sevilla —una en el formato habitual de tres rejoneadores y otra recuperando la matinal del domingo con seis— atraviesa un momento de plenitud en el campo y en la plaza, pero no oculta la espina de no pisar el albero sevillano. En ABC habla claro: lo económico marca su ausencia y aquella idea de devolver a la Feria una de sus tradiciones más singulares quedó, de momento, en el camino.—Diego, le encontramos en un momento de plena actividad, trabajando con caballos jóvenes y preparando la temporada. ¿Cómo se encuentra ahora mismo, tanto en lo personal como en lo profesiona l?—Bien, la verdad que fenomenal. Ahora estoy con algunos caballos jóvenes, en estos días que no tengo corridas, preparándolos, poniéndolos para lo que viene, y la verdad es que todo gracias a Dios está saliendo muy bien.—Además, el inicio de temporada está siendo muy sólido, con triunfos importantes en plazas de responsabilidad. ¿Qué balance hace de estas primeras actuaciones?—Sí, la verdad que de las cinco tardes que llevo he podido salir a hombros en cuatro. Y en Castellón fue una pena, porque por culpa del rejón de muerte aquello no terminó de redondearse, pero fueron dos faenas muy, muy rotundas que disfruté muchísimo. Si hubiera matado bien, habría sido un triunfo muy importante.—Sin embargo, hay una cuestión que inevitablemente marca su temporada y el sentir de la afición sevillana: su ausencia en la Feria de Abril. ¿Cómo la está viviendo?—Pues quizá sea lo más agridulce de toda la temporada. No estar en tu tierra, no estar en el sitio donde todo el mundo te espera con tantas ganas cada año… y lo que más te duele no es por uno, es por la gente que te quiere.—Habla usted mucho de la gente. ¿Qué es lo que más le impacta en el día a día?—Pues eso, que cada vez que voy por la calle, que voy a la peluquería o a cualquier sitio, me preguntan: «¿Qué día vas a estar en Sevilla?». Y tener que decirles que no voy a estar… eso te sabe muy mal. Eso duele muchísimo más por ellos que por uno.—Para aclararlo definitivamente, ¿cuál es la razón por la que Diego Ventura no estará este año en la Maestranza?—La única razón es el tema económico. No hay nada más. Yo siempre he sido muy partidario de José María Garzón, siempre he creído mucho en él como empresario, pero jamás me esperaba que en una feria de Sevilla, siendo su primer año, no se apostara por cosas diferentes o por darle un impulso a la feria.«La única razón es económica, no hay nada más»—En los últimos días se ha trasladado públicamente que la oferta que se le hizo era incluso superior a la del pasado año. ¿Qué hay de cierto en eso?—Eso es completamente falso. No es cierto que se me haya ofrecido más dinero que el año pasado. Y lo digo claro: si hubiese sido así, estaría Diego Ventura en Sevilla.—Después de su trayectoria en esta plaza, con una carrera tan ligada a Sevilla, ¿siente que no se le ha reconocido su sitio?—Yo creo que después de todos estos años me he ganado la plaza, me he ganado mi respeto y mi sitio. Sevilla siempre ha sido mi plaza, mi ciudad, donde me he criado y donde he vivido. Y creo que se me debe dar otro trato, como se le da a cualquier figura de la tierra.—Durante la negociación, ¿qué planteamientos puso usted sobre la mesa para poder estar en la Feria?—Pues muy claro. Para una corrida de tres rejoneadores, por la tarde, lo mínimo era cobrar lo del año pasado. Eso estaba claro desde el principio.«Quería estar dos tardes: una de tres y otra recuperando la matinal de rejones»— ¿Hubo más propuestas?—Sí. Desde el minuto uno quise que volviera la corrida de seis rejoneadores por la mañana, la matinal. Y para esa corrida lo dije claramente: el dinero no era lo importante, que pusiera la empresa lo que quisiera.—Ahí el planteamiento cambia completamente.—Claro, porque ahí lo importante era el rejoneo. Yo lo que quería era que se recuperara esa corrida, darle la categoría que merece, hacer un cartel con las principales figuras del rejoneo y también con dos o tres jóvenes que se lo merecen. Y sobre todo me hubiera gustado que se hiciera un homenaje a los grandes rejoneadores que inventaron esa corrida, como los hermanos Peralta, don Álvaro Domecq, Lupi… todos esos grandes jinetes que ya no están.—¿Le sorprendió que no saliera adelante esa idea?—Sí, la verdad es que sí, porque era algo bonito para el rejoneo, para la feria y para los aficionados. Pero bueno, no ha sido este año.—Aun así, su discurso no es de enfrentamiento.—No. No ha habido acuerdo y ya está. Esto son negocios. Unas veces se llega a un buen puerto y otras no. Yo no voy a entrar en polémicas ni en discusiones, no es mi camino ahora mismo.—¿Cómo queda entonces su relación con José María Garzón?—Bien. Yo le deseo lo mejor, sinceramente, desde lo más profundo de mi corazón. Por él, por los aficionados de Sevilla y por mí, porque yo voy a ir a Sevilla a ver las corridas y me gustaría que fuese una grandiosa feria.—Otro asunto que ha generado debate es que la corrida de rejones no vaya a ser televisada. ¿Cómo lo valora?—Pues la verdad que eso también es una gran falta de respeto al rejoneo. Es una pena que no se televise, porque creo que es una corrida que puede tener mucho interés. El mundo del caballo mueve a mucha gente joven. Y esa gente muchas veces no puede pagar una entrada. Pero sí lo vería por televisión. Y no solo aquí, también en México, en Portugal, en Francia… en muchos sitios.Arjona—Mirando el calendario, ¿podrán verle los aficionados sevillanos en plazas cercanas?—Sí, claro. Estaremos por aquí por la zona, en Jerez, en Córdoba… hay muchas ferias cercanas donde sí estaremos.—Incluso con la misma empresa en otras plazas.—Sí, claro. Esto no significa que no haya acuerdo en otros sitios. Son cosas distintas.—En Madrid, en cambio, sí estará presente.—Sí, en Madrid todo lo contrario. Siempre cuentan contigo, siempre te dan la categoría que creo que uno se ha ganado.—En lo artístico, ¿qué caballos están marcando este inicio de temporada?—Ahora mismo hay varios, pero destacaría a Quirico, que es hijo de Nazarí; Sueños, que es un caballo de mucho riesgo y mucha verdad; y Oro Negro, que es un caballo muy artista, que torea muy despacio.— ¿Qué le parece la vuelta de su paisano Morante?—Para mí es un genio, un ídolo. Es el torero que uno sueña ser. Está tocado por la varita de Dios. Yo antes que torero soy aficionado. Y ver a José Antonio torear como torea… eso es un privilegio.Arjona—Se está viviendo un gran momento de público en las plazas. ¿Cómo lo percibe?—Yo llevo 28 años de carrera y no he visto nunca que vaya tanta gente a los toros como ahora. Y sobre todo gente joven.— ¿Qué cree que hace falta para mantener ese impulso?—Abrir los carteles, hacer cosas diferentes, dar oportunidades. Mantener la ilusión.—Después de 28 temporadas, ¿queda Diego Ventura para rato?—Mientras tenga la afición de montar todos los días, de sacrificarme, sí. Pero esto es muy duro.—Y en casa ya hay heredero…—Sí, el pequeño tiene una afición desmedida. Le encanta el caballo, el toro… lo vive muchísimo.
Sevilla no es una plaza más en la vida de Diego Ventura. Es el lugar donde el toreo se hace verdad o se queda en intento, donde el tiempo se mide en tardes de abril y en el sonido seco del aplauso cuando todo encaja. … Allí, entre el Arenal baratillero y la memoria, el rejoneador de La Puebla del Río ha ido escribiendo su nombre hasta abrir en diez ocasiones la Puerta del Príncipe, cifra que lo sitúa en un lugar de privilegio en la historia reciente de la Maestranza. Por eso su ausencia en la próxima Feria de Abril no se explica en una línea de despacho ni en una cifra, sino en el sentimiento de una afición que lo siente como propio. Ventura, que quería estar dos tardes en Sevilla —una en el formato habitual de tres rejoneadores y otra recuperando la matinal del domingo con seis— atraviesa un momento de plenitud en el campo y en la plaza, pero no oculta la espina de no pisar el albero sevillano. En ABC habla claro: lo económico marca su ausencia y aquella idea de devolver a la Feria una de sus tradiciones más singulares quedó, de momento, en el camino.
—Diego, le encontramos en un momento de plena actividad, trabajando con caballos jóvenes y preparando la temporada. ¿Cómo se encuentra ahora mismo, tanto en lo personal como en lo profesional?
—Bien, la verdad que fenomenal. Ahora estoy con algunos caballos jóvenes, en estos días que no tengo corridas, preparándolos, poniéndolos para lo que viene, y la verdad es que todo gracias a Dios está saliendo muy bien.
—Además, el inicio de temporada está siendo muy sólido, con triunfos importantes en plazas de responsabilidad. ¿Qué balance hace de estas primeras actuaciones?
—Sí, la verdad que de las cinco tardes que llevo he podido salir a hombros en cuatro. Y en Castellón fue una pena, porque por culpa del rejón de muerte aquello no terminó de redondearse, pero fueron dos faenas muy, muy rotundas que disfruté muchísimo. Si hubiera matado bien, habría sido un triunfo muy importante.
—Sin embargo, hay una cuestión que inevitablemente marca su temporada y el sentir de la afición sevillana: su ausencia en la Feria de Abril. ¿Cómo la está viviendo?
—Pues quizá sea lo más agridulce de toda la temporada. No estar en tu tierra, no estar en el sitio donde todo el mundo te espera con tantas ganas cada año… y lo que más te duele no es por uno, es por la gente que te quiere.
—Habla usted mucho de la gente. ¿Qué es lo que más le impacta en el día a día?
—Pues eso, que cada vez que voy por la calle, que voy a la peluquería o a cualquier sitio, me preguntan: «¿Qué día vas a estar en Sevilla?». Y tener que decirles que no voy a estar… eso te sabe muy mal. Eso duele muchísimo más por ellos que por uno.
—Para aclararlo definitivamente, ¿cuál es la razón por la que Diego Ventura no estará este año en la Maestranza?
—La única razón es el tema económico. No hay nada más. Yo siempre he sido muy partidario de José María Garzón, siempre he creído mucho en él como empresario, pero jamás me esperaba que en una feria de Sevilla, siendo su primer año, no se apostara por cosas diferentes o por darle un impulso a la feria.
«La única razón es económica, no hay nada más»
—En los últimos días se ha trasladado públicamente que la oferta que se le hizo era incluso superior a la del pasado año. ¿Qué hay de cierto en eso?
—Eso es completamente falso. No es cierto que se me haya ofrecido más dinero que el año pasado. Y lo digo claro: si hubiese sido así, estaría Diego Ventura en Sevilla.
—Después de su trayectoria en esta plaza, con una carrera tan ligada a Sevilla, ¿siente que no se le ha reconocido su sitio?
—Yo creo que después de todos estos años me he ganado la plaza, me he ganado mi respeto y mi sitio. Sevilla siempre ha sido mi plaza, mi ciudad, donde me he criado y donde he vivido. Y creo que se me debe dar otro trato, como se le da a cualquier figura de la tierra.
—Durante la negociación, ¿qué planteamientos puso usted sobre la mesa para poder estar en la Feria?
—Pues muy claro. Para una corrida de tres rejoneadores, por la tarde, lo mínimo era cobrar lo del año pasado. Eso estaba claro desde el principio.
«Quería estar dos tardes: una de tres y otra recuperando la matinal de rejones»
— ¿Hubo más propuestas?
—Sí. Desde el minuto uno quise que volviera la corrida de seis rejoneadores por la mañana, la matinal. Y para esa corrida lo dije claramente: el dinero no era lo importante, que pusiera la empresa lo que quisiera.
—Ahí el planteamiento cambia completamente.
—Claro, porque ahí lo importante era el rejoneo. Yo lo que quería era que se recuperara esa corrida, darle la categoría que merece, hacer un cartel con las principales figuras del rejoneo y también con dos o tres jóvenes que se lo merecen. Y sobre todo me hubiera gustado que se hiciera un homenaje a los grandes rejoneadores que inventaron esa corrida, como los hermanos Peralta, don Álvaro Domecq, Lupi… todos esos grandes jinetes que ya no están.
—¿Le sorprendió que no saliera adelante esa idea?
—Sí, la verdad es que sí, porque era algo bonito para el rejoneo, para la feria y para los aficionados. Pero bueno, no ha sido este año.
—Aun así, su discurso no es de enfrentamiento.
—No. No ha habido acuerdo y ya está. Esto son negocios. Unas veces se llega a un buen puerto y otras no. Yo no voy a entrar en polémicas ni en discusiones, no es mi camino ahora mismo.
—¿Cómo queda entonces su relación con José María Garzón?
—Bien. Yo le deseo lo mejor, sinceramente, desde lo más profundo de mi corazón. Por él, por los aficionados de Sevilla y por mí, porque yo voy a ir a Sevilla a ver las corridas y me gustaría que fuese una grandiosa feria.
—Otro asunto que ha generado debate es que la corrida de rejones no vaya a ser televisada. ¿Cómo lo valora?
—Pues la verdad que eso también es una gran falta de respeto al rejoneo. Es una pena que no se televise, porque creo que es una corrida que puede tener mucho interés. El mundo del caballo mueve a mucha gente joven. Y esa gente muchas veces no puede pagar una entrada. Pero sí lo vería por televisión. Y no solo aquí, también en México, en Portugal, en Francia… en muchos sitios.

—Mirando el calendario, ¿podrán verle los aficionados sevillanos en plazas cercanas?
—Sí, claro. Estaremos por aquí por la zona, en Jerez, en Córdoba… hay muchas ferias cercanas donde sí estaremos.
—Incluso con la misma empresa en otras plazas.
—Sí, claro. Esto no significa que no haya acuerdo en otros sitios. Son cosas distintas.
—En Madrid, en cambio, sí estará presente.
—Sí, en Madrid todo lo contrario. Siempre cuentan contigo, siempre te dan la categoría que creo que uno se ha ganado.
—En lo artístico, ¿qué caballos están marcando este inicio de temporada?
—Ahora mismo hay varios, pero destacaría a Quirico, que es hijo de Nazarí; Sueños, que es un caballo de mucho riesgo y mucha verdad; y Oro Negro, que es un caballo muy artista, que torea muy despacio.
— ¿Qué le parece la vuelta de su paisano Morante?
—Para mí es un genio, un ídolo. Es el torero que uno sueña ser. Está tocado por la varita de Dios. Yo antes que torero soy aficionado. Y ver a José Antonio torear como torea… eso es un privilegio.
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—Se está viviendo un gran momento de público en las plazas. ¿Cómo lo percibe?
—Yo llevo 28 años de carrera y no he visto nunca que vaya tanta gente a los toros como ahora. Y sobre todo gente joven.
— ¿Qué cree que hace falta para mantener ese impulso?
—Abrir los carteles, hacer cosas diferentes, dar oportunidades. Mantener la ilusión.
—Después de 28 temporadas, ¿queda Diego Ventura para rato?
—Mientras tenga la afición de montar todos los días, de sacrificarme, sí. Pero esto es muy duro.
—Y en casa ya hay heredero…
—Sí, el pequeño tiene una afición desmedida. Le encanta el caballo, el toro… lo vive muchísimo.
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