En unos tiempos en los que la idea de globalización ha ido despertando en los círculos de poder una peligrosa e irrefrenable tendencia hacia el control y la imposición, los amantes de la novela ‘1984’ pueden empezar a defenderla ya no solo como una inteligente y acerada crítica de George Orwell a los sistemas totalitarios, sino también como una asombrosa premonición acerca de la manipuladora y manipulable naturaleza humana.
Probablemente, eso mismo sea lo que piensen los miembros de la compañía Escorzo Teatro, que ya llevaron el libro a las tablas en 2018 y que ahora vuelven a recuperar la propuesta (“gracias -dicen- a la confianza del director del Teatro Fernán Gómez, Juan Carlos Pérez de la Fuente) después de comprobar que, en algunos aspectos, lejos de mejorar, “hemos empeorado en estos últimos ochos años” y el concepto orwelliano de Gran Hermano está más vigente que nunca.
El director del montaje, Carlos Martínez-Abarca, que firma además la versión del texto junto a Javier Sánchez-Collado, da algún detalle concreto sobre esa involución: “Creo que la manipulación política sobre la realidad, hasta desarrollar la capacidad de convencer a la gente de que pasan cosas que no pasan, ha ido claramente a más. Y creo que ha ido de la mano del desarrollo de la tecnología de control, y de la invasión de esa tecnología en la intimidad y en el día a día de los ciudadanos. De hecho, hace ocho años no había debate sobre si había que privar a los menores de edad del uso de dispositivos móviles o del acceso a la tecnología sin control en internet”.
El arte de la manipulación
Revisada o actualizada con respecto al primer estreno en algunos de sus aspectos textuales y escénicos, la obra está protagonizada en esta nueva andadura por David Lázaro, Cristina Arranz -la única que estuvo en reparto anterior-, Javier Bermejo y Javier Ruiz de Alegría. Este último tiene oportunidad, además, de cultivar sus otros variados talentos, haciéndose responsable de la iluminación y la escenografía del montaje. Colocando al actor “en el centro como el portador de significados más importantes en el escenario”, Martínez-Abarca ha tratado de aprovechar, en un trabajo que define “muy de compañía”, las similitudes que tiene la trama de Orwell con la propia realidad teatral: “En la novela es fundamental el acto de manipulación, o sea, la creación de una ficción que manipula la realidad a vista de los ciudadanos; y eso es precisamente el teatro, un acto de manipulación o de juego permanente entre tu realidad y la ficción que estás contemplando”.
De este modo, la función trata de recrear “la manipulación que, en la ficción, hace el partido único de las vidas de los ciudadanos a partir de los propios recursos que ofrece el arte escénico para hacerlo de manera pura y directa”. “Es una propuesta -señala el director- en la que buscamos una especial implicación del público en la historia; todo se cuenta y se transforma ante sus ojos, sin ocultarle nada”.
- Dónde: Teatro Fernán Gómez, Madrid. Cuándo: del 3 de marzo al 5 de abril. Cuánto: desde 14 euros.
Escorzo Teatro recupera las preocupaciones de George Orwell para reflexionar, en su adaptación de ‘1984’, acerca de la manipulación del pensamiento en la sociedad actual
En unos tiempos en los que la idea de globalización ha ido despertando en los círculos de poder una peligrosa e irrefrenable tendencia hacia el control y la imposición, los amantes de la novela ‘1984’ pueden empezar a defenderla ya no solo como una inteligente y acerada crítica de George Orwell a los sistemas totalitarios, sino también como una asombrosa premonición acerca de la manipuladora y manipulable naturaleza humana.
Probablemente, eso mismo sea lo que piensen los miembros de la compañía Escorzo Teatro, que ya llevaron el libro a las tablas en 2018 y que ahora vuelven a recuperar la propuesta (“gracias -dicen- a la confianza del director del Teatro Fernán Gómez, Juan Carlos Pérez de la Fuente) después de comprobar que, en algunos aspectos, lejos de mejorar, “hemos empeorado en estos últimos ochos años” y el concepto orwelliano de Gran Hermano está más vigente que nunca.
El director del montaje, Carlos Martínez-Abarca, que firma además la versión del texto junto a Javier Sánchez-Collado, da algún detalle concreto sobre esa involución: “Creo que la manipulación política sobre la realidad, hasta desarrollar la capacidad de convencer a la gente de que pasan cosas que no pasan, ha ido claramente a más. Y creo que ha ido de la mano del desarrollo de la tecnología de control, y de la invasión de esa tecnología en la intimidad y en el día a día de los ciudadanos. De hecho, hace ocho años no había debate sobre si había que privar a los menores de edad del uso de dispositivos móviles o del acceso a la tecnología sin control en internet”.
Revisada o actualizada con respecto al primer estreno en algunos de sus aspectos textuales y escénicos, la obra está protagonizada en esta nueva andadura por David Lázaro, Cristina Arranz -la única que estuvo en reparto anterior-, Javier Bermejo y Javier Ruiz de Alegría. Este último tiene oportunidad, además, de cultivar sus otros variados talentos, haciéndose responsable de la iluminación y la escenografía del montaje. Colocando al actor “en el centro como el portador de significados más importantes en el escenario”, Martínez-Abarca ha tratado de aprovechar, en un trabajo que define “muy de compañía”, las similitudes que tiene la trama de Orwell con la propia realidad teatral: “En la novela es fundamental el acto de manipulación, o sea, la creación de una ficción que manipula la realidad a vista de los ciudadanos; y eso es precisamente el teatro, un acto de manipulación o de juego permanente entre tu realidad y la ficción que estás contemplando”.
De este modo, la función trata de recrear “la manipulación que, en la ficción, hace el partido único de las vidas de los ciudadanos a partir de los propios recursos que ofrece el arte escénico para hacerlo de manera pura y directa”. “Es una propuesta -señala el director- en la que buscamos una especial implicación del público en la historia; todo se cuenta y se transforma ante sus ojos, sin ocultarle nada”.
- Dónde: Teatro Fernán Gómez, Madrid. Cuándo: del 3 de marzo al 5 de abril. Cuánto: desde 14 euros.
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