España está de luto oficial: el último Rosco de Pasapalabra ha llegado. Parecía que siempre estaría ahí, acompañándonos en la recta final de la tarde, cuando el sol va cayendo, cuando la jornada de trabajo va quedando atrás y ya pensamos en la cena. Pero mañana El Rosco de Pasapalabra será historia.
Miles de hijos sabían que no podían llamar por teléfono a sus madres a partir de las 20.30. Pocas relaciones televisivas han sido tan intensas y duraderas como la de ‘El Rosco’ con los españoles durante 26 años
España está de luto oficial: el últimoRosco de Pasapalabra ha llegado. Parecía que siempre estaría ahí, acompañándonos en la recta final de la tarde, cuando el sol va cayendo, cuando la jornada de trabajo va quedando atrás y ya pensamos en la cena. Pero mañana El Rosco de Pasapalabra será historia.
Nacido el 24 de julio del año 2000, este jueves 18 de junio de 2026 será la última vez que lo veamos en el concurso al que ha estado unido casi 26 años. Pocas relaciones televisivas han sido tan intensas y duraderas como la del Rosco con los españoles. Ninguna de las pruebas que empezaron en aquel verano del año 2000 siguen en el concurso. Solo permanecía, inasequible al desaliento, El Rosco. Porque, reconozcámoslo, la pista musical, la sopa de letras o las palabras cruzadas eran meros trámites para llegar al meollo de la cuestión cada tarde, ese círculo de letras que se iban pintando de verde según acertaban.
Miles de hijos lo sabían: es inútil llamar por teléfono a tu madre entre las 20.40 y las 21.00. Nadie va a contestar al otro lado. El Rosco estaba en la televisión y eso era sagrado. Ningún otro momento televisivo ha sido capaz de bloquear la agenda de media España durante media hora cada día de lunes a viernes.
Han sido más de 6.000 tardes juntos. Su defunción no se debe a causas naturales: ni la edad ni la enfermedad han podido con él. Tuvo que venir un juez para separarnos, para poner punto final a su larga y próspera vida. La televisión del cambio de milenio poco o nada se parece a la de hoy. Y, sin embargo, El Rosco ahí seguía. Resistiendo a cambios de cadenas, a presentadores, al frío, al calor, a los programas que se le pusieran en frente. El resto de canales terminaron entendiendo que, frente al Rosco, solo cabía la opción de entregar las armas y rendirse.
Silvia Jato, Constantino Romero, Jaime Cantizano, Christian Gálvez y Roberto Leal (incluso Manel Fuentes un par de días) han tenido el honor de poner voz a las definiciones, una por cada letra del abecedario, 28 al principio (incluía la K, LL y W) y 25 después. Se convirtió en símbolo del concurso, en icono reconocible allá donde fuera. Incluso se coló en el lenguaje de la calle. “María, ¿qué te parece si me dejo barba?”. “Pasapalabra”.

Un minuto de silencio. Un minuto de silencio por esos concursantes que se quedaron tantas tardes a punto de completar El Rosco, pero no lo consiguieron: Orestes, Jero, Moisés, Manu… Un minuto de silencio por todos los que quisieron enfrentarse al Rosco y cayeron en la Silla Azul. Un minuto de silencio por todas esas personas que llevan meses, años, preparándose como si de una oposición se tratara y ahora se enfrentan a la disyuntiva de tener que afrontar una nueva y desconocida prueba final en Pasapalabra o esperar a que Telecinco estrene el nuevo concurso con El Rosco. Porque volverá en Mediaset, pero ni se llamará Rosco ni estará en Pasapalabra. Ya no será El Rosco de Pasapalabra.
Un minuto de silencio en recuerdo de esos botes tan celebrados, los de Juan Pedro Gómez, David Leo, Eduardo Benito, Rafa Castaño y el último y más cuantioso (2,7 millones de euros), el de Rosa Rodríguez. En los últimos años, cada vez que se ha completado El Rosco ha sido un evento televisivo que alteraba la parrilla y ponía en tensión a media España. Todos querían saber quién se lo llevaba y se sufría un poquito por quien no lo conseguía. Un minuto de silencio por esos programadores que estiraban el programa hasta las 21.05 para favorecer al informativo de Vicente Vallés todo lo posible. Y un minuto de silencio por todos los minutos de oro que El Rosco de Pasapalabra ha dado a Antena 3 y a Telecinco.

El espectador avezado se habrá dado cuenta de que las promociones de Antena 3 de Pasapalabra de los últimos días ya no tienen El Rosco en su logo. Que, como si de un chasquido de Thanos se tratara, ha ido desapareciendo de internet la presencia de ese círculo de letras y los programas que lo contenían. Si alguien quiere ahora recuperar roscos pasados, tiene que ir a la web de Mediaset, por absurdo que parezca, ya que de ahí se tuvo que ir Pasapalabra por otra decisión judicial que no implicó la desaparición de su presencia en la web. Tampoco estará ya su juego para comprar en las jugueterías y grandes almacenes, ni app oficial con El Rosco. Se suele decir que en España se entierra muy bien, pero no será este el caso. La justicia está obligando a borrar toda huella del Rosco (al menos, toda huella en Antena 3), como si nunca hubiera significado nada para nosotros. Ay.
Fue compañero leal, pocas tardes faltó a la cita. Acompañó a enfermos, enseñó a niños, entretuvo a millones, y pocas veces le hemos reconocido el mérito. Ahora que lo vemos marchar nos asaltan mil dudas: ¿qué haremos a partir de ahora? ¿Seguirá teniendo interés Pasapalabra? ¿Honrará su memoria Telecinco cuando lo recupere? ¿Cuál será la próxima certeza que nos será arrebatada de la vida de repente? Comienza la vida tras El Rosco de Pasapalabra. Suerte a todos. Y gracias, Rosco, por tanto.
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