Sólo en el Palau Güell, Antoni Gaudí utilizó 150 formas diferentes de ventanas. Algunas veces, utilizaba sistemas de poleas para poder abrir las persianas más elevadas. Otras, colocaba espejos justo al lado del ventanal principal para conseguir más sensación de espacio y ganar así luminosidad. En otras ocasiones, colocaba bisagras de diferentes tamaños para que los ventanales cercanos se solapasen a la perfección y no se chocasen entre sí. Y así, entre unas y otras, conseguía hacer auténticos milagros tan estéticos como funcionales. Si añadimos todas las soluciones que encontró el arquitecto modernista para abrir sus edificios al exterior y ganar luz, hay que multiplicar estas 150 formas por diez. Ese es el genio de Gaudí, su inacabable imaginación para encontrar soluciones simples a problemas complejos y esa precisamente es la base de la exposición ‘Gaudí. ventanas al futuro’.El Palau Güell acoge hasta el 25 de octubre una muestra que intenta profundizar en la capacidad creativa del maestro a partir de su preocupación por ventanales, vidrieras y elementos de apertura al exterior. Para Gaudí, la luz era principio y fin de todo trabajo plástico y lo más parecido a la imagen de Dios en la tierra. A través de un centenar de objetos, desde maquetas, elementos ornamentales originales, planos, dibujos y fotografías, muchos de ellos inéditos, descubrimos a un Gaudí detallista, siempre experimentando y lleno de pequeños hallazgos que han marcado desde entonces el futuro de la arquitectura. «Su capacidad armónica y de síntesis marcan desde el principio su creatividad. A través de la especificidad de sus ventanales, podemos acercarnos de forma directa a sus más grandes hallazgos formales y arquitectónicos», afirma Guillem Mundet, director del Palau Güell.La importancia de tener al Palau Güell como sede de la exposición es vital ya que en el célebre edificio del Raval barcelonés podemos ver hasta qué punto Gaudí pudo jugar con sus ideas y desarrollarlas sin miedo. «Hay que tener en cuenta que en este edificio tenía todo el dinero del mundo para poder experimentar y esta capacidad la llevó hasta las últimas consecuencias. Tenía la confianza y el dinero de los Güell y consiguió invenciones maravillosas», dice Mundet. «En este edificio tenía todo el dinero del mundo para poder experimentar y esta capacidad la llevó hasta las últimas consecuencias» Guillem Mundet Director del Palau GüellPor ejemplo, la muestra tiene paradas en tres diferentes pisos del palacio modernista donde vemos hasta qué punto Gaudí jugó con formas y estructuras para encontrar la mejor solución para sus intereses. «Nuestra idea era ver cómo evolucionó su ideal arquitectónico con el paso de los años y cómo dejó atrás diferentes influencias hasta volcarse en sus propias ideas y motivaciones y desarrollar su propia estética», afirm a Ayano Kikuchi, comisaria de la exposición .Noticia relacionada general No No En 2025 La Sagrada Familia se consolida: casi cinco millones de visitantes Carlos SalaLa muestra sigue de forma cronológica todos los edificios gaudinianos y rastrea su trabajo con la luz desde la Casa Vicens hasta la Sagrada Familia. Vemos así como al principio utiliza en muchos casos influencias orientalistas para acercarse a los ventanales, pero poco a poco consigue un lenguaje propio para aproximarse al elemento clave de toda su arquitectura, la luminosidad. «La luz es la madre de las artes plásticas. La arquitectura es la medida y organización de la luz» , llegó a decir el propio arquitecto, quien añadió: «La esencia de toda obra de arte es la armonía. En las artes plásticas esto viene de la luz, quien da consuelo y decora dicha armonía». «Mi relación con Gaudí ha sido fructífera. […] Él no añadió nada, sino que retiró, trabajando como si fuera un místico sufí» Miquel Barceló Uno de los ejemplos más claros de la importancia de la luz en la obra gaudiniana la encontramos en la Catedral de Palma y su reestructuración del espacio y mejoras lumínicas ideadas por Gaudí. Cuando el artista Miquel Barceló recibió el encargo de pintar su capilla, se encontró de lleno con el inmenso trabajo realizado por el genio de Reus. «Mi relación con Gaudí ha sido fructífera. Mi intervención era un encargo abierto, pero pronto me di cuenta de que era, en realidad, un diálogo con Gaudí, porque él ya había repensado la catedral, el espacio y la luz. Él no añadió nada, sino que retiró, trabajando como si fuera un místico sufí», comenta Miquel Barceló en el catálogo de la exposición, que documenta el inmenso trabajo realizado para estudiar en profundidad el trabajo del maestro modernista con los ventanales.Otro de los elementos centrales de la exposición son los vitrales, cuya importancia en edificios como la Sagrada Familia es vital. Hay que distinguir los que diseñó él y los que simplemente cedió a otros maestros vidrieros. Sea como sea, vemos como siempre trabajaba con composiciones orgánicas más que geométricas y que prefería formas naturales y efectos lumínicos más que dibujo figurativo. «Sus soluciones peculiares no se encuentran en ningún otro edificio. Su intensidad de color debía gustar mucho, aunque su enorme popularidad ha generado a menudo confusiones al atribuirle la autoría de obras que probablemente no tuvo ninguna participación», suscribe Jordi Faulí, arquitecto jefe de la Sagrada Familia.La luz, principio y finDe esta manera, la exposición, enmarcada dentro del Año Gaudí, cuenta con préstamos de los principales edificios del arquitecto, de la Casa Batlló a la Sagrada Familia y permite al visitante interactuar con algunas soluciones propuestas por Gaudí, incluso crear tu propia vidriera. «Gaudí nunca tuvo un discípulo en sí mismo que continuase su trabajo, pero sí que podemos seguir sus logros en diferentes arquitectos, por ejemplo, en Josep Maria Jujol que utilizó la sofisticación en el sistemas de apertura», recuerda Galdric Santana, director de la Cátedra Gaudí y comisario del Año Gaudí.Noticia relacionada general No No El Año Gaudí arranca en la Cripta de la Colonia Güell de Santa Coloma de Cervelló Juan Carlos ValeroLa muestra es una coproducción con la empresa constructora japonesa YKK AP , que la llevará a Tokyo y Toyama una vez acabada su etapa en Barcelona. «Se necesitan trabajar nuevas perspectivas para aumentar la apreciación por Gaudí y esta exposición permite acercarse a su trabajo desde una inédita hasta ahora. Hablamos de ventanas al futuro porque sus ventanas conseguían eso, abrir nuevas vías al futuro», concluye Kikuchi. Sólo en el Palau Güell, Antoni Gaudí utilizó 150 formas diferentes de ventanas. Algunas veces, utilizaba sistemas de poleas para poder abrir las persianas más elevadas. Otras, colocaba espejos justo al lado del ventanal principal para conseguir más sensación de espacio y ganar así luminosidad. En otras ocasiones, colocaba bisagras de diferentes tamaños para que los ventanales cercanos se solapasen a la perfección y no se chocasen entre sí. Y así, entre unas y otras, conseguía hacer auténticos milagros tan estéticos como funcionales. Si añadimos todas las soluciones que encontró el arquitecto modernista para abrir sus edificios al exterior y ganar luz, hay que multiplicar estas 150 formas por diez. Ese es el genio de Gaudí, su inacabable imaginación para encontrar soluciones simples a problemas complejos y esa precisamente es la base de la exposición ‘Gaudí. ventanas al futuro’.El Palau Güell acoge hasta el 25 de octubre una muestra que intenta profundizar en la capacidad creativa del maestro a partir de su preocupación por ventanales, vidrieras y elementos de apertura al exterior. Para Gaudí, la luz era principio y fin de todo trabajo plástico y lo más parecido a la imagen de Dios en la tierra. A través de un centenar de objetos, desde maquetas, elementos ornamentales originales, planos, dibujos y fotografías, muchos de ellos inéditos, descubrimos a un Gaudí detallista, siempre experimentando y lleno de pequeños hallazgos que han marcado desde entonces el futuro de la arquitectura. «Su capacidad armónica y de síntesis marcan desde el principio su creatividad. A través de la especificidad de sus ventanales, podemos acercarnos de forma directa a sus más grandes hallazgos formales y arquitectónicos», afirma Guillem Mundet, director del Palau Güell.La importancia de tener al Palau Güell como sede de la exposición es vital ya que en el célebre edificio del Raval barcelonés podemos ver hasta qué punto Gaudí pudo jugar con sus ideas y desarrollarlas sin miedo. «Hay que tener en cuenta que en este edificio tenía todo el dinero del mundo para poder experimentar y esta capacidad la llevó hasta las últimas consecuencias. Tenía la confianza y el dinero de los Güell y consiguió invenciones maravillosas», dice Mundet. «En este edificio tenía todo el dinero del mundo para poder experimentar y esta capacidad la llevó hasta las últimas consecuencias» Guillem Mundet Director del Palau GüellPor ejemplo, la muestra tiene paradas en tres diferentes pisos del palacio modernista donde vemos hasta qué punto Gaudí jugó con formas y estructuras para encontrar la mejor solución para sus intereses. «Nuestra idea era ver cómo evolucionó su ideal arquitectónico con el paso de los años y cómo dejó atrás diferentes influencias hasta volcarse en sus propias ideas y motivaciones y desarrollar su propia estética», afirm a Ayano Kikuchi, comisaria de la exposición .Noticia relacionada general No No En 2025 La Sagrada Familia se consolida: casi cinco millones de visitantes Carlos SalaLa muestra sigue de forma cronológica todos los edificios gaudinianos y rastrea su trabajo con la luz desde la Casa Vicens hasta la Sagrada Familia. Vemos así como al principio utiliza en muchos casos influencias orientalistas para acercarse a los ventanales, pero poco a poco consigue un lenguaje propio para aproximarse al elemento clave de toda su arquitectura, la luminosidad. «La luz es la madre de las artes plásticas. La arquitectura es la medida y organización de la luz» , llegó a decir el propio arquitecto, quien añadió: «La esencia de toda obra de arte es la armonía. En las artes plásticas esto viene de la luz, quien da consuelo y decora dicha armonía». «Mi relación con Gaudí ha sido fructífera. […] Él no añadió nada, sino que retiró, trabajando como si fuera un místico sufí» Miquel Barceló Uno de los ejemplos más claros de la importancia de la luz en la obra gaudiniana la encontramos en la Catedral de Palma y su reestructuración del espacio y mejoras lumínicas ideadas por Gaudí. Cuando el artista Miquel Barceló recibió el encargo de pintar su capilla, se encontró de lleno con el inmenso trabajo realizado por el genio de Reus. «Mi relación con Gaudí ha sido fructífera. Mi intervención era un encargo abierto, pero pronto me di cuenta de que era, en realidad, un diálogo con Gaudí, porque él ya había repensado la catedral, el espacio y la luz. Él no añadió nada, sino que retiró, trabajando como si fuera un místico sufí», comenta Miquel Barceló en el catálogo de la exposición, que documenta el inmenso trabajo realizado para estudiar en profundidad el trabajo del maestro modernista con los ventanales.Otro de los elementos centrales de la exposición son los vitrales, cuya importancia en edificios como la Sagrada Familia es vital. Hay que distinguir los que diseñó él y los que simplemente cedió a otros maestros vidrieros. Sea como sea, vemos como siempre trabajaba con composiciones orgánicas más que geométricas y que prefería formas naturales y efectos lumínicos más que dibujo figurativo. «Sus soluciones peculiares no se encuentran en ningún otro edificio. Su intensidad de color debía gustar mucho, aunque su enorme popularidad ha generado a menudo confusiones al atribuirle la autoría de obras que probablemente no tuvo ninguna participación», suscribe Jordi Faulí, arquitecto jefe de la Sagrada Familia.La luz, principio y finDe esta manera, la exposición, enmarcada dentro del Año Gaudí, cuenta con préstamos de los principales edificios del arquitecto, de la Casa Batlló a la Sagrada Familia y permite al visitante interactuar con algunas soluciones propuestas por Gaudí, incluso crear tu propia vidriera. «Gaudí nunca tuvo un discípulo en sí mismo que continuase su trabajo, pero sí que podemos seguir sus logros en diferentes arquitectos, por ejemplo, en Josep Maria Jujol que utilizó la sofisticación en el sistemas de apertura», recuerda Galdric Santana, director de la Cátedra Gaudí y comisario del Año Gaudí.Noticia relacionada general No No El Año Gaudí arranca en la Cripta de la Colonia Güell de Santa Coloma de Cervelló Juan Carlos ValeroLa muestra es una coproducción con la empresa constructora japonesa YKK AP , que la llevará a Tokyo y Toyama una vez acabada su etapa en Barcelona. «Se necesitan trabajar nuevas perspectivas para aumentar la apreciación por Gaudí y esta exposición permite acercarse a su trabajo desde una inédita hasta ahora. Hablamos de ventanas al futuro porque sus ventanas conseguían eso, abrir nuevas vías al futuro», concluye Kikuchi.
Sólo en el Palau Güell, Antoni Gaudí utilizó 150 formas diferentes de ventanas. Algunas veces, utilizaba sistemas de poleas para poder abrir las persianas más elevadas. Otras, colocaba espejos justo al lado del ventanal principal para conseguir más sensación de espacio y ganar … así luminosidad. En otras ocasiones, colocaba bisagras de diferentes tamaños para que los ventanales cercanos se solapasen a la perfección y no se chocasen entre sí. Y así, entre unas y otras, conseguía hacer auténticos milagros tan estéticos como funcionales. Si añadimos todas las soluciones que encontró el arquitecto modernista para abrir sus edificios al exterior y ganar luz, hay que multiplicar estas 150 formas por diez. Ese es el genio de Gaudí, su inacabable imaginación para encontrar soluciones simples a problemas complejos y esa precisamente es la base de la exposición ‘Gaudí. ventanas al futuro’.
El Palau Güell acoge hasta el 25 de octubre una muestra que intenta profundizar en la capacidad creativa del maestro a partir de su preocupación por ventanales, vidrieras y elementos de apertura al exterior. Para Gaudí, la luz era principio y fin de todo trabajo plástico y lo más parecido a la imagen de Dios en la tierra. A través de un centenar de objetos, desde maquetas, elementos ornamentales originales, planos, dibujos y fotografías, muchos de ellos inéditos, descubrimos a un Gaudí detallista, siempre experimentando y lleno de pequeños hallazgos que han marcado desde entonces el futuro de la arquitectura. «Su capacidad armónica y de síntesis marcan desde el principio su creatividad. A través de la especificidad de sus ventanales, podemos acercarnos de forma directa a sus más grandes hallazgos formales y arquitectónicos», afirma Guillem Mundet, director del Palau Güell.
La importancia de tener al Palau Güell como sede de la exposición es vital ya que en el célebre edificio del Raval barcelonés podemos ver hasta qué punto Gaudí pudo jugar con sus ideas y desarrollarlas sin miedo. «Hay que tener en cuenta que en este edificio tenía todo el dinero del mundo para poder experimentar y esta capacidad la llevó hasta las últimas consecuencias. Tenía la confianza y el dinero de los Güell y consiguió invenciones maravillosas», dice Mundet.
«En este edificio tenía todo el dinero del mundo para poder experimentar y esta capacidad la llevó hasta las últimas consecuencias»
Guillem Mundet
Director del Palau Güell
Por ejemplo, la muestra tiene paradas en tres diferentes pisos del palacio modernista donde vemos hasta qué punto Gaudí jugó con formas y estructuras para encontrar la mejor solución para sus intereses. «Nuestra idea era ver cómo evolucionó su ideal arquitectónico con el paso de los años y cómo dejó atrás diferentes influencias hasta volcarse en sus propias ideas y motivaciones y desarrollar su propia estética», afirma Ayano Kikuchi, comisaria de la exposición.
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La muestra sigue de forma cronológica todos los edificios gaudinianos y rastrea su trabajo con la luz desde la Casa Vicens hasta la Sagrada Familia. Vemos así como al principio utiliza en muchos casos influencias orientalistas para acercarse a los ventanales, pero poco a poco consigue un lenguaje propio para aproximarse al elemento clave de toda su arquitectura, la luminosidad. «La luz es la madre de las artes plásticas. La arquitectura es la medida y organización de la luz», llegó a decir el propio arquitecto, quien añadió: «La esencia de toda obra de arte es la armonía. En las artes plásticas esto viene de la luz, quien da consuelo y decora dicha armonía».
«Mi relación con Gaudí ha sido fructífera. […] Él no añadió nada, sino que retiró, trabajando como si fuera un místico sufí»
Miquel Barceló
Uno de los ejemplos más claros de la importancia de la luz en la obra gaudiniana la encontramos en la Catedral de Palma y su reestructuración del espacio y mejoras lumínicas ideadas por Gaudí. Cuando el artista Miquel Barceló recibió el encargo de pintar su capilla, se encontró de lleno con el inmenso trabajo realizado por el genio de Reus. «Mi relación con Gaudí ha sido fructífera. Mi intervención era un encargo abierto, pero pronto me di cuenta de que era, en realidad, un diálogo con Gaudí, porque él ya había repensado la catedral, el espacio y la luz. Él no añadió nada, sino que retiró, trabajando como si fuera un místico sufí», comenta Miquel Barceló en el catálogo de la exposición, que documenta el inmenso trabajo realizado para estudiar en profundidad el trabajo del maestro modernista con los ventanales.
Otro de los elementos centrales de la exposición son los vitrales, cuya importancia en edificios como la Sagrada Familia es vital. Hay que distinguir los que diseñó él y los que simplemente cedió a otros maestros vidrieros. Sea como sea, vemos como siempre trabajaba con composiciones orgánicas más que geométricas y que prefería formas naturales y efectos lumínicos más que dibujo figurativo. «Sus soluciones peculiares no se encuentran en ningún otro edificio. Su intensidad de color debía gustar mucho, aunque su enorme popularidad ha generado a menudo confusiones al atribuirle la autoría de obras que probablemente no tuvo ninguna participación», suscribe Jordi Faulí, arquitecto jefe de la Sagrada Familia.
La luz, principio y fin
De esta manera, la exposición, enmarcada dentro del Año Gaudí, cuenta con préstamos de los principales edificios del arquitecto, de la Casa Batlló a la Sagrada Familia y permite al visitante interactuar con algunas soluciones propuestas por Gaudí, incluso crear tu propia vidriera. «Gaudí nunca tuvo un discípulo en sí mismo que continuase su trabajo, pero sí que podemos seguir sus logros en diferentes arquitectos, por ejemplo, en Josep Maria Jujol que utilizó la sofisticación en el sistemas de apertura», recuerda Galdric Santana, director de la Cátedra Gaudí y comisario del Año Gaudí.
Noticia relacionada
La muestra es una coproducción con la empresa constructora japonesa YKK AP, que la llevará a Tokyo y Toyama una vez acabada su etapa en Barcelona. «Se necesitan trabajar nuevas perspectivas para aumentar la apreciación por Gaudí y esta exposición permite acercarse a su trabajo desde una inédita hasta ahora. Hablamos de ventanas al futuro porque sus ventanas conseguían eso, abrir nuevas vías al futuro», concluye Kikuchi.
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