Hay una ‘Geografía del deseo’ estos días en la mesa de novedades de las librerías. Es un libro de relatos eróticos nacidos durante la pandemia, bellamente editados ahora por Reino de Cordelia , con los más hermosos dibujos de desnudos de Egon Schiele . Y tiene su historia, si me permiten contársela. Estábamos todos encerrados, como recordarán, en el aciago abril de 2020, y en una de aquellas reuniones por Zoom que solíamos celebrar con los amigos, alguien se acordó del ‘Decamerón’ y la peste de 1348 . Ese contraste con la situación que vivíamos, ese antecedente literario, nos hizo pensar cómo la imaginación nos ayudaría a pasar aquel tiempo doliente siete siglos después. Así que en aquellas noches de incertidumbre la idea brotó como una chispa y, entre los presentes, María José Solano y quien esto firma fuimos los más audaces, los que decidimos ir poniendo en pie ese libro: escribimos más de 40 relatos en los que el tacto no estaba prohibido, en los que el erotismo era liberador y no se vivía como una pesadumbre, en los que alguna historia conocida de la literatura o la historia se cruzase con encuentros de temperatura elevada. Y así nació la ‘Geografía del deseo’ que tienen ustedes en librerías, la que les invitamos a compartir. Son 42 relatos los que finalmente tienen los lectores en sus manos. El paseo arranca en el antiguo Egipto y llega hasta nuestro inmediato futuro. Es una cartografía y un viaje en el tiempo. Tiene algo íntimo, secreto, lógicamente; y también algo de escaparate de experiencias, naturales o desvergonzadas, eso deberán decidirlo los lectores. Y tiene nombres muy conocidos, una cierta mitomanía que se revela bajo la piel en el paisaje de fondo de todos los cuentos, por los que desfilan faraones como Seti; apellidos imperecederos, como Shelley; mitos, como Nausícaa; sabios, como Plinio; poetas, como Virgilio, como Lope; volcanes, como Lady Hamilton; detectives, como Marlowe; suicidas, como Larra; coleccionistas, eróticos como Lacan (dueño secreto de ‘El origen del mundo’ durante décadas); escritores como Robert Graves; jardines como Bomarzo, y muchas otras sombras culturetas más o menos equívocas. Por una vez, déjenme que les hable de mi libro, el que comparto con María José Solano, esa ‘Geografía del deseo’ en la que esperamos que, placenteramente, algunos se embarquen. Hay una ‘Geografía del deseo’ estos días en la mesa de novedades de las librerías. Es un libro de relatos eróticos nacidos durante la pandemia, bellamente editados ahora por Reino de Cordelia , con los más hermosos dibujos de desnudos de Egon Schiele . Y tiene su historia, si me permiten contársela. Estábamos todos encerrados, como recordarán, en el aciago abril de 2020, y en una de aquellas reuniones por Zoom que solíamos celebrar con los amigos, alguien se acordó del ‘Decamerón’ y la peste de 1348 . Ese contraste con la situación que vivíamos, ese antecedente literario, nos hizo pensar cómo la imaginación nos ayudaría a pasar aquel tiempo doliente siete siglos después. Así que en aquellas noches de incertidumbre la idea brotó como una chispa y, entre los presentes, María José Solano y quien esto firma fuimos los más audaces, los que decidimos ir poniendo en pie ese libro: escribimos más de 40 relatos en los que el tacto no estaba prohibido, en los que el erotismo era liberador y no se vivía como una pesadumbre, en los que alguna historia conocida de la literatura o la historia se cruzase con encuentros de temperatura elevada. Y así nació la ‘Geografía del deseo’ que tienen ustedes en librerías, la que les invitamos a compartir. Son 42 relatos los que finalmente tienen los lectores en sus manos. El paseo arranca en el antiguo Egipto y llega hasta nuestro inmediato futuro. Es una cartografía y un viaje en el tiempo. Tiene algo íntimo, secreto, lógicamente; y también algo de escaparate de experiencias, naturales o desvergonzadas, eso deberán decidirlo los lectores. Y tiene nombres muy conocidos, una cierta mitomanía que se revela bajo la piel en el paisaje de fondo de todos los cuentos, por los que desfilan faraones como Seti; apellidos imperecederos, como Shelley; mitos, como Nausícaa; sabios, como Plinio; poetas, como Virgilio, como Lope; volcanes, como Lady Hamilton; detectives, como Marlowe; suicidas, como Larra; coleccionistas, eróticos como Lacan (dueño secreto de ‘El origen del mundo’ durante décadas); escritores como Robert Graves; jardines como Bomarzo, y muchas otras sombras culturetas más o menos equívocas. Por una vez, déjenme que les hable de mi libro, el que comparto con María José Solano, esa ‘Geografía del deseo’ en la que esperamos que, placenteramente, algunos se embarquen.
Palabras Contadas
Son 42 relatos eróticos que tienen algo íntimo, secreto, y también algo de escaparate de experiencias, naturales o desvergonzadas, de la historia de nuestra cultura. Eso deberán decidirlo los lectores
RSS de noticias de cultura
