Una verdad incómoda, así se titulan las memorias de Jaime Mayor Oreja, uno de los políticos imprescindibles de nuestra piel de toro, refundador con muy pocos del Partido Popular, todo un caballero, católico hasta la médula y fundamentalmente bueno. Al libro no le falta ni le sobra nada. Siendo ministro del interior del gobierno de Aznar entró en la terna de la sucesión con Rajoy y Rato. Explica en las memorias que Aznar le dijo que era un perfil demasiado a la derecha y que su elección tensaría la sociedad. Tanto Aznar como él deben ver ahora sin sorpresa, a estos gigantes de la política nada les sorprende, la tensión extrema a la que nos ha llevado el falso socialismo. La vida de Jaime, amigo entrañable de los Múgica, gira en torno a la lucha democrática contra ETA. Es de San Sebastián, como el que suscribe, y en su día vio asesinados a demasiados amigos. Incluso, cuando era eurodiputado, llevó hasta el centro de Europa la pelea necesaria contra los malos. Veo a mucho idiota en la tele criticarlo con sobrada malicia por estar en contra del aborto, lo que significa una falta de respeto a un credo. Esos meapilas, ni en sus mejores sueños, tendrían ni el civismo ni el coraje de Jaime, un hombre en esencia valiente, con un corazón de oro y, en su práctica política, con mucho de hierro en guante de seda. C uando hablas con Jaime de un tema de fondo nunca sabes si te está escuchando con atención o si piensa que eres un gilipuertas . Algo que no le pasaría con mi padre, pues los dos eran hombres de estado que se apreciaban y se escuchaban. En su recuerdos, en sus memorias donde sabe de sobra separar la paja del grano, combina relato personal, análisis político y reflexión ideológica. Mayor Oreja subraya la importancia de la firmeza del Estado de derecho y reivindica la política antiterrorista basada en la legalidad, la unidad institucional y el apoyo a las víctimas, el apoyo del que fue referente, al igual que Aznar, y que ahora se nos niega por parte del Estado. Está de moda apestar a las víctimas y criminalizar a los judíos. Está de moda apoyar a los asesinos desde las instituciones. Luego, en la eurocámara, también defendería las «raíces cristianas de Europa», la crítica a ciertos derivados del proyecto comunitario y su preocupación por la pérdida de referencias morales en la política contemporánea. Jaime, mil gracias por haber estado y estar con los buenos, a la cabeza. Una verdad incómoda, así se titulan las memorias de Jaime Mayor Oreja, uno de los políticos imprescindibles de nuestra piel de toro, refundador con muy pocos del Partido Popular, todo un caballero, católico hasta la médula y fundamentalmente bueno. Al libro no le falta ni le sobra nada. Siendo ministro del interior del gobierno de Aznar entró en la terna de la sucesión con Rajoy y Rato. Explica en las memorias que Aznar le dijo que era un perfil demasiado a la derecha y que su elección tensaría la sociedad. Tanto Aznar como él deben ver ahora sin sorpresa, a estos gigantes de la política nada les sorprende, la tensión extrema a la que nos ha llevado el falso socialismo. La vida de Jaime, amigo entrañable de los Múgica, gira en torno a la lucha democrática contra ETA. Es de San Sebastián, como el que suscribe, y en su día vio asesinados a demasiados amigos. Incluso, cuando era eurodiputado, llevó hasta el centro de Europa la pelea necesaria contra los malos. Veo a mucho idiota en la tele criticarlo con sobrada malicia por estar en contra del aborto, lo que significa una falta de respeto a un credo. Esos meapilas, ni en sus mejores sueños, tendrían ni el civismo ni el coraje de Jaime, un hombre en esencia valiente, con un corazón de oro y, en su práctica política, con mucho de hierro en guante de seda. C uando hablas con Jaime de un tema de fondo nunca sabes si te está escuchando con atención o si piensa que eres un gilipuertas . Algo que no le pasaría con mi padre, pues los dos eran hombres de estado que se apreciaban y se escuchaban. En su recuerdos, en sus memorias donde sabe de sobra separar la paja del grano, combina relato personal, análisis político y reflexión ideológica. Mayor Oreja subraya la importancia de la firmeza del Estado de derecho y reivindica la política antiterrorista basada en la legalidad, la unidad institucional y el apoyo a las víctimas, el apoyo del que fue referente, al igual que Aznar, y que ahora se nos niega por parte del Estado. Está de moda apestar a las víctimas y criminalizar a los judíos. Está de moda apoyar a los asesinos desde las instituciones. Luego, en la eurocámara, también defendería las «raíces cristianas de Europa», la crítica a ciertos derivados del proyecto comunitario y su preocupación por la pérdida de referencias morales en la política contemporánea. Jaime, mil gracias por haber estado y estar con los buenos, a la cabeza.
Una verdad incómoda, así se titulan las memorias de Jaime Mayor Oreja, uno de los políticos imprescindibles de nuestra piel de toro, refundador con muy pocos del Partido Popular, todo un caballero, católico hasta la médula y fundamentalmente bueno. Al libro no le falta ni … le sobra nada. Siendo ministro del interior del gobierno de Aznar entró en la terna de la sucesión con Rajoy y Rato. Explica en las memorias que Aznar le dijo que era un perfil demasiado a la derecha y que su elección tensaría la sociedad. Tanto Aznar como él deben ver ahora sin sorpresa, a estos gigantes de la política nada les sorprende, la tensión extrema a la que nos ha llevado el falso socialismo.
La vida de Jaime, amigo entrañable de los Múgica, gira en torno a la lucha democrática contra ETA. Es de San Sebastián, como el que suscribe, y en su día vio asesinados a demasiados amigos. Incluso, cuando era eurodiputado, llevó hasta el centro de Europa la pelea necesaria contra los malos. Veo a mucho idiota en la tele criticarlo con sobrada malicia por estar en contra del aborto, lo que significa una falta de respeto a un credo. Esos meapilas, ni en sus mejores sueños, tendrían ni el civismo ni el coraje de Jaime, un hombre en esencia valiente, con un corazón de oro y, en su práctica política, con mucho de hierro en guante de seda. Cuando hablas con Jaime de un tema de fondo nunca sabes si te está escuchando con atención o si piensa que eres un gilipuertas. Algo que no le pasaría con mi padre, pues los dos eran hombres de estado que se apreciaban y se escuchaban.
En su recuerdos, en sus memorias donde sabe de sobra separar la paja del grano, combina relato personal, análisis político y reflexión ideológica. Mayor Oreja subraya la importancia de la firmeza del Estado de derecho y reivindica la política antiterrorista basada en la legalidad, la unidad institucional y el apoyo a las víctimas, el apoyo del que fue referente, al igual que Aznar, y que ahora se nos niega por parte del Estado. Está de moda apestar a las víctimas y criminalizar a los judíos. Está de moda apoyar a los asesinos desde las instituciones.
Luego, en la eurocámara, también defendería las «raíces cristianas de Europa», la crítica a ciertos derivados del proyecto comunitario y su preocupación por la pérdida de referencias morales en la política contemporánea.
Jaime, mil gracias por haber estado y estar con los buenos, a la cabeza.
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