El Real Círculo de Labradores y Propietarios de Sevilla ha celebrado este sábado el acto de su tradicional Pregón Taurino que, en su décimo cuarta edición, ha corrido a cargo de José Luque Teruel , juez y presidente de la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla. La cita ha servido también para entregar el II Premio Curro Romero, otorgado por la institución al joven diestro local Pablo Aguado.La interpretación del pasodoble ‘Juncal’ a cargo de la Agrupación Musical Torre del Oro ha abierto la ‘tarde’ en la sede del Círculo de la calle Pedro Caravaca, con todo el aforo completo. El público ha disfrutado de un pregón inusual, como el que el domingo pasado protagonizó en el Teatro de la Maestranza Rubén Amón . Más bien ha sido una charla, una crónica de su experiencia como presidente, una semblanza, propia y de su padre, Andrés Luque Gago, que fue novillero, banderillero y apoderado y, una columna de opinión sobre la situación de la Tauromaquia actual. «Quiero que me conozcan como un aficionado. Yo veo los toros con los ojos del niño que fui», ha dicho casi al final de su discurso. Una hora de recuerdos y reflexiones, con la narración de lo que consiste su trabajo como columna vertebral. Una labor que comienza en el campo y que termina sacando o no un pañuelo, pero que entre tanto guarda múltiples ritos, así como otras tantas responsabilidades y satisfacciones. Ha abierto el turno de intervenciones Ignacio Trujillo Berraquero , vocal de Cultura del Real Círculo de Labradores y Propietarios, quien sí ha adoptado un tono más literario en su breve introducción. «La seriedad de la vida. Carpe Diem, ‘collige virgo, rosas’, aprovecha el momento, coge la rosa, porque tras la luna creciente de la bestia se esconde la muerte. Ay, esa muerte que hoy se trata de ocultar de mil maneras y que desdibuja nuestra realidad cotidiana banalizando el ser, el estar. Solo quien es consciente de este privilegio de estar vivo hoy, sabe apurar cada instante como un sorbo de vino generoso que se nos regala. Hay que ir a los toros. Hay que animar a los jóvenes a ir a los toros, a llenar las plazas para que descubran la verdad y no se dejen engañar por una sociedad endeble y enfermiza que huye de la seriedad de la muerte, la pervierte y la enmascara. La frivolidad de las calaveras de Halloween, perdiendo por ello la esencia de la vida. Por ello estamos aquí». Entre los presentes en este acto reivindicativo a la vez que festivo, los diestros Espartaco, ganador del primer premio Curro Romero, también entre el público acompañado de Carmen Tello. Además, han asistido, representantes de la Real Maestranza de Caballería, el presidente del Club Mercantil y el presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero, entre otros. La vida de este pregonero macareno despertó en un ambiente taurino. Tal es así que su padrino de bautismo es Luis Miguel Dominguín y su padre le hizo como regalo de Comunión un fin de semana con su cuadrilla. La familia ha formado parte de su discurso de principio a fin. Desde antes de que empezara. Su hermano, el catedrático y alcaide del Alcázar de Sevilla, Andrés Luque Teruel, ha sido el encargado de presentarle. Ni por su vínculo fraternal, ni por su carrera en la judicatura, ni siquiera como presidente del coso del Baratillo. Simplemente ha querido hablar de él como «un aficionado a los toros que creo que le está haciendo mucho bien a la fiesta». «José Luque Teruel siempre mira por el bien de la lidia del toro y por supuesto por aquello que le pueda interesar al torero. No hacer pasar malos tragos a los banderilleros. Siempre, lógicamente respetando reglamentos, nunca saltándoselos, pero sí aplicándolos con rigor para que esa tarde sea lo más dinámica posible y tengas las mejores cotas artísticas posibles. Igualmente creo que es un aficionado justo», ha destacado sobre un presidente que «no se deja influenciar». «La fiesta de los toros tiene que seguir adelante con aportaciones continuas y con presidentes que lo faciliten, no con gente que venga a poner piedras en el camino», ha continuado antes de desear la mayor de las suertes a su hermano y al premiado Pablo Aguado, quien ya sabe lo que es cortar cuatro orejas en la misma tarde y salir a hombros por la Puerta del Príncipe tras aquella faena para la historia de mayo de 2019.Ha empezado el presidente y pregonero agradeciendo su puesto, que empezó a ocupar como suplente hace ya cinco lustros, al maestro Curro Romero . Y ha cerrado el círculo. «Precisamente el año que me echó un capote, como solo Curro sabía hacerlo, fue el que le di las cuatro orejas a Pablo Aguado». Luque Teruel ha contado que cuando le llamaron desde el Círculo para encargarle este pregón, empezó a recopilar libros sobre toros buscando ideas. Llegó a reunir un centenar: «’El toro bravo’ de Álvaro Domecq, ‘Del toreo a la bravura’ de Juan Pedro Domécq, ‘Cómo ver una corrida de toros’ de José Antonio del Moral, ‘Cómo ver el toro en la plaza’ de José Luis Prieto Garrido, ‘Mi paso por el Toreo’ de Rafael Ortega, ‘Mi gente’ de Pepe Bienvenida, ‘El Arte de birlibirloque en el Toreo’ de José Bergamín, ‘La casa y los toros’ de Ortega y Gasset, ‘Tauroética’ de Fernando Sabater, ‘Tauromaquia romana’ de Alfonso Mañas, ‘Tauromagia’ de Guillermo Sureda, ’50 razones para defender la fiesta de los toros’, de Francis Wolff, ‘Qué es torear’ de Corrochano, ‘Sevilla en la historia del Toreo’, de Luis Toro Buiza y, por supuesto, el ‘Cossío’». Pablo Aguado recibe el premio Curro Romero que otorga el Círculo de Labradores Sara de la Fuente Pablo Aguado, a Curro Romero: «Tiene lo más importante para llegar al corazón de Sevilla, ser buena persona» En realidad, el acto de este sábado en Labradores han sido dos. Y una excusa para reunir a una constelación de maestros. Pablo Aguado ha recibido el II Premio Curro Romero, sucediendo a Espartaco. Tras la presentación de su figura a cargo del presidente del Real Círculo de Labradores y Propietarios, Benito Mateos-Nevado Alonso, el torero ha agradecido emocionado el trofeo que lleva el nombre del camero, al que ha dedicado unas hermosas palabras. «Usted tiene lo más importante que tiene que tener un torero para llegar al corazón más hondo de Sevilla, que es la humildad, la sencillez y, en definitiva, de ser buenas personas. Yo solo le pido a Dios, maestro, que más allá de triunfos, de éxitos, de la gloria que el toro nos puede llegar a dar, algún día seguir los pasos de grandeza y categoría humana que usted nos demuestra a todos nosotros todos los días, porque tiene que ser muy bonito andar por Sevilla, andar por el mundo siendo tan querido y bajo el manto del respeto. Muchas gracias, maestro, por su fidelidad», ha comentado. También ha trasladado al Real Círculo de Labradores su orgullo por ser merecedor de este reconocimiento «tan sevillano y especial». «Cuando venía hacia aquí, me preguntaba a mí mismo ‘¿quién te lo iba a decir?’ O mejor dicho, ¿quién se lo iba a decir a mi padre?», ha terminado como guiño a su familia.Sin embargo, como el Quijote, de tanto leer casi se le secaron las entendederas y al escribir se dio cuenta de que ese no era su pregón. «Entonces, abandoné todos los libros y pensé que durante unos minutos solo tenía que intentar con palabras generar en ustedes el deseo de ir a los toros, de sentir la ilusión y la atracción por la tauromaquia. Para eso basta con palabras sencillas y un estilo abierto. Qué importancia tiene la palabra. La palabra crea realidades y hace sentir a los demás. Ya lo decía San Juan», ha continuado con unos simples oles, ayes y el uy para generar las imágenes del triunfo, la sorpresa o el miedo que se producen en la plaza. El tono más reivindicativo de la fiesta lo ha adoptado al principio de su conferencia, cuando ha recordado una cavilación que tuvo cuando se presentaron los carteles de la temporada pasada, en el salón del mismo nombre en la Real Maestranza y junto al que pintó Miquel Barceló, al que muchos le tienen cierta superstición. Él, simplemente, se puso a pensar si ese cartel realmente era una pintura rupestre. «El toro desde las cavernas ya ha sido un ser mitológico que ha transmitido algo más. Probablemente en torno a la pintura rupestre se generaría algún tipo de rito relacionado con lo que la presencia y la mirada del uro transmitía a los seres humanos. Esta pintura de Barceló es una forma muy bella de decir que los toros encierran un símbolo primitivo, ancestral». Después, ha contado, seguía divagando sobre el uro y recordó a Ortega y Gasset en su libro ‘La caza y los toros’, donde dijo que el «término uro lo introduce Julio César y que en los tiempos de pausa entre la guerra ya se dedicaban los romanos a cazarlo. Curiosamente uro no es más que el antecedente de la palabra Europa. Es decir, que el toro desde siempre nos une y nos da identidad».Para el presidente, todo lo que genera el sentido de la identidad y pertenencia, «ni la nación, ni la ley, ni el dinero, existen fuera de los relatos. De los conceptos, son pensamientos, convenciones, pero cambian la realidad. Y ahí aquel día tuve un sentimiento profundo. Esta identidad es lo que caracteriza la tauromaquia. El relato de la tauromaquia nos une como pueblo, como nación». Por eso, ha reflexionado, la Ley de Bienestar Animal Catalana de 2008 prohibió las corridas de toros, pero salvó al Correbous. «Es decir, salva la fiesta popular catalana. Por lo tanto, la preocupación no era el animal, sino la identidad del pueblo».¿Qué tienen los toros que cuanto más se les ataca más se crecen? El ministro ha conseguido que los jóvenes quieran tener raíces»Ha proseguido Luque Teruel criticando que muchos han intentado «cortar o arrancar nuestras raíces pero, ¿qué tienen los toros que cuanto más se les ataca o cuanto más se pretenden cambiar o desnaturalizar, más se crecen, como los toros bravos?» Y ha puesto el ejemplo de Jovellanos, «que era un intelectual y pese a su postura antitaurina nos dejó la semilla del gran concepto de fiesta nacional», y del actual ministro de Cultura, «del que no me acuerdo ni el nombre». No obstante, Urtasun «ha favorecido que los jóvenes quieran tener raíces. Quieran tener identidad, que acudan en masa a disfrutar de su cultura».En su discurso, el juez, dentro y fuera de la plaza, ha pedido que «cuando sea el momento aprovechen para regular bien el mundo del toro. Hace falta en el mundo del toro una gran ley de toros, que traduzca los grandes principios constitucionales, la protección del patrimonio, de la cultura, el acceso de la juventud a la cultura, la libertad de empresa, la libertad ideológica, el medio ambiente, etcétera, etcétera. Una gran ley para que no pueda llegar cualquiera a intentar tirar por tierra nuestra gran fiesta y nuestra forma de sentir como pueblo español», ha defendido uno de los protagonistas del día.En una segunda parte de su pregón, Luque Teruel explicó el funcionamiento interno de una corrida desde la perspectiva del presidente, detallando los procesos previos como la visita a las ganaderías, el reconocimiento de las reses y la organización del espectáculo. «El día de los viajes comenzamos muy temprano, pero no vamos de excursión, ni volvemos con un jamón como algunos creen. Pero todo esfuerzo merece la pena. Merece la pena cuando pones los pies en la dehesa. Cuando sientes el campo bravo, el sol de los primeros días de primavera, el olor a toro en libertad. Un día me dijo un ganadero que cómo se podía ser aficionado a los toros yendo solo a la plaza. Sin conocer al menos el campo. En días como esos entiendo esa frase», ha reconocido. Luque Teruel ha parado la secuencia previa a la celebración de una corrida en el palco que ocupa. «¿Quién es este humilde presidente que os habla?» -ha continuado-. Para describirse, emocionado al recordar la biografía de Juan Belmonte escrita por Chaves Nogales, como «un niño de la calle Feria», con raíces entre Amarguras y Relator, donde su abuelo tenía un horno de pan y se cocieron sus sueños taurinos. En esas tardes de espera cuando en el zaguán jugando a la pelota a que llegara su padre banderillero, se forjó su pasión por la Maestranza. «La asocié al éxito, a los sueños, a la gloria», ha explicado. Y desde esa memoria construyó una visión de la plaza que iba más allá del espectáculo: un espacio emocional donde se representa algo esencial. «Ahora, muchos años después, sigo fascinado con nuestra plaza de toros. Y aunque él se ha ido ya con su traje brillante a otro lugar, desde el palco presidencial viviré de nuevo, incluso esta misma tarde, el rito de la superación del miedo, del éxito, la gloria, los sueños, porque así me lo han enseñado».El presidente que concedió un rabo más de medio siglo después y ha indultado a dos toros, también ha tenido palabras para lo que él entiende deben ser las cualidades de los diestros en el desarrollo de la corrida. «La corrida se tiene que desenvolver conforme a los tercios tradicionales. El de vara necesita una reforma quizás para adaptarlo al toro actual, a los tiempos actuales que no toleran la masacre que en algunas veces ocurre. Y a la necesidad de volver a dar mayor espectáculo, que no sea un mero trámite, sino una verdadera prueba de bravura. El tercio de banderillas es especialmente importante, ya que es donde el matador observa el comportamiento del toro. Y en la muleta, que sería el siguiente tercio, actualmente el eje de todo y donde esperamos que se produzca el arte, la belleza, aunque afortunadamente con toreros como Aguado, como Morante, como Ortega, lo estamos recuperando, aunque con Curro nunca murió. Y por último, la espada, que destaca por dos elementos, la ejecución y la colocación». Con todo, ¿qué es torear para quien decide los premios en el coso sevillano? «Torear es dominar al toro, poderle, pero no de cualquier manera. Hay que provocar o evocar en el espectador un juicio estético, dominando al toro. Habría que distinguir aquí también entre lo bello y lo sublime. Lo bello conecta con la razón, lo sublime con la emoción», ha dicho, al tiempo que ha reconocido que «las masas siguen al torero que tiene estilo», ese «no se puede explicar» que tiene que ver con el duende que decía García Lorca. Soñando con un paseo de la fama en el entorno de la Maestranza y con seguir siendo testigo de las más grandes tardes de la historia taurina -«con los tres toreros a hombros», ha comentado- Luque Teruel ha usado los versos de José Velázquez y Sánchez recogidos en ‘Glorias de Sevilla’ para cerrar su aplaudido pregón: «Vente conmigo a los toros. Vente a los toros, chiquilla, que ni en cristiano ni en moro has de encontrar más tesoros que en los toros de Sevilla». El Real Círculo de Labradores y Propietarios de Sevilla ha celebrado este sábado el acto de su tradicional Pregón Taurino que, en su décimo cuarta edición, ha corrido a cargo de José Luque Teruel , juez y presidente de la Plaza de Toros de la Maestranza de Sevilla. La cita ha servido también para entregar el II Premio Curro Romero, otorgado por la institución al joven diestro local Pablo Aguado.La interpretación del pasodoble ‘Juncal’ a cargo de la Agrupación Musical Torre del Oro ha abierto la ‘tarde’ en la sede del Círculo de la calle Pedro Caravaca, con todo el aforo completo. El público ha disfrutado de un pregón inusual, como el que el domingo pasado protagonizó en el Teatro de la Maestranza Rubén Amón . Más bien ha sido una charla, una crónica de su experiencia como presidente, una semblanza, propia y de su padre, Andrés Luque Gago, que fue novillero, banderillero y apoderado y, una columna de opinión sobre la situación de la Tauromaquia actual. «Quiero que me conozcan como un aficionado. Yo veo los toros con los ojos del niño que fui», ha dicho casi al final de su discurso. Una hora de recuerdos y reflexiones, con la narración de lo que consiste su trabajo como columna vertebral. Una labor que comienza en el campo y que termina sacando o no un pañuelo, pero que entre tanto guarda múltiples ritos, así como otras tantas responsabilidades y satisfacciones. Ha abierto el turno de intervenciones Ignacio Trujillo Berraquero , vocal de Cultura del Real Círculo de Labradores y Propietarios, quien sí ha adoptado un tono más literario en su breve introducción. «La seriedad de la vida. Carpe Diem, ‘collige virgo, rosas’, aprovecha el momento, coge la rosa, porque tras la luna creciente de la bestia se esconde la muerte. Ay, esa muerte que hoy se trata de ocultar de mil maneras y que desdibuja nuestra realidad cotidiana banalizando el ser, el estar. Solo quien es consciente de este privilegio de estar vivo hoy, sabe apurar cada instante como un sorbo de vino generoso que se nos regala. Hay que ir a los toros. Hay que animar a los jóvenes a ir a los toros, a llenar las plazas para que descubran la verdad y no se dejen engañar por una sociedad endeble y enfermiza que huye de la seriedad de la muerte, la pervierte y la enmascara. La frivolidad de las calaveras de Halloween, perdiendo por ello la esencia de la vida. Por ello estamos aquí». Entre los presentes en este acto reivindicativo a la vez que festivo, los diestros Espartaco, ganador del primer premio Curro Romero, también entre el público acompañado de Carmen Tello. Además, han asistido, representantes de la Real Maestranza de Caballería, el presidente del Club Mercantil y el presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero, entre otros. La vida de este pregonero macareno despertó en un ambiente taurino. Tal es así que su padrino de bautismo es Luis Miguel Dominguín y su padre le hizo como regalo de Comunión un fin de semana con su cuadrilla. La familia ha formado parte de su discurso de principio a fin. Desde antes de que empezara. Su hermano, el catedrático y alcaide del Alcázar de Sevilla, Andrés Luque Teruel, ha sido el encargado de presentarle. Ni por su vínculo fraternal, ni por su carrera en la judicatura, ni siquiera como presidente del coso del Baratillo. Simplemente ha querido hablar de él como «un aficionado a los toros que creo que le está haciendo mucho bien a la fiesta». «José Luque Teruel siempre mira por el bien de la lidia del toro y por supuesto por aquello que le pueda interesar al torero. No hacer pasar malos tragos a los banderilleros. Siempre, lógicamente respetando reglamentos, nunca saltándoselos, pero sí aplicándolos con rigor para que esa tarde sea lo más dinámica posible y tengas las mejores cotas artísticas posibles. Igualmente creo que es un aficionado justo», ha destacado sobre un presidente que «no se deja influenciar». «La fiesta de los toros tiene que seguir adelante con aportaciones continuas y con presidentes que lo faciliten, no con gente que venga a poner piedras en el camino», ha continuado antes de desear la mayor de las suertes a su hermano y al premiado Pablo Aguado, quien ya sabe lo que es cortar cuatro orejas en la misma tarde y salir a hombros por la Puerta del Príncipe tras aquella faena para la historia de mayo de 2019.Ha empezado el presidente y pregonero agradeciendo su puesto, que empezó a ocupar como suplente hace ya cinco lustros, al maestro Curro Romero . Y ha cerrado el círculo. «Precisamente el año que me echó un capote, como solo Curro sabía hacerlo, fue el que le di las cuatro orejas a Pablo Aguado». Luque Teruel ha contado que cuando le llamaron desde el Círculo para encargarle este pregón, empezó a recopilar libros sobre toros buscando ideas. Llegó a reunir un centenar: «’El toro bravo’ de Álvaro Domecq, ‘Del toreo a la bravura’ de Juan Pedro Domécq, ‘Cómo ver una corrida de toros’ de José Antonio del Moral, ‘Cómo ver el toro en la plaza’ de José Luis Prieto Garrido, ‘Mi paso por el Toreo’ de Rafael Ortega, ‘Mi gente’ de Pepe Bienvenida, ‘El Arte de birlibirloque en el Toreo’ de José Bergamín, ‘La casa y los toros’ de Ortega y Gasset, ‘Tauroética’ de Fernando Sabater, ‘Tauromaquia romana’ de Alfonso Mañas, ‘Tauromagia’ de Guillermo Sureda, ’50 razones para defender la fiesta de los toros’, de Francis Wolff, ‘Qué es torear’ de Corrochano, ‘Sevilla en la historia del Toreo’, de Luis Toro Buiza y, por supuesto, el ‘Cossío’». Pablo Aguado recibe el premio Curro Romero que otorga el Círculo de Labradores Sara de la Fuente Pablo Aguado, a Curro Romero: «Tiene lo más importante para llegar al corazón de Sevilla, ser buena persona» En realidad, el acto de este sábado en Labradores han sido dos. Y una excusa para reunir a una constelación de maestros. Pablo Aguado ha recibido el II Premio Curro Romero, sucediendo a Espartaco. Tras la presentación de su figura a cargo del presidente del Real Círculo de Labradores y Propietarios, Benito Mateos-Nevado Alonso, el torero ha agradecido emocionado el trofeo que lleva el nombre del camero, al que ha dedicado unas hermosas palabras. «Usted tiene lo más importante que tiene que tener un torero para llegar al corazón más hondo de Sevilla, que es la humildad, la sencillez y, en definitiva, de ser buenas personas. Yo solo le pido a Dios, maestro, que más allá de triunfos, de éxitos, de la gloria que el toro nos puede llegar a dar, algún día seguir los pasos de grandeza y categoría humana que usted nos demuestra a todos nosotros todos los días, porque tiene que ser muy bonito andar por Sevilla, andar por el mundo siendo tan querido y bajo el manto del respeto. Muchas gracias, maestro, por su fidelidad», ha comentado. También ha trasladado al Real Círculo de Labradores su orgullo por ser merecedor de este reconocimiento «tan sevillano y especial». «Cuando venía hacia aquí, me preguntaba a mí mismo ‘¿quién te lo iba a decir?’ O mejor dicho, ¿quién se lo iba a decir a mi padre?», ha terminado como guiño a su familia.Sin embargo, como el Quijote, de tanto leer casi se le secaron las entendederas y al escribir se dio cuenta de que ese no era su pregón. «Entonces, abandoné todos los libros y pensé que durante unos minutos solo tenía que intentar con palabras generar en ustedes el deseo de ir a los toros, de sentir la ilusión y la atracción por la tauromaquia. Para eso basta con palabras sencillas y un estilo abierto. Qué importancia tiene la palabra. La palabra crea realidades y hace sentir a los demás. Ya lo decía San Juan», ha continuado con unos simples oles, ayes y el uy para generar las imágenes del triunfo, la sorpresa o el miedo que se producen en la plaza. El tono más reivindicativo de la fiesta lo ha adoptado al principio de su conferencia, cuando ha recordado una cavilación que tuvo cuando se presentaron los carteles de la temporada pasada, en el salón del mismo nombre en la Real Maestranza y junto al que pintó Miquel Barceló, al que muchos le tienen cierta superstición. Él, simplemente, se puso a pensar si ese cartel realmente era una pintura rupestre. «El toro desde las cavernas ya ha sido un ser mitológico que ha transmitido algo más. Probablemente en torno a la pintura rupestre se generaría algún tipo de rito relacionado con lo que la presencia y la mirada del uro transmitía a los seres humanos. Esta pintura de Barceló es una forma muy bella de decir que los toros encierran un símbolo primitivo, ancestral». Después, ha contado, seguía divagando sobre el uro y recordó a Ortega y Gasset en su libro ‘La caza y los toros’, donde dijo que el «término uro lo introduce Julio César y que en los tiempos de pausa entre la guerra ya se dedicaban los romanos a cazarlo. Curiosamente uro no es más que el antecedente de la palabra Europa. Es decir, que el toro desde siempre nos une y nos da identidad».Para el presidente, todo lo que genera el sentido de la identidad y pertenencia, «ni la nación, ni la ley, ni el dinero, existen fuera de los relatos. De los conceptos, son pensamientos, convenciones, pero cambian la realidad. Y ahí aquel día tuve un sentimiento profundo. Esta identidad es lo que caracteriza la tauromaquia. El relato de la tauromaquia nos une como pueblo, como nación». Por eso, ha reflexionado, la Ley de Bienestar Animal Catalana de 2008 prohibió las corridas de toros, pero salvó al Correbous. «Es decir, salva la fiesta popular catalana. Por lo tanto, la preocupación no era el animal, sino la identidad del pueblo».¿Qué tienen los toros que cuanto más se les ataca más se crecen? El ministro ha conseguido que los jóvenes quieran tener raíces»Ha proseguido Luque Teruel criticando que muchos han intentado «cortar o arrancar nuestras raíces pero, ¿qué tienen los toros que cuanto más se les ataca o cuanto más se pretenden cambiar o desnaturalizar, más se crecen, como los toros bravos?» Y ha puesto el ejemplo de Jovellanos, «que era un intelectual y pese a su postura antitaurina nos dejó la semilla del gran concepto de fiesta nacional», y del actual ministro de Cultura, «del que no me acuerdo ni el nombre». No obstante, Urtasun «ha favorecido que los jóvenes quieran tener raíces. Quieran tener identidad, que acudan en masa a disfrutar de su cultura».En su discurso, el juez, dentro y fuera de la plaza, ha pedido que «cuando sea el momento aprovechen para regular bien el mundo del toro. Hace falta en el mundo del toro una gran ley de toros, que traduzca los grandes principios constitucionales, la protección del patrimonio, de la cultura, el acceso de la juventud a la cultura, la libertad de empresa, la libertad ideológica, el medio ambiente, etcétera, etcétera. Una gran ley para que no pueda llegar cualquiera a intentar tirar por tierra nuestra gran fiesta y nuestra forma de sentir como pueblo español», ha defendido uno de los protagonistas del día.En una segunda parte de su pregón, Luque Teruel explicó el funcionamiento interno de una corrida desde la perspectiva del presidente, detallando los procesos previos como la visita a las ganaderías, el reconocimiento de las reses y la organización del espectáculo. «El día de los viajes comenzamos muy temprano, pero no vamos de excursión, ni volvemos con un jamón como algunos creen. Pero todo esfuerzo merece la pena. Merece la pena cuando pones los pies en la dehesa. Cuando sientes el campo bravo, el sol de los primeros días de primavera, el olor a toro en libertad. Un día me dijo un ganadero que cómo se podía ser aficionado a los toros yendo solo a la plaza. Sin conocer al menos el campo. En días como esos entiendo esa frase», ha reconocido. Luque Teruel ha parado la secuencia previa a la celebración de una corrida en el palco que ocupa. «¿Quién es este humilde presidente que os habla?» -ha continuado-. Para describirse, emocionado al recordar la biografía de Juan Belmonte escrita por Chaves Nogales, como «un niño de la calle Feria», con raíces entre Amarguras y Relator, donde su abuelo tenía un horno de pan y se cocieron sus sueños taurinos. En esas tardes de espera cuando en el zaguán jugando a la pelota a que llegara su padre banderillero, se forjó su pasión por la Maestranza. «La asocié al éxito, a los sueños, a la gloria», ha explicado. Y desde esa memoria construyó una visión de la plaza que iba más allá del espectáculo: un espacio emocional donde se representa algo esencial. «Ahora, muchos años después, sigo fascinado con nuestra plaza de toros. Y aunque él se ha ido ya con su traje brillante a otro lugar, desde el palco presidencial viviré de nuevo, incluso esta misma tarde, el rito de la superación del miedo, del éxito, la gloria, los sueños, porque así me lo han enseñado».El presidente que concedió un rabo más de medio siglo después y ha indultado a dos toros, también ha tenido palabras para lo que él entiende deben ser las cualidades de los diestros en el desarrollo de la corrida. «La corrida se tiene que desenvolver conforme a los tercios tradicionales. El de vara necesita una reforma quizás para adaptarlo al toro actual, a los tiempos actuales que no toleran la masacre que en algunas veces ocurre. Y a la necesidad de volver a dar mayor espectáculo, que no sea un mero trámite, sino una verdadera prueba de bravura. El tercio de banderillas es especialmente importante, ya que es donde el matador observa el comportamiento del toro. Y en la muleta, que sería el siguiente tercio, actualmente el eje de todo y donde esperamos que se produzca el arte, la belleza, aunque afortunadamente con toreros como Aguado, como Morante, como Ortega, lo estamos recuperando, aunque con Curro nunca murió. Y por último, la espada, que destaca por dos elementos, la ejecución y la colocación». Con todo, ¿qué es torear para quien decide los premios en el coso sevillano? «Torear es dominar al toro, poderle, pero no de cualquier manera. Hay que provocar o evocar en el espectador un juicio estético, dominando al toro. Habría que distinguir aquí también entre lo bello y lo sublime. Lo bello conecta con la razón, lo sublime con la emoción», ha dicho, al tiempo que ha reconocido que «las masas siguen al torero que tiene estilo», ese «no se puede explicar» que tiene que ver con el duende que decía García Lorca. Soñando con un paseo de la fama en el entorno de la Maestranza y con seguir siendo testigo de las más grandes tardes de la historia taurina -«con los tres toreros a hombros», ha comentado- Luque Teruel ha usado los versos de José Velázquez y Sánchez recogidos en ‘Glorias de Sevilla’ para cerrar su aplaudido pregón: «Vente conmigo a los toros. Vente a los toros, chiquilla, que ni en cristiano ni en moro has de encontrar más tesoros que en los toros de Sevilla».
El Real Círculo de Labradores y Propietarios de Sevilla ha celebrado este sábado el acto de su tradicional Pregón Taurino que, en su décimo cuarta edición, ha corrido a cargo de José Luque Teruel, juez y presidente de la Plaza de Toros de … la Maestranza de Sevilla. La cita ha servido también para entregar el II Premio Curro Romero, otorgado por la institución al joven diestro local Pablo Aguado.
La interpretación del pasodoble ‘Juncal’ a cargo de la Agrupación Musical Torre del Oro ha abierto la ‘tarde’ en la sede del Círculo de la calle Pedro Caravaca, con todo el aforo completo. El público ha disfrutado de un pregón inusual, como el que el domingo pasado protagonizó en el Teatro de la Maestranza Rubén Amón. Más bien ha sido una charla, una crónica de su experiencia como presidente, una semblanza, propia y de su padre, Andrés Luque Gago, que fue novillero, banderillero y apoderado y, una columna de opinión sobre la situación de la Tauromaquia actual. «Quiero que me conozcan como un aficionado. Yo veo los toros con los ojos del niño que fui», ha dicho casi al final de su discurso. Una hora de recuerdos y reflexiones, con la narración de lo que consiste su trabajo como columna vertebral. Una labor que comienza en el campo y que termina sacando o no un pañuelo, pero que entre tanto guarda múltiples ritos, así como otras tantas responsabilidades y satisfacciones.
Ha abierto el turno de intervenciones Ignacio Trujillo Berraquero, vocal de Cultura del Real Círculo de Labradores y Propietarios, quien sí ha adoptado un tono más literario en su breve introducción. «La seriedad de la vida. Carpe Diem, ‘collige virgo, rosas’, aprovecha el momento, coge la rosa, porque tras la luna creciente de la bestia se esconde la muerte. Ay, esa muerte que hoy se trata de ocultar de mil maneras y que desdibuja nuestra realidad cotidiana banalizando el ser, el estar. Solo quien es consciente de este privilegio de estar vivo hoy, sabe apurar cada instante como un sorbo de vino generoso que se nos regala. Hay que ir a los toros. Hay que animar a los jóvenes a ir a los toros, a llenar las plazas para que descubran la verdad y no se deje engañar por una sociedad endeble y enfermiza que huye de la seriedad de la muerte, la pervierte y la enmascara. La frivolidad de las calaveras de Halloween, perdiendo por ello la esencia de la vida. Por ello estamos aquí». Entre los presentes en este acto reivindicativo a la vez que festivo, los diestros Espartaco, ganador del primer premio Curro Romero, también entre el público acompañado de Carmen Tello. Además, han asistido, representantes de la Real Maestranza de Caballería, el presidente del Club Mercantil y el presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero, entre otros.
La vida de este pregonero macareno despertó en un ambiente taurino. Tal es así que su padrino de bautismo es Luis Miguel Dominguín y su padre le hizo como regalo de Comunión un fin de semana con su cuadrilla. La familia ha formado parte de su discurso de principio a fin. Desde antes de que empezara. Su hermano, el catedrático y alcaide del Alcázar de Sevilla, Andrés Luque Teruel, ha sido el encargado de presentarle. Ni por su vínculo fraternal, ni por su carrera en la judicatura, ni siquiera como presidente del coso del Baratillo. Simplemente ha querido hablar de él como «un aficionado a los toros que creo que le está haciendo mucho bien a la fiesta». «José Luque Teruel siempre mira por el bien de la lidia del toro y por supuesto por aquello que le pueda interesar al torero. No hacer pasar malos tragos a los banderilleros. Siempre, lógicamente respetando reglamentos, nunca saltándoselo, pero sí aplicándolo con rigor para que esa tarde sea lo más dinámica posible y tengas las mejores cotas artísticas posibles. Igualmente creo que es un aficionado justo», ha destacado sobre un presidente que «no se deja influenciar». «La fiesta de los toros tiene que seguir adelante con aportaciones continuas y con presidentes que lo faciliten, no con gente que venga a poner piedras en el camino», ha continuado antes de dar la mayor de las suertes a su hermano y al premiado Pablo Aguado, quien ya sabe lo que es cortar cuatro orejas en la misma tarde y salir a hombros por la Puerta del Príncipe tras aquella faena para la historia de mayo de 2019.
Ha empezado el presidente y pregonero agradeciendo su puesto, que empezó a ocupar como suplente hace ya cinco lustros, al maestro Curro Romero. Y ha cerrado el círculo. «Precisamente el año que me echó un capote, como solo Curro sabía hacerlo, fue el que le di las cuatro orejas a Pablo Aguado». Luque Teruel ha contado que cuando le llamaron desde el Círculo para encargarle este pregón, empezó a recopilar libros sobre toros buscando ideas. Llegó a reunir un centenar: «’El toro bravo’ de Álvaro Domecq, ‘Del toreo a la bravura’ de Juan Pedro Domécq, ‘Cómo ver una corrida de toros’ de José Antonio del Moral, ‘Cómo ver el toro en la plaza’ de José Luis Prieto Garrido, ‘Mi paso por el Toreo’ de Rafael Ortega, ‘Mi gente’ de Pepe Bienvenida, ‘El Arte de birlibirloque en el Toreo’ de José Bergamín, ‘La casa y los toros’ de Ortega y Gasset, ‘Tauroética’ de Fernando Sabater, ‘Tauromaquia romana’ de Alfonso Mañas, ‘Tauromagia’ de Guillermo Sureda, ’50 razones para defender la fiesta de los toros’, de Francis Wolff, ‘Qué es torear’ de Corrochano, ‘Sevilla en la historia del Toreo’, de Luis Toro Buiza y, por supuesto, el ‘Cossío’».

(Sara de la Fuente)
Pablo Aguado, a Curro Romero: «Tiene lo más importante para llegar al corazón de Sevilla, ser buena persona»
En realidad, el acto de este sábado en Labradores han sido dos. Y una excusa para reunir a una constelación de maestros. Pablo Aguado ha recibido el II Premio Curro Romero, sucediendo a Espartaco. Tras la presentación de su figura a cargo del presidente del Real Círculo de Labradores y Propietarios, Benito Mateos-Nevado Alonso, el torero ha agradecido emocionado el trofeo que lleva el nombre del camero, al que ha dedicado unas hermosas palabras. «Usted tiene lo más importante que tiene que tener un torero para llegar al corazón más hondo de Sevilla, que es la humildad, la sencillez y, en definitiva, de ser buenas personas. Yo solo le pido a Dios, maestro, que más allá de triunfos, de éxitos, de la gloria que el toro nos puede llegar a dar, algún día seguir los pasos de grandeza y categoría humana que usted nos demuestra a todos nosotros todos los días, porque tiene que ser muy bonito andar por Sevilla, andar por el mundo siendo tan querido y bajo el manto del respeto. Muchas gracias, maestro, por su fidelidad», ha comentado. También ha trasladado al Real Círculo de Labradores su orgullo por ser merecedor de este reconocimiento «tan sevillano y especial». «Cuando venía hacia aquí, me preguntaba a mí mismo ‘¿quién te lo iba a decir?’ O mejor dicho, ¿quién se lo iba a decir a mi padre?», ha terminado como guiño a su familia.
Sin embargo, como el Quijote, de tanto leer casi se le secaron las entendederas y al escribir se dio cuenta de que ese no era su pregón. «Entonces, abandoné todos los libros y pensé que durante unos minutos solo tenía que intentar con palabras generar en ustedes el deseo de ir a los toros, de sentir la ilusión y la atracción por la tauromaquia. Para eso basta con palabras sencillas y un estilo abierto. Qué importancia tiene la palabra. La palabra crea realidades y hace sentir a los demás. Ya lo decía San Juan», ha continuado con unos simples oles, ayes y el uy para generar las imágenes del triunfo, la sorpresa o el miedo que se producen en la plaza.
El tono más reivindicativo de la fiesta lo ha adoptado al principio de su conferencia, cuando ha recordado una cavilación que tuvo cuando se presentaron los carteles de la temporada pasada, en el salón del mismo nombre en la Real Maestranza y junto al que pintó Miquel Barceló, al que muchos le tienen cierta superstición. Él, simplemente, se puso a pensar si ese cartel realmente era una pintura rupestre. «El toro desde las cavernas ya ha sido un ser mitológico que ha transmitido algo más. Probablemente en torno a la pintura rupestre se generaría algún tipo de rito relacionado con lo que la presencia y la mirada del uro transmitía a los seres humanos. Esta pintura de Barceló es una forma muy bella de decir que los toros encierran un símbolo primitivo, ancestral». Después, ha contado, seguía divagando sobre el uro y recordó a Ortega y Gasset en su libro ‘La caza y los toros’, donde dijo que el «término uro lo introduce Julio César y que en los tiempos de pausa entre la guerra ya se dedicaban los romanos a cazarlo. Curiosamente uro no es más que el antecedente de la palabra Europa. Es decir, que el toro desde siempre nos une y nos da identidad».
Para el presidente, todo lo que genera el sentido de la identidad y pertenencia, «ni la nación, ni la ley, ni el dinero, existen fuera de los relatos. De los conceptos, son pensamientos, convenciones, pero cambian la realidad. Y ahí aquel día tuve un sentimiento profundo. Esta identidad es lo que caracteriza la tauromaquia. El relato de la tauromaquia nos une como pueblo, como nación». Por eso, ha reflexionado, la Ley de Bienestar Animal Catalana de 2008 prohibió las corridas de toros, pero salvó al Correbous. «Es decir, salva la fiesta popular catalana. Por lo tanto, la preocupación no era el animal, sino la identidad del pueblo».
¿Qué tienen los toros que cuanto más se les ataca más se crecen? El ministro ha conseguido que los jóvenes quieran tener raíces»
Ha proseguido Luque Teruel criticando que muchos han intentado «cortar o arrancar nuestras raíces pero, ¿qué tienen los toros que cuanto más se les ataca o cuanto más se pretenden cambiar o desnaturalizar, más se crecen, como los toros bravos?» Y ha puesto el ejemplo de Jovellanos, «que era un intelectual y pese a su postura antitaurina nos dejó la semilla del gran concepto de fiesta nacional», y del actual ministro de Cultura, «del que no me acuerdo ni del nombre». No obstante, Urtasun «ha favorecido que los jóvenes quieran tener raíces. Quieran tener identidad, que acudan en masa a disfrutar de su cultura».
En su discurso, el juez, dentro y fuera de la plaza ha pedido que «cuando sea el momento aprovechen para regular bien el mundo del toro. Hace falta en el mundo del toro una gran ley de toros, que traduzca los grandes principios constitucionales, la protección del patrimonio, de la cultura, el acceso de la juventud a la cultura, la libertad de empresa, la libertad ideológica, el medio ambiente, etcétera, etcétera. Una gran ley para que no pueda llegar cualquiera a intentar tirar por tierra nuestra gran fiesta y nuestra forma de sentir como pueblo español», ha defendido uno de los protagonistas del día.
En una segunda parte de su pregón, Luque Teruel explicó el funcionamiento interno de una corrida desde la perspectiva del presidente, detallando los procesos previos como la visita a las ganaderías, el reconocimiento de las reses y la organización del espectáculo. «El día de los viajes comenzamos muy temprano, pero no vamos de excursión, ni volvemos con un jamón como algunos creen. Pero todo esfuerzo merece la pena. Merece la pena cuando pones los pies en la dehesa. Cuando sientes el campo bravo, el sol de los primeros días de primavera, el olor a toro en libertad. Un día me dijo un ganadero que cómo se podía hacer aficionado a los toros yendo solo a la plaza. Sin conocer al menos el campo. En días como esos entiendo esa frase», ha reconocido.
Luque Teruel ha parado la secuencia previa a la celebración de una corrida en el palco que ocupa. «¿Quién es este humilde presidente que os habla?» -ha continuado-. Para describirse, emocionado al recordar la biografía de Juan Belmonte escrita por Chaves Nogales, como «un niño de la calle Feria», con raíces entre Amarguras y Relator, donde su abuelo tenía un horno de pan y se cocieron sus sueños taurinos. En esas tardes de espera cuando en el zaguán jugando a la pelota a que llegara su padre banderillero, se forjó su pasión por la Maestranza. «La asocié al éxito, a los sueños, a la gloria», ha explicado. Y desde esa memoria construyó una visión de la plaza que iba más allá del espectáculo: un espacio emocional donde se representa algo esencial. «Ahora, muchos años después, sigo fascinado con nuestra plaza de toros. Y aunque él se ha ido ya con su traje brillante a otro lugar, desde el palco presidencial viviré de nuevo, incluso esta misma tarde, el rito de la superación del miedo, del éxito, la gloria, los sueños, porque así me lo han enseñado».
El presidente que concedió un rabo más de medio siglo después y ha indultado a dos toros, también ha tenido palabras para lo que él entiende deben ser las cualidades de los diestros en el desarrollo de la corrida. «La corrida se tiene que desenvolver conforme a los tercios tradicionales. El de vara necesita una reforma quizás para adaptarlo al toro actual, a los tiempos actuales que no toleran la masacre que en algunas veces ocurre. Y a la necesidad de volver a dar mayor espectáculo, que no sea un mero trámite, sino una verdadera prueba de bravura. El tercio de banderillas es especialmente importante, ya que es donde el matador observa el comportamiento del toro. Y en la muleta, que sería el siguiente tercio, actualmente el eje de todo y donde esperamos que se produzca el arte, la belleza, aunque afortunadamente con toreros como Aguado, como Morante, como Ortega, lo estamos recuperando, aunque con Curro nunca murió. Y por último, la espada, que destaca poor dos elementos, la ejecución y la colocación».
Con todo, ¿qué es torear para quien decide los premios en el coso sevillano? «Torear es dominar al toro, poderle, pero no de cualquier manera. Hay que provocar o evocar en el espectador un juicio estético, dominando al toro. Habría que distinguir aquí también entre lo bello y lo sublime. Lo bello conecta con la razón, lo sublime con la emoción», ha dicho, al tiempo que ha reconocido que «las masas siguen al torero que tiene estilo», ese «no se puede explicar» que tiene que ver con el duende que decía García Lorca.
Soñando con un paseo de la fama en el entorno de la Maestranza y con seguir siendo testigo de las más grandes tardes de la historia taurina -«con los tres toreros a hombros», ha comentado- Luque Teruel ha usado los versos de José Velázquez y Sánchez recogidos en ‘Glorias de Sevilla’ para cerrar su ovacionado pregón: «Vente conmigo a los toros. Vente a los toros, chiquilla, que ni en cristiano ni en moro has de encontrar más tesoros que en los toros de Sevilla».
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