Crítica de ópera ‘La edad de plata. Díptico español’ ‘Goyescas’ Música de Granados. Libreto de Fernando Periquet ‘El retablo de Maese Pedro’ Música de Falla Dirección musical Álvaro Albiach Dirección de escena y dramaturgia Paco López Escenografía e iluminación Paco López Vestuario Jesús Ruiz Coreografía Olga Pericet Reparto de ‘Goyescas’ Raquel Lojendio, Mónica Conesa, Alejandro Roy, Enrique Ferrer, César San Martín y Mónica Redondo Reparto de ‘El retablo de Maese Pedro’ Gerardo Bullón, Pablo García-López y Lidia Vinyes-Curtis. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro del Teatro de la Zarzuela Lugar Teatro de la Zarzuela Fecha 24 de enero 2La suma de ideas, objetos y circunstancias forman un colosal amasijo en ‘La edad de plata’ , el espectáculo que se ofrece en el Teatro de la Zarzuela y al que da forma el director de escena, dramaturgo, escenógrafo e iluminador Paco López . El propósito es noble; el resultado desconcertante. La producción se subtitula ‘díptico español’ y la forman dos obras muy distintas: ‘Goyescas’ y ‘El retablo de Maese Pedro’. ‘Goyescas’ fue una de las últimas composiciones de Enrique Granados . El estreno en Nueva York llegó tras una carambola a la que siguió un curioso encadenamiento de desaciertos que concluyen con la muerte de su autor en 1916, tras el torpedeo del barco en el que volvía por un submarino alemán. Granados había retrasado el regreso a España para dar un concierto en la Casa Blanca, actuando en la misma ala este recientemente derruida con el fin de construir un hortera e hiperbólico comedor. Por entonces, Granados ya sabía que ‘Goyescas’ era una obra problemática, en realidad es una mala ópera que parte de la suite pianística del mismo título a la que Fernando Periquet dotó de un argumento de insustancial base dramática.La otra obra es ‘El retablo de Maese Pedro ‘: una genialidad firmada por Manuel de Falla para un teatro de títeres en el que se narran hechos del ‘Quijote’ de Cervantes . ‘El retablo’ está cargado de reminiscencias musicales a la antigüedad culta hispana y de gestos propios de una salmodia popular. Falla, minucioso hasta la extenuación y obsesionado con la interpretación de sus obras, dejó pautas muy claras sobre qué debía ser y cómo debía hacerse. Ahora, en la Zarzuela, la obra queda en manos de un reparto que mejora el de ‘Goyescas’, excepción hecha de la buena aportación de Mónica Redondo en su papel de Pepa. Valga como ejemplo la actuación de la mezzosoprano Lidia Vinyes-Curtis , quien propone un Trujamán de notable lirismo y cuidada línea, en el que es difícil encontrar el sentido racial de un pregonero de voz nasal y algo forzada, al decir de Falla. ‘El retablo’ cuenta además con el apoyo del director musical Álvaro Albiach . Su mérito es muy estimable, porque doblega a la Orquesta de la Comunidad de Madrid hasta alcanzar niveles sonoros inéditos. La finura del acabado orquestal, ya evidente en el sutil acompañamiento del cuadro final de ‘Goyescas’ es un detalle estimable, aunque la versión musical se alargue en una prosodia especialmente lánguida.Noticia Relacionada estandar No «Solo la cultura nos redime de la barbarie»; la Zarzuela reúne a Falla y a Granados en ‘La edad de plata’ J. B.’El retablo’ y ‘Goyescas’ forman un díptico asimétrico que Paco López concilia mediante una dramaturgia de dudosa efectividad . El desarrollo sugiere una reunión en casa del pintor Ignacio Zuloaga en París de los felices años veinte, donde -sin que haya una razón evidente, ni una consecuencia final- se representan las dos obras. Comienza el espectáculo con imágenes de Hitler y sus tropas en París (1940) y se inaugura la segunda parte con el general Yagüe en Barcelona (1939) y el remate de un absurdo discurso de Franco . Aún apuntan a la tragedia las imágenes marinas que señalan a la muerte de Granados y algún texto que habla de la marcha de Falla a Argentina. Al paraíso perdido se refiere un bailarín de rostro cubierto y coreografía convulsiva. Todo se superpone de manera forzada, barroca y torpe como los vídeos de mala calidad que se proyectan. ‘La edad de plata’ es un espectáculo pretencioso y cuestionable que Paco López vende apelando al populismo de lo absoluto: «solo la cultura nos salva -o redime- de la barbarie». Crítica de ópera ‘La edad de plata. Díptico español’ ‘Goyescas’ Música de Granados. Libreto de Fernando Periquet ‘El retablo de Maese Pedro’ Música de Falla Dirección musical Álvaro Albiach Dirección de escena y dramaturgia Paco López Escenografía e iluminación Paco López Vestuario Jesús Ruiz Coreografía Olga Pericet Reparto de ‘Goyescas’ Raquel Lojendio, Mónica Conesa, Alejandro Roy, Enrique Ferrer, César San Martín y Mónica Redondo Reparto de ‘El retablo de Maese Pedro’ Gerardo Bullón, Pablo García-López y Lidia Vinyes-Curtis. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Coro del Teatro de la Zarzuela Lugar Teatro de la Zarzuela Fecha 24 de enero 2La suma de ideas, objetos y circunstancias forman un colosal amasijo en ‘La edad de plata’ , el espectáculo que se ofrece en el Teatro de la Zarzuela y al que da forma el director de escena, dramaturgo, escenógrafo e iluminador Paco López . El propósito es noble; el resultado desconcertante. La producción se subtitula ‘díptico español’ y la forman dos obras muy distintas: ‘Goyescas’ y ‘El retablo de Maese Pedro’. ‘Goyescas’ fue una de las últimas composiciones de Enrique Granados . El estreno en Nueva York llegó tras una carambola a la que siguió un curioso encadenamiento de desaciertos que concluyen con la muerte de su autor en 1916, tras el torpedeo del barco en el que volvía por un submarino alemán. Granados había retrasado el regreso a España para dar un concierto en la Casa Blanca, actuando en la misma ala este recientemente derruida con el fin de construir un hortera e hiperbólico comedor. Por entonces, Granados ya sabía que ‘Goyescas’ era una obra problemática, en realidad es una mala ópera que parte de la suite pianística del mismo título a la que Fernando Periquet dotó de un argumento de insustancial base dramática.La otra obra es ‘El retablo de Maese Pedro ‘: una genialidad firmada por Manuel de Falla para un teatro de títeres en el que se narran hechos del ‘Quijote’ de Cervantes . ‘El retablo’ está cargado de reminiscencias musicales a la antigüedad culta hispana y de gestos propios de una salmodia popular. Falla, minucioso hasta la extenuación y obsesionado con la interpretación de sus obras, dejó pautas muy claras sobre qué debía ser y cómo debía hacerse. Ahora, en la Zarzuela, la obra queda en manos de un reparto que mejora el de ‘Goyescas’, excepción hecha de la buena aportación de Mónica Redondo en su papel de Pepa. Valga como ejemplo la actuación de la mezzosoprano Lidia Vinyes-Curtis , quien propone un Trujamán de notable lirismo y cuidada línea, en el que es difícil encontrar el sentido racial de un pregonero de voz nasal y algo forzada, al decir de Falla. ‘El retablo’ cuenta además con el apoyo del director musical Álvaro Albiach . Su mérito es muy estimable, porque doblega a la Orquesta de la Comunidad de Madrid hasta alcanzar niveles sonoros inéditos. La finura del acabado orquestal, ya evidente en el sutil acompañamiento del cuadro final de ‘Goyescas’ es un detalle estimable, aunque la versión musical se alargue en una prosodia especialmente lánguida.Noticia Relacionada estandar No «Solo la cultura nos redime de la barbarie»; la Zarzuela reúne a Falla y a Granados en ‘La edad de plata’ J. B.’El retablo’ y ‘Goyescas’ forman un díptico asimétrico que Paco López concilia mediante una dramaturgia de dudosa efectividad . El desarrollo sugiere una reunión en casa del pintor Ignacio Zuloaga en París de los felices años veinte, donde -sin que haya una razón evidente, ni una consecuencia final- se representan las dos obras. Comienza el espectáculo con imágenes de Hitler y sus tropas en París (1940) y se inaugura la segunda parte con el general Yagüe en Barcelona (1939) y el remate de un absurdo discurso de Franco . Aún apuntan a la tragedia las imágenes marinas que señalan a la muerte de Granados y algún texto que habla de la marcha de Falla a Argentina. Al paraíso perdido se refiere un bailarín de rostro cubierto y coreografía convulsiva. Todo se superpone de manera forzada, barroca y torpe como los vídeos de mala calidad que se proyectan. ‘La edad de plata’ es un espectáculo pretencioso y cuestionable que Paco López vende apelando al populismo de lo absoluto: «solo la cultura nos salva -o redime- de la barbarie».
‘El retablo de Maese Pedro’ y ‘Goyescas’ forman un díptico asimétrico que Paco López concilia mediante una dramaturgia de dudosa efectividad
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