Que Hollywood domina el relato está fuera de toda duda, convertida en potencia del cine a veces por mérito y otras por oportunismo. Allí se marcan tendencias, se elevan carreras, se resucitan viejas glorias con la misma rapidez con la que se las destierra. Todo obedece a un discurso más político que cultural, siempre ejemplarizante, siendo la gran meca del séptimo arte al mismo tiempo paladín y esclava de la opinión pública y de sus tendencias. La verdad, a menudo, queda enterrada por el interés, por la conveniencia, cautiva de los moralismos de una industria inmoral, de la hipocresía con que premian a quien luego castigan y, sobre todo, por la presteza con la que olvidan. Kevin Spacey pasó de ser uno de los más respetados actores de su generación, ganador de dos premios Oscar por ‘Sospechosos habituales’ y ‘American Beauty’, a un apestado, un paria, tras ser acusado de agresión sexual en 2017 por numerosos hombres. La corriente del MeToo, de los abusos cometidos por el productor Harvey Weisntein se lo llevó por delante, desintegró su carrera, en la cumbre de los inicios del ‘streaming’ con su icónico Frank Underwood en ‘House of Cards’, a pesar de que ,una por una, las causas que se abrieron se archivaron, se retiraron los cargos, fue absuelto de responsabilidad civil o, directamente, declarado no culpable por diferentes tribunales.«Una vez que se lanzan acusaciones, los hechos no importan. No quieren la verdad, quieren un villano» Kevin SpaceyEl pasado 1 de diciembre, el actor reflexionó precisamente sobre la política de cancelación , sobre el deterioro de la justicia en detrimento del mazo social y mediático, en su discurso de apertura en la Oxford Union Society. Sus palabras, como un eco, han rebotado en la historia y, paradójicamente, se han vuelto ahora virales en redes sociales. «Solía creer que la verdad vencería, que los hechos hablarían más fuerte que el ruido. Una vez que se lanzan acusaciones, los hechos no importan. No quieren la verdad, quieren un villano. Y yo era perfecto para el papel, una estrella legendaria, excéntrico y no seguía sus reglas», se le escucha proclamar al actor, que asegura que su destierro de Hollywood no obedece a «que fuera culpable sino porque era inconveniente». Noticia relacionada No No El sospechoso habitual Kevin Spacey, absuelto. ¿Hay vida en Hollywood tras una acusación de acoso sexual? Por Judy Clarke | Fotografía: Karwai TangTras los primeros compases del discurso, y ante el silencio ya sepulcral de la Oxford Union Society, el actor enumeró tres juicios, todos nulos. En el último, el jurado emitió una disculpa pública tras exonerarlo de forma unánime en un minuto. Pero Hollywood no escribió una historia de redención, de perdón, sino que creó una lista negra justo una semana después de ser absuelto. «En este negocio la verdad no te redime, avergüenza a las personas que se equivocaron contigo y, por ello, te entierran todavía más profundo», dijo Spacey.En ese momento, el actor revela que no hablaba de su propia experiencia en la industria cinematográfica sino de la historia de Roscoe ‘Fatty’ Arbuckle, una de las estrellas más rentables y queridas del cine mudo, el mejor pagado, mentor de Charles Chaplin, descubridor de Buster Keaton y protagonista del mayor escándalo de la historia de Hollywood. El mayor escándalo de Hollywood Durante una fiesta en un hotel, se retorcieron los hechos con la ayuda de los medios sensacionalistas y la mano negra de Hearst para acusarle de violar y provocar la muerte de Virginia Rappe, una actriz de 30 años que falleció días después del evento en el Saint Francis, probablemente por las consecuencias de un aborto mal practicado. «Sentimos que se ha hecho una gran injusticia con él… no había la más ligera prueba para acusarle de la comisión de un crimen», se disculpó el jurado tras la resolución del tercer juicio. El perdón tras su absolución no sirvió para que recuperara su carrera, ni su imagen, tampoco su vida. Han pasado 103 años entre ambos casos pero la cancelación de hoy solo es la purga de ayer. «¿Qué hemos aprendido de todo esto?», concluyó el actor, equiparando, con su ambigüedad, la injusticia de Arbuckle con la suya propia. Que Hollywood domina el relato está fuera de toda duda, convertida en potencia del cine a veces por mérito y otras por oportunismo. Allí se marcan tendencias, se elevan carreras, se resucitan viejas glorias con la misma rapidez con la que se las destierra. Todo obedece a un discurso más político que cultural, siempre ejemplarizante, siendo la gran meca del séptimo arte al mismo tiempo paladín y esclava de la opinión pública y de sus tendencias. La verdad, a menudo, queda enterrada por el interés, por la conveniencia, cautiva de los moralismos de una industria inmoral, de la hipocresía con que premian a quien luego castigan y, sobre todo, por la presteza con la que olvidan. Kevin Spacey pasó de ser uno de los más respetados actores de su generación, ganador de dos premios Oscar por ‘Sospechosos habituales’ y ‘American Beauty’, a un apestado, un paria, tras ser acusado de agresión sexual en 2017 por numerosos hombres. La corriente del MeToo, de los abusos cometidos por el productor Harvey Weisntein se lo llevó por delante, desintegró su carrera, en la cumbre de los inicios del ‘streaming’ con su icónico Frank Underwood en ‘House of Cards’, a pesar de que ,una por una, las causas que se abrieron se archivaron, se retiraron los cargos, fue absuelto de responsabilidad civil o, directamente, declarado no culpable por diferentes tribunales.«Una vez que se lanzan acusaciones, los hechos no importan. No quieren la verdad, quieren un villano» Kevin SpaceyEl pasado 1 de diciembre, el actor reflexionó precisamente sobre la política de cancelación , sobre el deterioro de la justicia en detrimento del mazo social y mediático, en su discurso de apertura en la Oxford Union Society. Sus palabras, como un eco, han rebotado en la historia y, paradójicamente, se han vuelto ahora virales en redes sociales. «Solía creer que la verdad vencería, que los hechos hablarían más fuerte que el ruido. Una vez que se lanzan acusaciones, los hechos no importan. No quieren la verdad, quieren un villano. Y yo era perfecto para el papel, una estrella legendaria, excéntrico y no seguía sus reglas», se le escucha proclamar al actor, que asegura que su destierro de Hollywood no obedece a «que fuera culpable sino porque era inconveniente». Noticia relacionada No No El sospechoso habitual Kevin Spacey, absuelto. ¿Hay vida en Hollywood tras una acusación de acoso sexual? Por Judy Clarke | Fotografía: Karwai TangTras los primeros compases del discurso, y ante el silencio ya sepulcral de la Oxford Union Society, el actor enumeró tres juicios, todos nulos. En el último, el jurado emitió una disculpa pública tras exonerarlo de forma unánime en un minuto. Pero Hollywood no escribió una historia de redención, de perdón, sino que creó una lista negra justo una semana después de ser absuelto. «En este negocio la verdad no te redime, avergüenza a las personas que se equivocaron contigo y, por ello, te entierran todavía más profundo», dijo Spacey.En ese momento, el actor revela que no hablaba de su propia experiencia en la industria cinematográfica sino de la historia de Roscoe ‘Fatty’ Arbuckle, una de las estrellas más rentables y queridas del cine mudo, el mejor pagado, mentor de Charles Chaplin, descubridor de Buster Keaton y protagonista del mayor escándalo de la historia de Hollywood. El mayor escándalo de Hollywood Durante una fiesta en un hotel, se retorcieron los hechos con la ayuda de los medios sensacionalistas y la mano negra de Hearst para acusarle de violar y provocar la muerte de Virginia Rappe, una actriz de 30 años que falleció días después del evento en el Saint Francis, probablemente por las consecuencias de un aborto mal practicado. «Sentimos que se ha hecho una gran injusticia con él… no había la más ligera prueba para acusarle de la comisión de un crimen», se disculpó el jurado tras la resolución del tercer juicio. El perdón tras su absolución no sirvió para que recuperara su carrera, ni su imagen, tampoco su vida. Han pasado 103 años entre ambos casos pero la cancelación de hoy solo es la purga de ayer. «¿Qué hemos aprendido de todo esto?», concluyó el actor, equiparando, con su ambigüedad, la injusticia de Arbuckle con la suya propia.
Que Hollywood domina el relato está fuera de toda duda, convertida en potencia del cine a veces por mérito y otras por oportunismo. Allí se marcan tendencias, se elevan carreras, se resucitan viejas glorias con la misma rapidez con la que se las destierra. Todo … obedece a un discurso más político que cultural, siempre ejemplarizante, siendo la gran meca del séptimo arte al mismo tiempo paladín y esclava de la opinión pública y de sus tendencias. La verdad, a menudo, queda enterrada por el interés, por la conveniencia, cautiva de los moralismos de una industria inmoral, de la hipocresía con que premian a quien luego castigan y, sobre todo, por la presteza con la que olvidan.
Kevin Spacey pasó de ser uno de los más respetados actores de su generación, ganador de dos premios Oscar por ‘Sospechosos habituales’ y ‘American Beauty’, a un apestado, un paria, tras ser acusado de agresión sexual en 2017 por numerosos hombres. La corriente del MeToo, de los abusos cometidos por el productor Harvey Weisntein se lo llevó por delante, desintegró su carrera, en la cumbre de los inicios del ‘streaming’ con su icónico Frank Underwood en ‘House of Cards’, a pesar de que ,una por una, las causas que se abrieron se archivaron, se retiraron los cargos, fue absuelto de responsabilidad civil o, directamente, declarado no culpable por diferentes tribunales.
«Una vez que se lanzan acusaciones, los hechos no importan. No quieren la verdad, quieren un villano»
Kevin Spacey
El pasado 1 de diciembre, el actor reflexionó precisamente sobre la política de cancelación, sobre el deterioro de la justicia en detrimento del mazo social y mediático, en su discurso de apertura en la Oxford Union Society. Sus palabras, como un eco, han rebotado en la historia y, paradójicamente, se han vuelto ahora virales en redes sociales. «Solía creer que la verdad vencería, que los hechos hablarían más fuerte que el ruido. Una vez que se lanzan acusaciones, los hechos no importan. No quieren la verdad, quieren un villano. Y yo era perfecto para el papel, una estrella legendaria, excéntrico y no seguía sus reglas», se le escucha proclamar al actor, que asegura que su destierro de Hollywood no obedece a «que fuera culpable sino porque era inconveniente».
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El sospechoso habitual
Por Judy Clarke | Fotografía: Karwai Tang
Tras los primeros compases del discurso, y ante el silencio ya sepulcral de la Oxford Union Society, el actor enumeró tres juicios, todos nulos. En el último, el jurado emitió una disculpa pública tras exonerarlo de forma unánime en un minuto. Pero Hollywood no escribió una historia de redención, de perdón, sino que creó una lista negra justo una semana después de ser absuelto. «En este negocio la verdad no te redime, avergüenza a las personas que se equivocaron contigo y, por ello, te entierran todavía más profundo», dijo Spacey.
En ese momento, el actor revela que no hablaba de su propia experiencia en la industria cinematográfica sino de la historia de Roscoe ‘Fatty’ Arbuckle, una de las estrellas más rentables y queridas del cine mudo, el mejor pagado, mentor de Charles Chaplin, descubridor de Buster Keaton y protagonista del mayor escándalo de la historia de Hollywood.
El mayor escándalo de Hollywood
Durante una fiesta en un hotel, se retorcieron los hechos con la ayuda de los medios sensacionalistas y la mano negra de Hearst para acusarle de violar y provocar la muerte de Virginia Rappe, una actriz de 30 años que falleció días después del evento en el Saint Francis, probablemente por las consecuencias de un aborto mal practicado. «Sentimos que se ha hecho una gran injusticia con él… no había la más ligera prueba para acusarle de la comisión de un crimen», se disculpó el jurado tras la resolución del tercer juicio. El perdón tras su absolución no sirvió para que recuperara su carrera, ni su imagen, tampoco su vida.
Han pasado 103 años entre ambos casos pero la cancelación de hoy solo es la purga de ayer. «¿Qué hemos aprendido de todo esto?», concluyó el actor, equiparando, con su ambigüedad, la injusticia de Arbuckle con la suya propia.
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