A sus 92 años, Manuela Vicente recordaba en 1996 con claridad cómo nació el Día del Padre hace ahora casi ocho décadas. «En vísperas del Día de la Madre, paseando cerca de la escuela, vi dos hombres que venían hacia mí», relataba a ABC . Cuando los tuvo enfrente, esta antigua maestra del humilde barrio madrileño de Cerro Belmonte, cerca de Dehesa de la Villa, se dio cuenta de que eran padres de sus alumnas. «Usted sólo prepara regalos para nuestras esposas, pero no entiende que los padres queremos a nuestros hijos y también nos mereceríamos algún detallito», le espetaron a Manuela los «ofendidos» padres. «¡Claro que lo entendía!», aseguró a este periódico casi medio siglo después de aquel brusco encuentro.La inquieta profesora, que solía colaborar en ‘El Magisterio Español’ bajo la firma de ‘ Nely ‘, plasmó la idea en 1948 en las páginas de la revista y su propuesta no cayó en saco roto. El avispado Pepín Fernández, dueño de Galerías Preciados, acababa de impulsar el Día de los Enamorados y no dudó en apostar por la nueva festividad que Manuela había puesto en práctica en el Grupo Escolar ‘Santo Ángel’ del Patronato de Suburbios. El 13 de marzo de 1953 se publicó en este periódico el primer anuncio del Día del Padre de los grandes almacenes en el que se atribuyó a la «culta maestra y escritora ‘Nely’» la «bella iniciativa», cuya difusión y simpatía era «cada vez más amplia». La festividad de San José, asociada hasta entonces en España a los Pepes y Pepas y a las Fallas de Valencia, acababa de adquirir otro cariz, sobre todo para los comerciantes.Primer anuncio del Día del Padre en ABC ABCEl anuncio de Galerías no era el primero sobre el Día del Padre que se insertaba en ABC. El dueño del Palacio de las Camas llevaba varios años publicando unos singulares desahogos justo después del Día de la Madre, que por entonces aún se celebraba el 8 de diciembre. El propietario del desaparecido establecimiento madrileño, situado en la plaza del Ángel, consideraba «una omisión imperdonable» que a los padres no se les dedicara también otro día para que pintaran «algo en tan emotivo origen genealógico». Eso sí, desde el comercio de colchones y somieres proponían que ese día se entregaran a los padres los regalos que los hijos habían hecho a las madres y ellos habían pagado, para que pudieran recuperar de algún modo su aportación. En 1952, su protesta fue aún más enérgica: «¡Caramba!, que el Día del Padre se vuelvan a lucir los hijos con su padre, otra vez con el dinero de su padre, ya es mucho plan Marshall paternal ». Noticia relacionada general No No La reina de los Oscar… que no acudió a recoger ninguno Mónica ArrizabalagaSi bien es verdad que pocas mujeres podían sufragar los regalos, pues la mayoría dependía entonces económicamente de los padres o maridos y hasta para abrir una cuenta corriente necesitaban su consentimiento, también lo es que, en esos duros años de posguerra, a muchos se les hacía cuesta arriba ese vía crucis de gastos. «La propaganda nos dice continuamente que debemos practicar la elegancia social del regalo. Pero es que los ‘días de días’ (…) son ahora casi todos los días del año», constataba en este periódico Manuel Sánchez del Arco , quien aseguraba que «el mejor homenaje al padre de familia sería descargarle de tantas contribuciones como en estos graves tiempos pesan sobre él». Niñas de un Grupo Escolar en 1948 y anuncios insertados en ABC por El Palacio de las Camas ABCEn la escuela de Manuela Vicente, el Día del Padre trajo muchas alegrías. La maestra no solo logró contentar a los celosos padres, que tuvieron su obsequio cada 19 de marzo, sino que encontró una salida laboral para sus estudiantes. Según contó la profesora a ABC, Pepín Fernández no le pagó por la idea, pero le ofreció un empleo, que ella declinó. « Sólo le pedí que contratara a mis alumnas y así lo hizo ». Desde 1948 y durante más de quince años, las chicas que acabaron los estudios en su escuela se colocaron en Galerías Preciados. A sus 92 años, Manuela Vicente recordaba en 1996 con claridad cómo nació el Día del Padre hace ahora casi ocho décadas. «En vísperas del Día de la Madre, paseando cerca de la escuela, vi dos hombres que venían hacia mí», relataba a ABC . Cuando los tuvo enfrente, esta antigua maestra del humilde barrio madrileño de Cerro Belmonte, cerca de Dehesa de la Villa, se dio cuenta de que eran padres de sus alumnas. «Usted sólo prepara regalos para nuestras esposas, pero no entiende que los padres queremos a nuestros hijos y también nos mereceríamos algún detallito», le espetaron a Manuela los «ofendidos» padres. «¡Claro que lo entendía!», aseguró a este periódico casi medio siglo después de aquel brusco encuentro.La inquieta profesora, que solía colaborar en ‘El Magisterio Español’ bajo la firma de ‘ Nely ‘, plasmó la idea en 1948 en las páginas de la revista y su propuesta no cayó en saco roto. El avispado Pepín Fernández, dueño de Galerías Preciados, acababa de impulsar el Día de los Enamorados y no dudó en apostar por la nueva festividad que Manuela había puesto en práctica en el Grupo Escolar ‘Santo Ángel’ del Patronato de Suburbios. El 13 de marzo de 1953 se publicó en este periódico el primer anuncio del Día del Padre de los grandes almacenes en el que se atribuyó a la «culta maestra y escritora ‘Nely’» la «bella iniciativa», cuya difusión y simpatía era «cada vez más amplia». La festividad de San José, asociada hasta entonces en España a los Pepes y Pepas y a las Fallas de Valencia, acababa de adquirir otro cariz, sobre todo para los comerciantes.Primer anuncio del Día del Padre en ABC ABCEl anuncio de Galerías no era el primero sobre el Día del Padre que se insertaba en ABC. El dueño del Palacio de las Camas llevaba varios años publicando unos singulares desahogos justo después del Día de la Madre, que por entonces aún se celebraba el 8 de diciembre. El propietario del desaparecido establecimiento madrileño, situado en la plaza del Ángel, consideraba «una omisión imperdonable» que a los padres no se les dedicara también otro día para que pintaran «algo en tan emotivo origen genealógico». Eso sí, desde el comercio de colchones y somieres proponían que ese día se entregaran a los padres los regalos que los hijos habían hecho a las madres y ellos habían pagado, para que pudieran recuperar de algún modo su aportación. En 1952, su protesta fue aún más enérgica: «¡Caramba!, que el Día del Padre se vuelvan a lucir los hijos con su padre, otra vez con el dinero de su padre, ya es mucho plan Marshall paternal ». Noticia relacionada general No No La reina de los Oscar… que no acudió a recoger ninguno Mónica ArrizabalagaSi bien es verdad que pocas mujeres podían sufragar los regalos, pues la mayoría dependía entonces económicamente de los padres o maridos y hasta para abrir una cuenta corriente necesitaban su consentimiento, también lo es que, en esos duros años de posguerra, a muchos se les hacía cuesta arriba ese vía crucis de gastos. «La propaganda nos dice continuamente que debemos practicar la elegancia social del regalo. Pero es que los ‘días de días’ (…) son ahora casi todos los días del año», constataba en este periódico Manuel Sánchez del Arco , quien aseguraba que «el mejor homenaje al padre de familia sería descargarle de tantas contribuciones como en estos graves tiempos pesan sobre él». Niñas de un Grupo Escolar en 1948 y anuncios insertados en ABC por El Palacio de las Camas ABCEn la escuela de Manuela Vicente, el Día del Padre trajo muchas alegrías. La maestra no solo logró contentar a los celosos padres, que tuvieron su obsequio cada 19 de marzo, sino que encontró una salida laboral para sus estudiantes. Según contó la profesora a ABC, Pepín Fernández no le pagó por la idea, pero le ofreció un empleo, que ella declinó. « Sólo le pedí que contratara a mis alumnas y así lo hizo ». Desde 1948 y durante más de quince años, las chicas que acabaron los estudios en su escuela se colocaron en Galerías Preciados.
A sus 92 años, Manuela Vicente recordaba con claridad cómo nació el Día del Padre hacía casi ocho décadas. «En vísperas del Día de la Madre, paseando cerca de la escuela, vi dos hombres que venían hacia mí», relataba en 1996. Cuando los … tuvo enfrente, esta antigua maestra del humilde barrio madrileño de Cerro Belmonte, cerca de Dehesa de la Villa, se dio cuenta de que eran padres de sus alumnas. «Usted sólo prepara regalos para nuestras esposas, pero no entiende que los padres queremos a nuestros hijos y también nos mereceríamos algún detallito», le espetaron a Manuela los «ofendidos» padres. «¡Claro que lo entendía!», aseguró a este periódico casi medio siglo después de aquel brusco encuentro.
La inquieta profesora, que solía colaborar en ‘El Magisterio Español’ bajo la firma de ‘Nely‘, plasmó la idea en 1948 en las páginas de la revista y su propuesta no cayó en saco roto. El avispado Pepín Fernández, dueño de Galerías Preciados, acababa de impulsar el Día de los Enamorados y no dudó en apostar por la nueva festividad que Manuela había puesto en práctica en el Grupo Escolar ‘Santo Ángel’ del Patronato de Suburbios. El 13 de marzo de 1953 se publicó en este periódico el primer anuncio del Día del Padre de los grandes almacenes en el que se atribuyó a la «culta maestra y escritora ‘Nely’» la «bella iniciativa», cuya difusión y simpatía era «cada vez más amplia». La festividad de San José, asociada hasta entonces en España a los Pepes y Pepas y a las Fallas de Valencia, acababa de adquirir otro cariz, sobre todo para los comerciantes.

(ABC)
El anuncio de Galerías no era el primero sobre el Día del Padre que se insertaba en ABC. El dueño del Palacio de las Camas llevaba varios años publicando unos singulares desahogos justo después del Día de la Madre, que por entonces aún se celebraba el 8 de diciembre. El propietario del desaparecido establecimiento madrileño, situado en la plaza del Ángel, consideraba «una omisión imperdonable» que a los padres no se les dedicara también otro día para que pintaran «algo en tan emotivo origen genealógico». Eso sí, desde el comercio de colchones y somieres proponían que ese día se entregaran a los padres los regalos que los hijos habían hecho a las madres y ellos habían pagado, para que pudieran recuperar de algún modo su aportación. En 1952, su protesta fue aún más enérgica: «¡Caramba!, que el Día del Padre se vuelvan a lucir los hijos con su padre, otra vez con el dinero de su padre, ya es mucho plan Marshall paternal».
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Mónica Arrizabalaga
Si bien es verdad que pocas mujeres podían sufragar los regalos, pues la mayoría dependía entonces económicamente de los padres o maridos y hasta para abrir una cuenta corriente necesitaban su consentimiento, también lo es que, en esos duros años de posguerra, a muchos se les hacía cuesta arriba ese vía crucis de gastos. «La propaganda nos dice continuamente que debemos practicar la elegancia social del regalo. Pero es que los ‘días de días’ (…) son ahora casi todos los días del año», constataba en este periódico Manuel Sánchez del Arco, quien aseguraba que «el mejor homenaje al padre de familia sería descargarle de tantas contribuciones como en estos graves tiempos pesan sobre él».
(ABC)
En la escuela de Manuela Vicente, el Día del Padre trajo muchas alegrías. La maestra no solo logró contentar a los celosos padres, que tuvieron su obsequio cada 19 de marzo, sino que encontró una salida laboral para sus estudiantes. Según contó la profesora a ABC, Pepín Fernández no le pagó por la idea, pero le ofreció un empleo, que ella declinó. «Sólo le pedí que contratara a mis alumnas y así lo hizo». Desde 1948 y durante más de quince años, las chicas que acabaron los estudios en su escuela se colocaron en Galerías Preciados.
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