Imagínense que transitan por una de esas calles ‘trendy’ del centro de su ciudad (en uno de sus barrios en los que la gentrificación obliga al cierre de librerías como Tipos Infames ) y se topan con dos pastelerías cuyos productos nos hacen avalanzarnos sobre el escaparate. Una vez dentro, nuestro deseo nos lleva, tanto en una como en otra, a una tarta específica (sí: soy consciente de que ha de ser bollería industrial, la que quiere prohibir el gobierno en las máquinas de ‘vending’ para que sus contenidos sean en un 80% saludables, pero es que no se entiende el ejemplo si los dos comercios no ofertan exactamente lo mismo ‘o de la misma marca’). Noticias relacionadas estandar No Las galerías de arte cerrarán entre el 2 y 7 de febrero por «la falta de respuesta del Gobierno» sobre un IVA reducido estandar Si Ante la inacción sobre la bajada del IVA El sector del arte se planta ante el Gobierno: «Se nos ha acabado el tiempo» Natividad PulidoEl problema llega a la hora de pagar, cuando nos damos cuenta de que en uno de los establecimientos tenemos que desembolsar casi un 20 por ciento más. Es por un impuesto. ¿En cuál de los dos llevarían ustedes a cabo la compra?En un problema nada dulce, pero igual de empalagoso, se encuentran las galerías españolas, las cuales realizan las mismas labores de venta de arte, exhibición de contenidos, promoción de artistas, gestión de archivos y organización de eventos que sus homólogas europeas, pero que ven penalizado y minusvalorado su trabajo por el sistema impositivo.Hueso de la discordiaEl hueso de la discordia lo marca el IVA, a un tipo del 21% en nuestro país para cualquier compra que se haga de obras de arte, antigüedades y objetos de colección, frente al 5% de Italia, el 5,5% de Francia, el 6% de Bélgica, el 7 % de Alemania o el 8 % de Luxemburgo, países muchos de los cuales disminuyeron su impuesto en base a la Directiva (UE) 2022/542 del Consejo de 5 de abril de 2022 que a su vez modificó las Directivas 2006/112/CE y (UE) 2020/285 relativas al IVA que pueden aprobar los Estados miembros de la Unión, que ofrecía –también a España– la posibilidad de adoptar un tipo reducido para las ventas de arte. Nuestro país tenía de hecho hasta el 31 de diciembre de 2024 para haber adoptado y publicado las disposiciones legales necesarias para la trasposición –obligatoria– de esta directiva, que debía haberse aplicado desde el 1 de enero de 2025. Es lo que hicieron algunos de nuestros vecinos europeos. El último, Portugal, a finales de 2025, lo que para el sector nacional ha supuesto la puntilla y nos ha llevado al escenario de la semana que viene para la que el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, que engloba a las principales asociaciones locales y regionales del país, ha convocado una huelga para poner en valor su actividad frente a la innacción, consideran, de l os ministerios de Hacienda (PSOE) y Cultura (Sumar) competentes en el asunto.Todos a una. En las imágenes, de arriba abajo, Idoia Fernández, Presidenta del Consorcio de Galerías; Pablo Flórez, presidente de Artemadrid; y un detalle de la última edición de ARCO J. R. Ladra / T. Sieira / ABC«Llevamos años reivindicando esta cuestión –expresa Idoia Fernández (galería NF), presidenta del Consorcio–, primero, de la mano de nuestros colegas europeos, después amparados por una directiva cuyo plazo de trasposición caducó hace 13 meses. Hemos hablado con administraciones, con partidos políticos, con quien ha querido escucharnos, para que se tenga en cuenta a Europa. Nada. Todos los vecinos de nuestro entorno han hecho los deberes y nosotros seguimos esperando ». Es el momento de pasar a la acción. Según Fernández, el problema no es que estén encalladas las negociaciones: es que estas son inexistentes. «Hasta 2022 la excusa era Europa, lo que imponía Europa. Hemos hablado con el Ministerio de Cultura, con su titular actual y todos los anteriores. En Hacienda, el interlocutor siempre fue el mismo. Todos son muy conscientes de la situación, la información solicitada está entregada y todos saben lo que está pasando. Casi me gustaría decirte que hemos recibido una negativa, pero es que no ha pasado ni eso. Y se trata de que este país decida ya cómo quiere tratar a sus artistas». Para Fernández, ya no hay tiempo. «No es una cuestión de afán recaudatorio: los países que centran mayor mercado del arte en Europa ahora fueron aquellos, como Francia, que vieron en el Brexit y en esto una oportunidad. Posiblemente si se baja el IVA, Hacienda recaudará más porque se hace más atractivo comprar» Carolina Alarcón (AGAS)Porque, ¿qué supone este agravio comparativo entre galerías españolas y sus homólogas del Viejo Continente? Lo expresa Pablo Flórez, miembro del Consorcio con Ehrhardt Flórez y presidente de ArteMadrid, la asociación que engloba a las principales firmas en la capital: «Nos encontramos en una situación de desventaja internacional totalmente flagrante. Y a medida que vaya pasando 2026, esto tendrá una repercusión directa mayor porque ya no hay prácticamente ningún país relevante que tenga un IVA en el sector como el nuestro. Y llegará a ser insostenible puesto que, ya precarizada, es un nuevo daño a nuestra industria, y a la industria del arte contemporáneo en España, en gran parte sostenida por las galerías».Flórez invita a razonar cómo, «en un mercado totalmente global», la situación perjudica a cualquier galería española que comparta artistas con homólogas europeas: « Estamos vendiendo más caras obras de una misma época o un mismo creador. Y eso también le afecta a las instituciones, que pueden comprar a artistas más baratos fuera. Frenamos con ello la internacionalización de nuestros artistas. Fomentamos, por ejemplo, que una galería de Murcia, que hace la labor de descubrimiento de un artista local, al que acompaña y asesora, con todo el esfuerzo que eso requiere, en unos años lo fiche una de Berlín que luego tendrá muchas más ventajas fiscales para promocionarlo en el extranjero». Contra nuestra propia legislaciónNo solo eso: venimos a contravenir la política de eficiencia presupuestaria exigida en la administración pública, pues, como relata Quico Peinado, el coordinador de Àngels Barcelona y presidente de Art Barcelona-Associació de Galeries, «se genera un problema pues a nuestras instituciones y museos públicos les sale más a cuenta comprar a artistas españoles en el extranjero. Todo ese dinero que destinan a compras, como el Museo Reina Sofía en ARCO, sería más eficiente, tocaría a más, si el IVA fuera del 6 o el 8 y no del 21».«No estamos pidiendo nada excepcional –subraya Carolina Alarcón, de la galería Alarcón/Criado y homóloga de Flórez o Peinado desde la sevillana AGAS (Asociación de Galerías de Arte de Sevilla), miembro asimismo de la Junta Directiva del Consorcio de Galerías–. Esto se podía haber ejecutado perfectamente porque lo está haciendo toda Europa y el hecho de no asumir la directiva puede incluso suponer que perdamos otras herramientas como el IVA reducido ». De un punto a otro del mapa. En las imágenes, de arriba abajo, Quico Peinado, presidente de Art Barceloa; detalle del espacio de Sabrina Amrani en Carabanchel; y retrato de Reyes Martínez, presidenta de la valenciana LaVAC I. Baucells / ABC / Mikel PonceA lo que Alarcón se refiere es al REBU (Régimen Especial de los Bienes Usados, Objetos de Arte, Antigüedades y Objetos de Colección) que permite una media entre el 10% de IVA que puede aplicar un artista que vende directamente a un coleccionista –saltándose a la galería como intermediario– y el 21 que la galería tiene que aplicar, lo que deja las transacciones finales en el 15,5%. «No es además una cuestión de afán recaudatorio: los países que centran mayor mercado del arte en Europa ahora mismo fueron aquellos, como Francia, que vieron en el Brexit y en esto una oportunidad. París bajó su tipo al 5,5. Posiblemente si se baja el IVA, Hacienda recaudará más porque se hace más atractivo comprar».Y quizás, lo más importante de todo, más allá de la guerra abierta en el ámbito internacional, aquello en lo que hacen hincapié todos los agentes implicados y que verbaliza Reyes Martínez, de la galería Set Espai d’Art y presidenta de la valenciana LaVAC, es la sensación de ‘hijos de primera’ e ‘hijos de segunda’ que se genera en España dentro del propio ámbito cultural: «La comparación que realizamos con otros sectores culturales que cuentan con IVA reducido es inevitable. Es el momento de poner en valor el arte dentro de las políticas culturales». ¡Hasta los toros salen ganado!Martínez tiene razón: comprar un disco, o una entrada para un concierto, aplica un 10% de impuesto europeo. Hacerse con una butaca en un teatro o una sala de cine, igual. Hasta asistir a los toros, que para el ministro Urtasun no es cultura, tiene ese gravamen reducido. No hablemos ni siquiera de los libros, con un impuesto superredudido del 4%: «No me puedes insinuar que un cantante que llena el Bernabéu tres noches o una butaca del Teatro Real necesitan una protección especial porque son cultura y las artes visuales enteras en su conjunto no. Es así como me estás trasladando que el arte no es cultura», ejemplifica Idoia Fernández, que prosigue: «De alguna manera, el Ministerio le está diciendo a un artista «oye, tú no tengas galería, no tengas un representante. No trabajes con ayuda». Pero si eres un grupo de música, vamos a fomentar unas salas de conciertos estupendas porque sabemos que necesitas tocar; o si eres escritor, dispondremos de unas librerías magníficas para que vendas tus libros; si eres cineasta, habrá salas maravillosas para que exhibas. Pero cuidado si eres pintor: olvídate. Tú pinta en casa. Nada de exponer en una galería. Tú no te profesionalices. Hay pocas actividades culturales que se puedan disfrutar de forma gratuita, y entre ellas está la de ver arte gratis en una galería. No solo nos dedicamos a vender».«La comparación que realizamos con otros sectores culturales que cuentan con IVA reducido es inevitable. Es el momento de poner en valor el arte dentro de las políticas culturales» Reyes Martínez (LaVAC)Para Peinado, la sociedad, la administración, tiene una imagen distorsionada sobre la labor de una galería, «que además se retuerce aún más al asociarnos al ámbito del lujo . Y una galería es mucho más que un empresario o una pequeña empresa. En muchos casos, somos un grupo de trabajadores, de proveedores; somos montadores, transportistas… El lujo de verdad está muy industrializado. Nosotros somos, si quieres definirnos así, más una boutique que una industria. Nuestros objetos pueden ser caros pero son originales. Frente a esas zapatillas de 3.000 euros que pueden comprar cientos, nuestros productos son más artesanales, únicos, con una gran carga intelectual por parte del artista que los ejecuta».Esa vinculación del arte con el lujo, que refuerza un IVA del 21%, es el que hizo que hace unos años, en 2024, se abortara el que parecía que iba a ser el anuncio por parte del Ejecutivo actual de la aceptación de las peticiones del sector. Se tenía el apoyo del ministro Urtasun, y también del secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí. Pero pronto llegaron las voces discordantes e interesadas, por ejemplo, de Podemos, anterior socio del Ejecutivo: «El Gobierno, a través del ministro, anuncia que pretende rebajar el IVA para la gente que comercia con el arte, que no son precisamente las clases populares, la misma semana que sube el IVA de la electricidad al 21%. La deriva política del ejecutivo conduce al desastre», arguía el entonces secretario de organización y portavoz de la formación morada, Pablo Fernández.Hoy, tanto el Ministerio de Cultura, como el de Hacienda, los dos implicados, son conscientes de la situación. Desde el primero, fuentes consultadas informan de cómo «se está a favor de la demanda y en contacto con el sector»: «Se trata de una cuestión de falta de igualdad de condiciones con Europa y desventaja de operatividad clara. El Ministro se ha pronunciado en contra en muchas ocasiones y se ha trasladado la petición a Hacienda. No hay duda de que tienen razón ». Por su distinto color político, los unos le pueden tirar la pelota a los otros, donde desde Hacienda se nos indica que «la reivindicación es legítima», pero que, en la actualidad «no se está trabajando [desde su ministerio] en ese sentido, que precisa además de una mayoría parlamentaria, que no sabemos si se daría»; como si la reivindicación fuera de antes de ayer o que una situación, como la de regular a 500.000 inmigrantes, no se pudiera resolver con un Real Decreto. Asimismo, las mismas fuentes puntualizan que la directiva convocada, «como todas, faculta a hacer cambios, pero no obligan a hacerlos». Pero incluso en ese caso, el gobierno está obligado a comunicarle a Europa que quiere seguir jugando con las anteriores reglas de juego. No lo ha hecho. En cualquier caso, señalan, por estar caducada, esta vía de la directiva está agotada. Jarro de agua fría al deseo de todos los presidentes de asociaciones que esperan con ilusión «celebrar la próxima edición de marzo de ARCO con las peticiones atendidas». Va a ser que no.A las galerías se les agota el tiempo y la paciencia. Que incluso Portugal decidiera adoptar en diciembre la postura de bajar su IVA al 6% a lo largo de 2026 ha terminado por desinflar a sus homólogos españoles (« sabíamos que eso iba a ocurrir en el país vecino porque estamos en contacto con ellos y nos iban reportando sus avances. Nosotros ni siquiera podíamos decirles cómo iban unas conversaciones, las nuestras, sin conclusiones», confiesa Fernández).Mermar una industriaDesde entonces se han ido precipitando los actos reivindicativos y los apoyos externos, entre los últimos, el del Círculo de Empresarios, con un comunicado que alerta cómo «España penaliza el arte frente a Europa» y señala cómo, al hacerlo, merma una industria «con capacidad de generar valor económico, empleo cualificado y proyección internacional». Asimismo, recuerda que «la reforma del IVA debe complementarse con otras actuaciones estructurales como la aprobación de una Ley del Mecenazgo y el reconocimento del arte como bien de interés general». La primera actuación fue la presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid de otro manifiesto que reunió a ocho organizaciones del sector, firmado además por más de mil artistas criticando los «meses de silencio» y exigiendo el fin del «olvido de las artes de las políticas culturales» y «la trasposición de la norma por un IVA reducido», empezando a diseñar acciones más contundentes que esa poco efectiva en ARCO’25 de apagar las luces de los estands el día de la inauguración de la feria en señal de protesta.Fachada de la galería Albarrán Bourdais ABCLa siguiente, la próxima semana, con la huelga de galerías: «No es exactamente una huelga –corrige Reyes Martínez–, sino un cierre de puertas a toda nuestra actividad gratuita y cultural que hacemos, que continuaremos realizando a puerta cerrada». Por eso es casi más destacable la segunda parte del comunicado en el que convocaban el paro, en el que se anuncia el cese «de toda colaboración gratuita con las instituciones públicas y privadas en España durante un periodo de tres meses». «La imagen distorsionada que administración y sociedad tiene de una galería se retuerce mucho más al asociarnos al lujo. Y una galería es mucho más que un empresario o una pequeña empresa» Quico Peinado (Art Barcelona)«Somos –señala Flórez– una industria desconocida, respecto a la musical o la del cine. Las galerías aglutinan mucho trabajo invisible que normalmente en otros sectores, como el cine, se divide entre distribuidores, productores, exhibidores…». Las galerías asesoran a instituciones, les ponen en contacto con coleccionistas, ponen a disposición sus archivos, realizan trabajos de almacenamiento, montaje y envío. Todo eso, desde la semana que viene, tendrá un costo para museos y centros de arte, públicos y privados.Y se prevén algunas más, como realizar otros cierres o cesar la actividad un día a la semana. Así lo expresan desde LaVAC: « Hemos llegado a un punto de inflexión. Esta es la primera medida y si no tiene efecto inmediato, se tomarán otras antes de que se celebre ARCO o durante la feria». ¿Peligra la misma? Las galerías saben que es el altavoz mediático por excelencia, pero son muchos los intereses creados, con firmas que forman parte del comité de selección, y todos los participantes habiendo realizado ya una gran inversión en Ifema antes del comienzo. Pero desde AGAS dan la respuesta más contundente: «Ha habido propuestas de no asistir a la feria en las reuniones del Consorcio. No ha habido consenso total. Pero se ha valorado, sí. Claro que ARCO corre peligro. Claro que sí…».arte_abc_0724La amenaza está lanzada. El pulso, a la espera de respuesta. Desde el lunes, de forma oficial, 120 galerías cierran sus puertas. Secundan la iniciativa muchas otras no asociadas pero que, como Swinton&Grant , «se sienten interpeladas». Esto no es ya, como recuerda Quico Peinado, una «historia de gobiernos de derechas que bajan impuestos y de izquierdas que los suben. Es una cuestión de dignidad, y de sentirnos apoyados por políticos, como el ministro, como el secretario de Estado, que, desde nuestra ingenuidad, creíamos que tenían sensibilidad por la cultura ». Cierra, es el lema, «el mayor museo de arte gratis del país». Imagínense que transitan por una de esas calles ‘trendy’ del centro de su ciudad (en uno de sus barrios en los que la gentrificación obliga al cierre de librerías como Tipos Infames ) y se topan con dos pastelerías cuyos productos nos hacen avalanzarnos sobre el escaparate. Una vez dentro, nuestro deseo nos lleva, tanto en una como en otra, a una tarta específica (sí: soy consciente de que ha de ser bollería industrial, la que quiere prohibir el gobierno en las máquinas de ‘vending’ para que sus contenidos sean en un 80% saludables, pero es que no se entiende el ejemplo si los dos comercios no ofertan exactamente lo mismo ‘o de la misma marca’). Noticias relacionadas estandar No Las galerías de arte cerrarán entre el 2 y 7 de febrero por «la falta de respuesta del Gobierno» sobre un IVA reducido estandar Si Ante la inacción sobre la bajada del IVA El sector del arte se planta ante el Gobierno: «Se nos ha acabado el tiempo» Natividad PulidoEl problema llega a la hora de pagar, cuando nos damos cuenta de que en uno de los establecimientos tenemos que desembolsar casi un 20 por ciento más. Es por un impuesto. ¿En cuál de los dos llevarían ustedes a cabo la compra?En un problema nada dulce, pero igual de empalagoso, se encuentran las galerías españolas, las cuales realizan las mismas labores de venta de arte, exhibición de contenidos, promoción de artistas, gestión de archivos y organización de eventos que sus homólogas europeas, pero que ven penalizado y minusvalorado su trabajo por el sistema impositivo.Hueso de la discordiaEl hueso de la discordia lo marca el IVA, a un tipo del 21% en nuestro país para cualquier compra que se haga de obras de arte, antigüedades y objetos de colección, frente al 5% de Italia, el 5,5% de Francia, el 6% de Bélgica, el 7 % de Alemania o el 8 % de Luxemburgo, países muchos de los cuales disminuyeron su impuesto en base a la Directiva (UE) 2022/542 del Consejo de 5 de abril de 2022 que a su vez modificó las Directivas 2006/112/CE y (UE) 2020/285 relativas al IVA que pueden aprobar los Estados miembros de la Unión, que ofrecía –también a España– la posibilidad de adoptar un tipo reducido para las ventas de arte. Nuestro país tenía de hecho hasta el 31 de diciembre de 2024 para haber adoptado y publicado las disposiciones legales necesarias para la trasposición –obligatoria– de esta directiva, que debía haberse aplicado desde el 1 de enero de 2025. Es lo que hicieron algunos de nuestros vecinos europeos. El último, Portugal, a finales de 2025, lo que para el sector nacional ha supuesto la puntilla y nos ha llevado al escenario de la semana que viene para la que el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, que engloba a las principales asociaciones locales y regionales del país, ha convocado una huelga para poner en valor su actividad frente a la innacción, consideran, de l os ministerios de Hacienda (PSOE) y Cultura (Sumar) competentes en el asunto.Todos a una. En las imágenes, de arriba abajo, Idoia Fernández, Presidenta del Consorcio de Galerías; Pablo Flórez, presidente de Artemadrid; y un detalle de la última edición de ARCO J. R. Ladra / T. Sieira / ABC«Llevamos años reivindicando esta cuestión –expresa Idoia Fernández (galería NF), presidenta del Consorcio–, primero, de la mano de nuestros colegas europeos, después amparados por una directiva cuyo plazo de trasposición caducó hace 13 meses. Hemos hablado con administraciones, con partidos políticos, con quien ha querido escucharnos, para que se tenga en cuenta a Europa. Nada. Todos los vecinos de nuestro entorno han hecho los deberes y nosotros seguimos esperando ». Es el momento de pasar a la acción. Según Fernández, el problema no es que estén encalladas las negociaciones: es que estas son inexistentes. «Hasta 2022 la excusa era Europa, lo que imponía Europa. Hemos hablado con el Ministerio de Cultura, con su titular actual y todos los anteriores. En Hacienda, el interlocutor siempre fue el mismo. Todos son muy conscientes de la situación, la información solicitada está entregada y todos saben lo que está pasando. Casi me gustaría decirte que hemos recibido una negativa, pero es que no ha pasado ni eso. Y se trata de que este país decida ya cómo quiere tratar a sus artistas». Para Fernández, ya no hay tiempo. «No es una cuestión de afán recaudatorio: los países que centran mayor mercado del arte en Europa ahora fueron aquellos, como Francia, que vieron en el Brexit y en esto una oportunidad. Posiblemente si se baja el IVA, Hacienda recaudará más porque se hace más atractivo comprar» Carolina Alarcón (AGAS)Porque, ¿qué supone este agravio comparativo entre galerías españolas y sus homólogas del Viejo Continente? Lo expresa Pablo Flórez, miembro del Consorcio con Ehrhardt Flórez y presidente de ArteMadrid, la asociación que engloba a las principales firmas en la capital: «Nos encontramos en una situación de desventaja internacional totalmente flagrante. Y a medida que vaya pasando 2026, esto tendrá una repercusión directa mayor porque ya no hay prácticamente ningún país relevante que tenga un IVA en el sector como el nuestro. Y llegará a ser insostenible puesto que, ya precarizada, es un nuevo daño a nuestra industria, y a la industria del arte contemporáneo en España, en gran parte sostenida por las galerías».Flórez invita a razonar cómo, «en un mercado totalmente global», la situación perjudica a cualquier galería española que comparta artistas con homólogas europeas: « Estamos vendiendo más caras obras de una misma época o un mismo creador. Y eso también le afecta a las instituciones, que pueden comprar a artistas más baratos fuera. Frenamos con ello la internacionalización de nuestros artistas. Fomentamos, por ejemplo, que una galería de Murcia, que hace la labor de descubrimiento de un artista local, al que acompaña y asesora, con todo el esfuerzo que eso requiere, en unos años lo fiche una de Berlín que luego tendrá muchas más ventajas fiscales para promocionarlo en el extranjero». Contra nuestra propia legislaciónNo solo eso: venimos a contravenir la política de eficiencia presupuestaria exigida en la administración pública, pues, como relata Quico Peinado, el coordinador de Àngels Barcelona y presidente de Art Barcelona-Associació de Galeries, «se genera un problema pues a nuestras instituciones y museos públicos les sale más a cuenta comprar a artistas españoles en el extranjero. Todo ese dinero que destinan a compras, como el Museo Reina Sofía en ARCO, sería más eficiente, tocaría a más, si el IVA fuera del 6 o el 8 y no del 21».«No estamos pidiendo nada excepcional –subraya Carolina Alarcón, de la galería Alarcón/Criado y homóloga de Flórez o Peinado desde la sevillana AGAS (Asociación de Galerías de Arte de Sevilla), miembro asimismo de la Junta Directiva del Consorcio de Galerías–. Esto se podía haber ejecutado perfectamente porque lo está haciendo toda Europa y el hecho de no asumir la directiva puede incluso suponer que perdamos otras herramientas como el IVA reducido ». De un punto a otro del mapa. En las imágenes, de arriba abajo, Quico Peinado, presidente de Art Barceloa; detalle del espacio de Sabrina Amrani en Carabanchel; y retrato de Reyes Martínez, presidenta de la valenciana LaVAC I. Baucells / ABC / Mikel PonceA lo que Alarcón se refiere es al REBU (Régimen Especial de los Bienes Usados, Objetos de Arte, Antigüedades y Objetos de Colección) que permite una media entre el 10% de IVA que puede aplicar un artista que vende directamente a un coleccionista –saltándose a la galería como intermediario– y el 21 que la galería tiene que aplicar, lo que deja las transacciones finales en el 15,5%. «No es además una cuestión de afán recaudatorio: los países que centran mayor mercado del arte en Europa ahora mismo fueron aquellos, como Francia, que vieron en el Brexit y en esto una oportunidad. París bajó su tipo al 5,5. Posiblemente si se baja el IVA, Hacienda recaudará más porque se hace más atractivo comprar».Y quizás, lo más importante de todo, más allá de la guerra abierta en el ámbito internacional, aquello en lo que hacen hincapié todos los agentes implicados y que verbaliza Reyes Martínez, de la galería Set Espai d’Art y presidenta de la valenciana LaVAC, es la sensación de ‘hijos de primera’ e ‘hijos de segunda’ que se genera en España dentro del propio ámbito cultural: «La comparación que realizamos con otros sectores culturales que cuentan con IVA reducido es inevitable. Es el momento de poner en valor el arte dentro de las políticas culturales». ¡Hasta los toros salen ganado!Martínez tiene razón: comprar un disco, o una entrada para un concierto, aplica un 10% de impuesto europeo. Hacerse con una butaca en un teatro o una sala de cine, igual. Hasta asistir a los toros, que para el ministro Urtasun no es cultura, tiene ese gravamen reducido. No hablemos ni siquiera de los libros, con un impuesto superredudido del 4%: «No me puedes insinuar que un cantante que llena el Bernabéu tres noches o una butaca del Teatro Real necesitan una protección especial porque son cultura y las artes visuales enteras en su conjunto no. Es así como me estás trasladando que el arte no es cultura», ejemplifica Idoia Fernández, que prosigue: «De alguna manera, el Ministerio le está diciendo a un artista «oye, tú no tengas galería, no tengas un representante. No trabajes con ayuda». Pero si eres un grupo de música, vamos a fomentar unas salas de conciertos estupendas porque sabemos que necesitas tocar; o si eres escritor, dispondremos de unas librerías magníficas para que vendas tus libros; si eres cineasta, habrá salas maravillosas para que exhibas. Pero cuidado si eres pintor: olvídate. Tú pinta en casa. Nada de exponer en una galería. Tú no te profesionalices. Hay pocas actividades culturales que se puedan disfrutar de forma gratuita, y entre ellas está la de ver arte gratis en una galería. No solo nos dedicamos a vender».«La comparación que realizamos con otros sectores culturales que cuentan con IVA reducido es inevitable. Es el momento de poner en valor el arte dentro de las políticas culturales» Reyes Martínez (LaVAC)Para Peinado, la sociedad, la administración, tiene una imagen distorsionada sobre la labor de una galería, «que además se retuerce aún más al asociarnos al ámbito del lujo . Y una galería es mucho más que un empresario o una pequeña empresa. En muchos casos, somos un grupo de trabajadores, de proveedores; somos montadores, transportistas… El lujo de verdad está muy industrializado. Nosotros somos, si quieres definirnos así, más una boutique que una industria. Nuestros objetos pueden ser caros pero son originales. Frente a esas zapatillas de 3.000 euros que pueden comprar cientos, nuestros productos son más artesanales, únicos, con una gran carga intelectual por parte del artista que los ejecuta».Esa vinculación del arte con el lujo, que refuerza un IVA del 21%, es el que hizo que hace unos años, en 2024, se abortara el que parecía que iba a ser el anuncio por parte del Ejecutivo actual de la aceptación de las peticiones del sector. Se tenía el apoyo del ministro Urtasun, y también del secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí. Pero pronto llegaron las voces discordantes e interesadas, por ejemplo, de Podemos, anterior socio del Ejecutivo: «El Gobierno, a través del ministro, anuncia que pretende rebajar el IVA para la gente que comercia con el arte, que no son precisamente las clases populares, la misma semana que sube el IVA de la electricidad al 21%. La deriva política del ejecutivo conduce al desastre», arguía el entonces secretario de organización y portavoz de la formación morada, Pablo Fernández.Hoy, tanto el Ministerio de Cultura, como el de Hacienda, los dos implicados, son conscientes de la situación. Desde el primero, fuentes consultadas informan de cómo «se está a favor de la demanda y en contacto con el sector»: «Se trata de una cuestión de falta de igualdad de condiciones con Europa y desventaja de operatividad clara. El Ministro se ha pronunciado en contra en muchas ocasiones y se ha trasladado la petición a Hacienda. No hay duda de que tienen razón ». Por su distinto color político, los unos le pueden tirar la pelota a los otros, donde desde Hacienda se nos indica que «la reivindicación es legítima», pero que, en la actualidad «no se está trabajando [desde su ministerio] en ese sentido, que precisa además de una mayoría parlamentaria, que no sabemos si se daría»; como si la reivindicación fuera de antes de ayer o que una situación, como la de regular a 500.000 inmigrantes, no se pudiera resolver con un Real Decreto. Asimismo, las mismas fuentes puntualizan que la directiva convocada, «como todas, faculta a hacer cambios, pero no obligan a hacerlos». Pero incluso en ese caso, el gobierno está obligado a comunicarle a Europa que quiere seguir jugando con las anteriores reglas de juego. No lo ha hecho. En cualquier caso, señalan, por estar caducada, esta vía de la directiva está agotada. Jarro de agua fría al deseo de todos los presidentes de asociaciones que esperan con ilusión «celebrar la próxima edición de marzo de ARCO con las peticiones atendidas». Va a ser que no.A las galerías se les agota el tiempo y la paciencia. Que incluso Portugal decidiera adoptar en diciembre la postura de bajar su IVA al 6% a lo largo de 2026 ha terminado por desinflar a sus homólogos españoles (« sabíamos que eso iba a ocurrir en el país vecino porque estamos en contacto con ellos y nos iban reportando sus avances. Nosotros ni siquiera podíamos decirles cómo iban unas conversaciones, las nuestras, sin conclusiones», confiesa Fernández).Mermar una industriaDesde entonces se han ido precipitando los actos reivindicativos y los apoyos externos, entre los últimos, el del Círculo de Empresarios, con un comunicado que alerta cómo «España penaliza el arte frente a Europa» y señala cómo, al hacerlo, merma una industria «con capacidad de generar valor económico, empleo cualificado y proyección internacional». Asimismo, recuerda que «la reforma del IVA debe complementarse con otras actuaciones estructurales como la aprobación de una Ley del Mecenazgo y el reconocimento del arte como bien de interés general». La primera actuación fue la presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid de otro manifiesto que reunió a ocho organizaciones del sector, firmado además por más de mil artistas criticando los «meses de silencio» y exigiendo el fin del «olvido de las artes de las políticas culturales» y «la trasposición de la norma por un IVA reducido», empezando a diseñar acciones más contundentes que esa poco efectiva en ARCO’25 de apagar las luces de los estands el día de la inauguración de la feria en señal de protesta.Fachada de la galería Albarrán Bourdais ABCLa siguiente, la próxima semana, con la huelga de galerías: «No es exactamente una huelga –corrige Reyes Martínez–, sino un cierre de puertas a toda nuestra actividad gratuita y cultural que hacemos, que continuaremos realizando a puerta cerrada». Por eso es casi más destacable la segunda parte del comunicado en el que convocaban el paro, en el que se anuncia el cese «de toda colaboración gratuita con las instituciones públicas y privadas en España durante un periodo de tres meses». «La imagen distorsionada que administración y sociedad tiene de una galería se retuerce mucho más al asociarnos al lujo. Y una galería es mucho más que un empresario o una pequeña empresa» Quico Peinado (Art Barcelona)«Somos –señala Flórez– una industria desconocida, respecto a la musical o la del cine. Las galerías aglutinan mucho trabajo invisible que normalmente en otros sectores, como el cine, se divide entre distribuidores, productores, exhibidores…». Las galerías asesoran a instituciones, les ponen en contacto con coleccionistas, ponen a disposición sus archivos, realizan trabajos de almacenamiento, montaje y envío. Todo eso, desde la semana que viene, tendrá un costo para museos y centros de arte, públicos y privados.Y se prevén algunas más, como realizar otros cierres o cesar la actividad un día a la semana. Así lo expresan desde LaVAC: « Hemos llegado a un punto de inflexión. Esta es la primera medida y si no tiene efecto inmediato, se tomarán otras antes de que se celebre ARCO o durante la feria». ¿Peligra la misma? Las galerías saben que es el altavoz mediático por excelencia, pero son muchos los intereses creados, con firmas que forman parte del comité de selección, y todos los participantes habiendo realizado ya una gran inversión en Ifema antes del comienzo. Pero desde AGAS dan la respuesta más contundente: «Ha habido propuestas de no asistir a la feria en las reuniones del Consorcio. No ha habido consenso total. Pero se ha valorado, sí. Claro que ARCO corre peligro. Claro que sí…».arte_abc_0724La amenaza está lanzada. El pulso, a la espera de respuesta. Desde el lunes, de forma oficial, 120 galerías cierran sus puertas. Secundan la iniciativa muchas otras no asociadas pero que, como Swinton&Grant , «se sienten interpeladas». Esto no es ya, como recuerda Quico Peinado, una «historia de gobiernos de derechas que bajan impuestos y de izquierdas que los suben. Es una cuestión de dignidad, y de sentirnos apoyados por políticos, como el ministro, como el secretario de Estado, que, desde nuestra ingenuidad, creíamos que tenían sensibilidad por la cultura ». Cierra, es el lema, «el mayor museo de arte gratis del país».
Imagínense que transitan por una de esas calles ‘trendy’ del centro de su ciudad (en uno de sus barrios en los que la gentrificación obliga al cierre de librerías como Tipos Infames) y se topan con dos pastelerías cuyos productos nos hacen avalanzarnos sobre … el escaparate.
Una vez dentro, nuestro deseo nos lleva, tanto en una como en otra, a una tarta específica (sí: soy consciente de que ha de ser bollería industrial, la que quiere prohibir el gobierno en las máquinas de ‘vending’ para que sus contenidos sean en un 80% saludables, pero es que no se entiende el ejemplo si los dos comercios no ofertan exactamente lo mismo ‘o de la misma marca’).
El problema llega a la hora de pagar, cuando nos damos cuenta de que en uno de los establecimientos tenemos que desembolsar casi un 20 por ciento más. Es por un impuesto. ¿En cuál de los dos llevarían ustedes a cabo la compra?
En un problema nada dulce, pero igual de empalagoso, se encuentran las galerías españolas, las cuales realizan las mismas labores de venta de arte, exhibición de contenidos, promoción de artistas, gestión de archivos y organización de eventos que sus homólogas europeas, pero que ven penalizado y minusvalorado su trabajo por el sistema impositivo.
Hueso de la discordia
El hueso de la discordia lo marca el IVA, a un tipo del 21% en nuestro país para cualquier compra que se haga de obras de arte, antigüedades y objetos de colección, frente al 5% de Italia, el 5,5% de Francia, el 6% de Bélgica, el 7 % de Alemania o el 8 % de Luxemburgo, países muchos de los cuales disminuyeron su impuesto en base a la Directiva (UE) 2022/542 del Consejo de 5 de abril de 2022 que a su vez modificó las Directivas 2006/112/CE y (UE) 2020/285 relativas al IVA que pueden aprobar los Estados miembros de la Unión, que ofrecía –también a España– la posibilidad de adoptar un tipo reducido para las ventas de arte. Nuestro país tenía de hecho hasta el 31 de diciembre de 2024 para haber adoptado y publicado las disposiciones legales necesarias para la trasposición –obligatoria– de esta directiva, que debía haberse aplicado desde el 1 de enero de 2025.
Es lo que hicieron algunos de nuestros vecinos europeos. El último, Portugal, a finales de 2025, lo que para el sector nacional ha supuesto la puntilla y nos ha llevado al escenario de la semana que viene para la que el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, que engloba a las principales asociaciones locales y regionales del país, ha convocado una huelga para poner en valor su actividad frente a la innacción, consideran, de los ministerios de Hacienda (PSOE) y Cultura (Sumar) competentes en el asunto.



En las imágenes, de arriba abajo, Idoia Fernández, Presidenta del Consorcio de Galerías; Pablo Flórez, presidente de Artemadrid; y un detalle de la última edición de ARCO
J. R. Ladra / T. Sieira / ABC
«Llevamos años reivindicando esta cuestión –expresa Idoia Fernández (galería NF), presidenta del Consorcio–, primero, de la mano de nuestros colegas europeos, después amparados por una directiva cuyo plazo de trasposición caducó hace 13 meses. Hemos hablado con administraciones, con partidos políticos, con quien ha querido escucharnos, para que se tenga en cuenta a Europa. Nada. Todos los vecinos de nuestro entorno han hecho los deberes y nosotros seguimos esperando». Es el momento de pasar a la acción.
Según Fernández, el problema no es que estén encalladas las negociaciones: es que estas son inexistentes. «Hasta 2022 la excusa era Europa, lo que imponía Europa. Hemos hablado con el Ministerio de Cultura, con su titular actual y todos los anteriores. En Hacienda, el interlocutor siempre fue el mismo. Todos son muy conscientes de la situación, la información solicitada está entregada y todos saben lo que está pasando. Casi me gustaría decirte que hemos recibido una negativa, pero es que no ha pasado ni eso. Y se trata de que este país decida ya cómo quiere tratar a sus artistas». Para Fernández, ya no hay tiempo.

«No es una cuestión de afán recaudatorio: los países que centran mayor mercado del arte en Europa ahora fueron aquellos, como Francia, que vieron en el Brexit y en esto una oportunidad. Posiblemente si se baja el IVA, Hacienda recaudará más porque se hace más atractivo comprar»
Carolina Alarcón (AGAS)
Porque, ¿qué supone este agravio comparativo entre galerías españolas y sus homólogas del Viejo Continente? Lo expresa Pablo Flórez, miembro del Consorcio con Ehrhardt Flórez y presidente de ArteMadrid, la asociación que engloba a las principales firmas en la capital: «Nos encontramos en una situación de desventaja internacional totalmente flagrante. Y a medida que vaya pasando 2026, esto tendrá una repercusión directa mayor porque ya no hay prácticamente ningún país relevante que tenga un IVA en el sector como el nuestro. Y llegará a ser insostenible puesto que, ya precarizada, es un nuevo daño a nuestra industria, y a la industria del arte contemporáneo en España, en gran parte sostenida por las galerías».
Flórez invita a razonar cómo, «en un mercado totalmente global», la situación perjudica a cualquier galería española que comparta artistas con homólogas europeas: «Estamos vendiendo más caras obras de una misma época o un mismo creador. Y eso también le afecta a las instituciones, que pueden comprar a artistas más baratos fuera. Frenamos con ello la internacionalización de nuestros artistas. Fomentamos, por ejemplo, que una galería de Murcia, que hace la labor de descubrimiento de un artista local, al que acompaña y asesora, con todo el esfuerzo que eso requiere, en unos años lo fiche una de Berlín que luego tendrá muchas más ventajas fiscales para promocionarlo en el extranjero».
Contra nuestra propia legislación
No solo eso: venimos a contravenir la política de eficiencia presupuestaria exigida en la administración pública, pues, como relata Quico Peinado, el coordinador de Àngels Barcelona y presidente de Art Barcelona-Associació de Galeries, «se genera un problema pues a nuestras instituciones y museos públicos les sale más a cuenta comprar a artistas españoles en el extranjero. Todo ese dinero que destinan a compras, como el Museo Reina Sofía en ARCO, sería más eficiente, tocaría a más, si el IVA fuera del 6 o el 8 y no del 21».
«No estamos pidiendo nada excepcional –subraya Carolina Alarcón, de la galería Alarcón/Criado y homóloga de Flórez o Peinado desde la sevillana AGAS (Asociación de Galerías de Arte de Sevilla), miembro asimismo de la Junta Directiva del Consorcio de Galerías–. Esto se podía haber ejecutado perfectamente porque lo está haciendo toda Europa y el hecho de no asumir la directiva puede incluso suponer que perdamos otras herramientas como el IVA reducido».



En las imágenes, de arriba abajo, Quico Peinado, presidente de Art Barceloa; detalle del espacio de Sabrina Amrani en Carabanchel; y retrato de Reyes Martínez, presidenta de la valenciana LaVAC
I. Baucells / ABC / Mikel Ponce
A lo que Alarcón se refiere es al REBU (Régimen Especial de los Bienes Usados, Objetos de Arte, Antigüedades y Objetos de Colección) que permite una media entre el 10% de IVA que puede aplicar un artista que vende directamente a un coleccionista –saltándose a la galería como intermediario– y el 21 que la galería tiene que aplicar, lo que deja las transacciones finales en el 15,5%. «No es además una cuestión de afán recaudatorio: los países que centran mayor mercado del arte en Europa ahora mismo fueron aquellos, como Francia, que vieron en el Brexit y en esto una oportunidad. París bajó su tipo al 5,5. Posiblemente si se baja el IVA, Hacienda recaudará más porque se hace más atractivo comprar».
Y quizás, lo más importante de todo, más allá de la guerra abierta en el ámbito internacional, aquello en lo que hacen hincapié todos los agentes implicados y que verbaliza Reyes Martínez, de la galería Set Espai d’Art y presidenta de la valenciana LaVAC, es la sensación de ‘hijos de primera’ e ‘hijos de segunda’ que se genera en España dentro del propio ámbito cultural: «La comparación que realizamos con otros sectores culturales que cuentan con IVA reducido es inevitable. Es el momento de poner en valor el arte dentro de las políticas culturales».
¡Hasta los toros salen ganado!
Martínez tiene razón: comprar un disco, o una entrada para un concierto, aplica un 10% de impuesto europeo. Hacerse con una butaca en un teatro o una sala de cine, igual. Hasta asistir a los toros, que para el ministro Urtasun no es cultura, tiene ese gravamen reducido.
No hablemos ni siquiera de los libros, con un impuesto superredudido del 4%: «No me puedes insinuar que un cantante que llena el Bernabéu tres noches o una butaca del Teatro Real necesitan una protección especial porque son cultura y las artes visuales enteras en su conjunto no. Es así como me estás trasladando que el arte no es cultura», ejemplifica Idoia Fernández, que prosigue: «De alguna manera, el Ministerio le está diciendo a un artista «oye, tú no tengas galería, no tengas un representante. No trabajes con ayuda». Pero si eres un grupo de música, vamos a fomentar unas salas de conciertos estupendas porque sabemos que necesitas tocar; o si eres escritor, dispondremos de unas librerías magníficas para que vendas tus libros; si eres cineasta, habrá salas maravillosas para que exhibas. Pero cuidado si eres pintor: olvídate. Tú pinta en casa. Nada de exponer en una galería. Tú no te profesionalices. Hay pocas actividades culturales que se puedan disfrutar de forma gratuita, y entre ellas está la de ver arte gratis en una galería. No solo nos dedicamos a vender».

«La comparación que realizamos con otros sectores culturales que cuentan con IVA reducido es inevitable. Es el momento de poner en valor el arte dentro de las políticas culturales»
Reyes Martínez (LaVAC)
Para Peinado, la sociedad, la administración, tiene una imagen distorsionada sobre la labor de una galería, «que además se retuerce aún más al asociarnos al ámbito del lujo. Y una galería es mucho más que un empresario o una pequeña empresa. En muchos casos, somos un grupo de trabajadores, de proveedores; somos montadores, transportistas… El lujo de verdad está muy industrializado. Nosotros somos, si quieres definirnos así, más una boutique que una industria. Nuestros objetos pueden ser caros pero son originales. Frente a esas zapatillas de 3.000 euros que pueden comprar cientos, nuestros productos son más artesanales, únicos, con una gran carga intelectual por parte del artista que los ejecuta».
Esa vinculación del arte con el lujo, que refuerza un IVA del 21%, es el que hizo que hace unos años, en 2024, se abortara el que parecía que iba a ser el anuncio por parte del Ejecutivo actual de la aceptación de las peticiones del sector. Se tenía el apoyo del ministro Urtasun, y también del secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí. Pero pronto llegaron las voces discordantes e interesadas, por ejemplo, de Podemos, anterior socio del Ejecutivo: «El Gobierno, a través del ministro, anuncia que pretende rebajar el IVA para la gente que comercia con el arte, que no son precisamente las clases populares, la misma semana que sube el IVA de la electricidad al 21%. La deriva política del ejecutivo conduce al desastre», arguía el entonces secretario de organización y portavoz de la formación morada, Pablo Fernández.
Hoy, tanto el Ministerio de Cultura, como el de Hacienda, los dos implicados, son conscientes de la situación. Desde el primero, fuentes consultadas informan de cómo «se está a favor de la demanda y en contacto con el sector»: «Se trata de una cuestión de falta de igualdad de condiciones con Europa y desventaja de operatividad clara. El Ministro se ha pronunciado en contra en muchas ocasiones y se ha trasladado la petición a Hacienda. No hay duda de que tienen razón». Por su distinto color político, los unos le pueden tirar la pelota a los otros, donde desde Hacienda se nos indica que «la reivindicación es legítima», pero que, en la actualidad «no se está trabajando [desde su ministerio] en ese sentido, que precisa además de una mayoría parlamentaria, que no sabemos si se daría»; como si la reivindicación fuera de antes de ayer o que una situación, como la de regular a 500.000 inmigrantes, no se pudiera resolver con un Real Decreto.
Asimismo, las mismas fuentes puntualizan que la directiva convocada, «como todas, faculta a hacer cambios, pero no obligan a hacerlos». Pero incluso en ese caso, el gobierno está obligado a comunicarle a Europa que quiere seguir jugando con las anteriores reglas de juego. No lo ha hecho. En cualquier caso, señalan, por estar caducada, esta vía de la directiva está agotada. Jarro de agua fría al deseo de todos los presidentes de asociaciones que esperan con ilusión «celebrar la próxima edición de marzo de ARCO con las peticiones atendidas». Va a ser que no.
A las galerías se les agota el tiempo y la paciencia. Que incluso Portugal decidiera adoptar en diciembre la postura de bajar su IVA al 6% a lo largo de 2026 ha terminado por desinflar a sus homólogos españoles («sabíamos que eso iba a ocurrir en el país vecino porque estamos en contacto con ellos y nos iban reportando sus avances. Nosotros ni siquiera podíamos decirles cómo iban unas conversaciones, las nuestras, sin conclusiones», confiesa Fernández).
Mermar una industria
Desde entonces se han ido precipitando los actos reivindicativos y los apoyos externos, entre los últimos, el del Círculo de Empresarios, con un comunicado que alerta cómo «España penaliza el arte frente a Europa» y señala cómo, al hacerlo, merma una industria «con capacidad de generar valor económico, empleo cualificado y proyección internacional». Asimismo, recuerda que «la reforma del IVA debe complementarse con otras actuaciones estructurales como la aprobación de una Ley del Mecenazgo y el reconocimento del arte como bien de interés general».
La primera actuación fue la presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid de otro manifiesto que reunió a ocho organizaciones del sector, firmado además por más de mil artistas criticando los «meses de silencio» y exigiendo el fin del «olvido de las artes de las políticas culturales» y «la trasposición de la norma por un IVA reducido», empezando a diseñar acciones más contundentes que esa poco efectiva en ARCO’25 de apagar las luces de los estands el día de la inauguración de la feria en señal de protesta.
ABC
La siguiente, la próxima semana, con la huelga de galerías: «No es exactamente una huelga –corrige Reyes Martínez–, sino un cierre de puertas a toda nuestra actividad gratuita y cultural que hacemos, que continuaremos realizando a puerta cerrada». Por eso es casi más destacable la segunda parte del comunicado en el que convocaban el paro, en el que se anuncia el cese «de toda colaboración gratuita con las instituciones públicas y privadas en España durante un periodo de tres meses».

«La imagen distorsionada que administración y sociedad tiene de una galería se retuerce mucho más al asociarnos al lujo. Y una galería es mucho más que un empresario o una pequeña empresa»
Quico Peinado (Art Barcelona)
«Somos –señala Flórez– una industria desconocida, respecto a la musical o la del cine. Las galerías aglutinan mucho trabajo invisible que normalmente en otros sectores, como el cine, se divide entre distribuidores, productores, exhibidores…». Las galerías asesoran a instituciones, les ponen en contacto con coleccionistas, ponen a disposición sus archivos, realizan trabajos de almacenamiento, montaje y envío. Todo eso, desde la semana que viene, tendrá un costo para museos y centros de arte, públicos y privados.
Y se prevén algunas más, como realizar otros cierres o cesar la actividad un día a la semana. Así lo expresan desde LaVAC: «Hemos llegado a un punto de inflexión. Esta es la primera medida y si no tiene efecto inmediato, se tomarán otras antes de que se celebre ARCO o durante la feria». ¿Peligra la misma? Las galerías saben que es el altavoz mediático por excelencia, pero son muchos los intereses creados, con firmas que forman parte del comité de selección, y todos los participantes habiendo realizado ya una gran inversión en Ifema antes del comienzo. Pero desde AGAS dan la respuesta más contundente: «Ha habido propuestas de no asistir a la feria en las reuniones del Consorcio. No ha habido consenso total. Pero se ha valorado, sí. Claro que ARCO corre peligro. Claro que sí…».
La amenaza está lanzada. El pulso, a la espera de respuesta. Desde el lunes, de forma oficial, 120 galerías cierran sus puertas. Secundan la iniciativa muchas otras no asociadas pero que, como Swinton&Grant, «se sienten interpeladas». Esto no es ya, como recuerda Quico Peinado, una «historia de gobiernos de derechas que bajan impuestos y de izquierdas que los suben. Es una cuestión de dignidad, y de sentirnos apoyados por políticos, como el ministro, como el secretario de Estado, que, desde nuestra ingenuidad, creíamos que tenían sensibilidad por la cultura». Cierra, es el lema, «el mayor museo de arte gratis del país».
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