Franco Cardini (1940), catedrático que fue de Historia Medieval en la Universidad de Florencia, nos demuestra a las claras en ‘Las rutas del conocimiento’, los vínculos que unen a todos los Estados actuales del Viejo Continente. ‘Las rutas del conocimiento’ es un libro extraordinario que debería estudiarse en todos los bachilleratos de nuestro Viejo Continente . ¿Dónde comenzó Europa ? ¿Dónde se forjó modernamente? ¿Cuándo se inició el sentimiento europeo? ¿Por qué aún no hemos logrado convertirla en nuestra patria común? ¿Por qué seguimos con las viejas y estúpidas rencillas? ENSAYO ‘Las rutas del conocimiento’ Autor Franco Cardini Editorial Alianza Año 2025 Páginas 291 Precio 22,95 euros 4Ya los griegos delimitaron nuestras fronteras que, en aquellos tiempos, equivalían a una de las tres partes del mundo conocido. Y los romanos nos unieron culturalmente y también, a veces, dolorosamente. Pero es a la Europa medieval a la que Cardini le da una importancia capital. Fue a principios del siglo XVI cuando los anteriores proyectos, ideas y acciones «conformaron una idea fuerza, un mito; y de su seno surgió la dimensión de Occidente, unida pero dinámicamente diferenciada de él». Cardini, que es muy claro y didáctico , nos hace de guía a través de aquellos tiempos medievales que, por lo general, siempre tuvieron una propaganda negativa frente al pasado greco-latino. La Edad Media fue un mundo interconectado, abierto, colaborador pero también sangriento. El periplo se inicia en Roma , luego Milán y ya Constantinopla, Jerusalén, Alejandría, Rávena, Montecasino, Aquisgrán, Cluny, Chartres, Asís, Samarcanda, Córdoba, Roncesvalles-Tolosa, Glastonbury, París, Lucca, Bolonia, Palermo, Toledo, Aviñón, Florencia y Padua, entre otros muchos lugares. Noticia Relacionada Discurso en el Parlamento Europeo Felipe VI defiende que la UE «no puede aceptar planteamientos geopolíticos de otra época» Enrique Serbeto Interviene por el 40º aniversario de la adhesión de España y pide unidad frente a Trump: «La fuerza sin principios equivale a la barbarie»Un mundo que arrancó de una antigüedad perdida ahora rescatada y desarrollada según muchos de aquellos principios sepultados por las diferentes invasiones bárbaras. La literatura, el arte, la medicina, el derecho, la música, el teatro, las ciencias, todo resurgió o tuvo lugar su segundo y fecundo natalicio. Del manuscrito se pasó a la imprenta, lo que significó la extensión del saber leer y escribir, así como estar informado de lo que acontecía en el mundo. El mundo viejo sepultado por las tribus bárbaras y la oscuridad resurgía y se conectaba con el nuevo. ‘Ver sacrum’, la vida como viaje. La aventura intelectual como una peregrinación. La cultura medieval tuvo a gala difundir el conocimiento y la colaboración, por ejemplo, entre cristianos y musulmanes. Entre los árabes de Córdoba y los monjes de Bamberg. Descubrimientos geográficos, inventos, traducciones, conocimientos médicos que circulaban por aquella Europa que aún se desconocía a sí misma. El cristianismo, nos recuerda Cardini, estuvo en una muy difícil encrucijada entre Oriente y Occidente, pero aún así surgieron de su mano los monasterios, las nuevas arquitecturas, las universidades, los copistas, los pintores y músicos y, finalmente, el Humanismo y el Renacimiento. Todos los capítulos son importantes porque abarcan lo cotidiano y lo espiritual. Pero quisiera destacar el XII, para mí la pieza más contemporánea para los europeos de hoyPara el autor de este libro, la Edad Media fue una «dimensión exclusivamente occidental». El conocimiento teórico según las reglas de la lógica y la dialéctica racional, además de la percepción práctica, fueron fundamentales para el desarrollo. Una cultura del pensar y del hacer. Y el ‘amor cortés’ también surgió en ese tiempo. El amor fundamentalmente entendido como servicio a la ‘domina’ investida de una superioridad social y moral, con innegables referencias analógicas al culto mariano promovido por teólogos y místicos como San Bernardo de Claraval . El amor por una mujer de rango superior era también un factor de promoción social para los jóvenes que aspiraban al matrimonio con muchachas de más alcurnia, aunque no siempre lo económico se correspondiera. Y el amor curiosamente creó la apología del adulterio: Lancelot-Ginebra o Tristán-Isolda. Pecaminosos pero idealistas. Trágicos más de las veces como Abelardo y Eloísa o Paolo y Francesca cantados por Dante. Todos los capítulos de este libro son importantes porque abarcan lo cotidiano y lo espiritual. Pero quisiera destacar el capítulo XII, para mí la pieza más esencial y más contemporánea para los europeos de hoy. Se titula ‘Bolonia y las demás: nace la universidad’. En realidad, nació la enseñanza pública, aunque esto habría que matizarlo mucho. A partir del siglo X, las escuelas episcopales con la organización de los nuevos gobiernos comunales crearon nuevas instituciones docentes a veces financiadas por las propias comunas, pero también por las iniciativas de ‘maestros libres’. Los gobiernos locales necesitaban a gentes especializadas para llevar sus cuentas, a funcionarios que supieran leer y escribir, pero también manejar los libros de contabilidad. Y tener notarios que dieran fe. Así surgió una enseñanza no religiosa sino jurídica, comercial y administrativa . Como sabemos la primera universidad fue la de Bolonia. Luego, más tarde, se incorporaron Padua y Nápoles. Fue Bolonia porque era un nudo comercial importantísimo. España muy presente España está muy presente en este libro. Alfonso X ocupa muchas páginas. Compuso una especie de enciclopedia del saber universal, publicando nuevos libros y traduciendo a la lengua romance (en detrimento del latín) los textos más relevantes de árabes y grecolatinos. Alfonso X reunió a judíos, moros y cristianos en la Escuela de Traductores de Toledo . El ‘Lapidario’ y ‘El Picatrix’ fueron el gran compendio mágico-astrológico árabe cuyo título original era ‘Ghayat al-Hakim’, es decir, ‘El propósito del sabio’, que tuvo una gran influencia durante el Renacimiento. Y las ‘Cantigas de Santa María’, así como la práctica y el manejo del gallego-portugués . El Humanismo surgió en Europa en el siglo XIV. El Renacimiento apareció en el siglo XVI. Fue este último más elitista, más libre en la creación literaria y artística y extendió la cultura a lo técnico y científico. Los responsables de Cultura y Educación de Bruselas deberían estar atentos a manuales como estos y darlos a conocer entre los jóvenes. Franco Cardini (1940), catedrático que fue de Historia Medieval en la Universidad de Florencia, nos demuestra a las claras en ‘Las rutas del conocimiento’, los vínculos que unen a todos los Estados actuales del Viejo Continente. ‘Las rutas del conocimiento’ es un libro extraordinario que debería estudiarse en todos los bachilleratos de nuestro Viejo Continente . ¿Dónde comenzó Europa ? ¿Dónde se forjó modernamente? ¿Cuándo se inició el sentimiento europeo? ¿Por qué aún no hemos logrado convertirla en nuestra patria común? ¿Por qué seguimos con las viejas y estúpidas rencillas? ENSAYO ‘Las rutas del conocimiento’ Autor Franco Cardini Editorial Alianza Año 2025 Páginas 291 Precio 22,95 euros 4Ya los griegos delimitaron nuestras fronteras que, en aquellos tiempos, equivalían a una de las tres partes del mundo conocido. Y los romanos nos unieron culturalmente y también, a veces, dolorosamente. Pero es a la Europa medieval a la que Cardini le da una importancia capital. Fue a principios del siglo XVI cuando los anteriores proyectos, ideas y acciones «conformaron una idea fuerza, un mito; y de su seno surgió la dimensión de Occidente, unida pero dinámicamente diferenciada de él». Cardini, que es muy claro y didáctico , nos hace de guía a través de aquellos tiempos medievales que, por lo general, siempre tuvieron una propaganda negativa frente al pasado greco-latino. La Edad Media fue un mundo interconectado, abierto, colaborador pero también sangriento. El periplo se inicia en Roma , luego Milán y ya Constantinopla, Jerusalén, Alejandría, Rávena, Montecasino, Aquisgrán, Cluny, Chartres, Asís, Samarcanda, Córdoba, Roncesvalles-Tolosa, Glastonbury, París, Lucca, Bolonia, Palermo, Toledo, Aviñón, Florencia y Padua, entre otros muchos lugares. Noticia Relacionada Discurso en el Parlamento Europeo Felipe VI defiende que la UE «no puede aceptar planteamientos geopolíticos de otra época» Enrique Serbeto Interviene por el 40º aniversario de la adhesión de España y pide unidad frente a Trump: «La fuerza sin principios equivale a la barbarie»Un mundo que arrancó de una antigüedad perdida ahora rescatada y desarrollada según muchos de aquellos principios sepultados por las diferentes invasiones bárbaras. La literatura, el arte, la medicina, el derecho, la música, el teatro, las ciencias, todo resurgió o tuvo lugar su segundo y fecundo natalicio. Del manuscrito se pasó a la imprenta, lo que significó la extensión del saber leer y escribir, así como estar informado de lo que acontecía en el mundo. El mundo viejo sepultado por las tribus bárbaras y la oscuridad resurgía y se conectaba con el nuevo. ‘Ver sacrum’, la vida como viaje. La aventura intelectual como una peregrinación. La cultura medieval tuvo a gala difundir el conocimiento y la colaboración, por ejemplo, entre cristianos y musulmanes. Entre los árabes de Córdoba y los monjes de Bamberg. Descubrimientos geográficos, inventos, traducciones, conocimientos médicos que circulaban por aquella Europa que aún se desconocía a sí misma. El cristianismo, nos recuerda Cardini, estuvo en una muy difícil encrucijada entre Oriente y Occidente, pero aún así surgieron de su mano los monasterios, las nuevas arquitecturas, las universidades, los copistas, los pintores y músicos y, finalmente, el Humanismo y el Renacimiento. Todos los capítulos son importantes porque abarcan lo cotidiano y lo espiritual. Pero quisiera destacar el XII, para mí la pieza más contemporánea para los europeos de hoyPara el autor de este libro, la Edad Media fue una «dimensión exclusivamente occidental». El conocimiento teórico según las reglas de la lógica y la dialéctica racional, además de la percepción práctica, fueron fundamentales para el desarrollo. Una cultura del pensar y del hacer. Y el ‘amor cortés’ también surgió en ese tiempo. El amor fundamentalmente entendido como servicio a la ‘domina’ investida de una superioridad social y moral, con innegables referencias analógicas al culto mariano promovido por teólogos y místicos como San Bernardo de Claraval . El amor por una mujer de rango superior era también un factor de promoción social para los jóvenes que aspiraban al matrimonio con muchachas de más alcurnia, aunque no siempre lo económico se correspondiera. Y el amor curiosamente creó la apología del adulterio: Lancelot-Ginebra o Tristán-Isolda. Pecaminosos pero idealistas. Trágicos más de las veces como Abelardo y Eloísa o Paolo y Francesca cantados por Dante. Todos los capítulos de este libro son importantes porque abarcan lo cotidiano y lo espiritual. Pero quisiera destacar el capítulo XII, para mí la pieza más esencial y más contemporánea para los europeos de hoy. Se titula ‘Bolonia y las demás: nace la universidad’. En realidad, nació la enseñanza pública, aunque esto habría que matizarlo mucho. A partir del siglo X, las escuelas episcopales con la organización de los nuevos gobiernos comunales crearon nuevas instituciones docentes a veces financiadas por las propias comunas, pero también por las iniciativas de ‘maestros libres’. Los gobiernos locales necesitaban a gentes especializadas para llevar sus cuentas, a funcionarios que supieran leer y escribir, pero también manejar los libros de contabilidad. Y tener notarios que dieran fe. Así surgió una enseñanza no religiosa sino jurídica, comercial y administrativa . Como sabemos la primera universidad fue la de Bolonia. Luego, más tarde, se incorporaron Padua y Nápoles. Fue Bolonia porque era un nudo comercial importantísimo. España muy presente España está muy presente en este libro. Alfonso X ocupa muchas páginas. Compuso una especie de enciclopedia del saber universal, publicando nuevos libros y traduciendo a la lengua romance (en detrimento del latín) los textos más relevantes de árabes y grecolatinos. Alfonso X reunió a judíos, moros y cristianos en la Escuela de Traductores de Toledo . El ‘Lapidario’ y ‘El Picatrix’ fueron el gran compendio mágico-astrológico árabe cuyo título original era ‘Ghayat al-Hakim’, es decir, ‘El propósito del sabio’, que tuvo una gran influencia durante el Renacimiento. Y las ‘Cantigas de Santa María’, así como la práctica y el manejo del gallego-portugués . El Humanismo surgió en Europa en el siglo XIV. El Renacimiento apareció en el siglo XVI. Fue este último más elitista, más libre en la creación literaria y artística y extendió la cultura a lo técnico y científico. Los responsables de Cultura y Educación de Bruselas deberían estar atentos a manuales como estos y darlos a conocer entre los jóvenes.
Franco Cardini (1940), catedrático que fue de Historia Medieval en la Universidad de Florencia, nos demuestra a las claras en ‘Las rutas del conocimiento’, los vínculos que unen a todos los Estados actuales del Viejo Continente.
‘Las rutas del conocimiento’ es un libro … extraordinario que debería estudiarse en todos los bachilleratos de nuestro Viejo Continente. ¿Dónde comenzó Europa? ¿Dónde se forjó modernamente? ¿Cuándo se inició el sentimiento europeo? ¿Por qué aún no hemos logrado convertirla en nuestra patria común? ¿Por qué seguimos con las viejas y estúpidas rencillas?

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Autor
Franco Cardini -
Editorial
Alianza -
Año
2025 -
Páginas
291 -
Precio
22,95 euros
Ya los griegos delimitaron nuestras fronteras que, en aquellos tiempos, equivalían a una de las tres partes del mundo conocido. Y los romanos nos unieron culturalmente y también, a veces, dolorosamente. Pero es a la Europa medieval a la que Cardini le da una importancia capital.
Fue a principios del siglo XVI cuando los anteriores proyectos, ideas y acciones «conformaron una idea fuerza, un mito; y de su seno surgió la dimensión de Occidente, unida pero dinámicamente diferenciada de él». Cardini, que es muy claro y didáctico, nos hace de guía a través de aquellos tiempos medievales que, por lo general, siempre tuvieron una propaganda negativa frente al pasado greco-latino.
La Edad Media fue un mundo interconectado, abierto, colaborador pero también sangriento. El periplo se inicia en Roma, luego Milán y ya Constantinopla, Jerusalén, Alejandría, Rávena, Montecasino, Aquisgrán, Cluny, Chartres, Asís, Samarcanda, Córdoba, Roncesvalles-Tolosa, Glastonbury, París, Lucca, Bolonia, Palermo, Toledo, Aviñón, Florencia y Padua, entre otros muchos lugares.
Un mundo que arrancó de una antigüedad perdida ahora rescatada y desarrollada según muchos de aquellos principios sepultados por las diferentes invasiones bárbaras. La literatura, el arte, la medicina, el derecho, la música, el teatro, las ciencias, todo resurgió o tuvo lugar su segundo y fecundo natalicio.
Del manuscrito se pasó a la imprenta, lo que significó la extensión del saber leer y escribir, así como estar informado de lo que acontecía en el mundo. El mundo viejo sepultado por las tribus bárbaras y la oscuridad resurgía y se conectaba con el nuevo. ‘Ver sacrum’, la vida como viaje. La aventura intelectual como una peregrinación. La cultura medieval tuvo a gala difundir el conocimiento y la colaboración, por ejemplo, entre cristianos y musulmanes.
Entre los árabes de Córdoba y los monjes de Bamberg. Descubrimientos geográficos, inventos, traducciones, conocimientos médicos que circulaban por aquella Europa que aún se desconocía a sí misma. El cristianismo, nos recuerda Cardini, estuvo en una muy difícil encrucijada entre Oriente y Occidente, pero aún así surgieron de su mano los monasterios, las nuevas arquitecturas, las universidades, los copistas, los pintores y músicos y, finalmente, el Humanismo y el Renacimiento.
Todos los capítulos son importantes porque abarcan lo cotidiano y lo espiritual. Pero quisiera destacar el XII, para mí la pieza más contemporánea para los europeos de hoy
Para el autor de este libro, la Edad Media fue una «dimensión exclusivamente occidental». El conocimiento teórico según las reglas de la lógica y la dialéctica racional, además de la percepción práctica, fueron fundamentales para el desarrollo. Una cultura del pensar y del hacer.
Y el ‘amor cortés’ también surgió en ese tiempo. El amor fundamentalmente entendido como servicio a la ‘domina’ investida de una superioridad social y moral, con innegables referencias analógicas al culto mariano promovido por teólogos y místicos como San Bernardo de Claraval.
El amor por una mujer de rango superior era también un factor de promoción social para los jóvenes que aspiraban al matrimonio con muchachas de más alcurnia, aunque no siempre lo económico se correspondiera. Y el amor curiosamente creó la apología del adulterio:Lancelot-Ginebra o Tristán-Isolda. Pecaminosos pero idealistas. Trágicos más de las veces como Abelardo y Eloísa o Paolo y Francesca cantados por Dante.
Todos los capítulos de este libro son importantes porque abarcan lo cotidiano y lo espiritual. Pero quisiera destacar el capítulo XII, para mí la pieza más esencial y más contemporánea para los europeos de hoy. Se titula ‘Bolonia y las demás: nace la universidad’. En realidad, nació la enseñanza pública, aunque esto habría que matizarlo mucho. A partir del siglo X, las escuelas episcopales con la organización de los nuevos gobiernos comunales crearon nuevas instituciones docentes a veces financiadas por las propias comunas, pero también por las iniciativas de ‘maestros libres’.
Los gobiernos locales necesitaban a gentes especializadas para llevar sus cuentas, a funcionarios que supieran leer y escribir, pero también manejar los libros de contabilidad. Y tener notarios que dieran fe. Así surgió una enseñanza no religiosa sino jurídica, comercial y administrativa. Como sabemos la primera universidad fue la de Bolonia. Luego, más tarde, se incorporaron Padua y Nápoles. Fue Bolonia porque era un nudo comercial importantísimo.
España muy presente
España está muy presente en este libro. Alfonso X ocupa muchas páginas. Compuso una especie de enciclopedia del saber universal, publicando nuevos libros y traduciendo a la lengua romance (en detrimento del latín) los textos más relevantes de árabes y grecolatinos. Alfonso X reunió a judíos, moros y cristianos en la Escuela de Traductores de Toledo.
El ‘Lapidario’ y ‘El Picatrix’ fueron el gran compendio mágico-astrológico árabe cuyo título original era ‘Ghayat al-Hakim’, es decir, ‘El propósito del sabio’, que tuvo una gran influencia durante el Renacimiento. Y las ‘Cantigas de Santa María’, así como la práctica y el manejo del gallego-portugués. El Humanismo surgió en Europa en el siglo XIV. El Renacimiento apareció en el siglo XVI. Fue este último más elitista, más libre en la creación literaria y artística y extendió la cultura a lo técnico y científico.
Los responsables de Cultura y Educación de Bruselas deberían estar atentos a manuales como estos y darlos a conocer entre los jóvenes.
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