Lo primero que pensé cuando un amigo me comentó que David Uclés había anunciado de golpe que no acudiría a ‘Letras en Sevilla’ fue que tenía miedo de ir en tren, y no me extraña. Pero resulta que el joven autor se ha borrado del evento en el que Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra reúnen a tirios y a troyanos, a escritores de toda condición y a políticos, a los mismos que en otros foros acusan de crispar y a quienes amenazan con levantar muros, sencillamente para que se vean allí las caras, para que hablen y puedan debatir y escucharse en un entorno calmado, en el que se invoca la cultura, las ‘Letras’, como marco. Yo asistí hace un par de años y en el mismo escenario escuchamos a Juan Carlos Monedero y a Cayetana Álvarez de Toledo argumentar sobre el polémico tema de ¿Monarquía o República? El público hacía preguntas inteligentes y mostraba interés y respeto, que es mucho en nuestro país ahora mismo. En esta España de caínes no muchos trabajan por un espacio común y cortés. Y debo añadir que este año repetiré, asistiré como periodista que modera una de las mesas redondas: escritores que saben del tema polémico de este año: ¿La guerra civil que todos perdimos?Noticia Relacionada estandar Si David Uclés se retira de las jornadas de la Guerra Civil en Sevilla y Pérez-Reverte le acusa de «sectarismo» Mario Daza El escritor se niega a debatir sobre el conflicto con Aznar y Espinosa de los Monteros; y Antonio Maíllo (IU) y María Márquez (PSOE) le secundan y también se retiran de la XI edición de Letras de SevillaPero Uclés se tiró en marcha con un vídeo tremendo, que parece rodado en el escobero de sus causas vacías, para hacerse un selfi vanidoso. No puede tolerar, dice, verse en un cartel con ‘fachas’ del calibre de Aznar o Espinosa de los Monteros . Aclaro que Uclés es escritor, ¡premio Nadal!, que tanto se emociona de escucharse a sí mismo en el vídeo que dice que ya «no le salen las palabras», abrumado ante la imagen que le devuelve el espejito espejito de instagram. «¡Lo siento, lectores sevillanos!», anuncia. Para calibrar su pulcra argumentación, su exactitud, basta decir que acusa a Aznar de ser la persona «que más daño físico ha hecho a los españoles» (supongo que a todos y cada uno). ¿Se quedará sin vídeos un día como se ha quedado sin palabras? ¿Sabe lo que es daño físico este hombre, sabe lo que dice? Uno puede comprender casi todo. Entiendo que hay ideas que no comparto y no me importa hablar de ello, o escribir de ello. Incluso he tenido un par de veces la ocasión de charlar con David Uclés. Y en la última, recuerdo lo que le dije: «Tienes la fortuna de tener muchos lectores. Ellos te dan libertad. Me llama mucho la atención que no la hayas usado para ganar tu independencia y sirvas a menudo a las causas de otros». No me escuchó. Venía de recibir un premio en el que dio las gracias y criticó a Ayuso, y no por ese orden. Y como se gusta tanto, en su siguiente alocución pregunto si ella estaba entre el público para hacer la gracieta. ¿Son esas las prioridades de un escritor de -por el momento- dos libros? ¿Incluso de uno con causa? Yo creo que no. Se ha convertido en un personaje, como decía Alberto Olmos , encantado de los likes que recibe cuando se victimiza, pero le ha devorado tanto su papel de pregonero que ahora es él mismo una península de las causas vacías de otros. Si viaja en el mismo tren que Espinosa de los Monteros. ¿Se bajara? Si vive en la ciudad donde Ayuso tiene su sede como presidenta democráticamente elegida. ¿Se mudará? ¡Y en el mismo planeta que Trump! ¿Adónde irá?Ha empezado pronto, y mal, la promo del libro con el que ganó el Nadal . Si sólamente tolera a los que piensan como él, ¿va a pedir entrevistas o reseñas en periódicos que discrepan de sus ideas, o que publican entrevistas con Aznar o María Corina Machado, como ABC? ¿Quiere lectores que se informen en los medios con una línea editorial propia o sólo a los que tienen ese credo sectario que él profesa? Ha empezado la promo del Nadal, pero de forma vil: la pureza ideológica es lo mismo que la de sangre, una ficción. ¿Dónde pondrá el límite? Tal vez un día viaje en el mismo tren que Espinosa de los Monteros. ¿Se bajara? Tal vez sienta que no puede vivir en una ciudad donde Ayuso tiene su sede como presidenta democráticamente elegida. ¿Se mudará? ¡Y en el mismo planeta que Trump! ¿Adónde irá? A estas alturas, su gesto infantil revela más de lo que le gustaría: no sólo no está dispuesto a argumentar, ni hablar con gente que discrepa en libertad, incluso con gente de derechas, sobre lo que las dos Españas perdieron con la guerra civil. No quiere ni leer. Si no sabría que Cansinos Assens, por ejemplo, cuenta en el último tomo de sus diarios, recién publicado, que había tanta miseria que ni siquiera se podría distinguir a los vencedores de los vencidos. El objetivo no se oculta: usar la historia para tener razón y quitar la dignidad, y de paso la legitimidad democrática, al adversario del presenteUclés, como una parte de la izquierda, no puede permitirse ni un milímetro de distancia con el mito de una guerra de buenos y malos, porque viven de que la herida nunca esté cerrada y ahora son capaces de culpar tanto a los tataranietos de los combatientes como a los votantes del otro campo ideológico, si fuera necesario. Las pruebas en contra son muchas, los crímenes y abusos se dieron en las dos retaguardias. En ambos lados hubo caínes. Hay archivos enteros que los documentan. Y hay testigos que David Uclés desprecia. Para él sólo hay un lado. Da igual que la realidad sea compleja. La pureza es la ficción y su guardián no es, precisamente, el escritor. El objetivo no se oculta: quitar la dignidad, y de paso la legitimidad democrática, al adversario del presente. Para eso es la memoria de la herida abierta. Esa es la causa de la carcasa donde resuena el discurso de Uclés. Por eso prefiere no hablar, ni debatir, con respeto y cortesía. Vocación de Caín. Lo primero que pensé cuando un amigo me comentó que David Uclés había anunciado de golpe que no acudiría a ‘Letras en Sevilla’ fue que tenía miedo de ir en tren, y no me extraña. Pero resulta que el joven autor se ha borrado del evento en el que Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra reúnen a tirios y a troyanos, a escritores de toda condición y a políticos, a los mismos que en otros foros acusan de crispar y a quienes amenazan con levantar muros, sencillamente para que se vean allí las caras, para que hablen y puedan debatir y escucharse en un entorno calmado, en el que se invoca la cultura, las ‘Letras’, como marco. Yo asistí hace un par de años y en el mismo escenario escuchamos a Juan Carlos Monedero y a Cayetana Álvarez de Toledo argumentar sobre el polémico tema de ¿Monarquía o República? El público hacía preguntas inteligentes y mostraba interés y respeto, que es mucho en nuestro país ahora mismo. En esta España de caínes no muchos trabajan por un espacio común y cortés. Y debo añadir que este año repetiré, asistiré como periodista que modera una de las mesas redondas: escritores que saben del tema polémico de este año: ¿La guerra civil que todos perdimos?Noticia Relacionada estandar Si David Uclés se retira de las jornadas de la Guerra Civil en Sevilla y Pérez-Reverte le acusa de «sectarismo» Mario Daza El escritor se niega a debatir sobre el conflicto con Aznar y Espinosa de los Monteros; y Antonio Maíllo (IU) y María Márquez (PSOE) le secundan y también se retiran de la XI edición de Letras de SevillaPero Uclés se tiró en marcha con un vídeo tremendo, que parece rodado en el escobero de sus causas vacías, para hacerse un selfi vanidoso. No puede tolerar, dice, verse en un cartel con ‘fachas’ del calibre de Aznar o Espinosa de los Monteros . Aclaro que Uclés es escritor, ¡premio Nadal!, que tanto se emociona de escucharse a sí mismo en el vídeo que dice que ya «no le salen las palabras», abrumado ante la imagen que le devuelve el espejito espejito de instagram. «¡Lo siento, lectores sevillanos!», anuncia. Para calibrar su pulcra argumentación, su exactitud, basta decir que acusa a Aznar de ser la persona «que más daño físico ha hecho a los españoles» (supongo que a todos y cada uno). ¿Se quedará sin vídeos un día como se ha quedado sin palabras? ¿Sabe lo que es daño físico este hombre, sabe lo que dice? Uno puede comprender casi todo. Entiendo que hay ideas que no comparto y no me importa hablar de ello, o escribir de ello. Incluso he tenido un par de veces la ocasión de charlar con David Uclés. Y en la última, recuerdo lo que le dije: «Tienes la fortuna de tener muchos lectores. Ellos te dan libertad. Me llama mucho la atención que no la hayas usado para ganar tu independencia y sirvas a menudo a las causas de otros». No me escuchó. Venía de recibir un premio en el que dio las gracias y criticó a Ayuso, y no por ese orden. Y como se gusta tanto, en su siguiente alocución pregunto si ella estaba entre el público para hacer la gracieta. ¿Son esas las prioridades de un escritor de -por el momento- dos libros? ¿Incluso de uno con causa? Yo creo que no. Se ha convertido en un personaje, como decía Alberto Olmos , encantado de los likes que recibe cuando se victimiza, pero le ha devorado tanto su papel de pregonero que ahora es él mismo una península de las causas vacías de otros. Si viaja en el mismo tren que Espinosa de los Monteros. ¿Se bajara? Si vive en la ciudad donde Ayuso tiene su sede como presidenta democráticamente elegida. ¿Se mudará? ¡Y en el mismo planeta que Trump! ¿Adónde irá?Ha empezado pronto, y mal, la promo del libro con el que ganó el Nadal . Si sólamente tolera a los que piensan como él, ¿va a pedir entrevistas o reseñas en periódicos que discrepan de sus ideas, o que publican entrevistas con Aznar o María Corina Machado, como ABC? ¿Quiere lectores que se informen en los medios con una línea editorial propia o sólo a los que tienen ese credo sectario que él profesa? Ha empezado la promo del Nadal, pero de forma vil: la pureza ideológica es lo mismo que la de sangre, una ficción. ¿Dónde pondrá el límite? Tal vez un día viaje en el mismo tren que Espinosa de los Monteros. ¿Se bajara? Tal vez sienta que no puede vivir en una ciudad donde Ayuso tiene su sede como presidenta democráticamente elegida. ¿Se mudará? ¡Y en el mismo planeta que Trump! ¿Adónde irá? A estas alturas, su gesto infantil revela más de lo que le gustaría: no sólo no está dispuesto a argumentar, ni hablar con gente que discrepa en libertad, incluso con gente de derechas, sobre lo que las dos Españas perdieron con la guerra civil. No quiere ni leer. Si no sabría que Cansinos Assens, por ejemplo, cuenta en el último tomo de sus diarios, recién publicado, que había tanta miseria que ni siquiera se podría distinguir a los vencedores de los vencidos. El objetivo no se oculta: usar la historia para tener razón y quitar la dignidad, y de paso la legitimidad democrática, al adversario del presenteUclés, como una parte de la izquierda, no puede permitirse ni un milímetro de distancia con el mito de una guerra de buenos y malos, porque viven de que la herida nunca esté cerrada y ahora son capaces de culpar tanto a los tataranietos de los combatientes como a los votantes del otro campo ideológico, si fuera necesario. Las pruebas en contra son muchas, los crímenes y abusos se dieron en las dos retaguardias. En ambos lados hubo caínes. Hay archivos enteros que los documentan. Y hay testigos que David Uclés desprecia. Para él sólo hay un lado. Da igual que la realidad sea compleja. La pureza es la ficción y su guardián no es, precisamente, el escritor. El objetivo no se oculta: quitar la dignidad, y de paso la legitimidad democrática, al adversario del presente. Para eso es la memoria de la herida abierta. Esa es la causa de la carcasa donde resuena el discurso de Uclés. Por eso prefiere no hablar, ni debatir, con respeto y cortesía. Vocación de Caín.
Lo primero que pensé cuando un amigo me comentó que David Uclés había anunciado de golpe que no acudiría a ‘Letras en Sevilla’ fue que tenía miedo de ir en tren, y no me extraña. Pero resulta que el joven autor se ha … borrado del evento en el que Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra reúnen a tirios y a troyanos, a escritores de toda condición y a políticos, a los mismos que en otros foros acusan de crispar y a quienes amenazan con levantar muros, sencillamente para que se vean allí las caras, para que hablen y puedan debatir y escucharse en un entorno calmado, en el que se invoca la cultura, las ‘Letras’, como marco. Yo asistí hace un par de años y en el mismo escenario escuchamos a Juan Carlos Monedero y a Cayetana Álvarez de Toledo argumentar sobre el polémico tema de ¿Monarquía o República? El público hacía preguntas inteligentes y mostraba interés y respeto, que es mucho en nuestro país ahora mismo. En esta España de caínes no muchos trabajan por un espacio común y cortés. Y debo añadir que este año repetiré, asistiré como periodista que modera una de las mesas redondas: escritores que saben del tema polémico de este año: ¿La guerra civil que todos perdimos?
Pero Uclés se tiró en marcha con un vídeo tremendo, que parece rodado en el escobero de sus causas vacías, para hacerse un selfi vanidoso. No puede tolerar, dice, verse en un cartel con ‘fachas’ del calibre de Aznar o Espinosa de los Monteros. Aclaro que Uclés es escritor, ¡premio Nadal!, que tanto se emociona de escucharse a sí mismo en el vídeo que dice que ya «no le salen las palabras», abrumado ante la imagen que le devuelve el espejito espejito de instagram. «¡Lo siento, lectores sevillanos!», anuncia. Para calibrar su pulcra argumentación, su exactitud, basta decir que acusa a Aznar de ser la persona «que más daño físico ha hecho a los españoles» (supongo que a todos y cada uno). ¿Se quedará sin vídeos un día como se ha quedado sin palabras? ¿Sabe lo que es daño físico este hombre, sabe lo que dice?
Uno puede comprender casi todo. Entiendo que hay ideas que no comparto y no me importa hablar de ello, o escribir de ello. Incluso he tenido un par de veces la ocasión de charlar con David Uclés. Y en la última, recuerdo lo que le dije: «Tienes la fortuna de tener muchos lectores. Ellos te dan libertad. Me llama mucho la atención que no la hayas usado para ganar tu independencia y sirvas a menudo a las causas de otros». No me escuchó. Venía de recibir un premio en el que dio las gracias y criticó a Ayuso, y no por ese orden. Y como se gusta tanto, en su siguiente alocución pregunto si ella estaba entre el público para hacer la gracieta. ¿Son esas las prioridades de un escritor de -por el momento- dos libros? ¿Incluso de uno con causa? Yo creo que no. Se ha convertido en un personaje, como decía Alberto Olmos, encantado de los likes que recibe cuando se victima, pero le ha devorado tanto su papel de pregonero que ahora es él mismo una península de las causas vacías de otros.
Si viaja en el mismo tren que Espinosa de los Monteros. ¿Se bajara? Si vive en la ciudad donde Ayuso tiene su sede como presidenta democráticamente elegida. ¿Se mudará? ¡Y en el mismo planeta que Trump! ¿Adónde irá?
Ha empezado pronto, y mal, la promo del libro con el que ganó el Nadal. Si sólamente tolera a los que piensan como él, ¿va a pedir entrevistas o reseñas en periódicos que discrepan de sus ideas, o que publican entrevistas con Aznar o María Corina Machado, como ABC? ¿Quiere lectores que se informen en los medios con una línea editorial propia o sólo a los que tienen ese credo sectario que él profesa?
Ha empezado la promo del Nadal, pero de forma vil: la pureza ideológica es lo mismo que la de sangre, una ficción. ¿Dónde pondrá el límite? Tal vez un día viaje en el mismo tren que Espinosa de los Monteros. ¿Se bajara? Tal vez sienta que no puede vivir en una ciudad donde Ayuso tiene su sede como presidenta democráticamente elegida. ¿Se mudará? ¡Y en el mismo planeta que Trump! ¿Adónde irá?
A estas alturas, su gesto infantil revela más de lo que le gustaría: no sólo no está dispuesto a argumentar, ni hablar con gente que discrepa en libertad, incluso con gente de derechas, sobre lo que las dos Españas perdieron con la guerra civil. No quiere ni leer. Si no sabría que Cansinos Assens, por ejemplo, cuenta en el último tomo de sus diarios, recién publicado, que había tanta miseria que ni siquiera se podría distinguir a los vencedores de los vencidos.
El objetivo no se oculta: usar la historia para tener razón y quitar la dignidad, y de paso la legitimidad democrática, al adversario del presente
Uclés, como una parte de la izquierda, no puede permitirse ni un milímetro de distancia con el mito de una guerra de buenos y malos, porque viven de que la herida nunca esté cerrada y ahora son capaces de culpar tanto a los tataranietos de los combatientes como a los votantes del otro campo ideológico, si fuera necesario. Las pruebas en contra son muchas, los crímenes y abusos se dieron en las dos retaguardias. En ambos lados hubo caínes. Hay archivos enteros que los documentan. Y hay testigos que David Uclés desprecia. Para él sólo hay un lado. Da igual que la realidad sea compleja. La pureza es la ficción y su guardián no es, precisamente, el escritor. El objetivo no se oculta: quitar la dignidad, y de paso la legitimidad democrática, al adversario del presente. Para eso es la memoria de la herida abierta. Esa es la causa de la carcasa donde resuena el discurso de Uclés. Por eso prefiere no hablar, ni debatir, con respeto y cortesía. Vocación de Caín.
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