Gran parte de la obra de Belén Rodríguez (1981) se ha construido a partir de la supresión cromática, de la decoloración de telas que en negativo delinean paisajes, como en ‘La línea de Karman’, en la Chapelle Sainte-Jacques (2023), o en ‘Schönbrunn’ (2017), en Tabacalera. En ocasiones se instituyen como instalaciones móviles que juegan con los límites entre los pictórico y lo escultórico, entre tela y bastidor, como en ‘Paintung’ (Patio Herreriano, 2018) o en ‘Nueve autopensantes’ (CAAC, 2021). Y todo respaldado por un sustrato teórico consistente, apoyado en múltiples lecturas. El proyecto que ahora presenta en Alarcón/Criado es el final de un camino, pero también el inicio de otro. Proceso que comenzó con la lectura de ‘La belleza del objeto cotidiano’, de Soetsu Yanagi, y su estancia en Japón para aprender la técnica del kasuri gracias a la Beca Botín. Obras como ‘Kasuri II’ o ‘El Dalle’ muestran tiras de tela de algodón teñidas con tintes naturales (helecho, laurel, abedul…) decantadas por ella misma en su retiro en la montaña cántabra, que recrean, en la unión de trama y urdimbre, mínimas formas difuminadas proyectadas con anterioridad a su trenzado, lo que exige una esmerada planificación matemática. Belén Rodríguez: ‘Te pregunto por el extremo último de la tierra’ Galería Alarcón Criado. Sevilla. C/ Calleo, 16. Hasta el 13 de febrero. Cuatro estrellas.Tanto esas piezas cuanto ‘Traje revolucionario III’, su mono de trabajo, pretenden trasladarnos sus inquietudes con respecto a las relaciones que establecen las sociedades contemporáneas con los recursos naturales a través de los tejidos, del vestuario, en su durabilidad, adecuación, obsolescencia, belleza, despilfarro y reciclado. Gran parte de la obra de Belén Rodríguez (1981) se ha construido a partir de la supresión cromática, de la decoloración de telas que en negativo delinean paisajes, como en ‘La línea de Karman’, en la Chapelle Sainte-Jacques (2023), o en ‘Schönbrunn’ (2017), en Tabacalera. En ocasiones se instituyen como instalaciones móviles que juegan con los límites entre los pictórico y lo escultórico, entre tela y bastidor, como en ‘Paintung’ (Patio Herreriano, 2018) o en ‘Nueve autopensantes’ (CAAC, 2021). Y todo respaldado por un sustrato teórico consistente, apoyado en múltiples lecturas. El proyecto que ahora presenta en Alarcón/Criado es el final de un camino, pero también el inicio de otro. Proceso que comenzó con la lectura de ‘La belleza del objeto cotidiano’, de Soetsu Yanagi, y su estancia en Japón para aprender la técnica del kasuri gracias a la Beca Botín. Obras como ‘Kasuri II’ o ‘El Dalle’ muestran tiras de tela de algodón teñidas con tintes naturales (helecho, laurel, abedul…) decantadas por ella misma en su retiro en la montaña cántabra, que recrean, en la unión de trama y urdimbre, mínimas formas difuminadas proyectadas con anterioridad a su trenzado, lo que exige una esmerada planificación matemática. Belén Rodríguez: ‘Te pregunto por el extremo último de la tierra’ Galería Alarcón Criado. Sevilla. C/ Calleo, 16. Hasta el 13 de febrero. Cuatro estrellas.Tanto esas piezas cuanto ‘Traje revolucionario III’, su mono de trabajo, pretenden trasladarnos sus inquietudes con respecto a las relaciones que establecen las sociedades contemporáneas con los recursos naturales a través de los tejidos, del vestuario, en su durabilidad, adecuación, obsolescencia, belleza, despilfarro y reciclado.
CRÍTICA
MADRID
Fin de un camino y comienzo de otro en la estrategia de la joven artista vallisoletana, que expone sus conclusiones en la galería Alarcón/Criado (Sevilla)
RSS de noticias de cultura
