Era consciente Marc Giró de que si lo lanzaban frente al estreno de Supervivientes en Telecinco es porque Atresmedia lo considera un plato fuerte, le otorgan un honor que generalmente reservan a estrellas de Hollywood o a Miguel Ángel Revilla. Y actuó en consecuencia, entró en el plató hipervitaminado y mineralizado y con la clase de energía que sólo se ve en los anuncios de complementos para la tercera edad. Motos trataba de reconducir un bólido que parecía más indomable que la castaña que le ha diseñado este año Aston Martin a Fernando Alonso, pero su invitado, tozudo, se empezó afeando el programa del día anterior y censurando a Los Morancos sus comentarios poco halagüeños sobre el físico de Jorge Javier Vázquez. Algunos con un extraño tufo a homofobia, lo que sirvió para que Giró poseído en ese instante por el espíritu de la doctora Ochoa explicase los beneficios del sexo anal a un Pablo Motos que, imagino, agradeció no tener ninguna cirugía reciente, porque la risa falsa le habría desgarrado las costuras. A Motos le interesaban menos los placeres que otorga la fricción de la próstata que exhibir el trofeo que le había arrebatado a TVE y no tardó en sacar a colación el asunto, pero a Giró no le interesaba tanto y se fue por los cerros del fascismos.
Si Atresmedia decidió lanzarlo contra ‘Supervivientes’ es porque consideran a su fichaje un plato fuerte. Y el invitado actuó en consecuencia
Era consciente Marc Giró de que si lo lanzaban frente al estreno de Supervivientes en Telecinco es porque Atresmedia lo considera un plato fuerte, le otorgan un honor que generalmente reservan a estrellas de Hollywood o a Miguel Ángel Revilla. Y actuó en consecuencia, entró en el plató hipervitaminado y mineralizado y con la clase de energía que sólo se ve en los anuncios de complementos para la tercera edad. Motos trataba de reconducir un bólido que parecía más indomable que la castaña que le ha diseñado este año Aston Martin a Fernando Alonso, pero su invitado, tozudo, se empezó afeando el programa del día anterior y censurando a Los Morancos sus comentarios poco halagüeños sobre el físico de Jorge Javier Vázquez. Algunos con un extraño tufo a homofobia, lo que sirvió para que Giró poseído en ese instante por el espíritu de la doctora Ochoa explicase los beneficios del sexo anal a un Pablo Motos que, imagino, agradeció no tener ninguna cirugía reciente, porque la risa falsa le habría desgarrado las costuras. A Motos le interesaban menos los placeres que otorga la fricción de la próstata que exhibir el trofeo que le había arrebatado a TVE y no tardó en sacar a colación el asunto, pero a Giró no le interesaba tanto y se fue por los cerros del fascismos.
Quizás, fabulemos, prefirió adelantarse a las motosierras que ahora se encontrarán con un Dani Rovira desnortadísimo, si es que la propia TVE no lo manda antes de vacaciones permanentes. Late show ha muerto, viva Cara al show.
Estaba claro que la sangre no iba a llegar al río y tras una pausa de publicidad, que por una vez no duró lo suficiente como para sacarse un grado medio, aunque muchos espectadores lo hubiesen agradecido para coger aire, Giró aligeró: “Las dos Españas juntas, lo que no ha conseguido Arturo Perez-Reverte con David Uclés lo has conseguido tú”, ahí es nada. “Eres un seductor, remató”, hablándole como Mark Rutte a Donald Trump, no sea que papi se enfade.

Giró siguió exhibiendo personaje, que es lo suyo, y también reivindicando a Pedro Sánchez, algo que solía ser una broma recurrente en su programa en la pública. “Pedro Sánchez me parece un gran político y me parece que lo está haciendo bien”, no he visto los más de 3.000 programas de El Hormiguero, pero estoy segura de que esa combinación de palabras no ha sido pronunciada jamás previamente.
“Hilais muy fino con Pedro Sánchez y muy poco con la ultraderecha”, insistió el catalán. “No estamos de acuerdo en todo, pero eso no implica que no nos podamos llevar bien”, le respondió Motos en un momento Pimpinela al que le faltó un coro cantando kumbayá. “La ultraderecha no tiene nada de bueno y lo pueden ustedes comprobar”, siguió, porque Giró había ido a hablar de su libro, pero esa frase que en TVE conseguiría un aplauso estruendoso, tuvo como resultado un silencio sepulcral, igual el regidor estaba despistado en ese momento, tuvo que ser una hormiga, no me pregunte cual, la que puntualizó que “en El hormiguero están en contra del fascismo”. Aquí faltó un rótulo que advirtiese que el programa no se hace responsable de las opiniones de sus insectos.
La puntería en el inodoro
Como poco pudo sacar un desbordadísimo Motos del locuaz Giró, fueron Trancas y Barrancas las que se encargaron de las preguntas “cosa que Pablo no ha podido hacer”, reconoció el entrevistado. Gracias a ellas supimos que es un mariquita de sota caballo al que le gustaban las Barbies y cómo va de puntería en el inodoro. ¿Este es el programa más visto? Me lo expliquen.
Después llegó el experimento, girar, que para algo se apellida Giró, en una suerte de rueda tricolor en la que tuvieron que sentarse frente a frente con las piernas entrecruzadas. “Nunca había hecho esto con un hombre” confesó Giró, “te da más morbo porque soy hetero”, respondió Motos.
Y yo ahora necesito que vuelva a ser legal la lobotomía porque no puedo vivir con este recuerdo.
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