Mia Hansen-Love es una de las pocas cineastas en todo el mundo que se ha atrevido a decir: ‘NO’ en mayúsculas al universo Marvel. En un momento en que el cine de autor parece cada vez más arrinconado y los grandes directores del mundo viven en ascuas sobre si serán capaces de encontrar financiación para su siguiente proyecto, Hansen-Love no dudó en rechazar amablemente la oferta cuando Kevin Feige y compañía le ofrecieron dirigir ‘Viuda negra’. «No me arrepiento de lo que hice, pero a veces me pongo en situaciones financieras tan complicadas que me encantaría no vivir con esa presión para variar. Es difícil vivir del oficio, si no tienes ciertos compromisos con la industria del cine, pero yo tampoco he hecho nunca publicidad. Sé que las películas que hago me llenan en el plano artístico creativo. Ese tipo de películas enormes y espectaculares no me atraen especialmente. Quizá vaya un día a Hollywood, me interesa todo tipo de cine, pero ese no», asegura Hansen-Love.La directora de películas como ‘Una bonita mañana’ o ‘El porvenir’ está estos días en Barcelona, donde recibirá el premio D’A Film Festival por su contribución al cine europeo. A lo largo de su trayectoria ha recibido más de 22 galardones con apenas ocho largometrajes, incluyendo premios en la Berlinale, Cannes o la Seminci de Valladolid . Y, sin embargo, como le ocurre a la mayoría de cineastas, sufre cada vez más para poder levantar un proyecto. «Tengo la sensación de que hay un empobrecimiento en el cine de autor por la propia dificultad de los cineastas de poder levantar sus proyectos. Ahora mismo, hasta hay diferencias de clase en el cine de autor. Hay dos vertientes: un cine de autor más fuerte, aclamado, que se lleva el dinero, la publicidad y los premios, y el más frágil, que no ha entrado en esos circuitos, y sufre. Si perdemos éste, perdemos parte del alma del cine», señala la directora en declaraciones a ABC.La directora empezó en el cine por casualidad. Un verano se apuntó a un grupo de teatro y vieron que una película abría un casting cerca de donde se encontraban. Todos los miembros de ese grupo se presentaron y la escogieron a ella. Tenía sólo 16 años y su vida cambió para siempre. «Yo no crecí en la industria del cine, no conocía nada de ese mundo, pero la experiencia de filmar aquella película con Oliver Assayas me marcó. El descubrimiento del plató de cine, la intensidad de la vida en ese entorno y la fascinación por la dimensión colectiva del cine, bajo la batuta del director, fue brutal. De pronto, descubrí que a través de la ficción puedes hablar de ti, que eres tú y otra persona a la vez. Esa dualidad me pareció liberadora y se convirtió en mis alas y mi corazón. Es una droga, necesito la ficción para vivir», asegura Hansen-Love.Noticia relacionada general No No Ross Brothers, los hermanos que lo hacen todo en Festival Americana Carlos SalaElla sabe que vive en una contradicción, pues asegura que necesita de la ficción, pero paralelamente todas sus películas son muy personales, salen de su propia vida o de las personas que la rodean. «Reconozco que es un poco paradójico, porque hablo de mi vida, pero necesito que sea en ficción. Incluso en el cine más naturalista no es una reproducción mecánica de la realidad. Siempre hay un proceso de reinvención, lo que crea una dimensión paralela mágica. La vida es multiforme, caótica, pero en el cine marcas el plano, ordenas la realidad y decides un punto de vista y ese poder es reconfortante. En realidad, yo quería ser escritora, pero me agobiaba lo que escribía, no conseguía decir lo que quería decir. Con el cine encontré ese medio perfecto para mi lenguaje», señala la directora de ‘Eden’.Sus películas son íntimas, elegantes, siempre basadas en relaciones en crisis, sobre todo entre parejas y entre padres y madres y sus hijos. Por ello, ha sido comparada en multitud de ocasiones con los diferentes miembros de la Nouvelle Vague, incluyendo el hecho de que ella también fue crítica de cine en ‘Cahiers du Cinéma’. «Es curioso, porque cuando empecé a tomar conciencia de que quería hacer cine, vi que los directores que admiraba de la Nouvelle Vague habían sido críticos. No me apetecía ir a una escuela de cine, quería aprender de otra forma, y mirar películas y hablar de ellas fue esa escuela. Es un consejo que doy a todos: si queréis hacer películas, una manera de hacerlo es hablando de otras películas. Para mí, fue un increíble ejercicio para formular por escrito lo que quería hacer. Pero he de reconocer que como crítica no me he sentido nunca muy cómoda», confiesa.Hansen-Love celebra su premio D’A reivindicando la ficción como un refugio vitalDebutó como actriz con Olivier Assayas, con el que después se casaría y tendría una hija. Pero desde entonces no ha vuelto a ser actriz y ha focalizado todas sus energías en contar sus propias historias. La última, en la que lleva trabajando cuatro años, iniciará el rodaje este verano. Será su proyecto más ambicioso, una película de época tan cara que le ha costado el infierno entero poder levantar. «Se llama ‘If love should die’ y es la historia de Mary Wollstonecraft, la madre de Mary Shelley, la autora de ‘Frankenstein’. Ha costado mucho poder financiarla, por la recreación del siglo XVIII, pero por fin podremos rodar en verano. Wollstonecraft es una escritora y filósofa esencial para entender la modernidad y el auge del feminismo», señala.Primer filme de épocaÉsta será su primera película de época y la que se escapará un poco del corpus de su filmografía con su tradicional forma de ficcionar un episodio clave en su propia historia personal o de la gente de su entorno más cercano. «Las películas nunca me han venido del exterior, sino de dentro de mí misma. No soy de inventar mundos o fabular extravagancias . A veces fantaseo en que soy una cineasta americana y me dan un guion y me encanta y lo ruedo, pero no puedo. No sé. Cada vez que me han propuesto algo no ha funcionado para mí y a veces envidio no tener esa capacidad. No tengo una relación racional con lo que escribo, es algo puramente emocional», reconoce. Mia Hansen-Love es una de las pocas cineastas en todo el mundo que se ha atrevido a decir: ‘NO’ en mayúsculas al universo Marvel. En un momento en que el cine de autor parece cada vez más arrinconado y los grandes directores del mundo viven en ascuas sobre si serán capaces de encontrar financiación para su siguiente proyecto, Hansen-Love no dudó en rechazar amablemente la oferta cuando Kevin Feige y compañía le ofrecieron dirigir ‘Viuda negra’. «No me arrepiento de lo que hice, pero a veces me pongo en situaciones financieras tan complicadas que me encantaría no vivir con esa presión para variar. Es difícil vivir del oficio, si no tienes ciertos compromisos con la industria del cine, pero yo tampoco he hecho nunca publicidad. Sé que las películas que hago me llenan en el plano artístico creativo. Ese tipo de películas enormes y espectaculares no me atraen especialmente. Quizá vaya un día a Hollywood, me interesa todo tipo de cine, pero ese no», asegura Hansen-Love.La directora de películas como ‘Una bonita mañana’ o ‘El porvenir’ está estos días en Barcelona, donde recibirá el premio D’A Film Festival por su contribución al cine europeo. A lo largo de su trayectoria ha recibido más de 22 galardones con apenas ocho largometrajes, incluyendo premios en la Berlinale, Cannes o la Seminci de Valladolid . Y, sin embargo, como le ocurre a la mayoría de cineastas, sufre cada vez más para poder levantar un proyecto. «Tengo la sensación de que hay un empobrecimiento en el cine de autor por la propia dificultad de los cineastas de poder levantar sus proyectos. Ahora mismo, hasta hay diferencias de clase en el cine de autor. Hay dos vertientes: un cine de autor más fuerte, aclamado, que se lleva el dinero, la publicidad y los premios, y el más frágil, que no ha entrado en esos circuitos, y sufre. Si perdemos éste, perdemos parte del alma del cine», señala la directora en declaraciones a ABC.La directora empezó en el cine por casualidad. Un verano se apuntó a un grupo de teatro y vieron que una película abría un casting cerca de donde se encontraban. Todos los miembros de ese grupo se presentaron y la escogieron a ella. Tenía sólo 16 años y su vida cambió para siempre. «Yo no crecí en la industria del cine, no conocía nada de ese mundo, pero la experiencia de filmar aquella película con Oliver Assayas me marcó. El descubrimiento del plató de cine, la intensidad de la vida en ese entorno y la fascinación por la dimensión colectiva del cine, bajo la batuta del director, fue brutal. De pronto, descubrí que a través de la ficción puedes hablar de ti, que eres tú y otra persona a la vez. Esa dualidad me pareció liberadora y se convirtió en mis alas y mi corazón. Es una droga, necesito la ficción para vivir», asegura Hansen-Love.Noticia relacionada general No No Ross Brothers, los hermanos que lo hacen todo en Festival Americana Carlos SalaElla sabe que vive en una contradicción, pues asegura que necesita de la ficción, pero paralelamente todas sus películas son muy personales, salen de su propia vida o de las personas que la rodean. «Reconozco que es un poco paradójico, porque hablo de mi vida, pero necesito que sea en ficción. Incluso en el cine más naturalista no es una reproducción mecánica de la realidad. Siempre hay un proceso de reinvención, lo que crea una dimensión paralela mágica. La vida es multiforme, caótica, pero en el cine marcas el plano, ordenas la realidad y decides un punto de vista y ese poder es reconfortante. En realidad, yo quería ser escritora, pero me agobiaba lo que escribía, no conseguía decir lo que quería decir. Con el cine encontré ese medio perfecto para mi lenguaje», señala la directora de ‘Eden’.Sus películas son íntimas, elegantes, siempre basadas en relaciones en crisis, sobre todo entre parejas y entre padres y madres y sus hijos. Por ello, ha sido comparada en multitud de ocasiones con los diferentes miembros de la Nouvelle Vague, incluyendo el hecho de que ella también fue crítica de cine en ‘Cahiers du Cinéma’. «Es curioso, porque cuando empecé a tomar conciencia de que quería hacer cine, vi que los directores que admiraba de la Nouvelle Vague habían sido críticos. No me apetecía ir a una escuela de cine, quería aprender de otra forma, y mirar películas y hablar de ellas fue esa escuela. Es un consejo que doy a todos: si queréis hacer películas, una manera de hacerlo es hablando de otras películas. Para mí, fue un increíble ejercicio para formular por escrito lo que quería hacer. Pero he de reconocer que como crítica no me he sentido nunca muy cómoda», confiesa.Hansen-Love celebra su premio D’A reivindicando la ficción como un refugio vitalDebutó como actriz con Olivier Assayas, con el que después se casaría y tendría una hija. Pero desde entonces no ha vuelto a ser actriz y ha focalizado todas sus energías en contar sus propias historias. La última, en la que lleva trabajando cuatro años, iniciará el rodaje este verano. Será su proyecto más ambicioso, una película de época tan cara que le ha costado el infierno entero poder levantar. «Se llama ‘If love should die’ y es la historia de Mary Wollstonecraft, la madre de Mary Shelley, la autora de ‘Frankenstein’. Ha costado mucho poder financiarla, por la recreación del siglo XVIII, pero por fin podremos rodar en verano. Wollstonecraft es una escritora y filósofa esencial para entender la modernidad y el auge del feminismo», señala.Primer filme de épocaÉsta será su primera película de época y la que se escapará un poco del corpus de su filmografía con su tradicional forma de ficcionar un episodio clave en su propia historia personal o de la gente de su entorno más cercano. «Las películas nunca me han venido del exterior, sino de dentro de mí misma. No soy de inventar mundos o fabular extravagancias . A veces fantaseo en que soy una cineasta americana y me dan un guion y me encanta y lo ruedo, pero no puedo. No sé. Cada vez que me han propuesto algo no ha funcionado para mí y a veces envidio no tener esa capacidad. No tengo una relación racional con lo que escribo, es algo puramente emocional», reconoce.
Mia Hansen-Love es una de las pocas cineastas en todo el mundo que se ha atrevido a decir: ‘NO’ en mayúsculas al universo Marvel. En un momento en que el cine de autor parece cada vez más arrinconado y los grandes directores del mundo … viven en ascuas sobre si serán capaces de encontrar financiación para su siguiente proyecto, Hansen-Love no dudó en rechazar amablemente la oferta cuando Kevin Feige y compañía le ofrecieron dirigir ‘Viuda negra’. «No me arrepiento de lo que hice, pero a veces me pongo en situaciones financieras tan complicadas que me encantaría no vivir con esa presión para variar. Es difícil vivir del oficio, si no tienes ciertos compromisos con la industria del cine, pero yo tampoco he hecho nunca publicidad. Sé que las películas que hago me llenan en el plano artístico creativo. Ese tipo de películas enormes y espectaculares no me atraen especialmente. Quizá vaya un día a Hollywood, me interesa todo tipo de cine, pero ese no», asegura Hansen-Love.
La directora de películas como ‘Una bonita mañana’ o ‘El porvenir’ está estos días en Barcelona, donde recibirá el premio D’A Film Festival por su contribución al cine europeo. A lo largo de su trayectoria ha recibido más de 22 galardones con apenas ocho largometrajes, incluyendo premios en la Berlinale, Cannes o la Seminci de Valladolid. Y, sin embargo, como le ocurre a la mayoría de cineastas, sufre cada vez más para poder levantar un proyecto. «Tengo la sensación de que hay un empobrecimiento en el cine de autor por la propia dificultad de los cineastas de poder levantar sus proyectos. Ahora mismo, hasta hay diferencias de clase en el cine de autor. Hay dos vertientes: un cine de autor más fuerte, aclamado, que se lleva el dinero, la publicidad y los premios, y el más frágil, que no ha entrado en esos circuitos, y sufre. Si perdemos éste, perdemos parte del alma del cine», señala la directora en declaraciones a ABC.
La directora empezó en el cine por casualidad. Un verano se apuntó a un grupo de teatro y vieron que una película abría un casting cerca de donde se encontraban. Todos los miembros de ese grupo se presentaron y la escogieron a ella. Tenía sólo 16 años y su vida cambió para siempre. «Yo no crecí en la industria del cine, no conocía nada de ese mundo, pero la experiencia de filmar aquella película con Oliver Assayas me marcó. El descubrimiento del plató de cine, la intensidad de la vida en ese entorno y la fascinación por la dimensión colectiva del cine, bajo la batuta del director, fue brutal. De pronto, descubrí que a través de la ficción puedes hablar de ti, que eres tú y otra persona a la vez. Esa dualidad me pareció liberadora y se convirtió en mis alas y mi corazón. Es una droga, necesito la ficción para vivir», asegura Hansen-Love.
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Ella sabe que vive en una contradicción, pues asegura que necesita de la ficción, pero paralelamente todas sus películas son muy personales, salen de su propia vida o de las personas que la rodean. «Reconozco que es un poco paradójico, porque hablo de mi vida, pero necesito que sea en ficción. Incluso en el cine más naturalista no es una reproducción mecánica de la realidad. Siempre hay un proceso de reinvención, lo que crea una dimensión paralela mágica. La vida es multiforme, caótica, pero en el cine marcas el plano, ordenas la realidad y decides un punto de vista y ese poder es reconfortante. En realidad, yo quería ser escritora, pero me agobiaba lo que escribía, no conseguía decir lo que quería decir. Con el cine encontré ese medio perfecto para mi lenguaje», señala la directora de ‘Eden’.
Sus películas son íntimas, elegantes, siempre basadas en relaciones en crisis, sobre todo entre parejas y entre padres y madres y sus hijos. Por ello, ha sido comparada en multitud de ocasiones con los diferentes miembros de la Nouvelle Vague, incluyendo el hecho de que ella también fue crítica de cine en ‘Cahiers du Cinéma’. «Es curioso, porque cuando empecé a tomar conciencia de que quería hacer cine, vi que los directores que admiraba de la Nouvelle Vague habían sido críticos. No me apetecía ir a una escuela de cine, quería aprender de otra forma, y mirar películas y hablar de ellas fue esa escuela. Es un consejo que doy a todos: si queréis hacer películas, una manera de hacerlo es hablando de otras películas. Para mí, fue un increíble ejercicio para formular por escrito lo que quería hacer. Pero he de reconocer que como crítica no me he sentido nunca muy cómoda», confiesa.
Hansen-Love celebra su premio D’A reivindicando la ficción como un refugio vital
Debutó como actriz con Olivier Assayas, con el que después se casaría y tendría una hija. Pero desde entonces no ha vuelto a ser actriz y ha focalizado todas sus energías en contar sus propias historias. La última, en la que lleva trabajando cuatro años, iniciará el rodaje este verano. Será su proyecto más ambicioso, una película de época tan cara que le ha costado el infierno entero poder levantar. «Se llama ‘If love should die’ y es la historia de Mary Wollstonecraft, la madre de Mary Shelley, la autora de ‘Frankenstein’. Ha costado mucho poder financiarla, por la recreación del siglo XVIII, pero por fin podremos rodar en verano. Wollstonecraft es una escritora y filósofa esencial para entender la modernidad y el auge del feminismo», señala.
Primer filme de época
Ésta será su primera película de época y la que se escapará un poco del corpus de su filmografía con su tradicional forma de ficcionar un episodio clave en su propia historia personal o de la gente de su entorno más cercano. «Las películas nunca me han venido del exterior, sino de dentro de mí misma. No soy de inventar mundos o fabular extravagancias. A veces fantaseo en que soy una cineasta americana y me dan un guion y me encanta y lo ruedo, pero no puedo. No sé. Cada vez que me han propuesto algo no ha funcionado para mí y a veces envidio no tener esa capacidad. No tengo una relación racional con lo que escribo, es algo puramente emocional», reconoce.
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