«Ni flores, ni funeral, ni cenizas ni tantán» era una frase que solía decir el tío de Ane Pikaza ; no quería nada tras su muerte. «Cada año, desde que enfermó hasta que murió, lo repetía como si fuese una especie de testamento», cuenta la actriz. Y esa frase, «que resumía muy bien el tono de la propuesta», sigue, es el título que María Goiricelaya -dramaturga, directora, la mejor amiga de Picaza, con la que creó y codirige la compañía La dramática errante- eligió para un texto que nació en el seno de la edición de 2021 de las residencias dramáticas que acoge cada año el Centro Dramático Nacional .La obra, estrenada en el Teatro Arriaga de Bilbao en enero del pasado año, llega ahora al Teatro de la Abadía, en cuyo escenario estará entre el 19 de febrero y el 8 de marzo. La propia autora, María Goiricelaya, dirige la función, que interpretan Loli Astoreka, Aitor Borobia, Idoia Merodio, Ane Pikaza, Egoitz Sánchez y Patxo Telleria. Cuenta el viaje de un padre y una hija a través del Camino de Santiago «Nace así este cruce de caminos entre historias que nos invitan a reflexionar sobre la muerte, sobre qué es el buen morir y sobre cómo afrontamos cada uno el fin de nuestros días», dice Goiricelaya.«’Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán’», dice su autora habla de cómo queremos morir, sobre qué es eso del buen morir , y consecuentemente habla también de cómo queremos vivir, de cómo vivimos nuestra vida teniendo presente nuestra finitud. Lo hace, sin embargo, desde un punto de vista muy vitalista, muy lleno de humor y una profunda reflexión compartida». «María -acota Ane Pikaza- escribió el texto con esa capacidad que tiene ella de hacernos trabajar sobre aquello que nos interpela, que nos preocupa y nos ocupa».Las dos mujeres crearon en 2017 la compañía La dramática errante, que ha puesto en pie espectáculos como ‘ Yerma ‘ y ‘ Altsasu ‘. Gracias a ella, dice María Goiricelaya, «hemos hecho de nuestra forma de crear nuestra forma de vivir y habitar el mundo y nuestra forma de compartir aquello a lo que nos sentimos llamadas que es a esta conexión profunda con el público y con lo humano». «Durante el proceso de esta obra -añade la dramaturga bilbaína-, hemos trabajado de una forma muy lúdica, familiar y reivindicando la cocreación». «Ni flores, ni funeral, ni cenizas ni tantán» era una frase que solía decir el tío de Ane Pikaza ; no quería nada tras su muerte. «Cada año, desde que enfermó hasta que murió, lo repetía como si fuese una especie de testamento», cuenta la actriz. Y esa frase, «que resumía muy bien el tono de la propuesta», sigue, es el título que María Goiricelaya -dramaturga, directora, la mejor amiga de Picaza, con la que creó y codirige la compañía La dramática errante- eligió para un texto que nació en el seno de la edición de 2021 de las residencias dramáticas que acoge cada año el Centro Dramático Nacional .La obra, estrenada en el Teatro Arriaga de Bilbao en enero del pasado año, llega ahora al Teatro de la Abadía, en cuyo escenario estará entre el 19 de febrero y el 8 de marzo. La propia autora, María Goiricelaya, dirige la función, que interpretan Loli Astoreka, Aitor Borobia, Idoia Merodio, Ane Pikaza, Egoitz Sánchez y Patxo Telleria. Cuenta el viaje de un padre y una hija a través del Camino de Santiago «Nace así este cruce de caminos entre historias que nos invitan a reflexionar sobre la muerte, sobre qué es el buen morir y sobre cómo afrontamos cada uno el fin de nuestros días», dice Goiricelaya.«’Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán’», dice su autora habla de cómo queremos morir, sobre qué es eso del buen morir , y consecuentemente habla también de cómo queremos vivir, de cómo vivimos nuestra vida teniendo presente nuestra finitud. Lo hace, sin embargo, desde un punto de vista muy vitalista, muy lleno de humor y una profunda reflexión compartida». «María -acota Ane Pikaza- escribió el texto con esa capacidad que tiene ella de hacernos trabajar sobre aquello que nos interpela, que nos preocupa y nos ocupa».Las dos mujeres crearon en 2017 la compañía La dramática errante, que ha puesto en pie espectáculos como ‘ Yerma ‘ y ‘ Altsasu ‘. Gracias a ella, dice María Goiricelaya, «hemos hecho de nuestra forma de crear nuestra forma de vivir y habitar el mundo y nuestra forma de compartir aquello a lo que nos sentimos llamadas que es a esta conexión profunda con el público y con lo humano». «Durante el proceso de esta obra -añade la dramaturga bilbaína-, hemos trabajado de una forma muy lúdica, familiar y reivindicando la cocreación».
María Goiricelaya es la autora y dirige esta obra, que llega esta semana el Teatro de la Abadía
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