Pablo Motos recibió para empezar la semana la visita del actor Hovik Keuchkerian, protagonista de la entrega del lunes 16 de febrero. El intérprete, que saltó a la fama por su papel de Bogotá en ‘La casa de papel’ y reconocido por la Academia de Cine con dos nominaciones a los Goya, presentó en ‘El Hormiguero ‘ su vuelta al ‘stand up comedy’. Como contó en el ‘show’ de las hormigas, el monólogo ‘Grito’ puede disfrutarse en los Teatros Luchana de Madrid durante el mes de febrero y continuará gira por España en las próximas semanas.En el espectáculo, el actor y cómico aborda temas de la realidad social como la guerra, la intolerancia o los extremismos. «Hay momentos muy profundos, otros salvajes…», apuntó Motos, interesado en saber cómo reacciona el público al encontrarse con algo distinto a lo que esperaban ver. «Eso es lo más bonito que está pasando con ‘Grito’ , porque no es un texto fácil, ni muchísimo menos. Ni de interpretar, ni de escuchar. No es un monólogo para todo el mundo», reflexionó el ex boxeador. Al escribirlo, tenía claro que estaba saliendo «desde un lugar de queja o de inconformismo». En el transcurso de los 64 bolos que ha ofrecido hasta ahora, «ha ido tomando forma, ha ido creciendo y colocándose él solo». Noticia Relacionada estandar Si Formato reajustado, más invitados y mejor audiencia: ‘El Hormiguero’ se reinventa tras dos años de Broncano Clara Molla PagánComo resultado, continuó, «se ha mezclado la gente que viene a ver un ‘stand-up’ al uso, la que viene a ver al actor, la que le ha gustado las entrevistas… Viene a ver, en definitiva, lo que hago. Y en todo este recorrido, tengo claro que hay un porcentaje del público que a los 10 minutos desconecta. Pero también a gran parte la energía les va entrando». «Una cosa que me parece muy bonita es que digo cosas con las que mucha gente no está de acuerdo. Lo se, porque les veo las caras. Pero se quedan», agregó. Aunque, a veces, sí que se le ha ido algún espectador en mitad de la función, algo que se toma con normalidad. «¿Hay una prueba más fehaciente de que algo funciona que el hecho de que alguien se levante y se vaya? Están en su derecho. Estamos cada uno muy colocados ya en nuestro lugar, en nuestra ideología. Y como la capacidad de escucha la estamos perdiendo, a lo que algo que te dicen, te chirría…».La reflexión del actor sobre la libertad de expresión Al hilo de esas cavilaciones, el interprete aludió «a la situación actual de la libertad de expresión». «Para cualquiera que escriba, creo que el primer acto de honestidad es, si has escrito eso, el estomago te lo ha pedido. Y si el cuerpo te ha pedido escribir eso porque es lo que has vomitado, es lo que toca decir en el escenario. ‘Grito’ es una vomitona que va creciendo constantemente», reafirmó. En ese momento, el presentador lo sorprendió con una pregunta relacionada «¿Hay gente de izquierdas que es gilipollas, y gente de derechas gilipollas?», inquirió, a lo que Hovik Keuchkerian señaló que «el denominador común ahí es que son gilipollas». «Yo no digo gilipollas en el ‘show’, pero otra parte del arranque es que se puede ser gentuza y de izquierdas, y se puede ser gentuza y ser de derechas. Lo único que te convierte en gentuza es tu conducta», recalcó. Con ello, además, abrió otro melón. «Hay mucha gente que se piensa que ser de izquierdas o de derechas te lleva a comportarte de una manera. Indistintamente de la ideología que profeses, va a llegar un momento en que la vida se te va a poner delante y te dirá ‘tu ideología dice esto, pero lo correcto es esto’ ¿Te arriesgas a quedarte solo, sin el calor del grupo, defendiendo tu criterio y sacrificando la masa? ¿O decides sacrificar lo que crees que es correcto quedándote con tu ideología?», dejó en al aire. «¿Eres de la ‘fachosfera’ por venir a ‘El Hormiguero’ ?», formuló Motos de manera inesperada. Entre risas, el invitado aseguró que «yo soy de la fachosfera cuando vengo a ‘El Hormiguero ‘ y soy un rojo cuando voy a ‘La Revuelta’ ». Es habitual, también en el ‘show’, aseguró, lo han llamado rojo y facha al salir. «Es una cosa que todavía no hemos entendido, que la mitad del trabajo que hago en un escenario es mío, y el orto 50%, del que está escuchando. Pero esa persona está condicionada por todos y cada uno de los días de su vida», sentenció. Pablo Motos recibió para empezar la semana la visita del actor Hovik Keuchkerian, protagonista de la entrega del lunes 16 de febrero. El intérprete, que saltó a la fama por su papel de Bogotá en ‘La casa de papel’ y reconocido por la Academia de Cine con dos nominaciones a los Goya, presentó en ‘El Hormiguero ‘ su vuelta al ‘stand up comedy’. Como contó en el ‘show’ de las hormigas, el monólogo ‘Grito’ puede disfrutarse en los Teatros Luchana de Madrid durante el mes de febrero y continuará gira por España en las próximas semanas.En el espectáculo, el actor y cómico aborda temas de la realidad social como la guerra, la intolerancia o los extremismos. «Hay momentos muy profundos, otros salvajes…», apuntó Motos, interesado en saber cómo reacciona el público al encontrarse con algo distinto a lo que esperaban ver. «Eso es lo más bonito que está pasando con ‘Grito’ , porque no es un texto fácil, ni muchísimo menos. Ni de interpretar, ni de escuchar. No es un monólogo para todo el mundo», reflexionó el ex boxeador. Al escribirlo, tenía claro que estaba saliendo «desde un lugar de queja o de inconformismo». En el transcurso de los 64 bolos que ha ofrecido hasta ahora, «ha ido tomando forma, ha ido creciendo y colocándose él solo». Noticia Relacionada estandar Si Formato reajustado, más invitados y mejor audiencia: ‘El Hormiguero’ se reinventa tras dos años de Broncano Clara Molla PagánComo resultado, continuó, «se ha mezclado la gente que viene a ver un ‘stand-up’ al uso, la que viene a ver al actor, la que le ha gustado las entrevistas… Viene a ver, en definitiva, lo que hago. Y en todo este recorrido, tengo claro que hay un porcentaje del público que a los 10 minutos desconecta. Pero también a gran parte la energía les va entrando». «Una cosa que me parece muy bonita es que digo cosas con las que mucha gente no está de acuerdo. Lo se, porque les veo las caras. Pero se quedan», agregó. Aunque, a veces, sí que se le ha ido algún espectador en mitad de la función, algo que se toma con normalidad. «¿Hay una prueba más fehaciente de que algo funciona que el hecho de que alguien se levante y se vaya? Están en su derecho. Estamos cada uno muy colocados ya en nuestro lugar, en nuestra ideología. Y como la capacidad de escucha la estamos perdiendo, a lo que algo que te dicen, te chirría…».La reflexión del actor sobre la libertad de expresión Al hilo de esas cavilaciones, el interprete aludió «a la situación actual de la libertad de expresión». «Para cualquiera que escriba, creo que el primer acto de honestidad es, si has escrito eso, el estomago te lo ha pedido. Y si el cuerpo te ha pedido escribir eso porque es lo que has vomitado, es lo que toca decir en el escenario. ‘Grito’ es una vomitona que va creciendo constantemente», reafirmó. En ese momento, el presentador lo sorprendió con una pregunta relacionada «¿Hay gente de izquierdas que es gilipollas, y gente de derechas gilipollas?», inquirió, a lo que Hovik Keuchkerian señaló que «el denominador común ahí es que son gilipollas». «Yo no digo gilipollas en el ‘show’, pero otra parte del arranque es que se puede ser gentuza y de izquierdas, y se puede ser gentuza y ser de derechas. Lo único que te convierte en gentuza es tu conducta», recalcó. Con ello, además, abrió otro melón. «Hay mucha gente que se piensa que ser de izquierdas o de derechas te lleva a comportarte de una manera. Indistintamente de la ideología que profeses, va a llegar un momento en que la vida se te va a poner delante y te dirá ‘tu ideología dice esto, pero lo correcto es esto’ ¿Te arriesgas a quedarte solo, sin el calor del grupo, defendiendo tu criterio y sacrificando la masa? ¿O decides sacrificar lo que crees que es correcto quedándote con tu ideología?», dejó en al aire. «¿Eres de la ‘fachosfera’ por venir a ‘El Hormiguero’ ?», formuló Motos de manera inesperada. Entre risas, el invitado aseguró que «yo soy de la fachosfera cuando vengo a ‘El Hormiguero ‘ y soy un rojo cuando voy a ‘La Revuelta’ ». Es habitual, también en el ‘show’, aseguró, lo han llamado rojo y facha al salir. «Es una cosa que todavía no hemos entendido, que la mitad del trabajo que hago en un escenario es mío, y el orto 50%, del que está escuchando. Pero esa persona está condicionada por todos y cada uno de los días de su vida», sentenció.
Pablo Motos recibió para empezar la semana la visita del actor Hovik Keuchkerian, protagonista de la entrega del lunes 16 de febrero. El intérprete, que saltó a la fama por su papel de Bogotá en ‘La casa de papel’ y reconocido … por la Academia de Cine con dos nominaciones a los Goya, presentó en ‘El Hormiguero‘ su vuelta al ‘stand up comedy’. Como contó en el ‘show’ de las hormigas, el monólogo ‘Grito’ puede disfrutarse en los Teatros Luchana de Madrid durante el mes de febrero y continuará gira por España en las próximas semanas.
En el espectáculo, el actor y cómico aborda temas de la realidad social como la guerra, la intolerancia o los extremismos. «Hay momentos muy profundos, otros salvajes…», apuntó Motos, interesado en saber cómo reacciona el público al encontrarse con algo distinto a lo que esperaban ver. «Eso es lo más bonito que está pasando con ‘Grito’, porque no es un texto fácil, ni muchísimo menos. Ni de interpretar, ni de escuchar. No es un monólogo para todo el mundo», reflexionó el ex boxeador. Al escribirlo, tenía claro que estaba saliendo «desde un lugar de queja o de inconformismo». En el transcurso de los 64 bolos que ha ofrecido hasta ahora, «ha ido tomando forma, ha ido creciendo y colocándose él solo».
Como resultado, continuó, «se ha mezclado la gente que viene a ver un ‘stand-up’ al uso, la que viene a ver al actor, la que le ha gustado las entrevistas… Viene a ver, en definitiva, lo que hago. Y en todo este recorrido, tengo claro que hay un porcentaje del público que a los 10 minutos desconecta. Pero también a gran parte la energía les va entrando». «Una cosa que me parece muy bonita es que digo cosas con las que mucha gente no está de acuerdo. Lo se, porque les veo las caras. Pero se quedan», agregó.
Aunque, a veces, sí que se le ha ido algún espectador en mitad de la función, algo que se toma con normalidad. «¿Hay una prueba más fehaciente de que algo funciona que el hecho de que alguien se levante y se vaya? Están en su derecho. Estamos cada uno muy colocados ya en nuestro lugar, en nuestra ideología. Y como la capacidad de escucha la estamos perdiendo, a lo que algo que te dicen, te chirría…».
La reflexión del actor sobre la libertad de expresión
Al hilo de esas cavilaciones, el interprete aludió «a la situación actual de la libertad de expresión». «Para cualquiera que escriba, creo que el primer acto de honestidad es, si has escrito eso, el estomago te lo ha pedido. Y si el cuerpo te ha pedido escribir eso porque es lo que has vomitado, es lo que toca decir en el escenario. ‘Grito’ es una vomitona que va creciendo constantemente», reafirmó.
En ese momento, el presentador lo sorprendió con una pregunta relacionada «¿Hay gente de izquierdas que es gilipollas, y gente de derechas gilipollas?», inquirió, a lo que Hovik Keuchkerian señaló que «el denominador común ahí es que son gilipollas». «Yo no digo gilipollas en el ‘show’, pero otra parte del arranque es que se puede ser gentuza y de izquierdas, y se puede ser gentuza y ser de derechas. Lo único que te convierte en gentuza es tu conducta», recalcó.
Con ello, además, abrió otro melón. «Hay mucha gente que se piensa que ser de izquierdas o de derechas te lleva a comportarte de una manera. Indistintamente de la ideología que profeses, va a llegar un momento en que la vida se te va a poner delante y te dirá ‘tu ideología dice esto, pero lo correcto es esto’ ¿Te arriesgas a quedarte solo, sin el calor del grupo, defendiendo tu criterio y sacrificando la masa? ¿O decides sacrificar lo que crees que es correcto quedándote con tu ideología?», dejó en al aire.
«¿Eres de la ‘fachosfera’ por venir a ‘El Hormiguero’?», formuló Motos de manera inesperada. Entre risas, el invitado aseguró que «yo soy de la fachosfera cuando vengo a ‘El Hormiguero‘ y soy un rojo cuando voy a ‘La Revuelta’». Es habitual, también en el ‘show’, aseguró, lo han llamado rojo y facha al salir. «Es una cosa que todavía no hemos entendido, que la mitad del trabajo que hago en un escenario es mío, y el orto 50%, del que está escuchando. Pero esa persona está condicionada por todos y cada uno de los días de su vida», sentenció.
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