Después de un 2025 marcado por el reencuentro consigo mismo y con las grandes plazas, Pepe Moral vuelve a mirar al futuro con serenidad y verdad. El natural eterno ha vuelto a triunfar en Sevilla y ha firmado tardes de peso en plazas como Pamplona, Málaga o Sanlúcar, contando prácticamente por triunfo cada oportunidad que se le ha presentado a lo largo de la temporada. Hemos quedado con el palaciego para esta entrevista junto a la Virgen de los Reyes, en el interior de la Catedral de Sevilla, un escenario íntimo y simbólico para un hombre de fe, profundamente devoto de la Patrona de la Archidiócesis hispalense, que entiende hoy el toreo como un camino de paz interior, fidelidad a sí mismo y verdad ante el toro.—¿Hay un nuevo Pepe Moral?—Sí, desde hace tiempo. No es algo de este año. Ese nuevo Pepe Moral nace después de muchos momentos duros de mi vida. Desde entonces intento mejorar cada día, buscar dentro de mí y ser mejor en todos los aspectos.—Lleva una vida sana y muy cerca de Dios.—Todo eso llega gracias a los errores que he cometido. No iba buscando el triunfo cuando cambié, iba buscándome a mí mismo. Y cuando uno se encuentra y está en paz, todo fluye mejor.—¿Qué significa la Virgen de los Reyes en su vida?—Me acompaña desde el mismo día de mi alternativa. Lo recuerdo perfectamente. Aquella mañana salí a pasear por la Catedral con Manolo Cortés, mi maestro, y con otro amigo suyo. No sé por qué, pero sentí el impulso de entrar. Nos sentamos un rato y, desde aquel instante, algo se quedó dentro de mí. Desde entonces supe que, cada vez que toreara en Sevilla, tenía que volver a verla. Con el tiempo, ese vínculo fue creciendo también fuera del toreo y me ha unido aún más a la Virgen de los Reyes. La llevo en el corbatín cuando me visto de luces, la tengo en mi capilla y, sobre todo, la llevo en el corazón todos los días.—La pasada temporada fue la de su resurrección: Sevilla, Pamplona, Málaga, Sanlúcar… ¿Cómo la vivió?—Volver a Sevilla después de 2021 fue muy especial. Sentía que iba a ser una tarde importante para mi vida. Luego llegaron Pamplona, Málaga, Sanlúcar, Zaragoza… En todas esas tardes el público pudo ver al torero que yo llevaba tiempo buscando ser y al que se merecía estar en la plaza y ser feliz.«No cambié para triunfar; cambié para encontrarme»—¿Qué le pide a 2026?—Solo estar bien, en paz. No voy a buscar nada. Estoy en el mejor momento de mi vida. Cada tarde que me vista de torero quiero ser feliz, hacer lo que siento y disfrutar del toreo como me gusta. El triunfo llega cuando hay paz interior.—Sevilla, Madrid y Pamplona vuelven a estar en el horizonte.—Siempre han sido mis plazas. En 2026 espero volver a las tres y, a partir de ahí, hacer una temporada que me haga feliz, siendo fiel a mis principios y disfrutando cada tarde como si fuera la última.—Se dice que usted es torero ante cualquier toro.—He tenido la suerte de torear ganaderías duras y de poder hacerlo bien. Intento siempre buscar lo bueno del toro, aunque sea mínimo. Cuando crees en eso, el toro te lo da. Así puedo adaptarlo a mi toreo, torearlo despacio y sentirlo.«Cada tarde que me vista de torero quiero ser feliz y ser fiel a mí mismo»—¿Le gustaría repetir tardes en plazas importantes?—Claro. Todos queremos torear más y en las plazas donde hemos triunfado. Me encantaría estar varias tardes en Sevilla. Amo Madrid, amo todas las plazas. Cuantas más tardes, más posibilidades de hacer el toreo que uno busca.—¿Y Francia?—Quiero volver. Mi última tarde allí corté tres orejas a la corrida de Palha en Arlés, le debo mucho a la afición francesa. Me gustaría devolverles todo ese apoyo con mi toreo.María guerra«Sevilla, Madrid y Pamplona han marcado siempre mi carrera»—¿Qué opinión le merece el nuevo empresario de Sevilla, José María Garzón?—Además de gran empresario, es un buen amigo. Tras mi triunfo en Sevilla fue el primero que me contrató para Málaga. Siempre ha ayudado a los jóvenes y creo que hará una gran labor en Sevilla.—¿Julián Guerra sigue siendo una figura clave en su carrera?—Muchísimo. Es quien me ayuda en las contrataciones, quien me da consejo. Cuando nadie me llamaba, él sí lo hacía. Le debo mucho y confío plenamente en él.—Se le asocia al llamado circuito ‘duro’.—Sé la situación en la que estoy y no me importa. Lo verdaderamente duro fue cuando no tenía nada y tuve que irme fuera de España. Hoy, torear en ferias importantes, sea cual sea la ganadería, es un privilegio.—¿Cuál sigue siendo el sueño de su vida?—Ser feliz. La felicidad son momentos: con la familia, con los amigos, toreando. Si tengo a mis hijos sanos y bien, lo demás llega solo. Y, a partir de ahí, si todo eso se cumple, ya vendrá también lo de ser figura del toreo. Después de un 2025 marcado por el reencuentro consigo mismo y con las grandes plazas, Pepe Moral vuelve a mirar al futuro con serenidad y verdad. El natural eterno ha vuelto a triunfar en Sevilla y ha firmado tardes de peso en plazas como Pamplona, Málaga o Sanlúcar, contando prácticamente por triunfo cada oportunidad que se le ha presentado a lo largo de la temporada. Hemos quedado con el palaciego para esta entrevista junto a la Virgen de los Reyes, en el interior de la Catedral de Sevilla, un escenario íntimo y simbólico para un hombre de fe, profundamente devoto de la Patrona de la Archidiócesis hispalense, que entiende hoy el toreo como un camino de paz interior, fidelidad a sí mismo y verdad ante el toro.—¿Hay un nuevo Pepe Moral?—Sí, desde hace tiempo. No es algo de este año. Ese nuevo Pepe Moral nace después de muchos momentos duros de mi vida. Desde entonces intento mejorar cada día, buscar dentro de mí y ser mejor en todos los aspectos.—Lleva una vida sana y muy cerca de Dios.—Todo eso llega gracias a los errores que he cometido. No iba buscando el triunfo cuando cambié, iba buscándome a mí mismo. Y cuando uno se encuentra y está en paz, todo fluye mejor.—¿Qué significa la Virgen de los Reyes en su vida?—Me acompaña desde el mismo día de mi alternativa. Lo recuerdo perfectamente. Aquella mañana salí a pasear por la Catedral con Manolo Cortés, mi maestro, y con otro amigo suyo. No sé por qué, pero sentí el impulso de entrar. Nos sentamos un rato y, desde aquel instante, algo se quedó dentro de mí. Desde entonces supe que, cada vez que toreara en Sevilla, tenía que volver a verla. Con el tiempo, ese vínculo fue creciendo también fuera del toreo y me ha unido aún más a la Virgen de los Reyes. La llevo en el corbatín cuando me visto de luces, la tengo en mi capilla y, sobre todo, la llevo en el corazón todos los días.—La pasada temporada fue la de su resurrección: Sevilla, Pamplona, Málaga, Sanlúcar… ¿Cómo la vivió?—Volver a Sevilla después de 2021 fue muy especial. Sentía que iba a ser una tarde importante para mi vida. Luego llegaron Pamplona, Málaga, Sanlúcar, Zaragoza… En todas esas tardes el público pudo ver al torero que yo llevaba tiempo buscando ser y al que se merecía estar en la plaza y ser feliz.«No cambié para triunfar; cambié para encontrarme»—¿Qué le pide a 2026?—Solo estar bien, en paz. No voy a buscar nada. Estoy en el mejor momento de mi vida. Cada tarde que me vista de torero quiero ser feliz, hacer lo que siento y disfrutar del toreo como me gusta. El triunfo llega cuando hay paz interior.—Sevilla, Madrid y Pamplona vuelven a estar en el horizonte.—Siempre han sido mis plazas. En 2026 espero volver a las tres y, a partir de ahí, hacer una temporada que me haga feliz, siendo fiel a mis principios y disfrutando cada tarde como si fuera la última.—Se dice que usted es torero ante cualquier toro.—He tenido la suerte de torear ganaderías duras y de poder hacerlo bien. Intento siempre buscar lo bueno del toro, aunque sea mínimo. Cuando crees en eso, el toro te lo da. Así puedo adaptarlo a mi toreo, torearlo despacio y sentirlo.«Cada tarde que me vista de torero quiero ser feliz y ser fiel a mí mismo»—¿Le gustaría repetir tardes en plazas importantes?—Claro. Todos queremos torear más y en las plazas donde hemos triunfado. Me encantaría estar varias tardes en Sevilla. Amo Madrid, amo todas las plazas. Cuantas más tardes, más posibilidades de hacer el toreo que uno busca.—¿Y Francia?—Quiero volver. Mi última tarde allí corté tres orejas a la corrida de Palha en Arlés, le debo mucho a la afición francesa. Me gustaría devolverles todo ese apoyo con mi toreo.María guerra«Sevilla, Madrid y Pamplona han marcado siempre mi carrera»—¿Qué opinión le merece el nuevo empresario de Sevilla, José María Garzón?—Además de gran empresario, es un buen amigo. Tras mi triunfo en Sevilla fue el primero que me contrató para Málaga. Siempre ha ayudado a los jóvenes y creo que hará una gran labor en Sevilla.—¿Julián Guerra sigue siendo una figura clave en su carrera?—Muchísimo. Es quien me ayuda en las contrataciones, quien me da consejo. Cuando nadie me llamaba, él sí lo hacía. Le debo mucho y confío plenamente en él.—Se le asocia al llamado circuito ‘duro’.—Sé la situación en la que estoy y no me importa. Lo verdaderamente duro fue cuando no tenía nada y tuve que irme fuera de España. Hoy, torear en ferias importantes, sea cual sea la ganadería, es un privilegio.—¿Cuál sigue siendo el sueño de su vida?—Ser feliz. La felicidad son momentos: con la familia, con los amigos, toreando. Si tengo a mis hijos sanos y bien, lo demás llega solo. Y, a partir de ahí, si todo eso se cumple, ya vendrá también lo de ser figura del toreo.
Después de un 2025 marcado por el reencuentro consigo mismo y con las grandes plazas, Pepe Moral vuelve a mirar al futuro con serenidad y verdad. El natural eterno ha vuelto a triunfar en Sevilla y ha firmado tardes de peso en plazas como … Pamplona, Málaga o Sanlúcar, contando prácticamente por triunfo cada oportunidad que se le ha presentado a lo largo de la temporada. Hemos quedado con el palaciego para esta entrevista junto a la Virgen de los Reyes, en el interior de la Catedral de Sevilla, un escenario íntimo y simbólico para un hombre de fe, profundamente devoto de la Patrona de la Archidiócesis hispalense, que entiende hoy el toreo como un camino de paz interior, fidelidad a sí mismo y verdad ante el toro.
—¿Hay un nuevo Pepe Moral?
—Sí, desde hace tiempo. No es algo de este año. Ese nuevo Pepe Moral nace después de muchos momentos duros de mi vida. Desde entonces intento mejorar cada día, buscar dentro de mí y ser mejor en todos los aspectos.
—Lleva una vida sana y muy cerca de Dios.
—Todo eso llega gracias a los errores que he cometido. No iba buscando el triunfo cuando cambié, iba buscándome a mí mismo. Y cuando uno se encuentra y está en paz, todo fluye mejor.
—¿Qué significa la Virgen de los Reyes en su vida?
—Me acompaña desde el mismo día de mi alternativa. Lo recuerdo perfectamente. Aquella mañana salí a pasear por la Catedral con Manolo Cortés, mi maestro, y con otro amigo suyo. No sé por qué, pero sentí el impulso de entrar. Nos sentamos un rato y, desde aquel instante, algo se quedó dentro de mí. Desde entonces supe que, cada vez que toreara en Sevilla, tenía que volver a verla. Con el tiempo, ese vínculo fue creciendo también fuera del toreo y me ha unido aún más a la Virgen de los Reyes. La llevo en el corbatín cuando me visto de luces, la tengo en mi capilla y, sobre todo, la llevo en el corazón todos los días.
—La pasada temporada fue la de su resurrección: Sevilla, Pamplona, Málaga, Sanlúcar… ¿Cómo la vivió?
—Volver a Sevilla después de 2021 fue muy especial. Sentía que iba a ser una tarde importante para mi vida. Luego llegaron Pamplona, Málaga, Sanlúcar, Zaragoza… En todas esas tardes el público pudo ver al torero que yo llevaba tiempo buscando ser y al que se merecía estar en la plaza y ser feliz.
«No cambié para triunfar; cambié para encontrarme»
—¿Qué le pide a 2026?
—Solo estar bien, en paz. No voy a buscar nada. Estoy en el mejor momento de mi vida. Cada tarde que me vista de torero quiero ser feliz, hacer lo que siento y disfrutar del toreo como me gusta. El triunfo llega cuando hay paz interior.
—Sevilla, Madrid y Pamplona vuelven a estar en el horizonte.
—Siempre han sido mis plazas. En 2026 espero volver a las tres y, a partir de ahí, hacer una temporada que me haga feliz, siendo fiel a mis principios y disfrutando cada tarde como si fuera la última.
—Se dice que usted es torero ante cualquier toro.
—He tenido la suerte de torear ganaderías duras y de poder hacerlo bien. Intento siempre buscar lo bueno del toro, aunque sea mínimo. Cuando crees en eso, el toro te lo da. Así puedo adaptarlo a mi toreo, torearlo despacio y sentirlo.
«Cada tarde que me vista de torero quiero ser feliz y ser fiel a mí mismo»
—¿Le gustaría repetir tardes en plazas importantes?
—Claro. Todos queremos torear más y en las plazas donde hemos triunfado. Me encantaría estar varias tardes en Sevilla. Amo Madrid, amo todas las plazas. Cuantas más tardes, más posibilidades de hacer el toreo que uno busca.
—¿Y Francia?
—Quiero volver. Mi última tarde allí corté tres orejas en la corrida de Palha, le debo mucho a la afición francesa. Me gustaría devolverles todo ese apoyo con mi toreo.
«Sevilla, Madrid y Pamplona han marcado siempre mi carrera»
—¿Qué opinión le merece el nuevo empresario de Sevilla, José María Garzón?
—Además de gran empresario, es un buen amigo. Tras mi triunfo en Sevilla fue el primero que me contrató para Málaga. Siempre ha ayudado a los jóvenes y creo que hará una gran labor en Sevilla.
—¿Julián Guerra sigue siendo una figura clave en su carrera?
—Muchísimo. Es quien me ayuda en las contrataciones, quien me da consejo. Cuando nadie me llamaba, él sí lo hacía. Le debo mucho y confío plenamente en él.
—Se le asocia al llamado circuito ‘duro’.
—Sé la situación en la que estoy y no me importa. Lo verdaderamente duro fue cuando no tenía nada y tuve que irme fuera de España. Hoy, torear en ferias importantes, sea cual sea la ganadería, es un privilegio.
—¿Cuál sigue siendo el sueño de su vida?
—Ser feliz. La felicidad son momentos: con la familia, con los amigos, toreando. Si tengo a mis hijos sanos y bien, lo demás llega solo. Y, a partir de ahí, si todo eso se cumple, ya vendrá también lo de ser figura del toreo.
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