Se abrazaban Cristina Sánchez y Tomás Bastos en el hall del hotel Río en vísperas de su cita con Olivenza, cuya feria celebra su 35 aniversario, tres décadas y media colocando la localidad pacense en el primer fin de semana en rojo del almanaque taurino. Aquel abrazo entre la apoderada y el novillero simbolizaba el trabajo ya hecho, los entrenamientos a tope, los sacrificios del invierno y ese «es tu momento» de disfrutar y sentir. Y cómo se sintió el de Vila Franca de Xira en aquellas tafalleras con acento de Triana, tan ralentizadas, tan pausadas, tan deletreadas. De la A de armonía a la Z de zambra. Porque si en lugar de nacer en Portugal lo hace entre fraguas y quejíos se hubiesen puesto en pie los tendidos. Templadito anduvo, desde esa lidia hasta los medios, con un Catetón que necesitaba manos de curandero… Y entonces, en la muleta, apareció la lección dictada por Diego Urdiales. Tras un prólogo genuflexo, ya erguido, se descolgó de hombros, relajado, abandonado. Había que sostener al novillo criado en tierras oliventinas, que se desmoronaba como un castillo de naipes. Lo cuidó Bastos, para el que pintaron oros en unos naturales, aunque abusaría demasiado de la voz. Aquella primera faena a un novillo con tanta calidad como orfandad de vida marcaría distancias en una tarde en la que lo mejor fue que el tiempo respetó después de una mañana de frío polar y de chubascos que cayeron sobre la lona. Se afanaron los operarios de la empresa retirándolo y colocando serrín sobre las zonas más húmedas. Y a las cinco el presidente asomó el pañuelo. ¡Comenzaba el espectáculo!Noticia relacionada general No No Tomás Bastos: «Siento que la gente me espera… Y estoy preparado» Alicia P. VelardeAguardaba en chiqueros un conjunto de Talavante muy bajito de casta, carente de vitalidad, pese a que muchas embestidas lo hacían por abajo y querían humillar. Pero sin el motor de la raza, sin el motor de la emoción. Salvo el tercero, un gran novillo. Cayó en el lote del debutante, David Gutiérrez, muy arropado por sus paisanos. Cómo sería que incluso en el brindis ya ondeaban los moqueros blancos de su pueblo cacereño. Y el de Montánchez respondió con disposición desde que se dirigió a la puerta de chiqueros a recibir a Viejo, que así se llamaba el ejemplar de su presentación. Anduvo fácil con el repetidor novillo, con pasajes de más encaje y otros más toscos, pero siempre con ganas de agradar, que es lo mínimo que hay que exigirle a un chaval que busca abrirse paso. Ni los dos descabellos le frenaron la oreja con petición de otra. Feliz dio la vuelta al ruedo, en la que hubo flores, romero y un jamón de su tierra. Menos que aquella pata negra valía el geniudo sexto, al que arrancó el trofeo que le abría la puerta grande tras enterrar un soberbio espadazo. ¡Qué sopapo! ¡Y qué importante es matar!Pinchó Bastos al cuarto, tan rajado que no pareció la más idónea esa apertura de rodillas con un Guardaperro tan suelto y huido. Pero allá quedaron dos pases cambiados de tremendo valor, con el de Talavante metiéndose por dentro. Momentos extraordinarios y otros más bullangueros en su desigual labor, en la que se alargó en exceso y bordeó el premio.Ya hubiese querido Bastos la tizona de Olga Casado: a cámara lenta fue la primera, incluso algo contraria, y en lo alto la del quinto, que desató una petición similar a la del portugués, aunque para la madrileña sí habría oreja. Un detalle su brindis a Cristina Sánchez. De mujer a mujer, de torero a torero. A pie se marcharían Tomás y Olga mientras la alegría de David y los suyos crecía en la salida a hombros. «¿Dónde está el jamón?», preguntaban en el umbral de la puerta grande. Feria del Toro Coso de Olivenza Viernes, 6 de marzo de 2026. Primera de feria. Media entrada. Novillos de Talavante: desiguales, faltos de raza y vida en conjunto; destacó el notable 3º. Tomás Bastos, de gris perla y oro: pinchazo y estocada muy trasera tendida (silencio tras aviso); pinchazo, estocada y descabello (petición y saludos tras aviso); Olga Casado, de blanco y plata: estocada contraria a cámara lenta (petición y saludos); estocada (oreja). David Gutiérrez, de buganvilla y oro: estocada trasera y dos descabellos (oreja con petición de la segunda); gran estocada (oreja). Se abrazaban Cristina Sánchez y Tomás Bastos en el hall del hotel Río en vísperas de su cita con Olivenza, cuya feria celebra su 35 aniversario, tres décadas y media colocando la localidad pacense en el primer fin de semana en rojo del almanaque taurino. Aquel abrazo entre la apoderada y el novillero simbolizaba el trabajo ya hecho, los entrenamientos a tope, los sacrificios del invierno y ese «es tu momento» de disfrutar y sentir. Y cómo se sintió el de Vila Franca de Xira en aquellas tafalleras con acento de Triana, tan ralentizadas, tan pausadas, tan deletreadas. De la A de armonía a la Z de zambra. Porque si en lugar de nacer en Portugal lo hace entre fraguas y quejíos se hubiesen puesto en pie los tendidos. Templadito anduvo, desde esa lidia hasta los medios, con un Catetón que necesitaba manos de curandero… Y entonces, en la muleta, apareció la lección dictada por Diego Urdiales. Tras un prólogo genuflexo, ya erguido, se descolgó de hombros, relajado, abandonado. Había que sostener al novillo criado en tierras oliventinas, que se desmoronaba como un castillo de naipes. Lo cuidó Bastos, para el que pintaron oros en unos naturales, aunque abusaría demasiado de la voz. Aquella primera faena a un novillo con tanta calidad como orfandad de vida marcaría distancias en una tarde en la que lo mejor fue que el tiempo respetó después de una mañana de frío polar y de chubascos que cayeron sobre la lona. Se afanaron los operarios de la empresa retirándolo y colocando serrín sobre las zonas más húmedas. Y a las cinco el presidente asomó el pañuelo. ¡Comenzaba el espectáculo!Noticia relacionada general No No Tomás Bastos: «Siento que la gente me espera… Y estoy preparado» Alicia P. VelardeAguardaba en chiqueros un conjunto de Talavante muy bajito de casta, carente de vitalidad, pese a que muchas embestidas lo hacían por abajo y querían humillar. Pero sin el motor de la raza, sin el motor de la emoción. Salvo el tercero, un gran novillo. Cayó en el lote del debutante, David Gutiérrez, muy arropado por sus paisanos. Cómo sería que incluso en el brindis ya ondeaban los moqueros blancos de su pueblo cacereño. Y el de Montánchez respondió con disposición desde que se dirigió a la puerta de chiqueros a recibir a Viejo, que así se llamaba el ejemplar de su presentación. Anduvo fácil con el repetidor novillo, con pasajes de más encaje y otros más toscos, pero siempre con ganas de agradar, que es lo mínimo que hay que exigirle a un chaval que busca abrirse paso. Ni los dos descabellos le frenaron la oreja con petición de otra. Feliz dio la vuelta al ruedo, en la que hubo flores, romero y un jamón de su tierra. Menos que aquella pata negra valía el geniudo sexto, al que arrancó el trofeo que le abría la puerta grande tras enterrar un soberbio espadazo. ¡Qué sopapo! ¡Y qué importante es matar!Pinchó Bastos al cuarto, tan rajado que no pareció la más idónea esa apertura de rodillas con un Guardaperro tan suelto y huido. Pero allá quedaron dos pases cambiados de tremendo valor, con el de Talavante metiéndose por dentro. Momentos extraordinarios y otros más bullangueros en su desigual labor, en la que se alargó en exceso y bordeó el premio.Ya hubiese querido Bastos la tizona de Olga Casado: a cámara lenta fue la primera, incluso algo contraria, y en lo alto la del quinto, que desató una petición similar a la del portugués, aunque para la madrileña sí habría oreja. Un detalle su brindis a Cristina Sánchez. De mujer a mujer, de torero a torero. A pie se marcharían Tomás y Olga mientras la alegría de David y los suyos crecía en la salida a hombros. «¿Dónde está el jamón?», preguntaban en el umbral de la puerta grande. Feria del Toro Coso de Olivenza Viernes, 6 de marzo de 2026. Primera de feria. Media entrada. Novillos de Talavante: desiguales, faltos de raza y vida en conjunto; destacó el notable 3º. Tomás Bastos, de gris perla y oro: pinchazo y estocada muy trasera tendida (silencio tras aviso); pinchazo, estocada y descabello (petición y saludos tras aviso); Olga Casado, de blanco y plata: estocada contraria a cámara lenta (petición y saludos); estocada (oreja). David Gutiérrez, de buganvilla y oro: estocada trasera y dos descabellos (oreja con petición de la segunda); gran estocada (oreja).
Se abrazaban Cristina Sánchez y Tomás Bastos en el hall del hotel Río en vísperas de su cita con Olivenza, cuya feria celebra su 35 aniversario, tres décadas y media colocando la localidad pacense en el primer fin de semana en rojo del almanaque taurino. … Aquel abrazo entre la apoderada y el novillero simbolizaba el trabajo ya hecho, los entrenamientos a tope, los sacrificios del invierno y ese «es tu momento» de disfrutar y sentir. Y cómo se sintió el de Vila Franca de Xira en aquellas tafalleras con acento de Triana, tan ralentizadas, tan pausadas, tan deletreadas. De la A de armonía a la Z de zambra. Porque si en lugar de nacer en Portugal lo hace entre fraguas y quejíos se hubiesen puesto en pie los tendidos.
Templadito anduvo, desde esa lidia hasta los medios, con un Catetón que necesitaba manos de curandero… Y entonces, en la muleta, apareció la lección dictada por Diego Urdiales. Tras un prólogo genuflexo, ya erguido, se descolgó de hombros, relajado, abandonado. Había que sostener al novillo criado en tierras oliventinas, que se desmoronaba como un castillo de naipes. Lo cuidó Bastos, para el que pintaron oros en unos naturales, aunque abusaría demasiado de la voz.
Aquella primera faena a un novillo con tanta calidad como orfandad de vida marcaría distancias en una tarde en la que lo mejor fue que el tiempo respetó después de una mañana de frío polar y de chubascos que cayeron sobre la lona. Se afanaron los operarios de la empresa retirándolo y colocando serrín sobre las zonas más húmedas. Y a las cinco el presidente asomó el pañuelo. ¡Comenzaba el espectáculo!
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Alicia P. Velarde
Aguardaba en chiqueros un conjunto de Talavante muy bajito de casta, carente de vitalidad, pese a que muchas embestidas lo hacían por abajo y querían humillar. Pero sin el motor de la raza, sin el motor de la emoción. Salvo el tercero, un gran novillo. Cayó en el lote del debutante, David Gutiérrez, muy arropado por sus paisanos. Cómo sería que incluso en el brindis ya ondeaban los moqueros blancos de su pueblo cacereño. Y el de Montánchez respondió con disposición desde que se dirigió a la puerta de chiqueros a recibir a Viejo, que así se llamaba el ejemplar de su presentación. Anduvo fácil con el repetidor novillo, con pasajes de más encaje y otros más toscos, pero siempre con ganas de agradar, que es lo mínimo que hay que exigirle a un chaval que busca abrirse paso. Ni los dos descabellos le frenaron la oreja con petición de otra. Feliz dio la vuelta al ruedo, en la que hubo flores, romero y un jamón de su tierra. Menos que aquella pata negra valía el geniudo sexto, al que arrancó el trofeo que le abría la puerta grande tras enterrar un soberbio espadazo. ¡Qué sopapo! ¡Y qué importante es matar!
Pinchó Bastos al cuarto, tan rajado que no pareció la más idónea esa apertura de rodillas con un Guardaperro tan suelto y huido. Pero allá quedaron dos pases cambiados de tremendo valor, con el de Talavante metiéndose por dentro. Momentos extraordinarios y otros más bullangueros en su desigual labor, en la que se alargó en exceso y bordeó el premio.
Ya hubiese querido Bastos la tizona de Olga Casado: a cámara lenta fue la primera, incluso algo contraria, y en lo alto la del quinto, que desató una petición similar a la del portugués, aunque para la madrileña sí habría oreja. Un detalle su brindis a Cristina Sánchez. De mujer a mujer, de torero a torero.
A pie se marcharían Tomás y Olga mientras la alegría de David y los suyos crecía en la salida a hombros. «¿Dónde está el jamón?», preguntaban en el umbral de la puerta grande.
Feria del Toro
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Coso de Olivenza
Viernes, 6 de marzo de 2026. Primera de feria. Media entrada. Novillos de Talavante: desiguales, faltos de raza y vida en conjunto; destacó el notable 3º.
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Tomás Bastos,
de gris perla y oro: pinchazo y estocada muy trasera tendida (silencio tras aviso); pinchazo, estocada y descabello (petición y saludos tras aviso); -
Olga Casado,
de blanco y plata: estocada contraria a cámara lenta (petición y saludos); estocada (oreja). -
David Gutiérrez,
de buganvilla y oro: estocada trasera y dos descabellos (oreja con petición de la segunda); gran estocada (oreja).
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