Rachel Reid (Halifax, Canadá, 46 años) tenía tan pocas expectativas con su primera novela, Game Changer, que cuando mandó el manuscrito definitivo a la editorial —Harlequin— ni siquiera se lo contó a su marido ni a sus padres. Solo se lo confesó poco antes de su publicación, en 2018. “Me daba mucha vergüenza que la gente leyera lo que había escrito, sobre todo los conocidos. Supongo que, en parte, se debe a la naturaleza de lo que escribo. Es, ya sabes, ficción sexualmente explícita y romance y cosas que pueden escandalizar un poco”, reconocía la autora en una entrevista con The Walrus el pasado enero. Antes de que acabase 2025, la saga de Game Changers, compuesta por seis libros, había vendido más de 650.000 ejemplares y el apuro inicial de Reid se ha convertido en orgullo. “Me costó un tiempo, pero con los años me he sentido cada vez más cómoda hablando de lo que escribo. Supongo que cada vez más gente me dice que le gusta y eso lo hace más fácil, claro”, admitió al medio canadiense.
La autora canadiense empezó publicando capítulos en una plataforma de ‘fanfiction’ a escondidas de su familia. Ahora, miles de lectores están enganchados a sus historias de amor (y mucho sexo) entre jugadores de hockey, su editorial bate récords de ventas y los actores que dan vida a sus personajes son la nueva sensación
Rachel Reid (Halifax, Canadá, 46 años) tenía tan pocas expectativas con su primera novela, Game Changer, que cuando mandó el manuscrito definitivo a la editorial —Harlequin— ni siquiera se lo contó a su marido ni a sus padres. Solo se lo confesó poco antes de su publicación, en 2018. “Me daba mucha vergüenza que la gente leyera lo que había escrito, sobre todo los conocidos. Supongo que, en parte, se debe a la naturaleza de lo que escribo. Es, ya sabes, ficción sexualmente explícita y romance y cosas que pueden escandalizar un poco”, reconocía la autora en una entrevista con The Walrus el pasado enero. Antes de que acabase 2025, la saga de Game Changers, compuesta por seis libros, había vendido más de 650.000 ejemplares y el apuro inicial de Reid se ha convertido en orgullo. “Me costó un tiempo, pero con los años me he sentido cada vez más cómoda hablando de lo que escribo. Supongo que cada vez más gente me dice que le gusta y eso lo hace más fácil, claro”, admitió al medio canadiense.
Por si el género de la novela erótica queer no estuviese destinado a un nicho de mercado suficientemente concreto, los libros de Reid pertenecen al subgénero bautizado como hockey smut, centrado exclusivamente en las relaciones íntimas entre jugadores de hockey. Aun así, ha conseguido convertir su trabajo en un fenómeno de masas que ha cogido el impulso definitivo con la serie basada en la trama de su segundo libro, Heated Rivalry(2019). Se estrenó en Canadá el pasado 28 de noviembre y HBO rápidamente adquirió los derechos para emitirla en Estados Unidos, Australia y Latinoamérica —en España hubo que esperar hasta el 5 de febrero para verla en Movistar+, con el nombre Más que rivales—. “Es una verdadera aventura cuando tu libro favorito es descubierto por todo el mundo”, confesaba una librera de Montreal en un perfil sobre Reid publicado en diciembre de 2025 en The New York Times.
El libro y la adaptación televisiva que cuentan el romance imposible entre Shane Hollander e Ilya Rozanov, dos estrellas de hockey que, como dice la sinopsis, “públicamente son enemigos, pero en privado no pueden dejar de tocarse”, le han cambiado la vida completamente a Reid. “Normalmente, mi nivel de visibilidad es casi nulo. Ha sido muy extraño, abrumador y sorprendente, pero aún me cuesta creerlo”, compartió la autora con The Walrus. Le sorprende, sobre todo, el recién adquirido prestigio que le otorgan ahora como escritora, invitándola a eventos “en los que normalmente invitan a autores más importantes” y con todos los gastos pagados. “Antes, era como: ‘¿Te gustaría venir a esta convención? Cuesta 500 dólares por mesa’. Y ahora es: ‘Nos gustaría pagarte el vuelo, el hotel y la estancia”, explicó: “Me alojaron en el Four Seasons de Toronto para el estreno y me sentí como una paleta, como si no encajara allí. Tenían caramelos y los metía en mi bolso porque pensaba: ‘¡Caramelos gratis!”.

La dicha de Rachel Reid se está contagiando a todo lo que tiene que ver con su universo. Los protagonistas de la serie Más que rivales, Hudson Williams y Connor Storrie, eran unos completos desconocidos hasta que les llegó esta oportunidad. Ahora, han pasado de servir mesas como camareros a presentar un premio en los Globos de Oro o llevar la antorcha olímpica en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina. La editorial de la canadiense tampoco se esperaba este resultado. “Desde el estreno de la serie, los fans han vuelto a devorar los libros, superando la oferta disponible y obligando a Harlequin, la editorial, a ponerse las pilas”, destacaba The New York Times en su perfil. HarperCollins, filial principal de News Corp, posee los derechos de publicación de la saga y en la presentación de sus últimos resultados trimestrales, el pasado 5 de febrero, reveló que sus ingresos se habían disparado un 6%, alcanzando un nuevo récord de 633 millones de dólares. “El principal valor de nuestras publicaciones se ha manifestado en el éxito continuado de nuestra colección Wicked y las impresionantes ventas de Heated Rivalry, que inspiró la apasionante serie de streaming”, declaró Robert Thomson, director ejecutivo de News Corp.
Hace años, según contó Reid a The New York Times, les explicó a sus dos hijos que era improbable que sus libros aparecieran en la prestigiosa lista de los más vendidos del periódico estadounidense, sobre todo porque rara vez aparecían en tiendas físicas —comenzó publicando los capítulos anónimamente en la plataforma de fanfiction Archive of Our Own, adaptando sus personajes a figuras del universo Marvel—. Sin embargo, Heated Rivalry es ya un bestseller, y lleva nueve semanas consecutivas en los primeros puestos del listado. “Ha sido surrealista. Me siento muy, muy afortunada”, señaló. Además de la saga de seis libros, tiene otras dos historias publicadas y el pasado 12 de enero confesó a Peopleque está trabajando en una nueva entrega de Game Changers.
Hasta hace poco, la autora canadiense tenía publicado su correo electrónico personal en su página web porque apenas recibía mensajes. Ahora, ha tenido que contratar a un agente para que lo gestione porque no da abasto. “Cosas como una solicitud de entrevista para Rolling Stone se me habían quedado en la bandeja de entrada. Y pensé: ‘¿Ves? Eso no debería quedar ahí’. Supongo que ya no es un trabajo para una sola persona”, contó en The Walrus. Se define en la página web como “la autora superventas de The New York Times», pero también recuerda en tercera persona que, a pesar de su innegable éxito repentino, “vive en Nueva Escocia (Canadá), siempre ha vivido allí, y parece que siempre lo hará”.
El reconocimiento profesional ha llegado casi a la vez que una pésima noticia personal. En 2023 le diagnosticaron párkinson, justo cuando Jacob Tierney se puso en contacto con ella para proponerle dirigir la adaptación televisiva de su libro. “Escuchar esas palabras es muy duro”, aseguró a The New York Times. Escribió su última novela, The Shots You Take, durante los meses posteriores, otra historia de amor entre dos excompañeros de hockey, pero con un tono más melancólico que sus obras anteriores. “Me cuesta escribir porque apenas puedo controlar el ratón. No puedo escribir mucho tiempo. Me cuesta sentarme en una silla mucho tiempo. Necesito encontrar nuevas maneras de escribir. No sé si será pasando voz a texto, no sé si puedo escribir así. No lo siento natural, pero necesito encontrar algo porque ahora me cuesta muchísimo escribir”, lamentó en una entrevista con Varietya finales de diciembre.
El éxito no ha implicado —todavía— una fama arrolladora. Le hacen entrevistas y la invitan a eventos, pero su rostro, a diferencia del de los protagonistas de la serie —en la que Reid ha trabajado como productora—, sigue siendo desconocido para la mayoría. Aun así, incluso manteniéndose en un segundo plano, los libros eróticos de los que se avergonzaba al principio no paran de darle gratas sorpresas. “Jacob [Tierney] estuvo en la CNN y el entrevistador le preguntó sobre mi párkinson. Me pareció un poco raro, pero al día siguiente, uno de los mejores expertos en párkinson del mundo me contactó y me preguntó si podía ayudarme. Llevo cinco años en lista de espera porque vivo en un lugar muy pequeño, y ahora tengo cita en un par de semanas”, explicó a Variety. “También me dijo cómo cambiar mi medicación para poder dormir, porque nunca dormía. Ese cambio me permite descansar toda la noche, lo que me ayuda mucho con la escritura”, añadió.
Tiene “dos títulos universitarios aburridos”, según afirma en su web, pero ni siquiera especifica cuáles porque ya no le importa; por fin es la respetada escritora que nunca pensó que sería.
EL PAÍS
