Cantar en español nunca ha sido más cool de lo que lo es actualmente. Como dijo Bad Bunny en el espectáculo que ofreció durante el intermedio de la Super Bowl, “ahora todos quieren ser latinos, pero les falta sazón”. La creciente popularidad de Rawayana, una de las bandas venezolanas con mayor proyección internacional, confirma un fenómeno que lleva años haciéndose notar. Tal y como analizaba The Economist en 2022, la música se ha convertido en el altavoz principal del español en los últimos años y es ya una alternativa real a la supremacía anglosajona. “Desde lo latino uno vive en la cultura de la importación. Nosotros mismos teníamos esa idea de que la música de otros lugares era más sofisticada. Sin embargo, algo ha cambiado. Nuestra intención con ¿Dónde es el after? [su disco recién publicado] es reconocer la manera en que nos movemos los latinos, nuestra sensualidad y sexualidad… Nos sentimos orgullosos de nuestras raíces. Como venezolanos hemos tenido una gran influencia de muchas culturas y se nota en el álbum”, confiesa Alberto Beto Montenegro (Caracas, 36 años) en el vestíbulo del hotel madrileño donde se aloja. A pesar del jet lag —no han pasado ni 24 horas desde que aterrizó procedente de México—, el vocalista y compositor principal de la banda tiene aspecto relajado y se extiende en cada respuesta.
Cantar en español nunca ha sido más cool de lo que lo es actualmente. Como dijo Bad Bunny en el espectáculo que ofreció durante el intermedio de la Super Bowl, “ahora todos quieren ser latinos, pero les falta sazón”. La creciente popularidad de Rawayana, una de las bandas venezolanas con mayor proyección internacional, confirma un fenómeno que lleva años haciéndose notar. Tal y como analizaba The Economist en 2022, la música se ha convertido en el altavoz principal del español en los últimos años y es ya una alternativa real a la supremacía anglosajona. “Desde lo latino uno vive en la cultura de la importación. Nosotros mismos teníamos esa idea de que la música de otros lugares era más sofisticada. Sin embargo, algo ha cambiado. Nuestra intención con ¿Dónde es el after? [su disco recién publicado] es reconocer la manera en que nos movemos los latinos, nuestra sensualidad y sexualidad… Nos sentimos orgullosos de nuestras raíces. Como venezolanos hemos tenido una gran influencia de muchas culturas y se nota en el álbum”, confiesa Alberto Beto Montenegro (Caracas, 36 años) en el vestíbulo del hotel madrileño donde se aloja. A pesar del jet lag —no han pasado ni 24 horas desde que aterrizó procedente de México—, el vocalista y compositor principal de la banda tiene aspecto relajado y se extiende en cada respuesta. Seguir leyendo

Cantar en español nunca ha sido más cool de lo que lo es actualmente. Como dijo Bad Bunny en el espectáculo que ofreció durante el intermedio de la Super Bowl, “ahora todos quieren ser latinos, pero les falta sazón”. La creciente popularidad de Rawayana, una de las bandas venezolanas con mayor proyección internacional, confirma un fenómeno que lleva años haciéndose notar. Tal y como analizaba The Economist en 2022, la música se ha convertido en el altavoz principal del español en los últimos años y es ya una alternativa real a la supremacía anglosajona. “Desde lo latino uno vive en la cultura de la importación. Nosotros mismos teníamos esa idea de que la música de otros lugares era más sofisticada. Sin embargo, algo ha cambiado. Nuestra intención con ¿Dónde es el after? [su disco recién publicado] es reconocer la manera en que nos movemos los latinos, nuestra sensualidad y sexualidad… Nos sentimos orgullosos de nuestras raíces. Como venezolanos hemos tenido una gran influencia de muchas culturas y se nota en el álbum”, confiesa Alberto Beto Montenegro (Caracas, 36 años) en el vestíbulo del hotel madrileño donde se aloja. A pesar del jet lag —no han pasado ni 24 horas desde que aterrizó procedente de México—, el vocalista y compositor principal de la banda tiene aspecto relajado y se extiende en cada respuesta.

El grupo de origen caraqueño, formado por Montenegro, Andrés Fofo Story, Alejandro Abeja Abeijón y Antonio Tony Casas, publicó su primer LP, Licencia para ser libre, en 2011. Pero todo “se volvió grande” 12 años después: “En 2023 hicimos nuestros primeros arenas y los medios de comunicación y la industria de la música empezaron a tratarnos distinto. La gente por fin entendió nuestro trabajo”. En 2024 ganaron un Grammy Latino a Mejor Canción Pop por su tema Feriado, en febrero de 2025 se hicieron con un Grammy a Mejor Álbum Latino de Rocko Alternativo por ¿Quién trae las cornetas? y en abril actuaron en el festival Coachella.
Montenegro asegura que ninguno de estos hitos ha sido fruto de la casualidad: “Siempre viví manifestando muchas cosas. Ha sido muy intencional. Desde que comencé con la banda tuve muy presente el futuro y cómo quería construir algo que pudiese salvarme de la situación en la que estábamos en Venezuela. La verdad es que ha sido un camino bien loco y sacrificado. Intencional y bellísimo”.
Tras 15 años de carrera, Montenegro se pregunta frecuentemente dónde estaría hoy si no hubiera pasado tanto tiempo pensando qué es lo que quería hacer y hacia dónde quería ir: “Probablemente, si no hubiese vivido aquel presente con esa intención no estaría hablando de esto ahora”. El título del disco, ¿Dónde está el after?, es un planteamiento hacia el futuro porque, tal y como él mismo argumenta, el ser humano siempre está pensando hacia delante. “Incluso cuando lo estamos pasando bien pensamos, ‘¿y ahora qué viene?’. La incertidumbre sobre qué será lo próximo es una condición natural de nuestra especie”.

El disco, compuesto por 23 temas en los que han colaborado pesos pesados de la música latina como Manuel Turizo, Carín León, Jowell & Randy, Justin Quiles, DannyLux, Grupo Frontera o Magic Juan, plantea esa contradicción a nivel conceptual y a nivel artístico. “Musicalmente hemos abandonado muchas cosas que veníamos haciendo. En este disco hay mucho riesgo. Escuché mucha música urbana de Puerto Rico mientras componía, pero ahora estoy metido en Paco de Lucia y conceptualmente he vuelto a orquestas antiguas de los años cincuenta”, admite Montenegro, que ha apostado por una mezcla de sonidos tropicales, funk, reggae y reggaetón a la que el grupo ha llamado trippy pop.
El resultado es un álbum festivo y ultra pegadizo que se posicionó como el debut latino número 1 en Spotify Estados Unidos durante su primer fin de semana, se ha colado en el Top Viral de Spotify en 14 países pocas semanas después de su lanzamiento y ha agotado entradas en cuestión de minutos en ciudades como Santiago de Chile, Bogotá, Buenos Aires o Madrid. en España han vendido más de 45.000 entradas. A nivel mundial, son más de 250.000. “Nunca hemos sido un proyecto que dependa de la viralidad y sin embargo va un gentío a nuestros conciertos”, dice.


Desde que se fue de Venezuela en 2015, el músico vive entre Puerto Rico y Ciudad de México, aunque, como en el momento de esta entrevista, pasa más tiempo viajando que en casa. “No he vivido una vida muy normal, me he perdido muchos momentos con familia y amigos, pero no puedo estar nostálgico. Me quedo con todo lo bonito”. Y lo bonito ahora es encontrarse con la “gente cool” que irá a los conciertos de Rawayana durante una gira mundial que acaba de arrancar y que pasará por Madrid y Barcelona el próximo mes de mayo.
Realización: Nayeli de Alba
Set Design: Lucie Morey
Dirección creativa y producción: Cc:System
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