¿Por qué hay tan pocas experiencias teatrales en España que muestren a los grandes personajes del Siglo de Oro “atravesados por cuerpos racializados”, africanos o latinoamericanos, por ejemplo? Esta es la pregunta que se hacían el bailarín y coreógrafo Chevi Muraday y la actriz y cantante Astrid Jones antes de decidirse a cambiar esa tendencia poniendo en pie ‘De Oro’, un espectáculo de teatro y danza que se estrenará este sábado en el Festival Iberoamericano del Siglo de Oro Clásicos en Alcalá.
La propuesta aspira, según sus creadores, a “desafiar el canon clásico y reescribirlo desde otros prismas”, con el propósito de avanzar en “la percepción del otro”. “Creo que es muy sorprendente lo que ocurre si escuchamos a un Segismundo negro diciendo el texto que Calderón escribió para este personaje en ‘La vida es sueño’. Es alucinante: el texto coge una dimensión abismal, penetra desde otro sitio, porque lo conecta de pronto con la situación actual del mundo. Ocurre igual con Laurencia -la joven ultrajada de Fuenteovejuna-; en nuestro montaje es Astrid Jones quien la interpreta, y creo que te deja paralizado verla y escucharla, porque lo que dice parece que se haya escrito hoy mismo para hablar sobre la situación que estamos viviendo”.
La explicación es de Chevi Muraday, cuya compañía, Losdedae, cumple este año nada menos que tres décadas sobre los escenarios. Él lo celebra con la misma ilusión con la que ha encarado siempre cada uno de sus proyectos: “Me gustaría que la gente saliese de algún modo transformada después de ver ‘De Oro’; es un espectáculo con mucha poesía que, al mismo tiempo, plantea un juicio de valores muy necesario en estos tiempos”. Junto a la mencionada Astrid Jones y al propio Muraday, que están en escena además de codirigir la obra, Georgina Flores, Javier Aguilera y Claudia Coelho son los intérpretes que habrán de aventurarse por los derroteros literarios de Lope, Calderón, Claramonte, Tirso o sor Juana Inés.
La ‘Bacanal’ de Mérida
Pero no es este el único proyecto “clásico” que tiene entre manos estos días la compañía Losdedae, con Muraday a la cabeza. Al mes que viene llegará al Festival de Mérida ‘Bacanal’, un ambicioso montaje con 18 intérpretes pisando el Teatro Romano, entre los cuales hay algunos tan conocidos como Toni Acosta, Juana Acosta o Carlos Hipólito. Por cierto, que este último tendrá aquí oportunidad de trabajar, curiosamente, junto a su mujer y su hija, que son, respectivamente, las actrices Mapi Sagaseta y Elisa Hipólito.
Partiendo de un texto escrito por Juan Carlos Rubio, con quien ya ha colaborado en ocasiones anteriores, Muraday quiere rendir homenaje en este espectáculo al cuerpo, al deseo y a las ganas de bailar y de compartir. Argumentalmente, la obra se sitúa en un momento de la historia en que el senado de Roma decide prohibir las bacanales. “También esta obra está muy relacionada con un presente en el que estamos… como paralizados, faltos de contacto físico afectivo -explica el director-. No sabemos muy bien cómo actuar en muchos momentos, porque nos da miedo tocar. Por supuesto que tiene que prevalecer siempre el respeto al otro, y que todo ha de ser fruto del acuerdo, pero no creo que esté bien esta especie de mutilación de los sentidos que estamos viviendo. Necesitamos escucharnos, tocarnos, movernos, sentir placer”.
Chevi Muraday celebra el 30.º aniversario de su compañía, Losdedae, con dos destacados estrenos en sendos festivales de teatro clásico
¿Por qué hay tan pocas experiencias teatrales en España que muestren a los grandes personajes del Siglo de Oro “atravesados por cuerpos racializados”, africanos o latinoamericanos, por ejemplo? Esta es la pregunta que se hacían el bailarín y coreógrafo Chevi Muraday y la actriz y cantante Astrid Jones antes de decidirse a cambiar esa tendencia poniendo en pie ‘De Oro’, un espectáculo de teatro y danza que se estrenará este sábado en el Festival Iberoamericano del Siglo de Oro Clásicos en Alcalá.
La propuesta aspira, según sus creadores, a “desafiar el canon clásico y reescribirlo desde otros prismas”, con el propósito de avanzar en “la percepción del otro”. “Creo que es muy sorprendente lo que ocurre si escuchamos a un Segismundo negro diciendo el texto que Calderón escribió para este personaje en ‘La vida es sueño’. Es alucinante: el texto coge una dimensión abismal, penetra desde otro sitio, porque lo conecta de pronto con la situación actual del mundo. Ocurre igual con Laurencia -la joven ultrajada de Fuenteovejuna-; en nuestro montaje es Astrid Jones quien la interpreta, y creo que te deja paralizado verla y escucharla, porque lo que dice parece que se haya escrito hoy mismo para hablar sobre la situación que estamos viviendo”.
La explicación es de Chevi Muraday, cuya compañía, Losdedae, cumple este año nada menos que tres décadas sobre los escenarios. Él lo celebra con la misma ilusión con la que ha encarado siempre cada uno de sus proyectos: “Me gustaría que la gente saliese de algún modo transformada después de ver ‘De Oro’; es un espectáculo con mucha poesía que, al mismo tiempo, plantea un juicio de valores muy necesario en estos tiempos”. Junto a la mencionada Astrid Jones y al propio Muraday, que están en escena además de codirigir la obra, Georgina Flores, Javier Aguilera y Claudia Coelho son los intérpretes que habrán de aventurarse por los derroteros literarios de Lope, Calderón, Claramonte, Tirso o sor Juana Inés.
Pero no es este el único proyecto “clásico” que tiene entre manos estos días la compañía Losdedae, con Muraday a la cabeza. Al mes que viene llegará al Festival de Mérida ‘Bacanal’, un ambicioso montaje con 18 intérpretes pisando el Teatro Romano, entre los cuales hay algunos tan conocidos como Toni Acosta, Juana Acosta o Carlos Hipólito. Por cierto, que este último tendrá aquí oportunidad de trabajar, curiosamente, junto a su mujer y su hija, que son, respectivamente, las actrices Mapi Sagaseta y Elisa Hipólito.
Partiendo de un texto escrito por Juan Carlos Rubio, con quien ya ha colaborado en ocasiones anteriores, Muraday quiere rendir homenaje en este espectáculo al cuerpo, al deseo y a las ganas de bailar y de compartir. Argumentalmente, la obra se sitúa en un momento de la historia en que el senado de Roma decide prohibir las bacanales. “También esta obra está muy relacionada con un presente en el que estamos… como paralizados, faltos de contacto físico afectivo -explica el director-. No sabemos muy bien cómo actuar en muchos momentos, porque nos da miedo tocar. Por supuesto que tiene que prevalecer siempre el respeto al otro, y que todo ha de ser fruto del acuerdo, pero no creo que esté bien esta especie de mutilación de los sentidos que estamos viviendo. Necesitamos escucharnos, tocarnos, movernos, sentir placer”.
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