Cuando en 1967 murió Woody Guthrie, la voz más comprometida y el mayor agitador de conciencias que ha tenido la música norteamericana en toda su historia, su colega Pete Seeger, otro bardo del compromiso social, declaró: “Woody nunca morirá mientras haya gente que cante sus canciones”. En la actual gira de Bruce Springsteen, llamada Land of Hope & Dreams American Tour, el músico de Nueva Jersey cierra los conciertos con ‘This Land Is Your Land’, la composición más emblemática de Guthrie, quien, hasta que su enfermedad degenerativa le postró inválido en una cama durante años, cantó con su guitarra hasta el último aliento a lo largo y ancho de Estados Unidos para combatir a los explotadores y poderosos sin escrúpulos. La guitarra de Guthrie llevaba la famosa inscripción: “Esta máquina mata fascistas”. Y esa guitarra nunca fue concebida como violencia física, sino como un antídoto cultural frente a los extremistas de derechas, los mismos que escupían su odio hacia los inmigrantes, los pobres, las mujeres y las minorías sociales en la primera mitad del siglo XX.
Cuando en 1967 murió Woody Guthrie, la voz más comprometida y el mayor agitador de conciencias que ha tenido la música norteamericana en toda su historia, su colega Pete Seeger, otro bardo del compromiso social, declaró: “Woody nunca morirá mientras haya gente que cante sus canciones”. En la actual gira de Bruce Springsteen, llamada Land of Hope & Dreams American Tour, el músico de Nueva Jersey cierra los conciertos con ‘This Land Is Your Land’, la composición más emblemática de Guthrie, quien, hasta que su enfermedad degenerativa le postró inválido en una cama durante años, cantó con su guitarra hasta el último aliento a lo largo y ancho de Estados Unidos para combatir a los explotadores y poderosos sin escrúpulos. La guitarra de Guthrie llevaba la famosa inscripción: “Esta máquina mata fascistas”. Y esa guitarra nunca fue concebida como violencia física, sino como un antídoto cultural frente a los extremistas de derechas, los mismos que escupían su odio hacia los inmigrantes, los pobres, las mujeres y las minorías sociales en la primera mitad del siglo XX. Seguir leyendo
Cuando en 1967 murió Woody Guthrie, la voz más comprometida y el mayor agitador de conciencias que ha tenido la música norteamericana en toda su historia, su colega Pete Seeger, otro bardo del compromiso social, declaró: “Woody nunca morirá mientras haya gente que cante sus canciones”. En la actual gira de Bruce Springsteen, llamada Land of Hope & Dreams American Tour, el músico de Nueva Jersey cierra los conciertos con ‘This Land Is Your Land’, la composición más emblemática de Guthrie, quien, hasta que su enfermedad degenerativa le postró inválido en una cama durante años, cantó con su guitarra hasta el último aliento a lo largo y ancho de Estados Unidos para combatir a los explotadores y poderosos sin escrúpulos. La guitarra de Guthrie llevaba la famosa inscripción: “Esta máquina mata fascistas”. Y esa guitarra nunca fue concebida como violencia física, sino como un antídoto cultural frente a los extremistas de derechas, los mismos que escupían su odio hacia los inmigrantes, los pobres, las mujeres y las minorías sociales en la primera mitad del siglo XX.
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