Los expertos discuten sobre que obra da comienzo a la segunda edad dorada de las series, los Soprano o The Wire. Yo creo que ambas. He revisitado entera de nuevo, en HBO, ‘ The Wire’ , creación del magnifico David Simon, judío por más señas. Son cinco temporadas ambientadas en la ciudad de Baltimore, que regalan un retrato crudo y profundamente realista de las estructuras sociales, políticas y económicas que moldean la vida urbana en Estados Unidos. Todo centrado en el narcotráfico y en su persecución, añadiendo además una mirad sistemática sobre diferentes temas que avivan, uno a uno, cada temporada: tráfico de narcptícos, declive del desctor portuario, política municipal, sistema educativo y periodismo.Se agradece la construcción de personajes. Figuras como el detective Jimmy McNulty (Dominic West), el meticuloso Lester Freamon (Clarke Peters), el enigmático Omar Little (Michael K. Williams) o el joven D’Angelo Barksdale (Larry Gilliard Jr.) trascienden los estereotipos habituales del género policial. No son héroes absolutos, todos ellos tienen sus diferentes corruptelas monetarias, y por supuesto no son parejas sentimentales ejemplares. David Simon, el creador, sabe de lo que habla, pues fue reportero, y de los buenos, del periódico ‘Baltimore Sun’. Noticia relacionada No No Confesiones íntimas de una estrella Val Kilmer: «Rezar ha sido mi tratamiento contra el cáncer» Fernando GoitiaComo en toda serie coral hay un personaje que destaca, y es el muy borracho policía, y también muy inteligente McNulty. En contra de los Soprano, la serie no fue un fenómeno masivo de audiencia, pero con el tiempo ha adquirido estatus de obra de culto. Al prersente está de plena vigencia; su análisis de la pobreza estructural, la burocracia y la desconexión entre política y ciudadanía sigue resonando en el debate público. Así que elevó al cubo lo social. Porque la serie, en el fondo, y muchas veces en la forma, narra los grandes conflictos de la sociedad desde el prisma de los débiles y los enfermos, los adictos. Cuesta muy poco dinero enganchar alguien a la droga y mucho dinero curarle. Los narcos, esos tipejos, se forran. No quiten la vista de Omar, un delincuente que atraca a los narcos. Era el personaje preferido de Obama. Omar es un tipo que da miedo hasta a los malvados y que encima es homosexual. Los expertos discuten sobre que obra da comienzo a la segunda edad dorada de las series, los Soprano o The Wire. Yo creo que ambas. He revisitado entera de nuevo, en HBO, ‘ The Wire’ , creación del magnifico David Simon, judío por más señas. Son cinco temporadas ambientadas en la ciudad de Baltimore, que regalan un retrato crudo y profundamente realista de las estructuras sociales, políticas y económicas que moldean la vida urbana en Estados Unidos. Todo centrado en el narcotráfico y en su persecución, añadiendo además una mirad sistemática sobre diferentes temas que avivan, uno a uno, cada temporada: tráfico de narcptícos, declive del desctor portuario, política municipal, sistema educativo y periodismo.Se agradece la construcción de personajes. Figuras como el detective Jimmy McNulty (Dominic West), el meticuloso Lester Freamon (Clarke Peters), el enigmático Omar Little (Michael K. Williams) o el joven D’Angelo Barksdale (Larry Gilliard Jr.) trascienden los estereotipos habituales del género policial. No son héroes absolutos, todos ellos tienen sus diferentes corruptelas monetarias, y por supuesto no son parejas sentimentales ejemplares. David Simon, el creador, sabe de lo que habla, pues fue reportero, y de los buenos, del periódico ‘Baltimore Sun’. Noticia relacionada No No Confesiones íntimas de una estrella Val Kilmer: «Rezar ha sido mi tratamiento contra el cáncer» Fernando GoitiaComo en toda serie coral hay un personaje que destaca, y es el muy borracho policía, y también muy inteligente McNulty. En contra de los Soprano, la serie no fue un fenómeno masivo de audiencia, pero con el tiempo ha adquirido estatus de obra de culto. Al prersente está de plena vigencia; su análisis de la pobreza estructural, la burocracia y la desconexión entre política y ciudadanía sigue resonando en el debate público. Así que elevó al cubo lo social. Porque la serie, en el fondo, y muchas veces en la forma, narra los grandes conflictos de la sociedad desde el prisma de los débiles y los enfermos, los adictos. Cuesta muy poco dinero enganchar alguien a la droga y mucho dinero curarle. Los narcos, esos tipejos, se forran. No quiten la vista de Omar, un delincuente que atraca a los narcos. Era el personaje preferido de Obama. Omar es un tipo que da miedo hasta a los malvados y que encima es homosexual.

Los expertos discuten sobre que obra da comienzo a la segunda edad dorada de las series, los Soprano o The Wire. Yo creo que ambas. He revisitado entera de nuevo, en HBO, ‘The Wire’, creación del magnifico David Simon, judío por más señas. Son … cinco temporadas ambientadas en la ciudad de Baltimore, que regalan un retrato crudo y profundamente realista de las estructuras sociales, políticas y económicas que moldean la vida urbana en Estados Unidos. Todo centrado en el narcotráfico y en su persecución, añadiendo además una mirad sistemática sobre diferentes temas que avivan, uno a uno, cada temporada: tráfico de narcptícos, declive del desctor portuario, política municipal, sistema educativo y periodismo.
Se agradece la construcción de personajes. Figuras como el detective Jimmy McNulty (Dominic West), el meticuloso Lester Freamon (Clarke Peters), el enigmático Omar Little (Michael K. Williams) o el joven D’Angelo Barksdale (Larry Gilliard Jr.) trascienden los estereotipos habituales del género policial. No son héroes absolutos, todos ellos tienen sus diferentes corruptelas monetarias, y por supuesto no son parejas sentimentales ejemplares. David Simon, el creador, sabe de lo que habla, pues fue reportero, y de los buenos, del periódico ‘Baltimore Sun’.
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Confesiones íntimas de una estrella
Fernando Goitia
Como en toda serie coral hay un personaje que destaca, y es el muy borracho policía, y también muy inteligente McNulty. En contra de los Soprano, la serie no fue un fenómeno masivo de audiencia, pero con el tiempo ha adquirido estatus de obra de culto. Al prersente está de plena vigencia; su análisis de la pobreza estructural, la burocracia y la desconexión entre política y ciudadanía sigue resonando en el debate público. Así que elevó al cubo lo social. Porque la serie, en el fondo, y muchas veces en la forma, narra los grandes conflictos de la sociedad desde el prisma de los débiles y los enfermos, los adictos. Cuesta muy poco dinero enganchar alguien a la droga y mucho dinero curarle. Los narcos, esos tipejos, se forran. No quiten la vista de Omar, un delincuente que atraca a los narcos. Era el personaje preferido de Obama. Omar es un tipo que da miedo hasta a los malvados y que encima es homosexual.
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