El desembarco de ‘La Revuelta’ en el access prime time de La 1 no era ninguna broma. Más bien al contrario: la llegada de un formato nuevo, con aire gamberro y el respaldo de la televisión pública podía convertirse en un riesgo real para un programa tan afianzado como ‘El Hormiguero’ en Antena 3. Dos espacios con evidentes similitudes, misma franja, un invitado central, entrevista, secciones, humor y muchas risas, destinados a convivir… o a chocar. Y chocaron.Durante sus primeras semanas, ‘La Revuelta’ dio motivos para pensar que el terremoto era serio. Incluso llegó a arrebatarle el liderazgo puntual en octubre a ‘El Hormiguero’, algo que hasta entonces parecía casi impensable. Pero el tiempo, que en televisión es uno de los jueces más implacables, ha terminado dictando sentencia. El deshinchamiento progresivo del formato de RTVE ha demostrado que, al menos por ahora, quien ha salido ganando esta batalla es Pablo Motos. Lo dicen, primero, las audiencias.Noticia Relacionada Cada vez más lejos de Pablo Motos estandar No ‘La Revuelta’ de Broncano, en mínimos históricos con su renovación en el aire Clara Molla Pagán El presentador cerró con RTVE el programa por (al menos) dos años. En este año y medio, el formato ha ido deshinchándose hasta registrar menos de dos dígitos en su cuota y distanciándose más de tres puntos de su competidor, ‘El Hormiguero’ ‘El Hormiguero’ cerró la temporada pasada con un 15,3% de cuota de pantalla frente al 13,5% de ‘La Revuelta’. Y lo más significativo es que la media de este curso se mantiene prácticamente intacta para el programa de Antena 3, mientras que el espacio de Broncano ha bajado hasta un 12,6% . En una guerra tan milimétrica como la del access, esta distancia no es una diferencia menor.Pero la mejora de ‘El Hormiguero’ no solo se explica con números. También con decisiones. La estrategia que jugó el programa tras la llegada de ‘La Revuelta’ fue, en sí misma, toda una declaración de intenciones. Ya solo su invitado fue una forma de demostrar que su equipo puede conseguir hasta (casi) lo imposible, como sentar en un plató a alguien que hasta ahora se había resistido a hablar ante las cámaras. La sobrina de Don Felipe, Victoria Federica de Marichalar y Borbón, aparecía dialogando con Trancas y Barrancas como si los conociera de toda la vida frente a millones de televisores.En esos primeros meses pasaron por ‘El Hormiguero’ perfiles que generaban conversación y expectativa: Lamine Yamal, Ceciarmy, Karla Sofía Gascón o Isabel Preysler. Lo que podía haberse convertido en una fuga natural de invitados hacia La 1 ante la novedad o cercanía a Broncano terminó siendo justo lo contrario: un reto para retenerlos y, de paso, atraer a otros nuevos. Y la jugada parece que salió bien.Los invitados de siempre no fallaron a la cita, desde Mariano Rajoy o Miguel Ángel Revilla hasta estrellas de la música como Sebastián Yatra o grandes nombres de Hollywood como Chris Hemsworth, Hugh Grant, Chris Pratt, Johnny Depp o Jeremy Allen White. El nivel no bajó con la irrupción de ‘La Revuelta’; se mantuvo e incluso se amplió. Además, ‘El Hormiguero’ encontró la manera de conectar con públicos más jóvenes a través de perfiles como Duki o Plex, que terminó convirtiéndose en colaborador del formato en la última temporada. Una puerta de entrada generacional que estaba en un segundo plano hasta ahora. La segunda gran declaración de intenciones tras la llegada de ‘La Revuelta’ no fue solo una cuestión de nombres, sino de formas. Pablo Motos decidió adelantar el estreno de la temporada pasada de ‘El Hormiguero’ unos días antes del desembarco del nuevo formato en RTVE. Y lo hizo avisando: los espectadores se iban a sorprender. El programa no iba a cambiar su ADN, pero sí sus secciones. Reinventarse sin dejar de ser reconocible.El estreno fue una metáfora. Rafa Nadal, un clásico querido en millones de hogares, para abrir la temporada y plantar cara. Y, como colofón, un espectáculo final que hablaba por sí solo: 350 drones elevándose desde la azotea del plató en la calle Alcalá, dibujando una coreografía luminosa sobre el cielo de Madrid. También anticipaba de algún modo el programa se renovaba sin perder su esencia , siendo los de siempre, pero mirando hacia adelante.A lo largo de estas dos temporadas, ‘El Hormiguero’ ha demostrado esa capacidad de reformularse. La llegada de nuevos colaboradores como Juan Carlos Ortega, Plex o Esperanza Grasia ha refrescado el tono sin romper el equilibrio. El programa también se ha adaptado a los nuevos tiempos en sus debates, ampliando el foco: no solo política, también asuntos sociales , cultura pop y, cuando la ocasión lo permite, titulares de crónica social aprovechando de forma cómplice la presencia de Tamara Falcó.Noticia Relacionada estandar No Broncano ya no puede con Pablo Motos: ‘La Revuelta’ no gana ninguna semana de marzo a ‘El Hormiguero’ Clara Molla Pagán Durante el mes, el programa de La 1 marcó el mínimo de la temporada y se distanció de ‘El Hormiguero’ por casi dos puntosLas entrevistas también han mutado. Donde antes Motos podía permitirse rodear al invitado durante minutos hasta encontrar el titular, ahora el presentador es más directo. Más formal, pero sin perder la gracia ni el espíritu de entretenimiento. El objetivo es claro: ir al grano, generar conversación y mantener el ritmo en una franja donde cada segundo cuenta.La guerra entre ‘El Hormiguero’ y ‘La Revuelta’ no se ha ganado con un golpe aislado, sino con resistencia y adaptación. Si ‘La Revuelta’ llegó con el factor sorpresa, ‘El Hormiguero’ ha respondido con experiencia y capacidad probada para reinventarse cuando hace falta. En televisión no siempre gana el que llega primero ni el que hace más ruido. Y, por ahora, en esta partida, Pablo Motos parece haberlo entendido mejor que nadie. El desembarco de ‘La Revuelta’ en el access prime time de La 1 no era ninguna broma. Más bien al contrario: la llegada de un formato nuevo, con aire gamberro y el respaldo de la televisión pública podía convertirse en un riesgo real para un programa tan afianzado como ‘El Hormiguero’ en Antena 3. Dos espacios con evidentes similitudes, misma franja, un invitado central, entrevista, secciones, humor y muchas risas, destinados a convivir… o a chocar. Y chocaron.Durante sus primeras semanas, ‘La Revuelta’ dio motivos para pensar que el terremoto era serio. Incluso llegó a arrebatarle el liderazgo puntual en octubre a ‘El Hormiguero’, algo que hasta entonces parecía casi impensable. Pero el tiempo, que en televisión es uno de los jueces más implacables, ha terminado dictando sentencia. El deshinchamiento progresivo del formato de RTVE ha demostrado que, al menos por ahora, quien ha salido ganando esta batalla es Pablo Motos. Lo dicen, primero, las audiencias.Noticia Relacionada Cada vez más lejos de Pablo Motos estandar No ‘La Revuelta’ de Broncano, en mínimos históricos con su renovación en el aire Clara Molla Pagán El presentador cerró con RTVE el programa por (al menos) dos años. En este año y medio, el formato ha ido deshinchándose hasta registrar menos de dos dígitos en su cuota y distanciándose más de tres puntos de su competidor, ‘El Hormiguero’ ‘El Hormiguero’ cerró la temporada pasada con un 15,3% de cuota de pantalla frente al 13,5% de ‘La Revuelta’. Y lo más significativo es que la media de este curso se mantiene prácticamente intacta para el programa de Antena 3, mientras que el espacio de Broncano ha bajado hasta un 12,6% . En una guerra tan milimétrica como la del access, esta distancia no es una diferencia menor.Pero la mejora de ‘El Hormiguero’ no solo se explica con números. También con decisiones. La estrategia que jugó el programa tras la llegada de ‘La Revuelta’ fue, en sí misma, toda una declaración de intenciones. Ya solo su invitado fue una forma de demostrar que su equipo puede conseguir hasta (casi) lo imposible, como sentar en un plató a alguien que hasta ahora se había resistido a hablar ante las cámaras. La sobrina de Don Felipe, Victoria Federica de Marichalar y Borbón, aparecía dialogando con Trancas y Barrancas como si los conociera de toda la vida frente a millones de televisores.En esos primeros meses pasaron por ‘El Hormiguero’ perfiles que generaban conversación y expectativa: Lamine Yamal, Ceciarmy, Karla Sofía Gascón o Isabel Preysler. Lo que podía haberse convertido en una fuga natural de invitados hacia La 1 ante la novedad o cercanía a Broncano terminó siendo justo lo contrario: un reto para retenerlos y, de paso, atraer a otros nuevos. Y la jugada parece que salió bien.Los invitados de siempre no fallaron a la cita, desde Mariano Rajoy o Miguel Ángel Revilla hasta estrellas de la música como Sebastián Yatra o grandes nombres de Hollywood como Chris Hemsworth, Hugh Grant, Chris Pratt, Johnny Depp o Jeremy Allen White. El nivel no bajó con la irrupción de ‘La Revuelta’; se mantuvo e incluso se amplió. Además, ‘El Hormiguero’ encontró la manera de conectar con públicos más jóvenes a través de perfiles como Duki o Plex, que terminó convirtiéndose en colaborador del formato en la última temporada. Una puerta de entrada generacional que estaba en un segundo plano hasta ahora. La segunda gran declaración de intenciones tras la llegada de ‘La Revuelta’ no fue solo una cuestión de nombres, sino de formas. Pablo Motos decidió adelantar el estreno de la temporada pasada de ‘El Hormiguero’ unos días antes del desembarco del nuevo formato en RTVE. Y lo hizo avisando: los espectadores se iban a sorprender. El programa no iba a cambiar su ADN, pero sí sus secciones. Reinventarse sin dejar de ser reconocible.El estreno fue una metáfora. Rafa Nadal, un clásico querido en millones de hogares, para abrir la temporada y plantar cara. Y, como colofón, un espectáculo final que hablaba por sí solo: 350 drones elevándose desde la azotea del plató en la calle Alcalá, dibujando una coreografía luminosa sobre el cielo de Madrid. También anticipaba de algún modo el programa se renovaba sin perder su esencia , siendo los de siempre, pero mirando hacia adelante.A lo largo de estas dos temporadas, ‘El Hormiguero’ ha demostrado esa capacidad de reformularse. La llegada de nuevos colaboradores como Juan Carlos Ortega, Plex o Esperanza Grasia ha refrescado el tono sin romper el equilibrio. El programa también se ha adaptado a los nuevos tiempos en sus debates, ampliando el foco: no solo política, también asuntos sociales , cultura pop y, cuando la ocasión lo permite, titulares de crónica social aprovechando de forma cómplice la presencia de Tamara Falcó.Noticia Relacionada estandar No Broncano ya no puede con Pablo Motos: ‘La Revuelta’ no gana ninguna semana de marzo a ‘El Hormiguero’ Clara Molla Pagán Durante el mes, el programa de La 1 marcó el mínimo de la temporada y se distanció de ‘El Hormiguero’ por casi dos puntosLas entrevistas también han mutado. Donde antes Motos podía permitirse rodear al invitado durante minutos hasta encontrar el titular, ahora el presentador es más directo. Más formal, pero sin perder la gracia ni el espíritu de entretenimiento. El objetivo es claro: ir al grano, generar conversación y mantener el ritmo en una franja donde cada segundo cuenta.La guerra entre ‘El Hormiguero’ y ‘La Revuelta’ no se ha ganado con un golpe aislado, sino con resistencia y adaptación. Si ‘La Revuelta’ llegó con el factor sorpresa, ‘El Hormiguero’ ha respondido con experiencia y capacidad probada para reinventarse cuando hace falta. En televisión no siempre gana el que llega primero ni el que hace más ruido. Y, por ahora, en esta partida, Pablo Motos parece haberlo entendido mejor que nadie.
El desembarco de ‘La Revuelta’ en el access prime time de La 1 no era ninguna broma. Más bien al contrario: la llegada de un formato nuevo, con aire gamberro y el respaldo de la televisión pública podía convertirse en un riesgo real para … un programa tan afianzado como ‘El Hormiguero’ en Antena 3. Dos espacios con evidentes similitudes, misma franja, un invitado central, entrevista, secciones, humor y muchas risas, destinados a convivir… o a chocar. Y chocaron.
Durante sus primeras semanas, ‘La Revuelta’ dio motivos para pensar que el terremoto era serio. Incluso llegó a arrebatarle el liderazgo puntual en octubre a ‘El Hormiguero’, algo que hasta entonces parecía casi impensable. Pero el tiempo, que en televisión es uno de los jueces más implacables, ha terminado dictando sentencia. El deshinchamiento progresivo del formato de RTVE ha demostrado que, al menos por ahora, quien ha salido ganando esta batalla es Pablo Motos. Lo dicen, primero, las audiencias.
‘El Hormiguero’ cerró la temporada pasada con un 15,3% de cuota de pantalla frente al 13,5% de ‘La Revuelta’. Y lo más significativo es que la media de este curso se mantiene prácticamente intacta para el programa de Antena 3, mientras que el espacio de Broncano ha bajado hasta un 12,6%. En una guerra tan milimétrica como la del access, esta distancia no es una diferencia menor.
Pero la mejora de ‘El Hormiguero’ no solo se explica con números. También con decisiones. La estrategia que jugó el programa tras la llegada de ‘La Revuelta’ fue, en sí misma, toda una declaración de intenciones. Ya solo su invitado fue una forma de demostrar que su equipo puede conseguir hasta (casi) lo imposible, como sentar en un plató a alguien que hasta ahora se había resistido a hablar ante las cámaras. La sobrina de Don Felipe, Victoria Federica de Marichalar y Borbón, aparecía dialogando con Trancas y Barrancas como si los conociera de toda la vida frente a millones de televisores.
En esos primeros meses pasaron por ‘El Hormiguero’ perfiles que generaban conversación y expectativa: Lamine Yamal, Ceciarmy, Karla Sofía Gascón o Isabel Preysler. Lo que podía haberse convertido en una fuga natural de invitados hacia La 1 ante la novedad o cercanía a Broncano terminó siendo justo lo contrario: un reto para retenerlos y, de paso, atraer a otros nuevos. Y la jugada parece que salió bien.
Los invitados de siempre no fallaron a la cita, desde Mariano Rajoy o Miguel Ángel Revilla hasta estrellas de la música como Sebastián Yatra o grandes nombres de Hollywood como Chris Hemsworth, Hugh Grant, Chris Pratt, Johnny Depp o Jeremy Allen White. El nivel no bajó con la irrupción de ‘La Revuelta’; se mantuvo e incluso se amplió. Además, ‘El Hormiguero’ encontró la manera de conectar con públicos más jóvenes a través de perfiles como Duki o Plex, que terminó convirtiéndose en colaborador del formato en la última temporada. Una puerta de entrada generacional que estaba en un segundo plano hasta ahora.
La segunda gran declaración de intenciones tras la llegada de ‘La Revuelta’ no fue solo una cuestión de nombres, sino de formas. Pablo Motos decidió adelantar el estreno de la temporada pasada de ‘El Hormiguero’ unos días antes del desembarco del nuevo formato en RTVE. Y lo hizo avisando: los espectadores se iban a sorprender. El programa no iba a cambiar su ADN, pero sí sus secciones. Reinventarse sin dejar de ser reconocible.
El estreno fue una metáfora. Rafa Nadal, un clásico querido en millones de hogares, para abrir la temporada y plantar cara. Y, como colofón, un espectáculo final que hablaba por sí solo: 350 drones elevándose desde la azotea del plató en la calle Alcalá, dibujando una coreografía luminosa sobre el cielo de Madrid. También anticipaba de algún modo el programa se renovaba sin perder su esencia, siendo los de siempre, pero mirando hacia adelante.
A lo largo de estas dos temporadas, ‘El Hormiguero’ ha demostrado esa capacidad de reformularse. La llegada de nuevos colaboradores como Juan Carlos Ortega, Plex o Esperanza Grasia ha refrescado el tono sin romper el equilibrio. El programa también se ha adaptado a los nuevos tiempos en sus debates, ampliando el foco: no solo política, también asuntos sociales, cultura pop y, cuando la ocasión lo permite, titulares de crónica social aprovechando de forma cómplice la presencia de Tamara Falcó.
Las entrevistas también han mutado. Donde antes Motos podía permitirse rodear al invitado durante minutos hasta encontrar el titular, ahora el presentador es más directo. Más formal, pero sin perder la gracia ni el espíritu de entretenimiento. El objetivo es claro: ir al grano, generar conversación y mantener el ritmo en una franja donde cada segundo cuenta.
La guerra entre ‘El Hormiguero’ y ‘La Revuelta’ no se ha ganado con un golpe aislado, sino con resistencia y adaptación. Si ‘La Revuelta’ llegó con el factor sorpresa, ‘El Hormiguero’ ha respondido con experiencia y capacidad probada para reinventarse cuando hace falta. En televisión no siempre gana el que llega primero ni el que hace más ruido. Y, por ahora, en esta partida, Pablo Motos parece haberlo entendido mejor que nadie.
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Volver a intentar
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Sigue navegando
Artículo solo para suscriptores
RSS de noticias de play
