En RTVE Play se emite el primer programa gitano de la historia de la televisión en España. Yo no sabía que un programa podía ser gitano. Quizá sí una boda o un tigre de porcelana a tamaño real cubierto de espejitos y brillibrilli. Pero no un programa. Un programa gitano es, hasta donde yo sé ahora, un programa que presenta un gitano, al que solo invitan a gitanos a hablar de gitanos y donde el público es gitano. Acabo de escribir esta frase y no estoy segura de no estar ofendiendo a alguien por decir que el programa estaba lleno de gitanos, pero es que así es como lo han presentado: «’Gloria Bendita’, el primer programa gitano» . Yo creo que hemos perdido una oportunidad histórica de anunciarlo como «’Gloria Bendita’, un programa que no se lo salta un gitano». El el programa gitano lo presenta Ariel Carmona y solo sé que es gitano. Umbral no se habría levantado, pero yo tengo a Google y tengo a Claude sin levantarme, así que ahora sé que Ariel Carmona es actor, comunicador y activista, pero no hay mucha información sobre él, excepto que presenta el primer programa gitano. El gitano, actor, comunicador y activista Ariel Carmona, desconocido por mí y por Google hasta este preciso instante y presentador de este hito de la televisión, aparece en un escenario muy de microteatro y con un monólogo con chistes de Trump, chistes de «los de la identidad nacional» y una arenga por la educación, la vivienda y la sanidad pública. El monólogo es muy flojo y él se ríe de sus propios chistes, y viste de traje y corbata. Los presentadores de ‘late nigth’ gitanos se parecen mucho a los presentadores de ‘late nigth’ payos.El primer invitado es Farruquito . Y después de hablar de su familia, de su abuela canastera, de sus cosas de gitanos (porque es un programa gitano todo el rato) el presentador le dice que qué valiente es al hablar en su documental, a cara de perro, de «el mayor infortunio de tu vida». Y entonces él dice que es que no quería arrancar ninguna página de su biografía. Y todo el público gitano aplaude. Esto es muy bonito porque llamar «el mayor infortunio de tu vida» a atropellar a un hombre (Benjamín Olaya) por conducir a mucha mayor velocidad de la permitida, sin carné ni seguro, darse a la fuga y tratar de que la culpa la asumiera un hermano menor de edad es elevar el eufemismo a categoría profesional. Encima, presumir de «no arrancar páginas» y contarlo todo ante el público, cuando bajo ese epígrafe, el de «infortunio de la vida», al omitirse los hechos, cabe por imprecisión desde el perder a un padre a una enfermedad, bajo el manto misericordioso de la irresponsabilidad y de lo azaroso de la existencia, es vergonzoso. Pero aquí parece casi heroico. Y entonces llega un humorista gitano y luego otro gitano que venía a hablar de la apropiación cultural. Que consiste, según él, que el grupo mayoritario recoge cosas de un grupo minoritario y lo mercantiliza. Al revés, no es apropiación parece. Así que uno tiene que tratar de pertenecer siempre a un grupo pequeño, como sea, porque así puede recoger cosas y no es apropiación. Es derecho. «Llevamos seis siglos aquí», dice Carmona (Ariel, no Antonio) en algún momento, «y nunca habíamos tenido un programa gitano». Busco en Google y confirmo mis sospechas: en el siglo XV no había ningún ‘late night’. Ni gitano ni payo. Por no haber, no había ni tele. Hasta el 1956 no la hubo en España, así que tampoco había programas payos discriminando, y eso que ya estábamos aquí cuando llegaron los romanís en el 1425. Así que podríamos concluir que llevamos más años nosotros sin programa. Unos 1,5 millones de años, más o menos. En RTVE Play se emite el primer programa gitano de la historia de la televisión en España. Yo no sabía que un programa podía ser gitano. Quizá sí una boda o un tigre de porcelana a tamaño real cubierto de espejitos y brillibrilli. Pero no un programa. Un programa gitano es, hasta donde yo sé ahora, un programa que presenta un gitano, al que solo invitan a gitanos a hablar de gitanos y donde el público es gitano. Acabo de escribir esta frase y no estoy segura de no estar ofendiendo a alguien por decir que el programa estaba lleno de gitanos, pero es que así es como lo han presentado: «’Gloria Bendita’, el primer programa gitano» . Yo creo que hemos perdido una oportunidad histórica de anunciarlo como «’Gloria Bendita’, un programa que no se lo salta un gitano». El el programa gitano lo presenta Ariel Carmona y solo sé que es gitano. Umbral no se habría levantado, pero yo tengo a Google y tengo a Claude sin levantarme, así que ahora sé que Ariel Carmona es actor, comunicador y activista, pero no hay mucha información sobre él, excepto que presenta el primer programa gitano. El gitano, actor, comunicador y activista Ariel Carmona, desconocido por mí y por Google hasta este preciso instante y presentador de este hito de la televisión, aparece en un escenario muy de microteatro y con un monólogo con chistes de Trump, chistes de «los de la identidad nacional» y una arenga por la educación, la vivienda y la sanidad pública. El monólogo es muy flojo y él se ríe de sus propios chistes, y viste de traje y corbata. Los presentadores de ‘late nigth’ gitanos se parecen mucho a los presentadores de ‘late nigth’ payos.El primer invitado es Farruquito . Y después de hablar de su familia, de su abuela canastera, de sus cosas de gitanos (porque es un programa gitano todo el rato) el presentador le dice que qué valiente es al hablar en su documental, a cara de perro, de «el mayor infortunio de tu vida». Y entonces él dice que es que no quería arrancar ninguna página de su biografía. Y todo el público gitano aplaude. Esto es muy bonito porque llamar «el mayor infortunio de tu vida» a atropellar a un hombre (Benjamín Olaya) por conducir a mucha mayor velocidad de la permitida, sin carné ni seguro, darse a la fuga y tratar de que la culpa la asumiera un hermano menor de edad es elevar el eufemismo a categoría profesional. Encima, presumir de «no arrancar páginas» y contarlo todo ante el público, cuando bajo ese epígrafe, el de «infortunio de la vida», al omitirse los hechos, cabe por imprecisión desde el perder a un padre a una enfermedad, bajo el manto misericordioso de la irresponsabilidad y de lo azaroso de la existencia, es vergonzoso. Pero aquí parece casi heroico. Y entonces llega un humorista gitano y luego otro gitano que venía a hablar de la apropiación cultural. Que consiste, según él, que el grupo mayoritario recoge cosas de un grupo minoritario y lo mercantiliza. Al revés, no es apropiación parece. Así que uno tiene que tratar de pertenecer siempre a un grupo pequeño, como sea, porque así puede recoger cosas y no es apropiación. Es derecho. «Llevamos seis siglos aquí», dice Carmona (Ariel, no Antonio) en algún momento, «y nunca habíamos tenido un programa gitano». Busco en Google y confirmo mis sospechas: en el siglo XV no había ningún ‘late night’. Ni gitano ni payo. Por no haber, no había ni tele. Hasta el 1956 no la hubo en España, así que tampoco había programas payos discriminando, y eso que ya estábamos aquí cuando llegaron los romanís en el 1425. Así que podríamos concluir que llevamos más años nosotros sin programa. Unos 1,5 millones de años, más o menos.
En RTVE Play se emite el primer programa gitano de la historia de la televisión en España. Yo no sabía que un programa podía ser gitano. Quizá sí una boda o un tigre de porcelana a tamaño real cubierto de espejitos y brillibrilli. Pero no … un programa. Un programa gitano es, hasta donde yo sé ahora, un programa que presenta un gitano, al que solo invitan a gitanos a hablar de gitanos y donde el público es gitano. Acabo de escribir esta frase y no estoy segura de no estar ofendiendo a alguien por decir que el programa estaba lleno de gitanos, pero es que así es como lo han presentado: «’Gloria Bendita’, el primer programa gitano». Yo creo que hemos perdido una oportunidad histórica de anunciarlo como «’Gloria Bendita’, un programa que no se lo salta un gitano».
El el programa gitano lo presenta Ariel Carmona y solo sé que es gitano. Umbral no se habría levantado, pero yo tengo a Google y tengo a Claude sin levantarme, así que ahora sé que Ariel Carmona es actor, comunicador y activista, pero no hay mucha información sobre él, excepto que presenta el primer programa gitano. El gitano, actor, comunicador y activista Ariel Carmona, desconocido por mí y por Google hasta este preciso instante y presentador de este hito de la televisión, aparece en un escenario muy de microteatro y con un monólogo con chistes de Trump, chistes de «los de la identidad nacional» y una arenga por la educación, la vivienda y la sanidad pública. El monólogo es muy flojo y él se ríe de sus propios chistes, y viste de traje y corbata. Los presentadores de ‘late nigth’ gitanos se parecen mucho a los presentadores de ‘late nigth’ payos.
El primer invitado es Farruquito. Y después de hablar de su familia, de su abuela canastera, de sus cosas de gitanos (porque es un programa gitano todo el rato) el presentador le dice que qué valiente es al hablar en su documental, a cara de perro, de «el mayor infortunio de tu vida». Y entonces él dice que es que no quería arrancar ninguna página de su biografía. Y todo el público gitano aplaude. Esto es muy bonito porque llamar «el mayor infortunio de tu vida» a atropellar a un hombre (Benjamín Olaya) por conducir a mucha mayor velocidad de la permitida, sin carné ni seguro, darse a la fuga y tratar de que la culpa la asumiera un hermano menor de edad es elevar el eufemismo a categoría profesional. Encima, presumir de «no arrancar páginas» y contarlo todo ante el público, cuando bajo ese epígrafe, el de «infortunio de la vida», al omitirse los hechos, cabe por imprecisión desde el perder a un padre a una enfermedad, bajo el manto misericordioso de la irresponsabilidad y de lo azaroso de la existencia, es vergonzoso. Pero aquí parece casi heroico. Y entonces llega un humorista gitano y luego otro gitano que venía a hablar de la apropiación cultural. Que consiste, según él, que el grupo mayoritario recoge cosas de un grupo minoritario y lo mercantiliza. Al revés, no es apropiación parece. Así que uno tiene que tratar de pertenecer siempre a un grupo pequeño, como sea, porque así puede recoger cosas y no es apropiación. Es derecho.
«Llevamos seis siglos aquí», dice Carmona (Ariel, no Antonio) en algún momento, «y nunca habíamos tenido un programa gitano». Busco en Google y confirmo mis sospechas: en el siglo XV no había ningún ‘late night’. Ni gitano ni payo. Por no haber, no había ni tele. Hasta el 1956 no la hubo en España, así que tampoco había programas payos discriminando, y eso que ya estábamos aquí cuando llegaron los romanís en el 1425. Así que podríamos concluir que llevamos más años nosotros sin programa. Unos 1,5 millones de años, más o menos.
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