Desgraciadamente, Carmen (72) se tuvo que despedir del amor de su vida hace 15 años, un ‘bello ragazzo’ florentino que dejó el listón de las relaciones por la nubes. Desde entonces, la empresaria barcelonesa no ha rehecho su vida con nadie. Además, encuentra otro escollo cada vez que se abre a conocer a alguien: no le gustan los señores de Barcelona. «Como me oigan los catalanes…», se le escapó mientras charlaba con Carlos Sobera en ‘First Dates’ . Justamente acudió al ‘dating show’ en busca de un pretendiente madrileño, que, según informó, le atraen más que sus paisanos. «En Barcelona yo voy caminando, y viene un señor, yo lo miro y cuando te miran, se giran todos. Sin embargo, en Madrid me ven, y si yo también los veo a ellos, interactúan. Como somos muy secos, la verdad, no te voy a mentir… Yo he pensado que si conociera a alguien de Madrid me gustaría mucho porque tienen otro carácter. Siendo yo de Barcelona», manifestó Carmen durante su presentación en el programa del amor de Mediase t.Noticia Relacionada estandar No Una soltera en ‘First Dates’ explota por los comentarios sobre su físico María Robert Nacho aguantó estoicamente los obsecraciones fuera de lugar que Merys le lanzó durante toda la velada, pero su paciencia llegó al límite con lo que le dijo en la decisión finalAhora bien, las peticiones de la soltera en relación a su potencial cita no quedaron ahí. Como amante de todo lo glamouroso y socia de un club privado donde se codea con personalidades de la talla de la baronesa Thyssen, la empresaria aspira a emparejarse con un hombre de cierto nivel. Y sobre todo, que se parezca a su anterior marido.Carmen sigue pensando en su difunto marido Pero Alberto (78) no era italiano ni madrileño, sino un argentino afincado en Granada. Pensionista, para más inri. «Estoy más alta yo de nivel», remarcó la catalana. Ni el buen porte del hombre, ni sus buenos modales satisficieron del todo los estándares de Carmen . Su cita no le entusiasmó tanto como para plantearse bajar en tren a la ciudad de la Alhambra… Por más que él se ofreciera a viajar a verla allá dónde ella quisiera. Alberto quedó prendado totalmente de la catalana, que rompió el hielo lanzando «una pregunta indiscreta» a su cita: su edad. «No me lo he creído, porque no tiene ni una arrugita», apuntaba la mujer en los totales al conocer que su pretendiente se acercaba a los 80. Tuvo que admitir que físicamente no lucía nada mal. También puso en valor su educación. «Pero no es mi perfil de persona», apostilló, adelantándose con determinación a la decisión final. Carmen y Alberto durante la cita MediasetEl argentino, no obstante, se sinceró totalmente con ella relatándole su complicada historia. No dejó nada por contarle. Se desmadró en su juventud, se casó, y tras cinco años de matrimonio, desapareció durante décadas buscando la soledad, alejándose de familia y amigos todo ese tiempo. Vivió en Sudán, Etiopia, Yemen… Carmen lo escuchó muy atenta, si bien algo escéptica. «Alberto ha sido muy vividor, ha estado por medio mundo. Pero a cada sitio donde ha estado se ha dedicado a cosas diferentes». Al cabo de un rato de conversación, Alberto dio en el clavo sobre la actitud de Carmen . Ella misma admitió que sigue teniendo idealizado a su marido, de manera que «espera a encontrar algo que ya perdió, y eso no lo volverá a encontrar», señalaba el soltero ante el equipo del restaurante. Por lo pronto, la empresaria escogió seguir pensando en lo que perdió en vez de darle una nueva oportunidad al amor. Considera que no es el momento todavía. Desgraciadamente, Carmen (72) se tuvo que despedir del amor de su vida hace 15 años, un ‘bello ragazzo’ florentino que dejó el listón de las relaciones por la nubes. Desde entonces, la empresaria barcelonesa no ha rehecho su vida con nadie. Además, encuentra otro escollo cada vez que se abre a conocer a alguien: no le gustan los señores de Barcelona. «Como me oigan los catalanes…», se le escapó mientras charlaba con Carlos Sobera en ‘First Dates’ . Justamente acudió al ‘dating show’ en busca de un pretendiente madrileño, que, según informó, le atraen más que sus paisanos. «En Barcelona yo voy caminando, y viene un señor, yo lo miro y cuando te miran, se giran todos. Sin embargo, en Madrid me ven, y si yo también los veo a ellos, interactúan. Como somos muy secos, la verdad, no te voy a mentir… Yo he pensado que si conociera a alguien de Madrid me gustaría mucho porque tienen otro carácter. Siendo yo de Barcelona», manifestó Carmen durante su presentación en el programa del amor de Mediase t.Noticia Relacionada estandar No Una soltera en ‘First Dates’ explota por los comentarios sobre su físico María Robert Nacho aguantó estoicamente los obsecraciones fuera de lugar que Merys le lanzó durante toda la velada, pero su paciencia llegó al límite con lo que le dijo en la decisión finalAhora bien, las peticiones de la soltera en relación a su potencial cita no quedaron ahí. Como amante de todo lo glamouroso y socia de un club privado donde se codea con personalidades de la talla de la baronesa Thyssen, la empresaria aspira a emparejarse con un hombre de cierto nivel. Y sobre todo, que se parezca a su anterior marido.Carmen sigue pensando en su difunto marido Pero Alberto (78) no era italiano ni madrileño, sino un argentino afincado en Granada. Pensionista, para más inri. «Estoy más alta yo de nivel», remarcó la catalana. Ni el buen porte del hombre, ni sus buenos modales satisficieron del todo los estándares de Carmen . Su cita no le entusiasmó tanto como para plantearse bajar en tren a la ciudad de la Alhambra… Por más que él se ofreciera a viajar a verla allá dónde ella quisiera. Alberto quedó prendado totalmente de la catalana, que rompió el hielo lanzando «una pregunta indiscreta» a su cita: su edad. «No me lo he creído, porque no tiene ni una arrugita», apuntaba la mujer en los totales al conocer que su pretendiente se acercaba a los 80. Tuvo que admitir que físicamente no lucía nada mal. También puso en valor su educación. «Pero no es mi perfil de persona», apostilló, adelantándose con determinación a la decisión final. Carmen y Alberto durante la cita MediasetEl argentino, no obstante, se sinceró totalmente con ella relatándole su complicada historia. No dejó nada por contarle. Se desmadró en su juventud, se casó, y tras cinco años de matrimonio, desapareció durante décadas buscando la soledad, alejándose de familia y amigos todo ese tiempo. Vivió en Sudán, Etiopia, Yemen… Carmen lo escuchó muy atenta, si bien algo escéptica. «Alberto ha sido muy vividor, ha estado por medio mundo. Pero a cada sitio donde ha estado se ha dedicado a cosas diferentes». Al cabo de un rato de conversación, Alberto dio en el clavo sobre la actitud de Carmen . Ella misma admitió que sigue teniendo idealizado a su marido, de manera que «espera a encontrar algo que ya perdió, y eso no lo volverá a encontrar», señalaba el soltero ante el equipo del restaurante. Por lo pronto, la empresaria escogió seguir pensando en lo que perdió en vez de darle una nueva oportunidad al amor. Considera que no es el momento todavía.
Desgraciadamente, Carmen (72) se tuvo que despedir del amor de su vida hace 15 años, un ‘bello ragazzo’ florentino que dejó el listón de las relaciones por la nubes. Desde entonces, la empresaria barcelonesa no ha rehecho su vida con nadie. Además, encuentra otro … escollo cada vez que se abre a conocer a alguien: no le gustan los señores de Barcelona. «Como me oigan los catalanes…», se le escapó mientras charlaba con Carlos Sobera en ‘First Dates’.
Justamente acudió al ‘dating show’ en busca de un pretendiente madrileño, que, según informó, le atraen más que sus paisanos. «En Barcelona yo voy caminando, y viene un señor, yo lo miro y cuando te miran, se giran todos. Sin embargo, en Madrid me ven, y si yo también los veo a ellos, interactúan. Como somos muy secos, la verdad, no te voy a mentir… Yo he pensado que si conociera a alguien de Madrid me gustaría mucho porque tienen otro carácter. Siendo yo de Barcelona», manifestó Carmen durante su presentación en el programa del amor de Mediaset.
Ahora bien, las peticiones de la soltera en relación a su potencial cita no quedaron ahí. Como amante de todo lo glamouroso y socia de un club privado donde se codea con personalidades de la talla de la baronesa Thyssen, la empresaria aspira a emparejarse con un hombre de cierto nivel. Y sobre todo, que se parezca a su anterior marido.
Carmen sigue pensando en su difunto marido
Pero Alberto (78) no era italiano ni madrileño, sino un argentino afincado en Granada. Pensionista, para más inri. «Estoy más alta yo de nivel», remarcó la catalana. Ni el buen porte del hombre, ni sus buenos modales satisficieron del todo los estándares de Carmen. Su cita no le entusiasmó tanto como para plantearse bajar en tren a la ciudad de la Alhambra… Por más que él se ofreciera a viajar a verla allá dónde ella quisiera.
Alberto quedó prendado totalmente de la catalana, que rompió el hielo lanzando «una pregunta indiscreta» a su cita: su edad. «No me lo he creído, porque no tiene ni una arrugita», apuntaba la mujer en los totales al conocer que su pretendiente se acercaba a los 80. Tuvo que admitir que físicamente no lucía nada mal. También puso en valor su educación. «Pero no es mi perfil de persona», apostilló, adelantándose con determinación a la decisión final.
Mediaset
El argentino, no obstante, se sinceró totalmente con ella relatándole su complicada historia. No dejó nada por contarle. Se desmadró en su juventud, se casó, y tras cinco años de matrimonio, desapareció durante décadas buscando la soledad, alejándose de familia y amigos todo ese tiempo. Vivió en Sudán, Etiopia, Yemen… Carmen lo escuchó muy atenta, si bien algo escéptica. «Alberto ha sido muy vividor, ha estado por medio mundo. Pero a cada sitio donde ha estado se ha dedicado a cosas diferentes».
Al cabo de un rato de conversación, Alberto dio en el clavo sobre la actitud de Carmen. Ella misma admitió que sigue teniendo idealizado a su marido, de manera que «espera a encontrar algo que ya perdió, y eso no lo volverá a encontrar», señalaba el soltero ante el equipo del restaurante. Por lo pronto, la empresaria escogió seguir pensando en lo que perdió en vez de darle una nueva oportunidad al amor. Considera que no es el momento todavía.
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