Tras varios días de silencio ante el escándalo por el uso del bono cultural en copas , Ernest Urtasun por fin se ha decidido a hablar. No lo ha hecho ante la prensa ni en el Congreso, ni en respuesta a las preguntas de este periódico –que sigue sin recibir contestación del Ministerio de Cultura–. Lo ha hecho en TikTok. En un vídeo difundido este fin de semana, Urtasun lee la cartilla a los jóvenes que hacen este uso indebido: «El bono cultural no está hecho para gastárselo en copas».«Quiero decir de una manera muy clara que ese es un uso indebido del bono cultural», afirma Urtasun. «Cuando eso ocurre, la administración reclama el dinero y excluye a las entidades que lo permiten». El mensaje no es muy diferente del que lanzó hace unos días el Ministerio de Cultura en sus redes sociales, cuando advirtió de que «los beneficiarios que usen fraudulentamente el bono cultural deberán reintegrar esos importes». Esta vez, al menos, llama a las cosas por su nombre.Urtasun reconoce el problema, pero sigue sin explicar por qué su departamento no actuó antes. Porque el asunto no es nuevo. Se remonta, al menos, a diciembre de 2024 , cuando el Partido Popular registró una pregunta parlamentaria alertando de que la discoteca Fabrik anunciaba en Instagram que aceptaba el bono cultural para pagar entradas. El ministerio respondió con evasivas. En este tiempo, la práctica se ha extendido. Como ha informado ABC, el bono se ha utilizado para pagar entradas con consumición en salas como La Riviera, Nuit y Jowke, a través de plataformas como Fourvenues o Fever.Noticia relacionada general No No «Pedro Sánchez te paga la fiesta»: jóvenes usan el bono cultural para ir a discotecas Jaime G. MoraEl propio ministro admite que el asunto ha cobrado notoriedad tras «un vídeo viral en redes donde se ve a unos jóvenes tomándose unas copas con el bono cultural». Lo que más le ha molestado, dice, es la caricatura. «Se ha lanzado una pequeña campaña diciendo que le das dinero a los jóvenes y se lo gastan todo en copas», afirma. Y añade: «Esta ridiculización no la pienso consentir». Recuerda que más de 360.000 jóvenes utilizaron el bono el año pasado y que «la inmensa mayoría» lo destinó a teatro, libros o conciertos.Cuatro edicionesEn el vídeo, claro, Urtasun no informa de cuántos jóvenes han usado el bono cultural de forma indebida, cuántas entidades han sido sancionadas ni si se ha reclamado algún reintegro. El ministerio no aclara desde cuándo conocía estas prácticas, si ha abierto investigaciones, si ha impuesto sanciones o si ha expulsado a alguna empresa del programa. Este diario ha solicitado explicaciones durante tres días consecutivos, sin obtener respuesta. El bono cultural concede 400 euros a los jóvenes que cumplen 18 años en el año de la convocatoria. Se divide en tres tramos: 100 euros para consumo digital, 100 para soportes físicos y 200 para artes en vivo. Es el programa con mayor dotación presupuestaria del Ministerio de Cultura, en torno a 200 millones de euros anuales. Lo puso en marcha en 2022 el entonces ministro Miquel Iceta como emblema del «renacimiento cultural». Va por su cuarta edición, suma más de 3.800 entidades adheridas y ha beneficiado a más de 1,3 millones de jóvenes.Para esta convocatoria, el Ministerio de Cultura ha incluido como novedad la posibilidad de usar el bono para pagar cursos de música o comprar instrumentos. «También para crear cultura», celebró el ministro. «Vamos a seguir apostando por ellos para acercarles a la cultura. Y también recordar ya que se habla tanto del bono, que si cumples 18 años en esta primavera, tienes derecho al bono cultural». Tras varios días de silencio ante el escándalo por el uso del bono cultural en copas , Ernest Urtasun por fin se ha decidido a hablar. No lo ha hecho ante la prensa ni en el Congreso, ni en respuesta a las preguntas de este periódico –que sigue sin recibir contestación del Ministerio de Cultura–. Lo ha hecho en TikTok. En un vídeo difundido este fin de semana, Urtasun lee la cartilla a los jóvenes que hacen este uso indebido: «El bono cultural no está hecho para gastárselo en copas».«Quiero decir de una manera muy clara que ese es un uso indebido del bono cultural», afirma Urtasun. «Cuando eso ocurre, la administración reclama el dinero y excluye a las entidades que lo permiten». El mensaje no es muy diferente del que lanzó hace unos días el Ministerio de Cultura en sus redes sociales, cuando advirtió de que «los beneficiarios que usen fraudulentamente el bono cultural deberán reintegrar esos importes». Esta vez, al menos, llama a las cosas por su nombre.Urtasun reconoce el problema, pero sigue sin explicar por qué su departamento no actuó antes. Porque el asunto no es nuevo. Se remonta, al menos, a diciembre de 2024 , cuando el Partido Popular registró una pregunta parlamentaria alertando de que la discoteca Fabrik anunciaba en Instagram que aceptaba el bono cultural para pagar entradas. El ministerio respondió con evasivas. En este tiempo, la práctica se ha extendido. Como ha informado ABC, el bono se ha utilizado para pagar entradas con consumición en salas como La Riviera, Nuit y Jowke, a través de plataformas como Fourvenues o Fever.Noticia relacionada general No No «Pedro Sánchez te paga la fiesta»: jóvenes usan el bono cultural para ir a discotecas Jaime G. MoraEl propio ministro admite que el asunto ha cobrado notoriedad tras «un vídeo viral en redes donde se ve a unos jóvenes tomándose unas copas con el bono cultural». Lo que más le ha molestado, dice, es la caricatura. «Se ha lanzado una pequeña campaña diciendo que le das dinero a los jóvenes y se lo gastan todo en copas», afirma. Y añade: «Esta ridiculización no la pienso consentir». Recuerda que más de 360.000 jóvenes utilizaron el bono el año pasado y que «la inmensa mayoría» lo destinó a teatro, libros o conciertos.Cuatro edicionesEn el vídeo, claro, Urtasun no informa de cuántos jóvenes han usado el bono cultural de forma indebida, cuántas entidades han sido sancionadas ni si se ha reclamado algún reintegro. El ministerio no aclara desde cuándo conocía estas prácticas, si ha abierto investigaciones, si ha impuesto sanciones o si ha expulsado a alguna empresa del programa. Este diario ha solicitado explicaciones durante tres días consecutivos, sin obtener respuesta. El bono cultural concede 400 euros a los jóvenes que cumplen 18 años en el año de la convocatoria. Se divide en tres tramos: 100 euros para consumo digital, 100 para soportes físicos y 200 para artes en vivo. Es el programa con mayor dotación presupuestaria del Ministerio de Cultura, en torno a 200 millones de euros anuales. Lo puso en marcha en 2022 el entonces ministro Miquel Iceta como emblema del «renacimiento cultural». Va por su cuarta edición, suma más de 3.800 entidades adheridas y ha beneficiado a más de 1,3 millones de jóvenes.Para esta convocatoria, el Ministerio de Cultura ha incluido como novedad la posibilidad de usar el bono para pagar cursos de música o comprar instrumentos. «También para crear cultura», celebró el ministro. «Vamos a seguir apostando por ellos para acercarles a la cultura. Y también recordar ya que se habla tanto del bono, que si cumples 18 años en esta primavera, tienes derecho al bono cultural».
Tras varios días de silencio ante el escándalo por el uso del bono cultural en copas, Ernest Urtasun por fin se ha decidido a hablar. No lo ha hecho ante la prensa ni en el Congreso, ni en respuesta a las preguntas de este … periódico –que sigue sin recibir contestación del Ministerio de Cultura–. Lo ha hecho en TikTok. En un vídeo difundido este fin de semana, Urtasun lee la cartilla a los jóvenes que hacen este uso indebido: «El bono cultural no está hecho para gastárselo en copas».
«Quiero decir de una manera muy clara que ese es un uso indebido del bono cultural», afirma Urtasun. «Cuando eso ocurre, la administración reclama el dinero y excluye a las entidades que lo permiten». El mensaje no es muy diferente del que lanzó hace unos días el Ministerio de Cultura en sus redes sociales, cuando advirtió de que «los beneficiarios que usen fraudulentamente el bono cultural deberán reintegrar esos importes». Esta vez, al menos, llama a las cosas por su nombre.
Urtasun reconoce el problema, pero sigue sin explicar por qué su departamento no actuó antes. Porque el asunto no es nuevo. Se remonta, al menos, a diciembre de 2024, cuando el Partido Popular registró una pregunta parlamentaria alertando de que la discoteca Fabrik anunciaba en Instagram que aceptaba el bono cultural para pagar entradas. El ministerio respondió con evasivas. En este tiempo, la práctica se ha extendido. Como ha informado ABC, el bono se ha utilizado para pagar entradas con consumición en salas como La Riviera, Nuit y Jowke, a través de plataformas como Fourvenues o Fever.
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El propio ministro admite que el asunto ha cobrado notoriedad tras «un vídeo viral en redes donde se ve a unos jóvenes tomándose unas copas con el bono cultural». Lo que más le ha molestado, dice, es la caricatura. «Se ha lanzado una pequeña campaña diciendo que le das dinero a los jóvenes y se lo gastan todo en copas», afirma. Y añade: «Esta ridiculización no la pienso consentir». Recuerda que más de 360.000 jóvenes utilizaron el bono el año pasado y que «la inmensa mayoría» lo destinó a teatro, libros o conciertos.
Cuatro ediciones
En el vídeo, claro, Urtasun no informa de cuántos jóvenes han usado el bono cultural de forma indebida, cuántas entidades han sido sancionadas ni si se ha reclamado algún reintegro. El ministerio no aclara desde cuándo conocía estas prácticas, si ha abierto investigaciones, si ha impuesto sanciones o si ha expulsado a alguna empresa del programa. Este diario ha solicitado explicaciones durante tres días consecutivos, sin obtener respuesta.
El bono cultural concede 400 euros a los jóvenes que cumplen 18 años en el año de la convocatoria. Se divide en tres tramos: 100 euros para consumo digital, 100 para soportes físicos y 200 para artes en vivo. Es el programa con mayor dotación presupuestaria del Ministerio de Cultura, en torno a 200 millones de euros anuales. Lo puso en marcha en 2022 el entonces ministro Miquel Iceta como emblema del «renacimiento cultural». Va por su cuarta edición, suma más de 3.800 entidades adheridas y ha beneficiado a más de 1,3 millones de jóvenes.
Para esta convocatoria, el Ministerio de Cultura ha incluido como novedad la posibilidad de usar el bono para pagar cursos de música o comprar instrumentos. «También para crear cultura», celebró el ministro. «Vamos a seguir apostando por ellos para acercarles a la cultura. Y también recordar ya que se habla tanto del bono, que si cumples 18 años en esta primavera, tienes derecho al bono cultural».
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