Hay que tener suerte de ser silla y estar en la Maestranza, silla de Quidiello de las de toda la vida, y en vez de estar en un almacén o en un bar, estar en el palco de ganderos de La Maestranza. Y suerte para que cuando Morante mirara a este palco y pidiera una silla, Marcos Núñez saltara de ella y la pasara al ruedo maestrante. Cómo hubieran jaleado tu padre y tus tíos, querido Marcos, al genio de La Puebla.Suerte para llegar a manos de Morante y que se siente para banderillear un toro y empezar la faena de muleta. Pero más suerte todavía para que cuando el toro le soltó un derrote y cayera al suelo, Morante le echara la muleta a la cara al toro y lo embebiera en su muleta para pegar un muletazo eterno. Morante remató con el de pecho y devolvió la silla al palco como si nada hubiera pasado.Hay que tener suerte para ser silla y pasar a la historia del toreo, sí, es verdad que en esta vida hay que tener suerte hasta para ser silla. Hay que tener suerte de ser silla y estar en la Maestranza, silla de Quidiello de las de toda la vida, y en vez de estar en un almacén o en un bar, estar en el palco de ganderos de La Maestranza. Y suerte para que cuando Morante mirara a este palco y pidiera una silla, Marcos Núñez saltara de ella y la pasara al ruedo maestrante. Cómo hubieran jaleado tu padre y tus tíos, querido Marcos, al genio de La Puebla.Suerte para llegar a manos de Morante y que se siente para banderillear un toro y empezar la faena de muleta. Pero más suerte todavía para que cuando el toro le soltó un derrote y cayera al suelo, Morante le echara la muleta a la cara al toro y lo embebiera en su muleta para pegar un muletazo eterno. Morante remató con el de pecho y devolvió la silla al palco como si nada hubiera pasado.Hay que tener suerte para ser silla y pasar a la historia del toreo, sí, es verdad que en esta vida hay que tener suerte hasta para ser silla.
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(EP)
Utrerita
Hay que tener suerte de ser silla y estar en la Maestranza, silla de Quidiello de las de toda la vida, y en vez de estar en un almacén o en un bar, estar en el palco de ganderos de La Maestranza. Y suerte para … que cuando Morante mirara a este palco y pidiera una silla, Marcos Núñez saltara de ella y la pasara al ruedo maestrante. Cómo hubieran jaleado tu padre y tus tíos, querido Marcos, al genio de La Puebla.
Suerte para llegar a manos de Morante y que se siente para banderillear un toro y empezar la faena de muleta. Pero más suerte todavía para que cuando el toro le soltó un derrote y cayera al suelo, Morante le echara la muleta a la cara al toro y lo embebiera en su muleta para pegar un muletazo eterno. Morante remató con el de pecho y devolvió la silla al palco como si nada hubiera pasado.
Hay que tener suerte para ser silla y pasar a la historia del toreo, sí, es verdad que en esta vida hay que tener suerte hasta para ser silla.
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