Paz Padilla (Cádiz, 56 años) se muestra feliz, divertida ante la cámara, atenta con los periodistas y cercana con aquel que le dedica un segundo de su tiempo. Pero ese estado —en el que prima la emoción por la publicación de su nuevo libro, Alzar el duelo (HarperCollins Ibérica)— cambia en el instante en el que comienza la entrevista. El duelo, el recuerdo y los sentimientos florecen. También aparece Mari Paz, la persona que se esconde detrás del personaje y que en los últimos cinco años ha tenido que hacer frente a la pérdida de tres de las personas más importantes de su vida: su marido Antonio, su madre y su hermano Luis. “Sin darme cuenta, la gente me ha puesto como referente y me dice que el verme a mí superar mi duelo les ha ayudado a ellos”, asegura la presentadora de televisión.
La presentadora de televisión, actriz y humorista publica ‘Alzar el duelo’, un libro en el que aborda la pérdida desde su propia historia: “El dolor es el mismo por mucho que tú lo evites. No podemos hacer que no existe”
Paz Padilla (Cádiz, 56 años) se muestra feliz, divertida ante la cámara, atenta con los periodistas y cercana con aquel que le dedica un segundo de su tiempo. Pero ese estado —en el que prima la emoción por la publicación de su nuevo libro, Alzar el duelo (HarperCollins Ibérica)— cambia en el instante en el que comienza la entrevista. El duelo, el recuerdo y los sentimientos florecen. También aparece Mari Paz, la persona que se esconde detrás del personaje y que en los últimos cinco años ha tenido que hacer frente a la pérdida de tres de las personas más importantes de su vida: su marido Antonio, su madre y su hermano Luis. “Sin darme cuenta, la gente me ha puesto como referente y me dice que el verme a mí superar mi duelo les ha ayudado a ellos”, asegura la presentadora de televisión.
La de Padilla no es una historia más, es una historia de autoconocimiento, de aprendizaje y de constante evolución. “¿Por qué me ha sucedido todo esto? Te das cuenta de que la última etapa del duelo es darle sentido y yo se lo doy. Poder ayudar a otro me reconforta muchísimo, me da paz y tranquilidad. El universo me ha puesto aquí y ahora mi vida es ayudar a otros”, reconoce. En el nuevo libro, la también humorista pretende abordar el duelo desde una perspectiva humana y ofrecer herramientas para sobrellevarlo: “La palabra duelo tiene mucho peso y asusta mucho. Significa pérdida, muerte, dolor y sufrimiento. El tratarlo con humor hace que la gente tenga menos miedo”.
Su marido Antonio murió en julio de 2020 tras serle diagnosticado un tumor cerebral, un momento que cambiaría la vida de la presentadora para siempre. “He mirado a la muerte a los ojos. Cuando la tienes cerca, te das cuenta de que aparece en cualquier esquina y en cualquier momento. Y te dice: ‘Esto se acaba, esto tiene fecha de caducidad’. No voy a dejar de decir un ‘te quiero’ por pensar que tengo tiempo. Yo lo digo hoy”, explica. Y añade: “El entender la muerte y acompañar a mi Antonio a morir me salvó la vida porque yo ahora soy consciente de lo que es la vida. Solo hay una y no podemos desaprovecharla, no podemos vivir en el rencor, en la culpa, en el odio… porque ya no tiene solución”.
Una de las lecciones que ha aprendido en este tiempo es la de dejar marchar, por muy difícil que pueda parecer y el dolor que suponga para la familia tener que despedirse. “Cuando acompañas a un ser querido que está muy enfermo, a veces te sientes culpable porque piensas: ‘Quiero que descanse ya’. Ahí lo que estás haciendo es muy generoso. Muchas veces nos castigamos porque estamos poniendo el amor por delante. Es tu miedo a enfrentarte a la situación, pero no nos estamos poniendo en la piel del otro. No se quiere ir, porque nadie se quiere ir, pero no podemos hacerle el camino más difícil. Si tú pones tu miedo por delante, no estás ayudando; si huyes, no estás ayudando”, explica Padilla.

Entender que todos tenemos sentimientos, que todo el mundo pasa por el mismo punto en la vida y que todo tiene un final es otro de los aprendizajes que comparte. “Lo que más me ayuda es saber que las emociones son humanas, que la que tiene miedo soy yo, la que tiene tristeza soy yo y la que tengo angustia soy yo. La persona que fallece deja de tener emoción, deja de tener rabia, angustia… A mí eso me ha calmado muchísimo”, explica. Y recuerda: “A veces escucho: ‘Tu hermano tiene que estar cabreado’. ¡Qué dice! Si mi hermano no tiene emoción, la que está cabreada eres tú. El duelo es un trabajo personal de adaptarte a la pérdida y a la ausencia de un ser querido”.
La presentadora reconoce que hay que hacer frente a ese momento, no intentar mitigarlo: “El dolor es el mismo por mucho que tú lo evites. Hay que aprender que el duelo hay que atravesarlo, no podemos huir, no podemos evitarlo, no podemos hacer que no existe… si no, en realidad, estás dejando de madurar”. La primera pérdida que sufrió fue la de su padre, pero reconoce que es “mala para las fechas” y no sabe cuántos años tenía: “Fue como si estuviera en una nube. La fase de negación me duró muchísimo, me costó asimilarlo y digerirlo”. Admite que cometió muchos errores de los que aprendió y que no ha vuelto a repetir. “No querer llorar, trabajar mucho, no parar… Ahora entiendo que es necesario porque te ayuda a contextualizarlo, a entender la vida. La vida es así, no podemos darle más vueltas. El querer luchar contra la naturaleza es absurdo. El querer que tus seres queridos no sufran, no enfermen… es una energía que agota y que no sirve de nada. No vas a poder impedir que eso suceda”, asegura.
El duelo es un sentimiento que hay que tratar de transitar, pero Padilla afirma que ahora es más difícil que antes hacerse a la idea de lo que ha sucedido. “Ahora te mueres por la mañana y por la tarde te han enterrado, te han incinerado… A la cabeza no le da tiempo a digerir lo que ha sucedido. Estás hoy y mañana has dejado de existir. Eso nos cuesta mucho. Antiguamente, la muerte estaba en la vida, era más natural”, opina. En el libro, publicado el pasado 8 de abril, la humorista quiere contar su historia, en tono de humor: “No hablo de mis seres queridos, es mi historia, mi vida. Es un libro de acompañamiento. No soy psicóloga, simplemente te cuento cómo lo he vivido, lo que he aprendido y, si te sirve, cógelo. Mis circunstancias son mías y yo no te obligo a ti a pensar así ni a hacer el duelo así”.
En el libro, la presentadora también relata por primera vez un episodio ocurrido cuando tenía 14 años: sufrió un abuso sexual por parte de un hombre mucho más mayor que ella y que era cercano a su familia. Cuando se le pregunta sobre el tema y sobre el miedo que sufren algunas víctimas a la hora de contarlo, se muestra comprensiva con tener reparos: “He tenido que leer que me lo he inventado. Con eso ya te respondo”.
En los últimos años, ha dado un paso atrás en su vida pública en televisión para centrarse en esta nueva etapa: dando conferencias sobre el duelo y la pérdida, protagonizando la obra de teatro de su primer libro, El humor de mi vida, y ayudando a quien lo necesite. “Nada es tan importante, de verdad: ni la fama, ni el poder, ni el dinero, ni el reconocimiento… Todo eso se queda aquí, no sirve para nada. Nadie me va a recordar por eso, mi gente me recordará por buena gente. ¿Quién se va a acordar de Paz Padilla? Nadie se acordará”, reflexiona. No piensa en el futuro, solo en el presente y en lo que está viviendo: “No me queda nada por hacer porque nunca dejo nada para mañana. He aprendido que me gusta mi vida, me gusta lo que hago, me gusta estar aquí. Donde esté mañana o lo que haga mañana… ya lo veré”.
—¿Cómo le gustaría que le recordara la gente?
—Por todo el mundo no lo sé. Por mi familia y mi entorno: “Que la queríamos mucho y ella nos quería”.
La conversación termina con las lágrimas de Paz Padilla y las de todas las personas que se encuentran en la habitación. Todo lo que ha vivido ha sido un aprendizaje y ahora su único objetivo es ayudar a quien quiera escuchar su historia.
EL PAÍS
