Este lunes ha dado comienzo el proceso extraordinario para regularizar a inmigrantes que viven y trabajan en España sin documentación. Según cálculos del centro de análisis Funcas, el colectivo afectado asciende a unas 840.000 personas, de las cuales el Ejecutivo estima que alrededor de 500.000 podrían formalizar su situación administrativa.España no es nueva en este tipo de procedimientos, pues más de medio millón de personas fueron regularizadas durante los gobiernos de José María Aznar y cerca de 600.000 en el proceso impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero.Los estudios posteriores, como el elaborado por EsadeEcPol, apuntan a efectos positivos en términos de afiliación a la Seguridad Social y aumento de cotizaciones, unos 4.000 euros anuales por trabajador, sin impacto negativo en los salarios de los trabajadores nativos.Noticia relacionada general No No En boca de todos Nacho Abad dice lo que muchos piensan sobre la regularización masiva de inmigrantes Mari Carmen ParraAun así, el debate está más encendido que nunca. El escritor e historiador Roberto Vaquero ha sido una de las voces críticas más contundentes, concretamente con el origen de las personas regularizadas. «Se está hablando de que la mayoría van a ser hispanoamericanos y luego resulta que los consulados que están colapsados son los de Pakistán y Marruecos», afirmó en ‘Horizonte’.El historiador cuestionó también la lógica de regularizar a personas que llegaron sin documentación. «Estamos regalando el estar aquí a gente que ha venido de forma ilegal», criticó, defendiendo que «lo normal sería que quien entra de forma irregular tuviera que regresar y volver siguiendo los procedimientos establecidos». Asimismo, planteó dudas sobre la figura del refugiado en algunos casos, argumentando que, «si de verdad son refugiados y tienen que irse de su país, lo normal es que vayan a un país que haya alrededor, no que vengan aquí. Que, además, su cultura choca frontalmente con la nuestra».Una cuestión apolítica: «Esto no va de izquierdas o derechas»Vaquero apuntó directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmando que «quiere batir el récord de regularizaciones», aunque aclaró que «esto no es de izquierdas o de derechas», sino que «son políticas antiobreras, las defienda la patronal o las defienda Podemos».«La patronal y la jerarquía católica están muy contentas con las regularizaciones. Es decir, obispos, empresarios y gente como Irene Montero se dan todos la mano como hermanos para arruinar el país», reclamó.Por último, denunció que las consecuencias ya son visibles en las zonas más humildes: «Los que se comen toda la inmigración de este tipo somos la gente que vivimos en los barrios obreros, que están degradados y de los que la gente está huyendo porque no se puede ni vivir. Y la gente que vive en sitios de ricos con seguridad privada pueden permitirse que venga mucha inmigración». Este lunes ha dado comienzo el proceso extraordinario para regularizar a inmigrantes que viven y trabajan en España sin documentación. Según cálculos del centro de análisis Funcas, el colectivo afectado asciende a unas 840.000 personas, de las cuales el Ejecutivo estima que alrededor de 500.000 podrían formalizar su situación administrativa.España no es nueva en este tipo de procedimientos, pues más de medio millón de personas fueron regularizadas durante los gobiernos de José María Aznar y cerca de 600.000 en el proceso impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero.Los estudios posteriores, como el elaborado por EsadeEcPol, apuntan a efectos positivos en términos de afiliación a la Seguridad Social y aumento de cotizaciones, unos 4.000 euros anuales por trabajador, sin impacto negativo en los salarios de los trabajadores nativos.Noticia relacionada general No No En boca de todos Nacho Abad dice lo que muchos piensan sobre la regularización masiva de inmigrantes Mari Carmen ParraAun así, el debate está más encendido que nunca. El escritor e historiador Roberto Vaquero ha sido una de las voces críticas más contundentes, concretamente con el origen de las personas regularizadas. «Se está hablando de que la mayoría van a ser hispanoamericanos y luego resulta que los consulados que están colapsados son los de Pakistán y Marruecos», afirmó en ‘Horizonte’.El historiador cuestionó también la lógica de regularizar a personas que llegaron sin documentación. «Estamos regalando el estar aquí a gente que ha venido de forma ilegal», criticó, defendiendo que «lo normal sería que quien entra de forma irregular tuviera que regresar y volver siguiendo los procedimientos establecidos». Asimismo, planteó dudas sobre la figura del refugiado en algunos casos, argumentando que, «si de verdad son refugiados y tienen que irse de su país, lo normal es que vayan a un país que haya alrededor, no que vengan aquí. Que, además, su cultura choca frontalmente con la nuestra».Una cuestión apolítica: «Esto no va de izquierdas o derechas»Vaquero apuntó directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmando que «quiere batir el récord de regularizaciones», aunque aclaró que «esto no es de izquierdas o de derechas», sino que «son políticas antiobreras, las defienda la patronal o las defienda Podemos».«La patronal y la jerarquía católica están muy contentas con las regularizaciones. Es decir, obispos, empresarios y gente como Irene Montero se dan todos la mano como hermanos para arruinar el país», reclamó.Por último, denunció que las consecuencias ya son visibles en las zonas más humildes: «Los que se comen toda la inmigración de este tipo somos la gente que vivimos en los barrios obreros, que están degradados y de los que la gente está huyendo porque no se puede ni vivir. Y la gente que vive en sitios de ricos con seguridad privada pueden permitirse que venga mucha inmigración».
Este lunes ha dado comienzo el proceso extraordinario para regularizar a inmigrantes que viven y trabajan en España sin documentación. Según cálculos del centro de análisis Funcas, el colectivo afectado asciende a unas 840.000 personas, de las cuales el Ejecutivo estima que alrededor de … 500.000 podrían formalizar su situación administrativa.
España no es nueva en este tipo de procedimientos, pues más de medio millón de personas fueron regularizadas durante los gobiernos de José María Aznar y cerca de 600.000 en el proceso impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero.
Los estudios posteriores, como el elaborado por EsadeEcPol, apuntan a efectos positivos en términos de afiliación a la Seguridad Social y aumento de cotizaciones, unos 4.000 euros anuales por trabajador, sin impacto negativo en los salarios de los trabajadores nativos.
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En boca de todos
Mari Carmen Parra
Aun así, el debate está más encendido que nunca. El escritor e historiador Roberto Vaquero ha sido una de las voces críticas más contundentes, concretamente con el origen de las personas regularizadas. «Se está hablando de que la mayoría van a ser hispanoamericanos y luego resulta que los consulados que están colapsados son los de Pakistán y Marruecos», afirmó en ‘Horizonte’.
El historiador cuestionó también la lógica de regularizar a personas que llegaron sin documentación. «Estamos regalando el estar aquí a gente que ha venido de forma ilegal», criticó, defendiendo que «lo normal sería que quien entra de forma irregular tuviera que regresar y volver siguiendo los procedimientos establecidos».
Asimismo, planteó dudas sobre la figura del refugiado en algunos casos, argumentando que, «si de verdad son refugiados y tienen que irse de su país, lo normal es que vayan a un país que haya alrededor, no que vengan aquí. Que, además, su cultura choca frontalmente con la nuestra».
Una cuestión apolítica: «Esto no va de izquierdas o derechas»
Vaquero apuntó directamente al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmando que «quiere batir el récord de regularizaciones», aunque aclaró que «esto no es de izquierdas o de derechas», sino que «son políticas antiobreras, las defienda la patronal o las defienda Podemos».
«La patronal y la jerarquía católica están muy contentas con las regularizaciones. Es decir, obispos, empresarios y gente como Irene Montero se dan todos la mano como hermanos para arruinar el país», reclamó.
Por último, denunció que las consecuencias ya son visibles en las zonas más humildes: «Los que se comen toda la inmigración de este tipo somos la gente que vivimos en los barrios obreros, que están degradados y de los que la gente está huyendo porque no se puede ni vivir. Y la gente que vive en sitios de ricos con seguridad privada pueden permitirse que venga mucha inmigración».
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