«Te lo juro, antes me hubiese creído que ganaría un Oscar a que sería la escritora más vendida en Sant Jordi». Así de claro lo tiene Regina Rodríguez Sirvent, el último gran fenómeno de la literatura catalana, que busca ahora contagiar su humor, su honestidad y su ternura a todo el territorio español. Porque de ‘Les calces al sol’ (La Campana), su primera novela, se han vendido más de 100.000 ejemplares, lo que es una absoluta locura. Su versión española, ‘Las bragas al sol’ (Suma) , ya ha llegado a los 20.000 y creciendo, pero los números no acaba de explicar del todo el tamaño de este fenómeno. Su última novela ‘Palomitas de madrugada’ (Suma) ya ha llegado a la cuarta edición, apenas un mes después de publicarse y ahora la epidemia Rodríguez Sirvent empieza a extenderse al extranjero. Por ejemplo, el próximo mes presentará la traducción al inglés de sus ‘Las bragas al sol’ en Estados Unidos, precisamente el escenario protagonista de la novela. «Cierro así un círculo fantástico que no me acabo de creer. Lo que me fascina es que ya seas de Valencia, de Madrid, de Bilbao o de Washington, Polonia, Italia… todas las lectoras y lectores me dicen lo mismo, responden igual a lo que explico. El humor y las experiencias son universales y eso me emociona terriblemente», comenta la escritora a ABC.Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. Ahora, con el éxito detrás, es inevitable romantizar su pasado, pero Rodríguez Sirvent reconoce que lo ha pasado mal. Aún recuerda el Sant Jordi de hace poco más de diez años, cuando deambulaba perdida por las calles de Barcelona y reconocía a lo lejos la parada donde el escritor Carlos Ruiz Zafón firmaba libros. Sin pensárselo dos veces, compró por tercera vez un ejemplar de ‘La sombra del viento’ y fue a pedir su autógrafo. «Le dije que quería conseguir emocionar a los lectores como él me había emocionado a mí. Y fue tan amable como para decirme que pronto estaría yo en su sitio, firmando libros. Que esto haya sucedido es algo que no puedo acabar de comprender. Ahora se me acerca gente para que les firme el libro y reconozco la misma mirada de agradecimiento que tenía yo cuando me acerqué ese día a Zafón. Qué quieres que te diga, la vida tiene sus pequeños milagros», asegura.Noticia relacionada general No No Día del Libro Eduardo Mendoza, el gran triunfador de Sant Jordi junto a Aramburu y Regina Rodríguez Sirvent Carlos SalaDe eso va ‘Palomitas de madrugada’, de un grupo de idealistas y soñadores que lo apuestan todo al rojo y deciden seguir sus sueños. Algunos lo consiguen, otros no, pero el libro, y esto es lo que ha calado en la gente, demuestra que lo más importante de los sueños no es que se cumplan o no, sino a no tener miedo a compartirlos. «Se me ha acercado un hombre de 60 años que me dijo que después de leer la novela dejó su trabajo y se fue a vivir tres meses a Boston a aprender inglés. Y me lo decía con una sonrisa de satisfacción tremenda. Te cuentan cosas así y te deshaces. Sólo la primera media hora de Sant Jordi ya había llorado 25 veces», asegura.«Se me ha acercado un hombre de 60 años que me dijo que después de leer la novela dejó su trabajo y se fue a vivir tres meses a Boston a aprender inglés» Regina Rodríguez SirventLa primera en la larguísima cola del pasado 23 de abril fue una mujer que no dijo nada, sólo le entregó una carta y le pidió que la leyera. ¿Ahora?, preguntó la escritora mirando la cola formada detrás. Sí, dijo la lectora y Rodríguez Sirvent no se pudo negar. Acabaron las dos abrazadas, sin hablar. No hacía falta decir nada más. «Había una niña de 14 años acompañada por su padre que se había leído ocho veces la primera novela y tres la segunda. ¡Con sólo 14 años! El interés por el libro es totalmente intergeneracional. Creo que como yo soy una de esas millenials que vivieron el boom digital, pero también convivieron con el mundo analógico, mi forma de expresarme interpela tanto a las generaciones más veteranas como a las más jóvenes», afirma la escritora.Innovadora en las letras españolasEn los libros, Regina Rodríguez nos presenta a Rita Racons , un personaje perdido en busca de ese sueño propio que la colme y la enseñe a vivir. Es una especie de Dorothy, de ‘El mago de Oz’, en busca del camino a casa, pero en este caso lo que ansía no es su hogar, sino esa emoción pura o ambición loca que la llene y la demuestre que la vida merece la pena. «Siempre digo que Rita soy yo, evidentemente, pero no completamente. Yo soy más toda la novela, todos los personajes, todas las experiencias, ahí es donde me encontrarás por completo si me buscas. Por eso me emociona que la gente le guste Rita, tanto como que le gusten el resto de personajes secundarios», comenta la escritora.«Hasta que no me quité los prejuicios y aposté por mi humor natural no encontré mi verdadera voz»Lo que está claro es que Rodríguez Sirvent ha iniciado un camino muy poco explorado en la literatura española, seguir libro a libro el crecimiento vital de un personaje , y las alegrías y desgracias que la vida le ha puesto delante. En ‘Las bragas al sol’ la vemos tener problemas para graduarse en la carrera de psicología y acabar por iniciar una experiencia como ‘au pair’ en Atlanta hasta descubrir que su pasión es ser escritora. Algo parecido a la experiencia de la propia escritora. En ‘Palomitas de madrugada’ vemos como saber tu pasión no sirve de mucho si no sabes cómo realizarla y descubrimos a Rita, ocho años después, deambular perdida entre trabajo y trabajo hasta acabar en uno de los primeros edificios habilitados como centros de coworking con un grupo de locos soñadores, experiencia que ella también vivió en primera persona. «Mientras me suceden cosas, no voy tomando notas y diciendo, mira, esto es perfecto para un libro. Me costó mucho encontrar mi voz, deshacerme de los prejuicios de seriedad que creía que implicaba la literatura. Poco a poco vi que siendo yo misma, con mi desparpajo y naturalidad, los efectos de lo que escribía eran muchísimo más potentes. Escribo lo que realmente llevo dentro, siempre con humor, que me sale natural, y las historias surgen casi como con una escritura automática. Yo me sorprendo siempre cuando me leo, te lo juro», reconoce la autora.Naturalidad, humor, personajes reconocibles, sentimientos universales , todas las claves de la gran literatura, pero vistos desde un tapiz de ligereza y liviandad que convierten el hecho de leer en un abrazo cariñoso. «Después de acabar la novela tras años y años buscándome a mi misma y a mi propia voz, la respuesta de las editoriales fue inmediata. Una gran editorial me dijo que sí al instante y cuando estaba todo apalabrado, se echaron atrás porque decían que el tono del libro no encajaba con la editorial. Tenía casi 40 años, pero no estaba preocupada. Había visto que había interés y eso me servía. Si éstos no lo querían, otros lo querrían», asegura Rodríguez Sirvent.Un adelanto de 5.000 eurosDicho y hecho. Volvió a enviar la novela a otra editorial y al poco tiempo también la contestaron afirmativamente, incluso ofreciéndole adelantos de hasta 5.000 euros , lo que para una primera novela de una desconocida en catalán es totalmente una locura. «Cuando mi editora me escribió por primera vez dándome la enhorabuena y diciéndome lo mucho que la estaba emocionando lo que estaba leyendo fue uno de los momentos más bonitos que recuerdo. Lo cierto es que mis sueños acababan allí, con la novela publicada. Ver lo que ha venido después ha sido un completo regalo. Estoy borracha de agradecimiento, sinceramente, al menos esa es la sensación. A veces temo que todo sea sólo eso, un sueño, y que de repente despierte y nada de esto haya pasado», afirma. Noticia relacionada general No No Amor, misterio y autobiografía, las joyas en catalán de Sant Jordi Carlos SalaNuestra Knausgärd particular , pero sin la pesadez, el detallismo enfermizo y la fatalidad existencial del autor noruego, sino con el ingenio, el calor mediterráneo y la efusividad narrativa, promete una tercera novela con Rita Recons. ¿Explicará lo que sucede cuando Rita acaba por fin su novela y se convierte en un auténtico fenómeno de masas? Veremos. Lo que seguro que veremos es una versión audiovisual de ‘Las bragas al sol’ . «Es una coproducción española-estadounidense y ahora está un poco parada. Veremos. Me gustaría mucho involucrarme en los guiones. Me lo han pedido, para conservar el alma de la historia, dicen. Quien sabe», comenta. ¿Podría ser ésta la cuarta novela de lo que sería una serie inaudita en la literatura española? Todos los fans de Rita Racons y de Regina Rodríguez Sirvent lo firmarían ahora mismo. «Te lo juro, antes me hubiese creído que ganaría un Oscar a que sería la escritora más vendida en Sant Jordi». Así de claro lo tiene Regina Rodríguez Sirvent, el último gran fenómeno de la literatura catalana, que busca ahora contagiar su humor, su honestidad y su ternura a todo el territorio español. Porque de ‘Les calces al sol’ (La Campana), su primera novela, se han vendido más de 100.000 ejemplares, lo que es una absoluta locura. Su versión española, ‘Las bragas al sol’ (Suma) , ya ha llegado a los 20.000 y creciendo, pero los números no acaba de explicar del todo el tamaño de este fenómeno. Su última novela ‘Palomitas de madrugada’ (Suma) ya ha llegado a la cuarta edición, apenas un mes después de publicarse y ahora la epidemia Rodríguez Sirvent empieza a extenderse al extranjero. Por ejemplo, el próximo mes presentará la traducción al inglés de sus ‘Las bragas al sol’ en Estados Unidos, precisamente el escenario protagonista de la novela. «Cierro así un círculo fantástico que no me acabo de creer. Lo que me fascina es que ya seas de Valencia, de Madrid, de Bilbao o de Washington, Polonia, Italia… todas las lectoras y lectores me dicen lo mismo, responden igual a lo que explico. El humor y las experiencias son universales y eso me emociona terriblemente», comenta la escritora a ABC.Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. Ahora, con el éxito detrás, es inevitable romantizar su pasado, pero Rodríguez Sirvent reconoce que lo ha pasado mal. Aún recuerda el Sant Jordi de hace poco más de diez años, cuando deambulaba perdida por las calles de Barcelona y reconocía a lo lejos la parada donde el escritor Carlos Ruiz Zafón firmaba libros. Sin pensárselo dos veces, compró por tercera vez un ejemplar de ‘La sombra del viento’ y fue a pedir su autógrafo. «Le dije que quería conseguir emocionar a los lectores como él me había emocionado a mí. Y fue tan amable como para decirme que pronto estaría yo en su sitio, firmando libros. Que esto haya sucedido es algo que no puedo acabar de comprender. Ahora se me acerca gente para que les firme el libro y reconozco la misma mirada de agradecimiento que tenía yo cuando me acerqué ese día a Zafón. Qué quieres que te diga, la vida tiene sus pequeños milagros», asegura.Noticia relacionada general No No Día del Libro Eduardo Mendoza, el gran triunfador de Sant Jordi junto a Aramburu y Regina Rodríguez Sirvent Carlos SalaDe eso va ‘Palomitas de madrugada’, de un grupo de idealistas y soñadores que lo apuestan todo al rojo y deciden seguir sus sueños. Algunos lo consiguen, otros no, pero el libro, y esto es lo que ha calado en la gente, demuestra que lo más importante de los sueños no es que se cumplan o no, sino a no tener miedo a compartirlos. «Se me ha acercado un hombre de 60 años que me dijo que después de leer la novela dejó su trabajo y se fue a vivir tres meses a Boston a aprender inglés. Y me lo decía con una sonrisa de satisfacción tremenda. Te cuentan cosas así y te deshaces. Sólo la primera media hora de Sant Jordi ya había llorado 25 veces», asegura.«Se me ha acercado un hombre de 60 años que me dijo que después de leer la novela dejó su trabajo y se fue a vivir tres meses a Boston a aprender inglés» Regina Rodríguez SirventLa primera en la larguísima cola del pasado 23 de abril fue una mujer que no dijo nada, sólo le entregó una carta y le pidió que la leyera. ¿Ahora?, preguntó la escritora mirando la cola formada detrás. Sí, dijo la lectora y Rodríguez Sirvent no se pudo negar. Acabaron las dos abrazadas, sin hablar. No hacía falta decir nada más. «Había una niña de 14 años acompañada por su padre que se había leído ocho veces la primera novela y tres la segunda. ¡Con sólo 14 años! El interés por el libro es totalmente intergeneracional. Creo que como yo soy una de esas millenials que vivieron el boom digital, pero también convivieron con el mundo analógico, mi forma de expresarme interpela tanto a las generaciones más veteranas como a las más jóvenes», afirma la escritora.Innovadora en las letras españolasEn los libros, Regina Rodríguez nos presenta a Rita Racons , un personaje perdido en busca de ese sueño propio que la colme y la enseñe a vivir. Es una especie de Dorothy, de ‘El mago de Oz’, en busca del camino a casa, pero en este caso lo que ansía no es su hogar, sino esa emoción pura o ambición loca que la llene y la demuestre que la vida merece la pena. «Siempre digo que Rita soy yo, evidentemente, pero no completamente. Yo soy más toda la novela, todos los personajes, todas las experiencias, ahí es donde me encontrarás por completo si me buscas. Por eso me emociona que la gente le guste Rita, tanto como que le gusten el resto de personajes secundarios», comenta la escritora.«Hasta que no me quité los prejuicios y aposté por mi humor natural no encontré mi verdadera voz»Lo que está claro es que Rodríguez Sirvent ha iniciado un camino muy poco explorado en la literatura española, seguir libro a libro el crecimiento vital de un personaje , y las alegrías y desgracias que la vida le ha puesto delante. En ‘Las bragas al sol’ la vemos tener problemas para graduarse en la carrera de psicología y acabar por iniciar una experiencia como ‘au pair’ en Atlanta hasta descubrir que su pasión es ser escritora. Algo parecido a la experiencia de la propia escritora. En ‘Palomitas de madrugada’ vemos como saber tu pasión no sirve de mucho si no sabes cómo realizarla y descubrimos a Rita, ocho años después, deambular perdida entre trabajo y trabajo hasta acabar en uno de los primeros edificios habilitados como centros de coworking con un grupo de locos soñadores, experiencia que ella también vivió en primera persona. «Mientras me suceden cosas, no voy tomando notas y diciendo, mira, esto es perfecto para un libro. Me costó mucho encontrar mi voz, deshacerme de los prejuicios de seriedad que creía que implicaba la literatura. Poco a poco vi que siendo yo misma, con mi desparpajo y naturalidad, los efectos de lo que escribía eran muchísimo más potentes. Escribo lo que realmente llevo dentro, siempre con humor, que me sale natural, y las historias surgen casi como con una escritura automática. Yo me sorprendo siempre cuando me leo, te lo juro», reconoce la autora.Naturalidad, humor, personajes reconocibles, sentimientos universales , todas las claves de la gran literatura, pero vistos desde un tapiz de ligereza y liviandad que convierten el hecho de leer en un abrazo cariñoso. «Después de acabar la novela tras años y años buscándome a mi misma y a mi propia voz, la respuesta de las editoriales fue inmediata. Una gran editorial me dijo que sí al instante y cuando estaba todo apalabrado, se echaron atrás porque decían que el tono del libro no encajaba con la editorial. Tenía casi 40 años, pero no estaba preocupada. Había visto que había interés y eso me servía. Si éstos no lo querían, otros lo querrían», asegura Rodríguez Sirvent.Un adelanto de 5.000 eurosDicho y hecho. Volvió a enviar la novela a otra editorial y al poco tiempo también la contestaron afirmativamente, incluso ofreciéndole adelantos de hasta 5.000 euros , lo que para una primera novela de una desconocida en catalán es totalmente una locura. «Cuando mi editora me escribió por primera vez dándome la enhorabuena y diciéndome lo mucho que la estaba emocionando lo que estaba leyendo fue uno de los momentos más bonitos que recuerdo. Lo cierto es que mis sueños acababan allí, con la novela publicada. Ver lo que ha venido después ha sido un completo regalo. Estoy borracha de agradecimiento, sinceramente, al menos esa es la sensación. A veces temo que todo sea sólo eso, un sueño, y que de repente despierte y nada de esto haya pasado», afirma. Noticia relacionada general No No Amor, misterio y autobiografía, las joyas en catalán de Sant Jordi Carlos SalaNuestra Knausgärd particular , pero sin la pesadez, el detallismo enfermizo y la fatalidad existencial del autor noruego, sino con el ingenio, el calor mediterráneo y la efusividad narrativa, promete una tercera novela con Rita Recons. ¿Explicará lo que sucede cuando Rita acaba por fin su novela y se convierte en un auténtico fenómeno de masas? Veremos. Lo que seguro que veremos es una versión audiovisual de ‘Las bragas al sol’ . «Es una coproducción española-estadounidense y ahora está un poco parada. Veremos. Me gustaría mucho involucrarme en los guiones. Me lo han pedido, para conservar el alma de la historia, dicen. Quien sabe», comenta. ¿Podría ser ésta la cuarta novela de lo que sería una serie inaudita en la literatura española? Todos los fans de Rita Racons y de Regina Rodríguez Sirvent lo firmarían ahora mismo.
«Te lo juro, antes me hubiese creído que ganaría un Oscar a que sería la escritora más vendida en Sant Jordi». Así de claro lo tiene Regina Rodríguez Sirvent, el último gran fenómeno de la literatura catalana, que busca ahora contagiar su humor, su … honestidad y su ternura a todo el territorio español. Porque de ‘Les calces al sol’ (La Campana), su primera novela, se han vendido más de 100.000 ejemplares, lo que es una absoluta locura. Su versión española, ‘Las bragas al sol’ (Suma), ya ha llegado a los 20.000 y creciendo, pero los números no acaba de explicar del todo el tamaño de este fenómeno.
Su última novela ‘Palomitas de madrugada’ (Suma) ya ha llegado a la cuarta edición, apenas un mes después de publicarse y ahora la epidemia Rodríguez Sirvent empieza a extenderse al extranjero. Por ejemplo, el próximo mes presentará la traducción al inglés de sus ‘Las bragas al sol’ en Estados Unidos, precisamente el escenario protagonista de la novela. «Cierro así un círculo fantástico que no me acabo de creer. Lo que me fascina es que ya seas de Valencia, de Madrid, de Bilbao o de Washington, Polonia, Italia… todas las lectoras y lectores me dicen lo mismo, responden igual a lo que explico. El humor y las experiencias son universales y eso me emociona terriblemente», comenta la escritora a ABC.
Pero llegar hasta aquí no ha sido fácil. Ahora, con el éxito detrás, es inevitable romantizar su pasado, pero Rodríguez Sirvent reconoce que lo ha pasado mal. Aún recuerda el Sant Jordi de hace poco más de diez años, cuando deambulaba perdida por las calles de Barcelona y reconocía a lo lejos la parada donde el escritor Carlos Ruiz Zafón firmaba libros. Sin pensárselo dos veces, compró por tercera vez un ejemplar de ‘La sombra del viento’ y fue a pedir su autógrafo. «Le dije que quería conseguir emocionar a los lectores como él me había emocionado a mí. Y fue tan amable como para decirme que pronto estaría yo en su sitio, firmando libros. Que esto haya sucedido es algo que no puedo acabar de comprender. Ahora se me acerca gente para que les firme el libro y reconozco la misma mirada de agradecimiento que tenía yo cuando me acerqué ese día a Zafón. Qué quieres que te diga, la vida tiene sus pequeños milagros», asegura.
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Día del Libro
Carlos Sala
De eso va ‘Palomitas de madrugada’, de un grupo de idealistas y soñadores que lo apuestan todo al rojo y deciden seguir sus sueños. Algunos lo consiguen, otros no, pero el libro, y esto es lo que ha calado en la gente, demuestra que lo más importante de los sueños no es que se cumplan o no, sino a no tener miedo a compartirlos. «Se me ha acercado un hombre de 60 años que me dijo que después de leer la novela dejó su trabajo y se fue a vivir tres meses a Boston a aprender inglés. Y me lo decía con una sonrisa de satisfacción tremenda. Te cuentan cosas así y te deshaces. Sólo la primera media hora de Sant Jordi ya había llorado 25 veces», asegura.
«Se me ha acercado un hombre de 60 años que me dijo que después de leer la novela dejó su trabajo y se fue a vivir tres meses a Boston a aprender inglés»
Regina Rodríguez Sirvent
La primera en la larguísima cola del pasado 23 de abril fue una mujer que no dijo nada, sólo le entregó una carta y le pidió que la leyera. ¿Ahora?, preguntó la escritora mirando la cola formada detrás. Sí, dijo la lectora y Rodríguez Sirvent no se pudo negar. Acabaron las dos abrazadas, sin hablar. No hacía falta decir nada más. «Había una niña de 14 años acompañada por su padre que se había leído ocho veces la primera novela y tres la segunda. ¡Con sólo 14 años! El interés por el libro es totalmente intergeneracional. Creo que como yo soy una de esas millenials que vivieron el boom digital, pero también convivieron con el mundo analógico, mi forma de expresarme interpela tanto a las generaciones más veteranas como a las más jóvenes», afirma la escritora.
Innovadora en las letras españolas
En los libros, Regina Rodríguez nos presenta a Rita Racons, un personaje perdido en busca de ese sueño propio que la colme y la enseñe a vivir. Es una especie de Dorothy, de ‘El mago de Oz’, en busca del camino a casa, pero en este caso lo que ansía no es su hogar, sino esa emoción pura o ambición loca que la llene y la demuestre que la vida merece la pena. «Siempre digo que Rita soy yo, evidentemente, pero no completamente. Yo soy más toda la novela, todos los personajes, todas las experiencias, ahí es donde me encontrarás por completo si me buscas. Por eso me emociona que la gente le guste Rita, tanto como que le gusten el resto de personajes secundarios», comenta la escritora.
«Hasta que no me quité los prejuicios y aposté por mi humor natural no encontré mi verdadera voz»
Lo que está claro es que Rodríguez Sirvent ha iniciado un camino muy poco explorado en la literatura española, seguir libro a libro el crecimiento vital de un personaje, y las alegrías y desgracias que la vida le ha puesto delante. En ‘Las bragas al sol’ la vemos tener problemas para graduarse en la carrera de psicología y acabar por iniciar una experiencia como ‘au pair’ en Atlanta hasta descubrir que su pasión es ser escritora. Algo parecido a la experiencia de la propia escritora.
En ‘Palomitas de madrugada’ vemos como saber tu pasión no sirve de mucho si no sabes cómo realizarla y descubrimos a Rita, ocho años después, deambular perdida entre trabajo y trabajo hasta acabar en uno de los primeros edificios habilitados como centros de coworking con un grupo de locos soñadores, experiencia que ella también vivió en primera persona. «Mientras me suceden cosas, no voy tomando notas y diciendo, mira, esto es perfecto para un libro. Me costó mucho encontrar mi voz, deshacerme de los prejuicios de seriedad que creía que implicaba la literatura. Poco a poco vi que siendo yo misma, con mi desparpajo y naturalidad, los efectos de lo que escribía eran muchísimo más potentes. Escribo lo que realmente llevo dentro, siempre con humor, que me sale natural, y las historias surgen casi como con una escritura automática. Yo me sorprendo siempre cuando me leo, te lo juro», reconoce la autora.
Naturalidad, humor, personajes reconocibles, sentimientos universales, todas las claves de la gran literatura, pero vistos desde un tapiz de ligereza y liviandad que convierten el hecho de leer en un abrazo cariñoso. «Después de acabar la novela tras años y años buscándome a mi misma y a mi propia voz, la respuesta de las editoriales fue inmediata. Una gran editorial me dijo que sí al instante y cuando estaba todo apalabrado, se echaron atrás porque decían que el tono del libro no encajaba con la editorial. Tenía casi 40 años, pero no estaba preocupada. Había visto que había interés y eso me servía. Si éstos no lo querían, otros lo querrían», asegura Rodríguez Sirvent.
Un adelanto de 5.000 euros
Dicho y hecho. Volvió a enviar la novela a otra editorial y al poco tiempo también la contestaron afirmativamente, incluso ofreciéndole adelantos de hasta 5.000 euros, lo que para una primera novela de una desconocida en catalán es totalmente una locura. «Cuando mi editora me escribió por primera vez dándome la enhorabuena y diciéndome lo mucho que la estaba emocionando lo que estaba leyendo fue uno de los momentos más bonitos que recuerdo. Lo cierto es que mis sueños acababan allí, con la novela publicada. Ver lo que ha venido después ha sido un completo regalo. Estoy borracha de agradecimiento, sinceramente, al menos esa es la sensación. A veces temo que todo sea sólo eso, un sueño, y que de repente despierte y nada de esto haya pasado», afirma.
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Nuestra Knausgärd particular, pero sin la pesadez, el detallismo enfermizo y la fatalidad existencial del autor noruego, sino con el ingenio, el calor mediterráneo y la efusividad narrativa, promete una tercera novela con Rita Recons. ¿Explicará lo que sucede cuando Rita acaba por fin su novela y se convierte en un auténtico fenómeno de masas? Veremos. Lo que seguro que veremos es una versión audiovisual de ‘Las bragas al sol’. «Es una coproducción española-estadounidense y ahora está un poco parada. Veremos. Me gustaría mucho involucrarme en los guiones. Me lo han pedido, para conservar el alma de la historia, dicen. Quien sabe», comenta. ¿Podría ser ésta la cuarta novela de lo que sería una serie inaudita en la literatura española? Todos los fans de Rita Racons y de Regina Rodríguez Sirvent lo firmarían ahora mismo.
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